Un Taoísta que pasó por Bellarriseta, me comentó de estos tres destellos de estas pequeñas piezas librescas.
Éstas, son lecturas del Libro de Chiang Tse. Versión de M. Palmer y E. Beuilly. Círculo de Lectores. Barcelona. 2009, y son:
- Pág. 160, para mí, un decálogo Taoista, un poema original,
La acción en la inacción se llama Cielo.
Las palabras de la inacción se llaman Virtud.
Amar a la humanidad y aportarle éxitos se llama benevolencia.
Unir lo que no está unido se llama grandeza.
Superar límites y barreras se llama generosidad.
Tener una gran diversidad de cosas se llama riqueza.
Tener y mantener la Virtud se llama guía.
Madurar en la Virtud se llama estabilidad.
Alinearse con el Tao se llama compleción.
Rechazar todo aquello externo que te distrae se llama perfección.
- Pág. 282, un poema universal.
Quienes comprenden, no hablan.
Quienes hablan, no comprenden.
Por eso el sabio sigue las enseñanzas sin palabras.
No se puede hacer que el Tao ocurra,
la Virtud no puede buscarse.
Sin embargo, podemos asumir la benevolencia,
Podemos esforzarnos en la rectitud,
Podemos adherirnos a los rituales.
Se dice: “Cuando se perdió el Tao, apareció la Virtud;
Cuando se perdió la Virtud, apareció la benevolencia;
Cuando se perdió la benevolencia, apareció la rectitud;
Cuando se perdió la rectitud, apareció el ritual.
Los rituales son los adornos en el dobladillo del Tao,
y son señal de desorden inminente”.
- Pág. 316, un poema actual.
Si los filósofos no pueden ver el efecto de sus ideas, no son felices.
Si los que discuten no pueden argumentar convincentemente, no son felices.
Si los interrogadores no pueden hallar candidatos para criticar, no son felices.
Todos ellos se ven restringidos por su actitud.
Los eruditos famosos entre su generación suben al poder.
Los que se ganan el afecto de las personas consideran que un puesto elevado es una recompensa.
Los que poseen gran fortaleza disfrutan de un reto.
Los bravos y temerarios se deleitan con las dificultades.
Los hábiles con la espada y la lanza buscan las guerras.
Los abogados desean más poder para legislar.
Los que realizan los rituales y ceremonias disfrutan de su posición.
Los que gustan de la benevolencia y la rectitud les gusta poder mostrarlas.
Los labradores que no pueden quitar las malas hierbas de sus campos no están satisfechos.
El mercader que no puede comerciar en el mercado o cerca del pozo no está satisfecho.
Al pueblo común le gusta tener trabajo que se hace desde el amanecer al anochecer, a medida que todos salen adelante.
A los diversos artesanos les gusta utilizar sus habilidades.
Si su riqueza no aumenta, el codicioso se siente infeliz.
Si no se vuelve más poderoso, el ambicioso se desespera.
CRÓNICAS DE BELLARRISETA:
Dos cuentos de Serafín o el ser evolutivo.
1. - Yaya cuéntanos cómo fue el salto evolutivo del hombre.
- Erase una vez un ser Serafinesco que venía andando de lejos cruzando la Sierra, y estaba cansado del viaje y como se le acercó la noche decidió descansar en el río antes de llegar a Bellarriseta.
Se descalzó y se sentó a la orilla, dejando los pies a remojo para relajarse, se durmió, y soñó que sus pies se profundizaban en el subsuelo igual que las raíces de los árboles, se alimentaba y si quería descansar continuaba como un árbol, con los pies en el suelo y se dejaba pasar los días contemplando la luz de las horas. Cuando notaba que necesitaba fuerza y acción, sacaba los pies enterrados y era libre como las criaturas.
Descubrió que en duermevela como un árbol pasan días, estaciones y años, y con la misma salud y resistencia, no había mellado en la fisiología, sino conservado y mejorado. Se sentía alimentado, no pasaba hambre y aparte meditaba de la precisa percepción de ser sin conflictos del pensamiento.
Cuando era hombre, desatado de la tierra, todo le sucedía como siempre, como antes de quedarse aquella vez dormido en el río. Era normal como todos los seres humanos, comían, gastaban, sufrían, luchaban, ¿tanta acción para qué?, para continuar en la confusión.
Siguió la costumbre de poner los pies a remojo en las riberas del río, no supo muy bien si lo que a partir de aquel día era realidad, sueño u otro estado de conciencia. Lo que sí que le quedó claro que el comportamiento de las personas eran como sutiles juegos de niños.
Pero la más verdadera realidad es que esa práctica le hizo vivir largamente, todavía vive, y tiene más de 300 años, aunque dice que conoció a Tiziano. No come, no gasta, no sufre, vive en éxtasis cuando clava los pies en el suelo, ya no es necesario al lado del río, sino al lado de un árbol, como Buda bajo el árbol Bo, o como Cristo en los olivos. Cuando se despega, cuando deja de parecer un espantapájaros clavado en lugares prístinos de la Sierra, y se empieza a mover y a caminar, se convierte en homus sapiens, parece que deja su misticismo particular, su nirvana arbóreo.
Mas realidad, es que al vivir tantos años, vive su evidencia de haber dado su salto evolutivo, como la bacteria a la célula, sumando distintos componentes biocelulares, para saltar a una nueva forma de vida. No tiene las necesidades de las bestias, pero sí en libertad, su complejidad de su acción y versatilidad de movimientos, y se desplaza cuando lo necesita. No tiene la rigidez de los árboles pero sí su paz, luz, su resistencia. Come y medita como las plantas, come y habla como las personas. Sabe que el primer paso, el pionero en habitar la Tierra hace edades fue el reino vegetal.
Nadie le sigue porque le creen loco, ¿pero y los 300 años?. Varias generaciones de notarios dan fe de su edad. Nadie le cree ni nadie le imita pero no se explican su edad. Algo evidente. Pero un vecino bohemio, aldeano de Bellarriseta a escondidas pone los pies en la orilla del río, y le sucede lo mismo. Algunas, dicen que son sectas de ecologistas, también practican esta actividad y los convierte, eso sí en estar más atados a la Tierra, en más saludables y menos atados y necesitados de la sociedad de consumo.
2. -Yaya, ¿Y quién es ese ser, Serafín?
- Es un ser sacado de algún cuadro, entre el surrealismo de D. Quijote y el histrionismo de Dalí. Sus silencios brillan por su observadores ojos, pero hablar habla como una araña teje su tela, es decir que con una persona, una criatura, un árbol que le haga caso ya se le pone a platicar.
Es visionario pero no es profeta, aunque sí poeta. Su actividad principal, es divagar solo por el tiempo-espacio, y el impertérrito, después como hemos dicho hablar, después pintar, escuchar música clásica y Hendrix , escribir, esculpir. ¡Vamos, apología del hombre renacentista!. ¡Ah, también fuma, mejor si es marihuana. Me lo dijo por lo bajini el más viejo del lugar, Bellarriseta, no sé si es cierto, poco antes de llegar los militares al lugar este gachó ya apareció por estos lares.
Hablar tan crudo y directo, cuando es una figura real, que vive más de 300 años, que existe, puede ser susceptible para vecinos, amigos del lugar, familiares, conocidos, lo que ocurre, aunque deseo contártelo con un trato franco y fresco, acaba exaltando, cocinando los crudos ingredientes de una personalidad para ,que como abuela, ofrecérosla.
Ha habido gente que su mística (digo mística por decir algo), actividad humana o divina, ha sido transmitir artísticamente, lo intenta pero no le importa un pimiento su obra. Su obra es su vida y su oralidad, como Sócrates, Jesús, Mahoma, Krisnamurti, que solo hacen que hablar, y alguien les ha seguido con la pluma.
Por mi parte, lo más cómodo era coger la grabadora y a pelo, calcar, las efervescencias, gracias, ocurrencias y genialidades, y ¡cómo no!, cuando va inspirado. Por falta de descaro o vergüenza, no lo he intentado. Lo que sí, memorizado, o al menos interpretado, es lo que me ha impresionado. Por eso os leo nietos, estos cuentos galopantes. Porque más que haberos escrito estos cuentos, os lo prefiero leer, para compartirlo mejor. Aunque con el escribir, puedes alcanzar excelsos momentos solitarios de creatividad.
EL PETRÓLEO Y EL MITO DE LA VELOCIDAD.
La cultura de la velocidad está íntimamente relacionada con el petróleo y sus derivados. Este producto es, en última instancia, la raíz de muchas patologías sociales. La velocidad se convierte en el objetivo, pero olvida el placer del camino. |
Nos adentramos cada vez más día a día, en un mundo de cifras, de cantidades, de medidas, que, como muy bien dejó expresado René Guénon en un lúcido ensayo, “El reino de la cantidad y El signo de los tiempos”, nos aleja progresivamente de la unidad esencial, de nuestra paz interna. Pero Guénon, romántico clásico si así puede decirse, detestaba el reino de la cantidad del mundo moderno por su estéril intelectualismo, a causa del desprecio total que éste muestra por la sabiduría a la manera china o indica, es decir, sencilla y despojada. Echaba en falta un orden cósmico, una arquitectura social más generosa para con el alma de los hombres, en quienes veía estados múltiples del Ser y no guarismos de una cuenta bancaria o números de un D.N.I. El curso histórico que ha seguido y sigue nuestra feroz civilización consumista le ha dado la razón. Muerto en la década de los cincuenta, Guénon parece haber entrevisto con medidiana claridad este reino de la cantidad y la velocidad que, letal emanación del petróleo, nos envuelve cada vez más en la telaraña de las necesidades superfluas.
El batir récords de Fórmula-1, el retroceder décimas en las competiciones deportivas, el ahorrar tiempo en la cocina y en el trabajo diario, engendra una ansiedad por el más y más, que (se sabe) acaba por dar menos. Hay una anécdota, recogida por Erich Fromm, en la que relata cómo respondió un campesino japonés acerca del por qué sacaba manualmente agua de su pozo; afirmó que eso le daba un placer que ninguna máquina era capaz de proporcionarle. Y va de suyo que cuando hay alegría en el trabajo hay alegría en otros aspectos de la vida.
EL DESEO DE COMUNICARSE
Nuestro moderno Kali Yga o edad de hierro comienza con los ferrocarriles, cuyos caballos de fuerza acabaron poco a poco con el caballo. Su extensión y trazado a lo largo y ancho de la Tierra, a pesar de las loas de Withman, arrastraron consigo el enorme sufrimiento de los pueblos indígenas del norte y del sur de América. Suele decirse, entre los antropólogos, que a cada traviesa lae corresponde un indio muerto, puesto que para atravesar sus tierras había que exterminarlos. No debemos negar, sin embargo, el hecho de que todo nuestro instrumento mecánico, faústico, vibra con el nervioso deseo de una comunicación sin límites. Incluso, podemos agradecer al petróleo más de una válvula de plástico para nuestro cuerpo. Para desconocer la relación que sus derivados tienen con la velocidad, con la cultura del a-toda-prisa, es soslayar el origen de gran parte de nuestras patologías cardiacas. Así, pues, ¿para qué queremos una válvula artificial si nuestra misma naturaleza no está de acuerdo con la Naturaleza?. Desmenuzado el tiempo, cuadriculado el espacio ¿dónde viviremos como la gente?. Un viejo poeta solía decir que tarda menod en caer un fruto maduro del árbol que lo sostiene, que en llegar a la dulce esfericidad de su plenitud, de donde colegía que la aceleración está más cerca de la muerte que de la vida. Salta a la vista que así es.
SABIDURÍA VERSUS VELOCIDAD.
La velocidad, que tanto debe al petróleo y sus derivados, nace del conocimiento bioquímico del QUÉ, pero no dice nada del PARA QUÉ humano, sobre el que se han explayado con belleza y ponderación a lo largo de los siglos tantos sabios orientales y occidentales. El conocimiento es naturalmente analítico; la sabiduría, sintética. La capacidad de conocimiento, que se basa en la cantidad y la disyunción no puede decirnos nada del feliz dicho de Juan de Yepes: Entréme donde no supe/ y quedéme no sabiendo/toda ciencia transcendiendo. Un sabio –Sócrates, Heráclito, Jesús, Platón, Aurobindo, Krishnamurti, Vivekananda- parece más interesado en la teoría de los conjuntos, en la conciliación y el amor, que en la competencia. Por eso, al oir sus voces percibimos un idéntico rumor de fondo; el latido unánime de la paz de corazón. Pero, sobre todo, lo que más nos sorprende y maravilla en todos ellos es que, quitándoles todo el atrezzo de su época, al margen de los medios de transporte que utilizaron, las propiedades y ropas que poseyeron, olvidándonos por un instante de la tecnología que los rodeaba, aparecen radiantes y desnudos en su neta humanidad. Fueron viejos pero no envejecieron; murieron pero siguen vivos, casi no construyeron nada y el Todo les alumbró los ojos. Sus palabras no llenaría un mínimo microchip, pero ponerlas en práctica nos llevaría toda la vida.
Y es precisamente ese TODA LA VIDA el que su sustrae a los efectos nocivos de la velocidad, puesto que no hay realización espiritual inmediata, ni dicha que no sea el producto de una lenta y ardua alquimia interior. Antiguamente el petróleo y el alquitrán eran empleados a pequeña escala, porque el modelo social era más limitado y el cuerpo humano no estaba del todo dividido del cuerpo del mundo. Los aztecas desconocieron el uso de la rueda, aunque conocieron el círculo en su Piedra del Sol, calendario y emblema de su cosmología cíclica. Miremos donde miremos en el pasado, la velocidad nunca fue un valor en sí misma: ni los chasquis o correos andinos, ni los ascetas tibetanos cargados de cadenas, buscaban otra cosa que fortificar sus cuerpos y recibir y transmitir apropiadamente los mensajes de su tribu, tanto fueran exotéricos como esotéricos.
La precisión del misil intercontinental y la puesta en órbita de los satélites, ese deseo de más allá que supone el mito faústico de la velocidad, componen a ese hombre veloz a quien de todos modos superan las máquinas: sale, pero no sabe cómo regresar. La mayor parte de su actividad es excéntrica. Otro tanto ocurre con la moda, que procede originariamente de la muda, del cambio de plumaje natural en los pájaros o de piel de las bestias, según sea la estación del año. Pues también la moda está sometida a la velocidad: no bien nos gusta algo, ya está desfasado. El drama psicológico de lo excéntrico se traduce en estradiástoles y en taquicardias, en pérdida de memoria e infelicidad.
UN MUNDO PARA SABER.
Sin embargo, pobre petróleo, no tiene él la culpa de todas nuestras neuras, aunque sea inseparable de nuestro necrófilo culto a la velocidad. Pero sí podemos achacarle la emanación ingente de estas toneladas de plástico no biodegradable que ensucian la tierra y los mares. Pensemos por un momento cómo sería vivir sin plásticos, sin chucherías inservibles y juguetes tóxicos. Un tercio de nuestros basureros desaparecería. La mitad de los electrodomésticos dejaría de existir para ventaja de nuestros músculos y articulaciones. Nuestros ríos y playas dejaría de tener el triste aspecto de cromáticos muladares. Tal vez, la visión denote cierto grado de idealismo, pero es bastante seguro que, de producirse esa carencia, surgiría un nuevo tipo de solidaridad, y volveríamos a descubrir el valor de la artesanía y los elementos nobles. Es un error gravísimo continuar con esta política cotidiana de lo descartable, ya sea cartón, vidrio o plástico, ella misma derivada del culto a la velocidad, por cuanto y por contagio ella nos lleva a descartar a los otros, generando en nuestras mentes una indiferencia de difícil cura. Un desprecio cada vez mayor por las formas espontáneas y por la vida.
Erich Fromm planteó con dolorosa claridad el dilema entre el SER y el TENER, acudiendo, en auxilio de las ventajas del ser, a los místicos, santos y sabios, como prueba de que también es posible vivir en calma, limitando nuestras ambiciones –si acaso somos capaces de vivir la metanonia de un cambio de valores- al mantenimiento de este Ser que no es y cuya máxima felicidad oscila entre la salud y la libertad. Salud ya no meramente física, y libertad no sólo individual, sino sanidad mental y libertad colectiva, responsable, armónica.
CREANDO NUEVAS RESPUESTAS.
Contrariamente a ese ser humano excéntrico y superficial está el ser humano concéntrico y profundo, que no mide a su semejante por lo que tiene o es capaz de hacer funcionar, sino por el volumen de silencio significativo que es capaz de desplazar, por el halo de maravilla que trazan sus pasos sobre la Tierra. Por desgracia o por suerte ese ser humano no compite ni acelera el ritmo del Ser, a menos que sea para acrecentarlo y por medio de fulgores sabiamente administrados. En él no hay progreso, sino regreso; no hay disipación, sino retroalimentación. Entrar a la Mente Única, decía Huang Po, es dejar de competir y comprender que, por encima y por debajo de nuestro pequeño ego, no hay ganancia ni pérdida, sino una pura continuidad.
No detendremos así como así el cruel molino de la civilización del petróleo, pero midiendo sus pavorosos e irreversibles efectos negativos, tal vez pudiéramos hallar otras opciones, más lentas, más acordes con nuestros biorritmos. Un amigo me preguntó una vez que cuál era en mi opinión el invento mecánico más perfecto que había logrado el ser humano, y durante dos días estuve dándole vueltas al asunto quizá porque mis pasiones mecánicas están atrofiadas desde la más tierna infancia. Resultó ser la bicicleta, apenas tres o cuatro kilos de metal que nos llevan sobre ruedas, convirtiendo nuestra nariz en una proa experta en brisas. Pero quien dice bicicleta, dice molino de viento, placa solar, limpieza y silencio.
Es posible que antes de que se seque el último pozo de petróleo –y si todavía estamos vivos- hayamos amaestrado la luz y hecho de la arena y sus microcristales, acumuladores energéticos lo bastante buenos como para insertarse en el entorno sin destruirlo ni amenazar su integridad. De cualquier modo, es seguro que la paz, la plenitud vital, la aventura de sentir y soñar seguirán dependiendo de nuestros Sentidos más que de la proyección de nuestros sentidos. AL HOMBRE SIN ATRIBUTOS LE BASTA UNA SONRISA PARA ENCENDER LAS ESTRELLAS. Lenta, muy lentamente, cualquier noche de éstas.
LA PRINCESA DEL UNIVERSO.
- ACTO PRIMERO.
Llaman a la puerta: Toc, toc, toc.
CARLA (Medio descarada y provocadoramente dulce abre la puerta).
Hola, te esperaban, soy Carla de Océan, mi madre es el Sol y mi padre el Cosmos. Yo hija de un feliz desliz nocturno en que mi madre iluminaba toda la fiesta y mi padre, oscuro y tenebroso la miró…
JOSE DE EXTRABURGO: (Sin vacilar)
Oh qué bonito suena, no sabía que eras tan fantasiosa. Tu libertad de pensar así te hace frágil y bella porque…, tu padre la miró y ¿qué?, ¿se enamoraron?...
CARLA: No sé… eso me pasa a mí también!, tan sola, tan libre, y me vienes a decir que voy de cruel.
JOSÉ DE E.: ¡No!, ¡no confundas: que eres frágil!
CARLA: ¡Ya tengo edad de enamorarme y creo que no soy descarda. (Cambiando de tema) ¿Tú, de qué vives?
JOSÉ DE E: Mira nena, sé que del castillo de tu papá no te mueves. Triste, sin probar esa libertad que te imaginas. Yo sin embargo, aquí he venido… Tu padre me ha llamado para hablar de arte.
CARLA: ¡Ah, bah otro!. ¡Qué pelmas!
JOSE DE E.: ¿Por qué?, ¡a mí me gusta!
CARLA: ¡Puff, qué mal ocio tienen mis viejos!
- ACTO SEGUNDO.
COSMOS: Adelante muchacho. Sol y yo hemos hablado mucho de ti, y queríamos conocerte. ¿Es verdad que sabes clasificar obras de arte para la eternidad?
SOL: No seas bárbaro Cosmos. Tú sabes que cualquier escultura se derrite al verme.
JOSÉ DE E.: (Sin tutearles) ¡Sí, sé resguardar obras de arte para la eternidad! Al menos que las vea usted, señora. (Cambiando de tema) Según tengo entendido he venido a tasar viejas obras de arte olvidadas en la fría bodega en el polvoriento cuarte trastero… porque ustedes necesitarán vender ¿no?
SOL: (Rompe a llorar) Si no hubiera admirado tanto los cuadros de mis salones, no estarían tan deterioradas. ¡Oh! lo que el viento se llevó.
COSMOS: (Enérgico) ¡Sol!, no chochees. Sabes que cualquier cacharro de esta casa, por muy perdido en la cocina que esté, lleva su linaje.
JOSÉ DE E.: ¡Sí! A eso venía, pero no a ver cubiertos de cocina.
CARLA: ¡Eso, quédate a comer! Y así hablaremos mejor de negocios, ¿no papá? (A José) El sueño de papá es cubrir todo el ocio de su vida. Es decir, piensa en mí porque le preocupan mis amigos. ¡Creo que mi padre no te lo cuenta todo!
COSMOS: (Muy enfadado) ¡Carla, márchate inmediatamente de esta sala!
JOSÉ DE E.: ¡Carla! Espera… ¿me quedo a comer?
CARLA: (Muy seria y marchándose) ¡Tú sabras!.
SOL: El arte siempre crea dificultades en este lugar porque no sabemos donde meterlo. Fuera lo estropean los bichos, aquí dentro lo menospreciamos nosotros.
COSMOS: (A Jose) José, lo que permanece es nuestra ilusión, las ilusiones de nuestra hija.
JOSE DE E.: ¿Entonces, por qué la ha despachado?
- ACTO TERCERO.
CIERVO: Entonces…, ¿por qué te ha amenazado así?
CARLA: No es sincero. Siempre pensando en los inconvenientes.
PAJARO: Flaqueza, cada uno vive como puede, al azar o al destino.
CIERVO: ¿Tu novio sabe vivir en el bosque?
CARLA: No es mi novio, y es de Extraburgo, y los paisajes solo los ve desde los caminos.
PAJARO: ¡Ah!, caminos, rayas polvorientas de acceso a los pueblos. Yo siempre voy por las ramas y las nubes, y lo veo todo mucho mejor.
CARLA: A mis padres el frío exterior y el polvo del interior les aterroriza. Cuando se rejuvenezcan en alguna primavera, ya me habré envejecido con vosotros como una bruja. Pero también poseo en mi juventud la eternidad.
CIERVO: ¡Tú estás muy enamorada!
JOSE DE E.: (Saltando de un árbol) Yo sé vivir entre los bosques porque mis antepasados descienden del mono. Fue la época dorada cuando las ideas no bajaban a las palabras. (A Carla) Tú Carla, eres el mundo de las bellas formas, y he venido a por ti, a por la obra más eterna.
CARLA: Tú has quedado muy bien con mi padre y ahora vienes con romances. Los animales del bosque me quieren, las flores, el agua, la luz. Y mis frías noches son pulsos lentos del corazón. Tus palabras me parecen gruñidos entre árboles.
CIERVO: ¡No seas así Carla, si nos quieres, a él también porque te ha encontrado en tu mejor refugio! (A José) ¿Cómo te llamas?
JOSE DE E.: José de Extraburgo.
PAJARO: Aquí unos amigos. ¿José de qué?
CIERVO: ¿Qué más da? ¡José de la cueva!
CARLA: (Se aparta y se dice sola) No sé si están compinchaos, o es que él, como humano, los ha encandilado y a mí me quiere. Dudo.
EL HOMBRE DESPUES DEL HOMBRE.
Y resulta que ya no había que ver nada ¿para qué le sirven unos ojos de langosta a un conejo? Estaban dejando el mundo de la langosta, el mundo del pequeño conejillo, del pequeño pequeñito, en fin, de todos los pequeños que han hecho los pequeños pequeñitos que vemos con ojos de hombre. ¿Y si todo fuera absolutamente otra cosa? El mundo es ciertamente otra cosa muy diferente, o al menos muy diferente a lo que cree la libélula sobre su hoja de nenúfar. Todo el mundo de nenúfar y de libélula perdiendo sus pedales, su geometría y sus ojos redondos, con algunos Evangelios para la salvación del nenúfar.
Otra cosa, es algo muy negro a primera vista.
Y sin embargo late, late, hay algo que late. Quizás “lo” mismo que latió a través de la langosta, la libélula, el pequeño conejillo y todos los pequeños pequeñitos que desembarcaron un buen día en una piel de hombre. “Algo” que se remonta a muy lejos, a antes quizás que el nenúfar y otros nenúfares que flotan en el océano de las galaxias. Es un viejísimo latido. Quizás sea el primer latido de todos los animalillos. ¿Y qué es?
Un silencio.
Un silencio formidable, como un agujero que atraviesa el planeta y muchos otros planetas, hasta el fondo final de todos los planetas provistos de hombres, de lagartijas o de pequeñas tramoyas que no se ven, o grandes tramoyas que tampoco se ven. No existía oído alguno para eso, ¿y para qué sirve un oído de ballena o de pelícano en ese fondo final que está al final… y al final de qué?.
Y sin embargo, late, late, es un silencio que late.
Y resulta que el hombre estaba escuchando al final de los universos.
Y resulta que estaba contemplando al final de los tiempos.
Era muy lejano, muy viejo.
Estaba muy cerca, en un pecho.
Un latido de noche que lleva todas la noches, todos los pelícanos en la noche y todas las penas de pelícanos o de hombre. Un latido de corazón que lleva todos los corazones en la noche, todos los animalillos que han latido, latirán aún y latirán siempre. Era algo sin pena, sin fin, sin objetivo: latía por latir, porque era bueno latir y seguir latiendo, con una libélula, una musaraña, una galaxia o un gatito. Incluso era muy suave, como un pequeño viento por enmarañadas galaxias y que soplaba en las jarcias del mundo, entre sus grandes dunas y sus cardos, sus musarañas, sus libélulas, sus criaturas humanas y aquí y allá. Era la música del mundo, su batir de alas al final de los tiempos, al final de las tierras y de todas las penas de todas las tierras; latía ahí, en su corazón de hombre, igual que al final de locas galaxias, o no tan locas, igual que al final de prados jamás galopados, allá lejos, tras sueños nunca soñados. E iba lejos, muy lejos, hasta el fondo del corazón como un repentino amor hacia aquellas grandes orillas abandonadas, mientras un ojo sin nombre se abría lentamente sobre una tierra jamás vista.
Era la aurora del mundo nuevo.
Pero uno no se reconocía en ella todavía.
Flotaba como una sonrisa al borde los labios.
Sonreía a todo, y a nada.
Sonreía a su propio amor que late y late, y era tan dulce que quería latir por todas partes, en todo. No tenía ojos y tenía como toda clase de ojos posibles, de libélula, de aguja, de guiño de estrella, no tenía oídos y sin embargo oía un mismo latido en todas partes, una misma música de hombre o de después del hombre, en un cardo sobre las grandes dunas o sobre los acantilados de grandes estrellas perdidas. Era el hombre perdido, era millones de veces al hombre a través de todos los tiempos, de todas las eras sin amarras, sobre meridianos ligeros que ondeaban al viento… o en aquel único segundo dulce como una sonrisa cobijada bajo grandes pétalos blancos.
Y cada uno iba hacia su propia sonrisa.
La llama iba a la llama
Los muertos entraban donde los muertos.
El periquito iba al periquito y la cabra donde las cabras.
Cada uno entraba en sí mismo.
Pero en sí mismo, era en todas partes.
Pues el hombre después del hombre, era infinidad de pupilas pequeñitas en un gran cuerpo de alegría.
EL PAIS DE TODAS PARTES.
¡Y aúpa!, partieron los dos.
Un día, sentados al borde de tantos ríos o de claros, en aquella ventana y tantas otras ventanas sobre un rincón de cielo donde tiemblan algunas hojas, de abeto, de castaño, sobre un valle nevado o sobre rojas llanuras, lentamente, con una caravana, sobre mares en pleno hervor, o mares tranquilas como un espejo donde se desgrana una pequeña resaca, una y otra vez, y tantos gritos de pájaros, tantas miradas para nada, que miran, así, sin saber qué, por una ventana o ninguna ventana, en una calle, un banco, en una celda de condenados a muerte, al final de todas la miradas, en una mañana ligera de fucus o de madreselva, ¿qué soñábamos, qué escuchábamos, qué música? ¿qué paisaje detrás del paisaje, qué grito al final, detrás de la gaviota y de todas las gaviotas, en el infinito como un eco que retorna de mares sin nombre y de países nunca vistos? ¿Dónde está ese país, dónde está el viaje, dónde ese grito? ¿Ese algo de todas las vidas y de todas las miradas, de todas las penas y de un segundo como un abismo? ¿Qué queremos, qué hay?
¿Y cuando ya hemos salido de la cárcel, cuando seamos libres y ligeros, qué hay todavía y siempre, en el fondo de un patio de muertos como al final de las estrellas, qué misterio, qué murmullo todavía de una pequeña resaca no extinguida?
Partieron los dos por los nuevos ojos de la tierra.
GRINGO se fue con el grito de una gaviota, voló y voló, dio vueltas sobre unas aguas lisas y violetas, se zambulló en la ola y siguió volando, gritó sobre los acantilados, gritó sobre los fiordos, se deslizó en la resaca y posó sus alas blancas sobre una patita inmóvil como por siglos y siglos; partió con los osos blancos, fluyó por las aguas, atrapó un pez de plata y siguió fluyendo y nadando entre una delicia de olitas temblorosas sobre su espalda, y desapareció en el banco de hielo, lentamente, solo, regio y blanco durante era de nieve o segundos de cristal; jugó por aquí y por allá, corrió con RANI, se fundió en las nubes y reapareció en una pequeña gotita de oro en la punta de una hoja; recorrieron las latitudes, las longitudes a pecho abierto, los continentes rosas y azules y de infinitas selvas llenas de hierbas con la pequeña serpiente verde y la luciérnaga, o justo habitadas por un musgo de esmeralda con tres granitos de sol como un terciopelo tranquilo durante estaciones inmutables; o abrieron sus ojos de hombre sobre la mirada que siempre está mirando y escucharon al final de las nieves y de las estaciones ese murmullo de otro país detrás de todos los países y ese grito desde ningún acantilado –ese curso jamás recorrido por ninguna ala, ninguna delicia de oso o ninguna gota de otro en la punta de una hierba.
La resaca sin fin.
Y una mañana, al cabo de eras sin tiempo, o con todo el tiempo de la alegría, al cabo de días sin horas, o con sólo un segundo de belleza, al cabo de innumerables vidas y de pequeñas pupilas de todos los colores y de todas las delicias, GRINGO miró a RANI, y RANI miró a GRINGO:
“¿Pero dónde está, dónde está el gran sol de todas las nieves, el grito de todos los gritos, la perlita que chispea con todas las resacas y el aire de una ala al final de las alas?”.
Se quedaron mirando ese algo que no está ahí.
Entonces abrióse una puerta en el fondo de su corazón, que era el corazón del mundo y de todos los animalillos del mundo, una puerta de nieve y de silencio sobre un reino tranquilo, tan tranquilo que ni se movía, tan inmóvil que era transparente y no se veía, como el aire en el aire o como una sonrisa en el fondo de una mirada.
Me has llamado, dijo una voz.
Y aquella voz parecía provenir de todos los gritos, de todos los ruidos, de todas las resacas, de todas las músicas oídas o nunca oídas, como la llamada en el fondo de la llamada, como la gaviota en el fondo del viento y el estruendo de todos los mares salvajes.
GRINGO miró, RANI también, y no veían nada.
- Estoy ahí, estoy ahí en todas partes; soy yo quien grita en el fondo de tu grito, soy yo quien mira en el fondo de tus ojos.
- Pero no te veo, dijo GRINGO.
- Si me vieras, seguirías buscando en otros lugares, más allá de lo que ves. Yo soy el otro lugar del viento ligero, soy el otro lugar de todo lo que está ahí.
- Pero entonces, nunca estará aquí, dijo GRINGO:
- Está aquí, está aquí dijo la voz; es el alma de belleza del aquí, es el segundo en el fondo del tiempo.
Entonces GRINGO y RANI se inclinaron sobre aquel segundo como sobre un estanque claro, como sobre un pozo de nieve. Fluyeron por aquel segundo de todos los tiempos, de todas las miradas, de todas las pequeñas resacas que forman y formarán infinitas perlas, de cada minutito extraviado en la punta de una hierba, al final de una ala, al final de un grito que suena y resuena en el acantilado, al final de esa nada que está ahí; se deslizaron por aquella llamada, se fueron por aquella mirada de la mirada.
Y era como una magia, de pronto.
¡Un espejo que se invierte!.
Una sonrisa subiendo de aguas tranquilas e invadiendo todo el estanque claro y todos los pozos de la mirada y cada segundo del tiempo y cada pelita de la eterna resaca. Eso era lo que miraba, lo que buscaba, lo que llamaba y amaba en el fondo de cada segundito igual que en el fondo de eternidades de oro. Era el otro lugar del aquí, el tiempo de nieve bajo todos los tiempos de miseria o de alegría, la pequeña lucerna de sonrisa detrás de todos los suplicios, de todas las delicias, la pequeña nada que todo lo llena, tan ligera que no se ve, tan tranquila que es como el silencio del silencio y el ruido de alas de todo cuanto pasa.
GRINGO y RANI entraron en aquella Sonrisa y era el comienzo del mundo, su final y su medio, su gotita rosa en medio de todos los arcos iris, su gotita pura en medio de cada segundo, su grito de pájaro en el fondo de todos los fiordos y de todas las penas, su gran espacio en el fondo de las resacas mientras pasan las eras y los mundos cambias.
Entonces ya no era necesario que cambiara nada porque estaban ya en una misma sonrisa en todas partes. Como la alguita verde en el torrente, diciendo, de nuevo – de nuevo…
Y SIEMPRE.
Permite que mi aspiración sea lo suficientemente intensa como para
despertar por doquier una aspiración igual… Sí, esta Necesidad inevitable.
Sólo esto cuenta. Sólo esto. Eso es todo.
El misterio de la Shakti.
Siempre vamos por dos caminos, el de fuera y el de dentro, y andamos a ciegas por aquél, tejiendo un millón de “azares” como un absurdo cuadro cubista, tropezando aquí y allá en penas, alegrías, encuentros, gestos inexplicados, inexplicables, mientras que un viajero en nosotros conoce todos los hilos y todo el cuadro, y todos lo viejos encuentros jamás perdidos, los gestos inacabados, hasta el día en que los dos viajeros se encuentran; el camino de dentro se vuelve el de fuera, y todo es un eterno encuentro.
UNA Consciencia se pasea a través de su eterno cuadro y reconoce poco a poco su propia totalidad. Los únicos minutos que uno recuerda de una vida son los momentos en los que los dos caminos se encuentran: un pequeño choque interior que reconoce un punto del Gran Cuadro y se encuentra, por un momento, en el gran camino eterno: un segundo de coincidencia. Y ES. Todo lo demás es casual monotonía o una nada que pasa, pues no pasa nada en la vida si no es en este camino y en los únicos segundos en los que coincidimos con este camino. Los puntos de coincidencia son la medida exacta de nuestra consciencia. Y para algunos, todo coincide, cada gesto y cada encuentro, el universo entero, en su más microscópico detalle, es un fabuloso encuentro. Esos, prosiguen la gran Obra eterna y, de vida en vida, vuelven juntos para despertar siempre un número creciente de puntitos que tomen consciencia de la gran coincidencia. El fuego de la aspiración que arde de cuerpo en cuerpo, que se establece cada vez más, que se acuerda cada vez más, hasta tocar su totalidad redonda y su cuerpo solar. Es el viaje de la Shakti encerrada en la inconsciencia del átomo, hasta la Shakti plenamente consciente en cada célula de su cuerpo.
Tal es el misterio de la Shakti.
Hablamos de la fuerza del átomo, de la fuerza de la Naturaleza, de la fuerza eléctrica o de la fuerza espiritual, de la fuerza intelectual, pero sólo hay una Fuerza, no hay dos. Se trata de diversos grados o luminosidades, diversas potencias de una única Corriente, que toma una y otra vibración según el medio que atraviesa. Por los siglos y las eras, ha ascendido esta Fuerza, se ha construído instrumentos cada vez más complejos, se ha recubierto con uno y otro caparazón; siempre aspiraba, siempre quería más espacio, más luz, más tierra y más cuerpos que abrazar, ascendía siempre hacia alguna inefable totalidad de sí misma. Construyó trampas y trampas para anexionar siempre más mundo a su totalidad, inventó el amor para ligar los seres a los seres y los millones de especies a su Tierra. Ella era el amor mismo, el fuego que arde dentro, la necesidad de ser siempre más, de abrazar siempre más, de vivir y vivir por doquier, en todo. Lanzó las galaxias igual que los innumerables animales, igual que al hombre hace unos instantes apenas. Con él, llegó al nudo consciente de su Evolución. Quiso crecer más todavía, siempre, por los sentidos igual que por el corazón y por el espíritu, retener siempre más mundo en su inmensa red de amor-fuego; partió incluso hasta las nubes con sus santos y ascetas, se disolvió a sí misma por algunos segundos en su contemplación, para volver de nuevo y empezar una y otra vez su vieja conquista. Es la Llama sin tregua, la necesidad de ser que no puede parar mientras no sea todo, el Todo. El Deseo, el Mal –dicen lo que intentan anularla para entrar por fin en la Paz sin nombre; la Inteligencia, el Poder –dicen los que intentan uncirla a su Máquina para anularse a sí mismos bajo el peso de sus inventos; y Ella rompe todas las trampas que ella misma fabricó, rompe a los hombres y las construcciones que Ella misma edificó, demuele la Inteligencia, demuele el Espíritu, demuele el Deseo mismo cuando la encadenan a una estaca, funde y refunde su pasta terrestre hasta que encuentre su propio secreto. Es la Shakti, el Motor de los mundos, la Realización, y sin Ella nadie vive y nadie aspira. Es el fuego del átomo. Es la Muerte que se deshace siempre en vida, el Nirvana que estalla en millón de nuevas galaxias para encontrarla otra vez; los paraísos que se demuelen, las especies que se demuelen, los millones de máquinas y de trucos y de trampas y de inventos que se demuelen para encontrarla sin fin. Nadie puede extinguir este Fuego. Pero algunos, de era en era, conocen su Secreto. E incluso, este Secreto, lo rompe y lo entierra, hasta que TODO esté listo para vivir y construir su Secreto, porque ELLA es UNA en millones, es la Madre de los mundos y todo es su hijo por igual. Pues el misterio de la Shakti que se reproduce en cada ser como en cada universo. La Hora del mundo empieza en nuestra propia hora. La ganamos o la perdemos. Cada uno debe descubrir el misterio de la Shakti y conquistar su Secreto. El mundo gime bajo la avalancha de su Fuego; tritura los sentidos, tritura los corazones, tritura la mente, remueve ideas, pasiones, miserias, es el Fuego sin tregua.
Todas las disciplinas intentan poner un dique a este Fuego, como la Ciencia, como la moral, la religión, las leyes, cada una a su nivel. Ella rompe todas las barreras, deshace todas las leyes, se encuentra desnuda de nuevo y continúa su danza del Fuego cuando ya creíamos tener la sabiduría. Rompe todas las Sabidurías como romperá nuestras máquinas un días, como rompió los viejos templos hundidos al borde del Nilo. Va más lejos que nuestras sabidurías, busca algo más potente que nuestras máquinas, más verdadero que nuestros templos; busca su Secreto en cada uno de nosotros. Devorados por su Fuego, tres milenios de la India (después del budismo, la India prebúdica no era así, y mucho menos la India védica) dijeron NO hipnotizados por su Llama, unos pocos siglos de Occidente dijeron SI, y ni el no ni el sí encontraron su Secreto. Los unos partieron a la llamada libertad y perdieron la Materia; los otros se hundieron en la llamada Materia y perdieron la libertad. Y ni esa materia, ni esa libertad eran verdaderas, nadie tenía el Secreto total. Si tiramos de la Shakti hacia lo alto, se vaporiza y rompe al final este cuerpo que ya no le sirve; si tiramos de Ella hacia abajo, queda encenagada y rompe igualmente este cuerpo que la encadena. Nadie tenía el secreto del cuerpo. Y Ella rompe y rompe los cuerpos hasta que encontremos el Secreto. Pues el cuerpo es el puente. Porque el cuerpo es el último escondite de la Verdad, el lugar en el que la Shakti completa cambia su Llama inquieta en otra cosa, su blanca libertad en otra cosa, su negra miseria en otra cosa, su muerte en la Vida divina. Y quizá sea en él donde “Dios” mismo se cambia en otra cosa. El libro de Dzyan dice que los que van tras la Ignorancia, entran en una ciega obscuridad y que los que se entregan al único Conocimiento entran en una mayor obscuridad todavía. Sin embargo, el peligro parece esconderse hoy exactamente en la dirección opuesta. Una obscura Shakti reina sobre el mundo. Y es verdad que en la India y en otras era más agraciadas, la mujer era considerada como el símbolo vivo de la Shakti (Rama y Sita, Shiva y Parvati, Leonardo da Vinci y Mona Lisa, Sri Aurobindo y Mirra) porque en verdad, la Mujer es la Shakti, la Fuerza creadora, la base de la vida, y sin Ella no puede tomar cuerpo ninguna creación verdadera: es Ella la que infunde la consciencia en la Materia, la que organiza la Materia, la que fija y concretiza los pensamientos vagabundos del Hombre y precipita sus espacios libres en el molde de la forma, Ella, el Cuerpo de la Tierra aspirante; sin embargo, la mujer se ha convertido, en nuestra era, en el símbolo del Sexo, por un fulminante descenso que corresponde exactamente al descenso de todo el resto otra devaluación igual de radical que la mental.
Prácticamente no hay peligro alguno de que la Shakti del mundo se evaporice en las alturas, está encenagándose totalmente abajo; y por una excelente razón, pues, siempre, la Naturaleza sabe perfectamente lo que hace. Es extraño cómo, durante todo el tiempo, creemos estar obedeciendo a principios superiores o inferiores, a libres arbitrios del cielo o del barro, y cómo somos simplemente unas cotorras mentales, mientras que fuerzas infinitamente más poderosas aque las nuestras tiran necesario por “razones” totalmente extrañas a las palabras que pronunciamos. El día que salgamos de la Mente, nos quedaremos tan estupefactos como Gulliver en el país de Huyhnhnms. Ahora bien, los anales de la India, hace algunos milenios, ya habían previsto con toda exactitud este descenso en una cuádruple cascada de cuatro “eras o yugas, que se sucederían una a otra: El tiempo de los pensadores o de las inteligencias de la verdad (los bramanes), el tiempo de los caballeros o guerreros (los kshatrías), el tiempo de los comerciantes o burgueses (los vaishyas), y finalmente el nuestro, el tiempo de los trabajadores (los sudras) o más bien de los siervos: del ego, de la máquina, del sexo, del confort. El tiempo de los “pequeños cuerpos sucios”, y cada una de esas veces, la Shakti descendía de centro en centro: del centro de la inteligencia al centro del corazón, al centro del vientre, al centro del sexo, es decir, al centro de la Materia. Hemos descendido aquí porque es aquí, en la Materia, donde está el trabajo evolutivo de nuestra era: el Kali Yuga, la Era Negra. Podemos deplorarlo razonadamente, moralmente y estéticamente, pero la Naturaleza se mofa de nuestras razones y de nuestra moral. Ella no razona: hace. Nos está haciendo pasar a otra Era, pues escrito está que esta Era Negra, torturante pero corta y dotada de una Gracia fulminante como ninguna otra era, la seguirá una nueva era de Verdad, Satya Yuga… o si no, una descomposición general, una vuelta al origen para intentar otra vez, bajo galaxias más clemente, quizá, la eterna Experiencia que Ella QUIERE realizar.
Estamos aquí porque, sin duda alguna, el sexo es una de las claves del Secreto del cuerpo; y el DOMINIO del sexo la condición IMPERATIVA de la manifestación de la Nueva Fuerza evolutiva, la verdadera Fuerza del cuerpo. Como siempre, el supremo obstáculo es la palanca suprema. ¿Porqué?... De nada sirve dar razones abstractas, hay que empuñar la cosa para comprender lo que esconde, mientras no se haya intentado no se puede comprender. Uno se ilusiona, pone entusiasmo, ideas, sentimientos, miles de máscaras y de maravillosas “razones” para cubrir lo que quiere guardar. Pero es evidente que si la Shakti nueva quiere irradiar en el cuerpo sin hacerlo estallar con su potencia, es necesario que haya en él total transparencia y amplitud,
igual que fueron necesarias en la Mente para dejar filtrar las primeras radiaciones de la Consciencia, o incluso simplemente una idea clara. El viejo barro no puede coexistir con la Fuerza Nueva, y sin embargo este mismo barro, por su resistencia misma, por su estrechez misma, por su mismo espesor, obliga a que se manifieste una Fuerza correspondiente. Las barreras acumulan la Fuerza necesaria para franquear la barrera. Pero también pueden destrozar. Hacer el descenso es un trabajo difícil. Es un desafío para cada uno, y un desafío para la Tierra. Es imposible hacerlo sin mancharse las manos: uno se golpea, cae, y en la fuerza misma de la caída encuentra la fuerza para saltar más lejos. Es un trabajo que exige una absoluta SINCERIDAD, el menos engaño consigo mismo puede traer funestas consecuencias. Pero la más mínima abertura sincera tiene resultados fulminantes. Es el tiempo de la Gracia infinita y de la Espada inexorable. Es el tiempo del “toda o nada”, de progresos de gigantes o de gigantescos hundimientos, en los individuos, en las naciones, en los corazones, en toda la Tierra. Nadie está fuera del golpe. El gran golpe de Estado de la Nueva consciencia. Uno pasa o no pasa la barrera. Y en esta Obra supremamente difícil, esa suprema Shakti que es la mujer, tiene un papel decisivo, si llega a comprenderlo; un papel verdaderamente creador e inspirador, no ya de viejas historias literarias, estéticas o conyugales, sino de un mundo nuevo, de un cuerpo nuevo, difícil de hacer, difícil de conocerse a sí mismo, difícil de conquistar, porque se conquista paso a paso en la más humilde Materia y en el gesto más obscuro, en cada Minuto. En cada minuto, o se es esto, o se es el viejo mundo del mono “mejorado”. No hay compromisos, no es una especie de convalecencia tras una enfermedad, hay que CAMBIAR DE MUNDO.
Es la más extraordinaria aventura de todos los tiempos, nada de continentes que descubrir, nada de Vasco de Gama: un mundo totalmente desconocido en el propio cuerpo, la fabricación consciente de un ser que no existe aún sobre la Tierra, el intento, podríamos decir, de un nuevo modo de consciencia y de un nuevo modo de percepción. Todos los antiguos órganos reemplazados por otros. Otra visión, otro tacto, otra forma de comunicación, otra Tierra. Y finalmente, otra Materia. La salida del viejo programa genético. Ni los monos superiores dieron un paso tan palpitante cuando trataban de remover la primera idea que haría luego un Einstein. Pero lo queramos o no, aquí estamos, de lleno en el Paso. Es el único hecho importante desde la Edad de piedra… ¿Pasaremos? ¿no pasaremos?.
VER de otra forma es PODER de otra forma.
La humanidad no es el último escalón terrestre. La Evolución continúa, y el hombre será superado. Cada uno debe saber si quiere participar en la aventura de la especie nueva.
La solución no es mística ni imaginaria, es totalmente concreta: la ofrece la Naturaleza misma si sabemos observarla. La substancia molecular, celular, se ha hecho cada vez más consciente a través de las eras y de los innumerables organismos. Corresponde a cada ser acelerar el proceso.
Permite que mi aspiración sea lo suficientemente intensa como para
despertar por doquier una aspiración igual… Sí, esta Necesidad inevitable.
Sólo esto cuenta. Sólo esto. Eso es todo.
FIESTAS PATRONALES:
Ya se han celebrado las fiestas patronales de Bellarriseta de 2009. Este año las cervezas se han apoquinado mediante vales, comprabas un lote de 8 vales y podías consumir 12 cervezas. El vino y el vermú de porrón han continuado siendo gratis. Otros años las cervezas eran igualmente gratis y se agotaban; este año, con la crisis, aún pagando, creo que también se han agostado. Será cuestión de sed, o de ser. Hasta los lagartos han venido a abrevar en este oasis.
Y se secó la cerveza a pesar de que parece que nadie sabe dónde está Bellarriseta, y que total, no aparece en el mapa. Por ejemplo, en el Google, sale un nombre de lugar que se denomina ¿San Miguel de la Peña? http://maps.google.es/maps?f=q&source=s_q&hl=es&geocode=&q=&mrt=all&ie=UTF8&t=h&ll=42.253934,-0.346413&spn=0.117911,0.22007&z=12
Los parroquianos decidieron exponer en la portada del programa de fiestas una foto aérea de antaño, cuando no existían todavía las alas deltas. Será para que aterricemos como podamos.
¡Ah, cuantas historias!
Bailes, guiñote, cenas y cucañas. Creo que lo mejor fueron las cucañas. No las ví, pero las he visto en fotos y son auténticas cucañas de pueblo, de aldea en el culo del mundo, con la fuente del pueblo y los críos mojaos, pero que aquí en Internete, por ser el ágora del mundo, no se pueden exponer por ser fotos de menores. Ya me gustaría, pero aviso a los navegantes.
No las ví porque estuve con el Marqués de Serafín, solos en el jardín. Le oía a él y el rumor de las cucañas al fondo.
Aquí no hay más tela que la que arde. No hay nada más que contar, no hay nada que cantar. Creo que me contradigo y no es verdad, porque aunque todo esté dicho, los juegos florales, con sus sonetos han sido para gozarlos, y por cierto, cualquier historia de un perro de Bellarriseta es más interesante que la vida de un vecino.
Pero creo que, tal vez es mejor poder contar un poco las aventuras que nos narra nuestro mago Serafín, que por cierto vino de Galicia, con su hijo Ramón. Aunque en realidad no cuenta historias, habla siempre en abstracto. El trabajo de campo de las formas de recoger lo que cuenta, también tiene sus migas. Ya que no soy un Carlos Castaneda antropólogo ni el Serafín un brujo. De eso también hablaremos otro día. No empecemos a demorarnos, aunque las palabras de este hombre no necesitan una ovación o un abucheo, si no, como buen estiércol abonar las plantas. Para que la naturaleza, que es la suprema, que le acoja en su bucólico silencio.
Pues me contó que mientras escuchaba a Messiaen en su cuarteto para el fin de los tiempos, que escribió esta hojita que ahora mostramos. Personalmente me gusta, aunque por aquí al lado dicen que cuesta digerir. Vosotros mismos.
“Érase una vez un barquito que no podía navegar. En el muelle estaba su patrón pensativo. Él viejo, el barco también. ¿Se podría reparar para alquilar viajes a turistas? Pero tanta reuma tenía que no podía ni con la navegación de cabotaje. La decisión estaba entre el vitalismo del entusiasmo y la indolencia del pragmatismo. Nadie sabe como acaban las cosas pero las adivinas cuando las ves en su totalidad.
Soñó que estaba viviendo el presente de una reliquia, cuando deseando ya estás colmando el deseo, que primoroso desaparece y la sana felicidad aparece, asentada. La belleza la tenía tantas veces presente encima a corta distancia, sí! la música sonaba en alguna parte, la atención, el orden en algún lugar, la libertad en otros, las vibraciones, el despertar de una luz cálida en la cara. Dicen que darse cuenta de que eres feliz, la pierdes. ¿Pierdes tu asiento el darte cuenta que estás sentado?. Sentado viendo tu viejo barco, si no, no te pertenece. ¡Un barco que salvó a poblaciones de locos holocaustos!.
Pero la felicidad, que no sea forzada o artificial, la que es lo que rebosas por ser en lo que eres y estás y nada más, la senectud es la que viéndote, conociéndote no molesta. El final de la madurez no se malhumora por su verdad. Oh, qué bonita es la muerte cuando entra despacio.”
Esto viene, -dijo depués de leer su hojita- porque el otro día, mientras gozaba de lo inmensurable del quatuor pour la fin du temps (así lo pronunció), con ese espectáculo sublime de un cuarteto por encima del holocausto, veo ahora el de los barcos oxidados de inmigrantes que llegan a las Hespérides, Mussolini, Berlusconi los quiere hundir a cañonazos.
Antes de empezar a leer la Crónica que Eritrea me escribió a mitad de la década anterior, lean este pequeño recorte de El País, "La célula y el cohete", también publicado a finales del siglo pasado.
http://bellarriseta.blogspot.es/img/lacelulayelcohete.pdf
(Foto de Mariángel Torrecilla)
CRÓNICA DE ERITREA.
El fardo puesto sobre la humanidad es demasiado grande para la pequeñez actual de la personalidad humana y para su pequeña mente y sus pequeños instintos vitales, porque la humanidad no puede operar el cambio necesario, ya que utiliza sus nuevos instrumentos y su nueva organización al servicio de su viejo yo vital, infraespiritual e infraracional; el destino de la especie humana parece precipitarse peligrosamente, como con impaciencia, como a pesar de ella misma, hacia una confusión prolongada, una crisis peligrosa, bajo el empuje de un ego vital atrapado por fuerzas colosales, que son de la misma escala que la formidable organización mecánica de la vida y del conocimiento científico que el hombre ha desarrollado. Una escala demasiado grande para ser manejada por su razón y por su voluntad. Y se lanza a la oscuridad de una violenta y agitada incertidumbre. Incluso si se concluyera que todo esto no es más que una fase pasajera o una apariencia, y se descubriera un acomodamiento estructural tolerable que permita a la humanidad proseguir de manera menos catastrófica su incierto viaje, sólo serían paños calientes.
El problema es de orden fundamental y, al plantearlo, la Naturaleza evolutiva en el hombre se coloca así misma frente a una opción crítica que habrá de resolver un día u otro en el verdadero sentido, si es que la especie ha de alcanzar su meta o sencillamente sobrevivir.
En sí mismo, el hombre no es más que una nada ambiciosa. Es pequeñez que se esfuerza hacia una extensión y una grandeza más allá de él, un enano que anhela las alturas. Su mente es un rayo oscuro en los esplendores de la mente universal. Su vida es lucha, exaltación y sufrimiento, un mezquino momento ávido en la vida universal, agitada por las pasiones, flagelada por el dolor o llena de deseos ciegos y mudos. Su cuerpo es un grano de polvo laborioso y perecedero en el universo material. Esto no puede constituir la meta final del misterioso impulso ascendente de la Naturaleza. Hay algo más allá, algo que el hombre será, de lo que no tenemos en el presente más que atisbos fragmentarios a través de unos pocos agujeros en la gran muralla de las limitaciones que niegan su posibilidad y su exigencia. Un alma inmortal reside en alguna parte de él, que revela su presencia con chispazos; por encima de él domina un espíritu eterno que mantiene la continuidad de alma de su naturaleza. Pero el descenso de ese espíritu más amplio resulta obstruido por el duro caparazón de nuestra personalidad prefabricada; y esta alma interior luminosa está recubierta, asfixiada, oprimida por densas capas exteriores. En el hombre, salvo escasas excepciones, el alma es raramente activa; en la mayor parte apenas es perceptible. El alma y el espíritu, más que formar parte de su realidad exterior visible, parecen existir por encima y por detrás de su naturaleza. Más que nacidos ya en la materia, están naciendo aún. Son, para la consciencia humana, posibilidades, más que realidades actuales.
La grandeza del hombre reside no en lo que es, sino en lo que él va a hacer posible. Su gloria es ser el campo de experimentación y el taller secreto de una labor viviente por la cual un Artesano divino prepara la Suprahumanidad. Pero también puede acceder a una mayor grandeza aún, porque, contrariamente a lo que sucede con la creación inferior, le es permitido ser el artífice parcial de este cambio; su consentimiento consciente, su voluntad y su participación consagradas, son necesarias para que pueda descender en su cuerpo la gloria que ha de reemplazar al hombre.
***
***
No nos queda ya tiempo para esperar. Ese es el problema.
Pudiéramos pensar que, con el tiempo, algunos héroes de la Evolución, habiendo comprendido el procedimiento, descenderían al cuerpo, taladrarían su camino a través de las capas y liberarían a la célula de su hipnosis atávica y newtoniana, y que luego la operación se propagaría, como la operación mental se propagó entre los grandes monos.
¡¡Pero si se está propaganda ya, y vertiginosamente!!.
Y eso tiempo ya no lo tenemos. Las masas oscuras vienen al asalto. La Tierra grita. Millones de hombres se preparan para levar anclas. Un ardiente huracán gira como un torbellino encima de Asia. ¿Y creemos que nosotros, tras la paredes de vidrio de nuestro castillo de cristal intelectual, limpios y educados, vamos a escaparnos de ese torrente ardiente e insensato? ¿Quién no ha visto ya las masas levantarse? Un formidable contagio subrepticio está atravesando nuestras barreras de hormigas. ¿Pero qué es? ¿Es el contagio de la vida nuevo o de la muerte ya muy próxima? Tras su muros de algodón, América electroniza y juega con fuego. Tras sus murallas, el Kremlin está acorralado y tiembla. Un gato amarillo, cruel y sin alma observa el juego, teje su trama y espera su hora, mientras que una India corrompida, que fue la cuna de la luz, alimenta a los diablos en sus ashrams a la vez que sigue siendo la invisible apuesta de la batalla. Pues la India es el corazón de la Tierra –pesado, enfangado-, pero el corazón de todas formas.
¿Quién ganará esta insensata carrera: la vida nueva o la vieja muerte de siempre? Ya no es cuestión de década, no, nos quedan unos años…, a penas. Está a las puertas.
Y esa vida nueva y esa muerte parecen tan estrechamente entremezcladas no sólo en cada continente, sino en cada nación, en cada grupo, en cada familia, en cada conciencia dentro de un mismo hombre, que no sabemos cómo sería posible arrancar lo uno sin lo otro. Todas la voces aúllan y mienten, la verdad forma un mismo paquete con la mentira, la mentira abriga una lucecita de la que se alimenta y que la protege. No podemos tocar algo sin tocarlo todo.
Es en la célula y en el cuerpo mismo de la Tierra donde el imposible milagro se convertirá en el único milagro posible.
Pienso que se producirá en el momento en el que haya suficiente número de consciencias que sientan de forma absoluta que no se puede vivir así. Es preciso que todo lo que ha existido, y existe aún, aparezca como un absurdo que no puede durar más; en ese momento podrá producirse, pero no antes. Sí, UN MOMENTO. Hubo un momento en el que el ser mental se manifestó en la Tierra. Y habrá UN MOMENTO en el que consciencia supramental pueda entrar en esta consciencia humana y manifestarse. No es algo que se va alargando como una goma, no: hay un momento en el que se produce, puede suceder como un relámpago. Pues una celulita es muy contagiosa. El torbellino que parece haberse apoderado de las naciones, los continentes, las razas humanas, con todas sus creencias o sus incredulidades, y de cada familia y de cada pequeña consciencia, quizá sea precisamente que se avecina el gran torbellino evolutivo que puso fin a los reptiles en la aurora de los mamíferos, y que ya no estemos quizá en el siglo XX de una era llamada cristiana, sino más bien el siglo XXXV millones después de la aparición de un pequeño ser unicelular.
quiero cerrar esta Crónica con una oración:
qué rostros serenos
qué gestos nobles
qué palabras sabias
las de nuestros mejores:
Natán.
Saladino
Juan de la Cruz.
En este "remake" de boda, Alodia le dijo a Adrián:
Te conozco porque te amo
Me alegras porque te conozco
Me liberas porque me alegras
Y te amo porque me liberas.
Entonces él le contestó a ella:
Porque te quiero te adoro
Porque te adoro te amo
Porque te amo me muero
Porque me muero te quiero.
y ella le dijo:
Cuando la luz despierta el Sol se enamora
Todo a sus pies es hermosura
El recuerdo es la luz
El amor es el fuego
El calor la historia
La vida los colores
Y nosotros la chispa,
que sin amor se apaga.
Él le dijo a ella:
Con el amor todo lo arreglas
Con el dolor todo lo cuidas
Con la belleza todos lo aprecias
Y con el silencio todo te ayuda.
y ella le sururró:
Por hablar me quiebro
Por confiar me pierdo
Por cantar me alegro
Y por alegrarme todo me irradia.
Él le dijo a ella:
Con el amor todo se perdona
Con la lujuria todo se exige
Con la vanidad todo se calcula
Con la humanidad todo se crece
Y con el dolor todo se apaga.
y ella le repuso:
Encontrar es percibir
Descubrir es intuir
Escuchar es conocer
Saber es encontrar
Percibir es descubrir
Intuir es escuchar
Conocer es saber.
Él le dijo a ella:
Con tanto amor
Yo me desvelo
La noche y el Sol
Son gemelos.
y ella le condujo en su mirada :
Toda la vida buscando lo mismo
Toda la vida emocionándome por lo mismo
Toda la vida siendo feliz por eso
Bondad, belleza, felicidad
En una hoja que cae.
Él le continuó diciendo a ella:
Todo por la alegría,
Todo por la inocencia,
Todo por la pureza,
Todo por el vivir,
Como el morir,
De aquello que nos
Pertenece ser.
Como el Sol de la
Mañana que nos
Mira a los ojos.
y ella, como si le advirtiera, le dijo:
Esto no es titilar del rocío de las estrellas,
Esto no es el piar de los pajaritos al alba,
Esto es un saludo mañanero de la alegría de todos los tiempos.
Entonces, él se rindió y le dijo a ella:
El amor es una especie de agilidad mental
Uno es lo que son sus amigos
Un día le escribió el poet-astro de Bellarriseta a Eritrea:
"Los políticos son los malos sombras de nuestros pensamientos. Nuestras opiniones influenciadas por la propaganda política nos deja secuelas en nuestra desiniciativa de pensar como animal político. Estas sombras de pensamientos con votos se traducen a gobernantes que nos someten a sus pesadillas.
Cogemos muchas pesadillas en el umbral de estos claroscuros de los pensamientos políticos. Algunas de éstas se convierten en colectivas en el pensamiento de la población de una nación machacada con una pseudofilosofía ambigua y demagógica. Desembocando en una dictadura fascista.
En otros países, una filosofía social se degenera en la práctica humana involucionando a mandos totalitarios comunistas.
Y en las naciones afores del circo democrático es el entretenimiento con sobras del escaparate político para alimentar las supersticiones del orden político humano. Da igual religiosa que políticamente.
Las drogas son intersecciones que pueden llegar a gobernar en esta civilización. Si los gobernantes utilizaran todas las drogas contra su población, podrían llegar a controlar con esclavitud a todo el mundo.
Pero como no saben, investigan y estudian cómo manipular y emplearla contra el ciudadano, mientras mienten informándonos que luchan contra ella.
La droga utilizada por el poder, con una dosificación comedida legal para consumo del pueblo, podría llegar a hacernos creer que viviríamos en un sistema político libre. O nos reducirían a un mundo feliz de Huxley para gobernarnos fácilmente.
Hablo de la droga como pueda decir alcohol, sexo and rock’n roll.
El pueblo con sus dosis de alcohol festivos y nocturnos y de forma periódica se mantiene en un equilibrio de dormida inercia que se deja gobernar. Alcohol que paga impuestos y nos marca pautas sociales.
No son solo drogas o psicotrópicos lo que quieren manejar. También está la religión. O el arte. Y para mí, por ejemplo, la poesía es lo menos gobernable.
Si todo habitante de este mundo se le introduciese la natural ansiedad poética para vivir, llegaríamos a darnos cuenta de que perteneceríamos a un mundo donde sería vivido de verdad con personas sin máscaras en una caótica forma de ser. ¡Una región anarquista poética! Entonces, nos daríamos cuenta que podría nacer otro Renacimiento clásico del hombre. Otra vez el orden clásico de vivir más a favor del sabor griego de la intuición frente al romano cristiano de la razón. ¡Sí, Grecia, sí, míranos ahora!, somos más desgraciados con nuestras democracias. Uniformadas de imágenes embrolladas nos adoctrinan con una moral que nos tacha de nuestros desnudos sentimientos antes de crecer como humano. Y vestidos culturales y contrastes económicos son las directrices de los enfrentamientos por causa de diferencias humanas.
Sólo hay un caos noble: el poético. Con su templo. Con su gobernadora ella la Belleza. Así todo un pueblo disfrutaría su tiempo de ocio feliz dimensionado a instantes bellos de un sol que sale todos los días para explicarte qué es la noche, quién es el firmamento y quién te puede aconsejar.
¡Poetas anarcocaóticos alimentados por la inspiración de la bóveda celeste! ¡Esto sí que es la región del ocio artístico de trabajar! ¡Un género clásico de democracia poética! Yo soy ciudadano de ese mundo y pido billete, ¡claro!, totalmente de acuerdo contigo que me lees, para que aceptes este billete para ser ya dos (¡perdona! ¡qué ingenua ilusión!) ciudadanos de esta nueva conquista anarquista.
Lloro por si acaso."
(La foto de Montearagón es corftesía de Mariangel Torrecilla)
EL FIN, QUE SIEMPRE ES EL COMIENZO.
En este momento nos encontramos de lleno en un periodo de transición en el que dos mundos se entrecruzan: el antiguo, que se mantiene todavía poderoso y continúa dominando en la conciencia ordinaria, y el nuevo, que comienza a manifestarse, muy modesto, inadvertido, hasta el punto que exteriormente parece que nada cambia en él, por el momento…
Y, sin embargo, trabaja, crece, hasta el día en que sea bastante fuerte para imponerse visiblemente. Todas las dificultades no son del orden subconsciente.
Hay una, muy consciente, que se opone como una puerta de bronce al mundo nuevo, y no se trata de nuestro materialismo, como algunos se complacen en afirmar –si los sabios son sinceros, tal vez sean los primeros en desembocar en la verdad-, sino de la enorme caparazón espiritual bajo la cual hemos ocultado el Espíritu. La verdadera habilidad del diablo no consiste en adueñarse de la mentira y del odio y sembrarlos por el mundo, como Atila y los nazis –y para ello es muy hábil-, sino en tomar un trozo de verdad y deformarla. Nada es más pernicioso que una verdad desfigurada; la mentira hereda toda la potencia que de la verdad encierra. Se nos ha dicho y repetido, que la salvación está en el cielo –y es verdad, no hay salvación para el hombre mientras mantenga la nariz en la materia, su salvación está en el cielo supraconsciente, y probablemente sea necesario recomendarnos primero el cielo para desembarazarnos de nuestra primera corteza evolutiva, animal y económica-, pero esto no es más que una primera etapa de la evolución, la cual hemos convertido en un objetivo definitivo, duro como la piedra. Y ahora este objetivo se revuelve contra nosotros. Hemos negado la Divinidad en la Materia para encerrarla en nuestros santos lugares, y la Materia se venga –la hemos calificado de bruta, y bruta es-.
Mientras aceptemos el Desequilibrio, no habrá esperanza para la tierra; oscilaremos de un polo a otro, igualmente falsos ambos: de la alegría material a la austeridad espiritual, sin encontrar jamás la plenitud. Las antiguas culturas de Europa han concluido en una disgregadora duda o en un escepticismo impotente, en el estancamiento y el declive. Tenemos necesidad del vigor de la Materia, necesidad también de las frescas aguas del Espíritu, pero nuestros materialismos son embrutecedores, y nuestras creencias, únicamente el reverso de nuestras incredulidades. El ateo es Dios que juega al escondite consigo mismo. Pero el creyente, ¿es algo distinto? Tal vez, puesto que ha visto la sombra de Dios y se ha asido a ella…
Si queremos curar el Desequilibrio –y todo lo que está desequilibrado perece- en nuestros cuerpos, en nuestras sociedades, o en nuestros ciclos cósmicos, se hace necesario VER claro. Hemos perdido el Santo y Seña: es el balance de nuestra era; hemos reemplazado el verdadero poder por el ardid, la verdadera sabiduría por los dogmas: el reino de los gnomos en todas las esferas. Y cada vez más será el reino de los gnomos, si no terminamos con estas medio-verdades mortificantes, de lo alto o de lo bajo, para sumergirnos en la verdadera fuente, y encontrar el secreto práctico del Espíritu en la Materia. Conociendo este Secreto, ni los rishis ni los sabios de los antiguos Misterios causaron la enorme división que nos destruye –“nuestro Padre el Cielo, nuestra Madre la Tierra”-; no superaron la dificultad remitiéndola más allá de nuestra plenitud: “Conquistemos aquí mismo, libremos la batalla de las cien cabezas”. Llegados a la cima de la conciencia, no se desvanecieron en un pálido éxtasis, en los confines del Infinito, ellos no estimaban insignificantes las pequeñeces de aquí abajo: “Oh Divinidad, guarda para nosotros el Infinito y prodíganos lo finito” (Rig-Veda), “Oh tierra, ¿podré cantar tu belleza, la de tus pueblos y bosques, de tus asambleas de guerra y de tus batallas?” (Atharva-Veda).
Una verdad conquistadora, hombres de pie, para los que la muerte es una Mentira y una derrota. Una verdad de la alegría divina sobre la tierra. Sin duda su verdad era prematura para las hordas de Europa, que tenían necesidad de oír hablar del cielo antes que de la tierra; pero tal vez haya llegado el tiempo de revelar los Misterios, védicos, órficos, alquímicos o cátaros, y de reencontrar la verdad completa de los dos polos en una tercera posición, que no es la de los materialistas ni la de los espiritualistas: La clave del enigma no es la ascensión del hombre al cielo, sino su ascensión, aquí abajo, en el Espíritu, y el descenso del Espíritu en su humanidad ordinaria, una transformación de la naturaleza terrestre. Es esto lo que la humanidad espera: un nacimiento nuevo coronará su larga marcha oscura y dolorosa, y no alguna salvación post mortem.
Nuestro balance de gnomos, finalmente, es tan sólo la señal de una emergencia nueva; siempre nuestras sombras y nuestras caídas son la gestación de una luz más grande que tenía necesidad de descender para destruir los límites, y no hay más que dos formas de destruirlo: por exceso de luz o por exceso de sombra, pero la una precipita nuestra noche en la luz y la disuelve; la otra precipita la luz en nuestra noche y la transmuta. La una libera a algunos individuos; la otra libera a toda la tierra. Hace miles de años, algunos gigantes entre los hombres, con toda seguridad habían arrancado el Secreto del mundo, pero fue un privilegio de un puñado de iniciados, y todos nosotros debemos ser iniciados. Vivíamos en la edad de oro hace miles de años, y todo parece haberse hundido en la noche; pero a la verdad no es la noche la que ha descendido sobre el mundo, como lo que quisieran los predicadores del Final de los Tiempos; es la luz la que ha huido del mundo.
Era necesario que el Secreto fuese olvidado, que la humanidad descendiese la curva nocturna de la edad de la razón y de las religiones para reencontrar todo el Secreto en todos los hombres adultos, y la luz por todas partes: sobre todas la noches, sobre todas las miserias, sobre todas las naderías, en lugar de una gran hoguera sobre algunos santuarios védicos o iranios. Estamos en el comienzo de los tiempos; la evolución no sigue una recta cada vez más sublime y disolvente, sino que describe una espiral, no se trata de un camino tortuoso para regresar –un tanto afligido- al punto de partida, sino todo lo contrario: aprender en la creación total la alegría de ser (ANANDA), la belleza de ser, la grandeza de ser, y el desarrollo perpetuo, perpetuamente progresivo de esta alegría, de esta belleza, de esta grandeza. Entonces todo tiene un sentido. Una eterna espiral que no se cierra en ningún punto extremo –el Extremo se halla en todo punto del mundo, en cada ser, en cada cuerpo, en cada átomo-, una ascensión gradual siempre hacia más alto. A fin de poder descender más, abarcar más, revelar más. Estamos al comienzo de lo “Vasto”, que será cada día más vasto. Ya los pioneros de la evolución reconocieron otros grados en lo Supramental; una nueva curva se insinúa en el Devenir eterno. Ante cada gran conquista, toda cambia; una inversión de conciencia, un cielo nuevo, una tierra nueva; el mismo mundo físico cambiará inmediatamente bajo nuestros incrédulos ojos. Y no es el primer cambio en la historia. ¿Cuántos hubo antes de nosotros? ¿Y cuántos habrá todavía con nosotros, si simplemente aceptamos ser conscientes? Cambios sucesivos de conciencia que permitirán que una riqueza de creación siempre nueva se produzca de etapa en etapa. Cada vez que el Mago nos ofrece su caleidoscopio, todo es inesperado, más amplio, más verdadero, más bello. Nosotros somos todo para él, la alegría del mundo está a nuestra puerta, simplemente con que nosotros la queramos.
El dolor de la tierra es la razón de su alegría aprisionada.
No por el sufrimiento, sino por la alegría, fue hecha esta tierra.
Este es el Secreto. Ella está en todas partes, en el corazón del mundo; es el “pozo de miel bajo la roca”, la “risa de niño del Infinito” que nosotros somos, el fondo del Futuro luminoso que empuja nuestro pasado. La evolución no ha concluido, no es un absurdo círculo, ni una caída, ni una feria de placeres vanos, es: La Aventura De La Conciencia y de La Alegría.
Oh raza, de la tierra nacida, que el Destino arrastra y la Fuerza coarta
Oh aventurillas en un mundo infinito
Prisioneros de una humanidad de enanos
¿Girareis sin cesar en la ronda de la mente alrededor de un pequeño yo y de mediocres naderías?
No habíais nacido para una irrevocable pequeñez
(Las fotos de los lagartgos y de Pineta son cortesía Mariángel Torrecilla)
En una reciente celebración de los G-7 han llegado a la conclusión de que la economía muestra indicios de que se recupera, pero los miembros buenas cenas se pegan. 
Las conclusiones las saca alguien entre ellos, sin saber quién es el primero, pegan primero el bulo, y a partir de allí, con sus vínculos geopolíticos extraños, lobbyes mercantilistas, complots farmacéuticos, conspiraciones diplomáticas, y estrategias militares y energéticas, acaban por mentirnos con otra falacia para que nos lo creamos los mortales de a pie; de a pie de calle, porque a los descalzos de los barrizales, del desierto y de los vertederos, a esos, sí que no les llega el mensajito de la todopoderosa economía. ¡Qué poca vergüenza, a punto de estallar otra gran guerra intercontinental, y con la dichosa economía. Ya sabemos que es dichosa la economía, sobre todo para los más ricos y los parias, qué paradoja. Porque para el resto es un dolor de cabeza. Como un casquete polar que se resquebraja, así les tendría que doler. Ya les tendría que doler las muelas a los del G-7 de tanto que mienten con la economía y el medio ambiente. Pero no os preocupéis que las farmacéuticas fabricarían una expensiva píldora para sus males.
La economía la sostienen l@s ciudadanit@s y l@s “súbdidit@s”, no la sostienen los grandes simios de este capitalismo funerario.
Pero para que veáis a qué se dedicaron en la cena de despedida de un miembro al ostracismo, porque antes eran G-8, ni más ni menos que a celebrar unos juegos florales para disimular, y para postre, el que no llevaba poemas pagaba en la cena, dichosa economía, y aún así, hubo alguna miembra , como maestra de ceremonias, que incluso participando en la creación algún poema tuvo que escotarse. Para hacerle callar a este miembro que lo envían, hemos dicho, que al ostracismo, le regalaron un cuadro que implícitamente, en la cara de la catedral pintada,
se asemeja a la pintura de El grito de Munich. De esta forma se callará y no chillará.
Pasemos a la cursilería de los poemitas de los traidores, que por cierto están sin firmar ni dedicar:
OCTETOS DESPEDIDA G7 domingo, 14 de junio de 2009
1A
De toda la vida son,
estallan como relámpagos
sin dueños ni esperanza
no me lo cuestiono,
ni me abraso pero sí
abrazo, cualquier traición
de un ser querido es más,
que una pleitesía de un traidor
1B
ccmo practicando inventos
pero que de vez en cuando
son, nadie los niega,
ahí quedan, nadie lo sabe,
pero por si acaso, espero,
concedo a todo quien amo,
porque si sabes, saber
es tanto como amar sin más
2A
Como si cuando quedamos,
así de fácil así de alegre
lo metódico te ayuda sin más
como un fuego de leño
hasta que comprendas las formas
que se transforman
ni se olvida, como germen
que todo está visto
2B
como todos que nos alegramos
pero no todo el silencio se controla
sin esperar que todos los días
la inercia te consuma,
del fuego no que quemes más,
sin esperar más ese calor
solitario que ver
como relámpagos solitarios sin alma
3A
Lo metódico y silencioso
es la Naturaleza, estable
en su volatilidad y levedad,
su ser, es ser nada,
su alegría es ser todo,
su cielo es su apariencia,
por eso es su esencia,
como todo que se calla
3B
parece que no es nada
como aquello que pendula
pero es su gravedad,
obscura, sin luz que busca,
y parece que desde todos los tiempos
como de siempre es lo que es,
y si no es así, no queda,
porque el fondo, no es transfondo.
4A
¿Cómo que parece?
es la inconsciencia que nos habla
como nos habla la cabra
de la bruja, que se ría,
que mueva su barba y cuernos,
pezuñas y pensamientos,
¿Por qué es mejor
esperar que abatir?
4B
Si la realidad son nuestros sueños,
nos dice que abrecadabra,
para abrir la realidad,
su puerta ante la gente,
y vean que el mundo
solo es uno, norte
sin dirección y muerte
sin correspondencia de algo amado.
5A
Entre la verdad
y la mentira
solo ubican
unas palabras,
es una inconsciencia,
un chiste, estornudo,
pero desde luego el arte
que no falte.
5B
de lo que te digo,
de lo que te expreso,
un gesto te escondo,
algo del conocimiento
que no falta
algo de salud
que para expresar,
comunicar, si no estás solo.
6A
La práctica es poiêsis
pero sin confundir
la responsabilidad con la libertad
el mundo crece, se alegra
pero si esperas no despejas
que tu camino no es
tu designio ni tu destino
sino que esperas
6B
la poesía es real,
la ficción es libertaria
no es más que una igualdad
como ecuación ética,
si amas no hay que confundir
el sonido con la forma,
la belleza, como río
aclara lo que arrastras
7A
Volar es soltar lastre,
estar en el quite
es el paso pionero de
sin remedio es presente
¿Qué hemos hecho
para estar aquí?
Y eso es la alegría
del ser que ama y no lo dice
7B
ser bella es ser amada
es no quitar a nadie
que mal, el hecho consumado
como truco surrealista
que destrona, destroza
como para no ser para menos
que lo que se fluye,
e inscociente se calla
8A
Angel o demonio,
Guillermo Tell retó,
ayuda y silencio,
elevada de sentir,
nada es si no sientes,
nada corresponde si no eres,
porque ser, es no ser,
como que astuto calla
8B
Consciencia o insconciencia,
insomnio o farmacia,
dolor y condición,
espera de espíritu,
nada es si no sientes,
si eres no existes, no estás,
ya que la naturaleza
se comporta falaz.
9A
Antes de reaccionar, experimento
como si la felicidad fuere cainita,
nada ha caído, la gravedad
sin peso, ni gloria, ni vida,
atrae como imitando
que nada ni la muerte
te lo arrebata por ser,
lo que quizás sospeches, no ser.
9B
el no dejar rastro ni huellas
ni de ángeles ni luciferes
no se espera nada,
porque desde aquí, ya estás,
al ahora de aquí
nadie te lo arrebata, maravilla,
parece mentira de antaño,
esa leyenda de amar y no saber.
“Cuanto más cerca está uno del otro lado, más ve la diferencia.”
LA NECESIDAD DE SER
LA DEMOLICIÓN DE LA PECERA.
Pero esta gotita de Ser, ¿qué es? ¿Poesía? Quizá sí, después de todo, porque esto es lo que “hace”, es el poeta por excelencia. ¿Y por qué está tan velado, por qué la mente va a ser una mentira? La naturaleza no inventa mentiras, tampoco inventa verdades, no necesita ni lo uno ni lo otro: sólo inventa medios. Es la mente la que inventa la verdad y su hermana la mentira. La mente, es el hacedor de milagros; la Naturaleza, es completamente natural, como debe ser. No tiene necesidad de evangelios ni de filosofías: tiene necesidad de progresar. Avanza, eso es todo: a derecha, a izquierda, arriba, abajo, por todos los medios, y avanza siempre, lo mismo trepando hasta el cielo que rompiéndose la crisma, el camino descendente sube: perfectamente. La mente, es el hacedor del mal y del bien. La Naturaleza, no tiene necesidad del bien ni del mal: tiene necesidad de avanzar. Pero siendo tan sabia como es, ¿por qué habrá inventado ese instrumento, la mente, si es sólo para rechazarlo? La verdad es que ha rechazado cantidad de cosas desde el Precámbrico, es la iconoclasta por excelencia. La idólatra es la mente. Una idólatra perpetua: de faraones, tótems, penicilina y ecuaciones de séptimo grado. Idólatra del materialismo o de Dios, pues no sabemos muy bien cuál es la diferencia, a decir verdad. La mente, es el hacedor de ideas. La Naturaleza, no tiene necesidad de ideas; simplemente hace. Hace incluso milagros que luego nos cuesta mucho copiar. En verdad, no es lo suficientemente maliciosa como para hacer teorías; somos nosotros, la mente, los que las hacemos, para después deshacerlas enseguida e intentar atrapar a la Naturaleza por otra esquina. ¡Y se nos escapa, y se ríe! Pero mientras tanto, nos hace progresar. Progresar ¿en qué?... Ahí estamos. La mente, es el poder. ¡Claro! Parémonos y contemplemos: la máquina de vapor, la electricidad y la puerta automática para la gente con prisa, sin olvidarnos del DC8 para poder ir a toda velocidad al otro extremo de ninguna parte. La Naturaleza no tiene poderes: es lo que es, simplemente. Si algo le molesta, origina un temblor de tierra, y se acabó. Pero nosotros, no somos lo que somos, ahí está la diferencia, y es por eso por lo que, a fin de cuentas, no podemos nada, porque ser, es poder lo que uno es. Todo lo que tenemos nos lo han prestado, ¡no hay ni un sólo minuto que sea nuestro en nuestros millones de descubrimientos! Hasta hemos atrapado al sol para poder envasarlo. La mente es un copista. Es incluso un perfecto falsificador. El pájaro vuela maravillosamente, su ser es volar.
El hombre camina, en principio, e incluso dice que sabe a dónde va y a dónde camina, mientras que la Naturaleza no lo sabe: la mente, es el conocimiento. ¡Claro! Parémonos y contemplemos. La Naturaleza, no tiene conocimientos: es, y hace las cosas con toda naturalidad; las sabe porque las hace, y las hace porque es. Así de simple. Es la acción-conocimiento automática, como el pájaro migratorio que vuela desde Siberia, directamente. Nosotros tenemos mapas y goniómetros: una mejora, quizá. La mente, es el eterno mejorador; ha mejorado tanto la Naturaleza que ya no sabe dónde dar con su cabeza. A no ser que ella origine de nuevo un temblor de tierra para sacudirles un poco a todos esos pigmeos mejoradotes. Pero nosotros, tenemos un alma y un espíritu. ¡Claro! Pues la mente también sabe atrapar al alma y al espíritu, cuando le conviene: para alzar su arrogancia hasta el cielo. La Naturaleza, no tiene espíritu, es. Y quizá sea ella el espíritu, después de todo, porque el espíritu, es lo que es. El hombre no es, y no comprende y no conoce y no puede, porque no es lo que es. Eso es todo. Así de simple. Cuando uno es, sabe, y cuando sabe, se puede. Y uno ríe.
¿Pero por qué diablos han inventado ese instrumento? La Naturaleza no derrocha, es muy sabia su economía. Después de todo, es ella la que ha inventado al hombre y le ha dotado de una mente, como a otros les dotó de un par de pinzas. Pero es una temeridad nuestro pensar que es el supremo instrumento. Y la Naturaleza, totalmente iconoclasta, está demoliendo también ese ídolo. Podríamos tener por lo menos la suficiente “inteligencia” como para notar la encantadora limpieza que se está dedicando a hacer por todo el mundo divirtiéndose prodigiosamente: basta con apretar el botón de la radio,
para ser informados sobre el progreso de esa limpieza. Va en progresión geométrica, ya que tanto nos gustan las matemáticas. Pero en fin, molestos u ofendidos, todavía podemos agarrar a la Naturaleza por el cuello y preguntarle por qué ha inventado ese medio, si es sólo para demolerlo.
Aunque, en verdad, la Naturaleza no demuele, transmuta. Es la gran transmutadota. No ha parado desde cierto protoplasma en su charca, y nosotros no vamos a ser una excepción en esa historia. Llegados aquí, la mente se parará pausada y seriamente (la mente es abominablemente seria) para decir que estamos haciendo de la Naturaleza un nuevo Demiurgo. Pues, es obvio, nada tiene derecho a se demiurgo, salvo el hombre. ¡Que lo sea!, por nosotros que no quede. Más por ahora ofrece un aspecto diferente. La Naturaleza no tiene necesidad de ser demiurgo, ¡como Dios no tiene necesidad de ser Dios! Cada uno tiene necesidad de ser lo que es, eso es todo, y cuando uno es, sólo hay UNA cosa, y todo es igual: Dios, demiurgo, cocodrilo o mariquita. Porque sólo hay una cosa que es, no hay dos. Y entonces, ¿dónde está Dios en todo esto? ¿dónde el materialismo, y dónde la mariquita? Sólo hay esto que es, y que cada vez se convierte más en lo que es, con un par de pinzas, un par de gafas, y cada vez mejor, y cada vez más. Y cuando el hombre sea lo que es, entonces comprenderá. Y podrá, y reirá a gusto.
La mente, es sorprendentemente la que mejor demuestra por reducción al absurdo, la necesidad de ser. Todo lo que pretende se hunde y muere. Cuando seamos, no tendremos ya necesidad de morir; la muerte es el último artificio para obligarnos a ser en nuestro cuerpo igual que en nuestra alma. Quizá entonces sepamos lo que es el ser. Pues la llamada “Materia”, no lo es sin el Espíritu, y el llamado “Espíritu” no lo es sin la Materia. La unión de los dos, eso es el ser. Sólo el cuerpo puede comprender. Mientras no hayamos realizado el Espíritu en la Materia, o quizá, el Espíritu de la Materia, o la Materia divina más bien, no comprenderemos ni el Espíritu ni la Materia -ni a Dios, ni a la Naturaleza, ni al diablo, ni nada. Ni siquiera a nosotros mismos-. La Materia es la clave del conocimiento total, habría que decir: del conocimiento del TOTAL. Este es el verdadero Secreto, es en la Materia terrestre, sobre la Tierra, donde el Supremo se vuelve perfecto: Ser capaz de comprender el extremo espiritual y el extremo material, y encontrar el punto de unión, allí donde… se convierten en una verdadera fuerza.
Una FUERZA. Una verdadera fuerza.
Todavía nos falta realizar que el ser, es el poder. Que es incluso el único poder.
Y si el fin de la Evolución era arrastrar todos estos millones de puntitos evolutivos que somos nosotros, hacia su totalidad –totalidad de consciencia, totalidad de ser, totalidad de poder y de visión, y totalidad de alegría finalmente, puesto esto es lo único que nos falta ¿cómo va a haber alegría en lo que está truncado?-, era totalmente necesario que encontrara el medio de volver a cada uno de esos puntos conscientes de… de su propia individualidad. Por eso echó la gran red de la Mente en aquella totalidad indivisible, en la que los antiguos homínidos corrían con los rebaños de uros, y latían al unísono con las lunas y las lentas glaciaciones de un mismo flujo de ser que unía todo con todo, al pájaro de Siberia con las lagunas de los trópicos y al homínido con las sordas pulsaciones de la tribu –sin error, sin tú, sin yo, sin aquí, sin allá, sin mañana, sin ayer-, y echó toda esa horda de penas de no saber y de ser un hombre totalmente solo en su piel. La mente es el gran divisor. Esta es su necesidad evolutiva y su mortal cualidad. Lo ha dividido todo, no hay ni una sola cosa que se escapa a su fragmentación: el bien, el mal, la mentira, la verdad, el espacio, el tiempo, el cerca, el lejos, la salvación, el infierno, el espíritu, la materia, y tú y yo y millones de pequeños yos a distancias siderales unos de otros,
pero que saben son un yo. Y toda la impotencia de no saber directamente, y todos los millones de medios para acercar lo que ellos mismos han alejado, atravesar extensiones que ellos mismos han encerrado bajo caparazones más duros aún que los de sus hermanos dinosaurios, amar desdichadamente, dolorosamente, por separado, lo que antes se amaba todo junto y cada uno como si fuera el otro, en una alegría que ni siquiera tenía necesidad de llamarse alegría. Todo el recorrido de la mente, esta inmensa trayectoria del yo bajo una piel solitaria, esta formidable reinvención de todo por medio de sucedáneos, este trucha sin fin, para intentar encontrar de nuevo el único truco, la simplicidad UNA, que volverá a unirlo todo con un solo batir de olas, una sola mirada, un único latido de ser por fin, un solo conocimiento que será como el amor poderoso por fin. Los millones de errores del único cuadro completo, los mil evangelios del único Rayo tranquilo, los mil aparatos del único ser poder ser, los miles de pequeños seres de un único ser, las mil miserias asfixiantes en una pecera inventada. EN VERDAD, el hombre que crea que su mente fue hecha para ser la inventora de sublimes filosofías y de ecuaciones divinas y de cuadros rafaélicos, es un loco de la Evolución. Sólo e la inventora de la división necesaria, de la mentira necesaria, del dolor y de la ilusión necesarias para que cada uno de los puntos evolutivos encuentre de nuevo un ser individual al Ser total, en un consciencia individual de la consciencia total, y en una impotencia individual la potencia total. Y la alegría de ser por fin.
Y cuando la pecera haya terminado su necesidad evolutiva, cuando esos millones de seres no puedan ya más de asfixia en su pequeño yo separado, en su pensamiento pestilente y sus palabras descompuestas, en sus evangelios que no salvan nada y sus panaceas que no curan nada y su ciencia que no conoce nada, ni puede nada, y mecaniza al hombre en una formidable ratonera de acera y de cemento, en la que los policías economistas serán muy pronto los reyes bajo los frontispicios de una libertad inexistente, una inexistente igualdad y una fraternidad igual de inexistente, y en sus mil partidos mortales que tiran a derecha o a izquierda para saber en qué dirección conviene ahogar, entonces habrá llegado la hora de que la Evolución rompa nuestra pecera mental.
Y ya hemos llegado a esa hora.
Nuestro fracaso es nuestra esperanza maravillosa.
Los últimos temblores de la vieja Babel mental se abren sobre un nuevo ciclo, el ciclo de… ¿otro nuevo ser? La ilusión más formidable de todos los tiempos se está hundiendo en medio de un estrépito oxidado y polvoriento, como si no hubiera existido jamás. Y en efecto, jamás ha existido. La separación no ha existido jamás. La consciencia jamás ha estado dividida, el Espíritu no es como lo pensamos, la Materia no es como la vemos, y la vida y la muerte –esa primera y fundamental división- no son ni la vida tal y como la conocemos, ni la muerte tal y como la creemos, sino otra cosa: otra cosa radical en la que estamos volcando lentamente como en un parto desconcertante e inesperado más radical e inesperado que el que hizo pasar al reptil desde sus pantanos al pájaro en los aires, y más total, porque ahora es otro SER. No se trata de una continuidad mejorada de la misma Evolución: es un salto, un saltus evolutivo a otra consciencia. Una nueva Evolución. Otra vida en la Materia. Otra Materia. Otra ley del ser.
Y otra manera de ser es otra manera de poder.
Pero el ser comienza con una gota…
Siempre, la Naturaleza nos da los medios de pasar a otro ciclo y de hacer nosotros mismo nuestra propia evolución. Colectivamente, crea la presión de las circunstancias nuevas o sofocantes en el medio; individualmente, la presión interna de una necesidad HACIA… el otro estado o el nuevo medio.
Esa necesidad es la palanca del paso.
La necesidad de ser es la clave del paso.
La presión de la llama romperá el muro de ilusión.
Una ser verdaderamente, una necesidad, una necesidad, una necesidad. Todo lo demás no tiene importancia, ESTO es lo que necesitamos. Nada de ataduras: libres, libres, libres, libres. Siempre dispuestos a cambiarlo todo, excepto una cosa: aspirar, esta ser. La necesidad de este “algo”.
Pues ésta es la llama del gran paso evolutivo, y la clave del ser verdadero.
Y no está lejos, está en el corazón.
“Cuando lo comprendí, me precipité como un ciclón y nada hubiese podido detenerme”
ACTO PRIMERO:
En un alto pueblo del Altoaragón profundo, donde su todo su sur es casi desierto, apartado de las rutas comerciales y del ocio de moda, pero cerca del Eroski y el Sabeco, esas grandes superficies comerciales; donde antes se rodeaba de extensos bosques de carrasca y ahora parece un oasis perdido, se cuenta que hay pastores que no tienen rebaño, porque vive un lobo, y que todos sabemos que se llama Bellarriseta.
Son limpias las estrellas por las noches y su viento a veces con su frío de montaña raya las pupilas para aclarar mejor la vista de cara al Sol, por supuesto en invierno, cuando va bajo sin orgullo y nos acompaña.
Allí vive el Lupus López, ha regresado no sabemos de dónde, y su creatividad está cambiando, sus garras le duelen por la mañana, pero está ágil y ruge, ¡perdón!, aulla a menudo. No se han visto pastores, aunque sí pequeñas mascotas venidas de las pedregosas montañas de norte, buscando la seguridad y el pequeño confort donde antes habitaban ovejas.
En la plaza está el Lobo sediento y bebe en la fuente. Entra la Bruja Magda con un palo de apoyo, una burreta y un maletín.
LOBO LÓPEZ: ¡Qué buena está, como aplaca la lengua!
BRUJA MAGDA: (Despistada y voz extranjera) ¡Me dice a mí, señor,r,rr! No le he comprendido bien! ¡Perdone, ejem,m!
LOBO LÓPEZ: (Con molestia) ¡Auhuuuuhm!!! Le hablo a la fuente, fresca de chorros cristalinos. ¡Es lo mejor del mundo!
BRUJA MAGDA: ¿El qué?
LOBO. L.: ¿El qué! Pues todo esto de por aquí, oiga! Digo que no la había visto antes. ¿Qué le trae por estos lares?
BRUJA.M: Busco descanso. Necesito un aposento alto y reposo para soñar.
L. LÓPEZ.: Aahuuu! ¡pero este pueblo no tiene río! Aquí vivimos cuatro o cinco animales que han abandonado la otra cara dura del monte. Somos las mascotas del pueblo. Y no sé si será bueno para ti.
BRUJA M.: No me haga miedo. ¿No conocen el río que pasa cerca de su pueblo? ¿Están cautivos estos animales? Pero si dice que son mascotas es que tienen dueño. ¿Podría hablar con alguno de ellos?
LOBO L.: Aquí somos libres. No hay amos, somos ácratas. Vivimos en nuestras casitas. Y puede hablar con quien quiera de nosotros.
BRUJA M.: (Sospecha algo y mira para atrás). Hummm! Esta situación me huele a gato encerrado, como el cuento de Caperucita roja. ¿Quiere decir que los animales del bosque que viven en este pueblo son libres ciudadanos?
LOBO L.: Ja, ja, ja! Eso es, este lugar es especial. Pertenece a una reserva, y todo bicho que se civiliza en este pueblo, primero alcanza la categoría de mascota y después la de propietarios, incluido patio particular.
BRUJA M.: ¿Entonces por qué hay casas que se caen?
LOBO L.: Aquella por ejemplo es la del cerdito presuncioso. Fue una ventisca. Aquella otra, de paja y barro, se derritió por un lluvia torrencial. Era la de su primo el cerdito jabalí.
BRUJA M.: (Mira para atrás). Hum, esto me suena a cuento de los tres cerditos. ¿No estará usted confabulándome?
LOBO L.: Ja, ja, ja, reuniré a mis colegas esta noche para que te presentes y platiques con ellos.
ACTO SEGUNDO.
Están los animales del lugar, reunidos, atentos de lo que dice el Lobo López. Les ha contado, que la mujer que ha venido es una bruja, que lleva una escoba mágica y un maletín virtuoso. Y que viniendo ha cruzado un río que los habitantes lo han olvidado, y puede que indique dónde está. Y allí podrá preparar sus ritos de curandera.
LOBO L.: No es exagero. La forastera es bruja. Tiene unos preparados que levanta a un muerto. Es una mina. Aprovechad ahora que no la conoce nadie, que luego s cotizará cara y os hará rogar muchos sufrimientos para satisfacer vuestras miserias.
BUITRE: Yo que soy el buitre, ¿podría convertirme en una encantadora paloma, o en una dispuesta cigüeña de la nueva torre de la iglesia para viajar de vez en cuando a París? Estoy decaído y no puedo volar. Necesito una pócima de amor.
CABRA: Yo que soy la cabra, estoy casi tísica y llevo una cuerno roto, tengo los músculos secos como una tabla. Necesito un ungüento que me recobre la humedad en la sangre. Quiero volver a saltar feliz y temeraria entre los peñascos.
JABALÍ: A mí, el jabalí, retocando mi patio particular, se me cayó la verja encima de los morros y colmillos. Estoy maltrecho, no tengo defensas y pierdo el apetito. Necesito un brebaje poderoso y empezar el engorde.
SERPIENTE: ¡Pues justo a mí, la serpiente, un cuco voraz se me come todos los sueños cuando, cansada de arrastrarme por estos lugares polvorientos, me estiro a dormir, y no me queda nada fresco al despertar. Necesito un veneno que mate a estas lombrices de mi cabeza de pera.
RATITA: Pues yo, la ratita que siempre limpia su casita, necesito un antídoto. Estoy desorientada. Olvido dónde están los pasadizos secretos para ir más rápida y no recuerdo donde guardo mis golosinas. Pierdo la fuerza y no puedo alcanzar lo que me propongo. Necesito un mejunje para que no se me ablande la memoria.
GNOMO: Y yo que nunca aparezco en escena, aunque siempre me insinúo entre los caprichos de la naturaleza, perdí la gracia y la habilidad. No puedo entretenerla y ya no le divierten mis travesuras. Necesito un toque de magia para recuperar mi condición feérica.
(Entra la Bruja Magda).
BRUJA MAGDA.: Ja, ja, ja, os oía mientras venía. Ustedes están confundidos. No soy bruja. No soy druida. No tengo magia. Pero me gusta el poder de festejar con los mínimos elementos la máxima acción. Me gusta experimentar con lo más sencillo, con las simples manos, o con lo más barato si me apuran, y celebrar la última expresión. Yo soy artista de la carestía. Lo barato nunca podrá ser verdadero arte porque sería un locura en las ortodoxas leyes del mercado. Así va el cine, donde las películas con copias unas de otras. Casi no se dice nada nuevo y con un poco edulcorado de efectos especiales nos lo venden caro. Lo caro es lo que triunfa en el mercado. No lo sencillo, ni lo simple.
LOBO LÓPEZ: Ja, ja, ja, aahuuu! Si eso que cuenta no son tonterías, podríamos comprobarlo con un experimento. Tengo una flauta del dios Pan. Y solo suena, claro está, en un apacible arroyo y nadie de nosotros recuerda un río cerca. ¿Podrías mostrarnos a todos tu maravilloso arte balsámico en ese río que dices que conoces? Ja, ja, ja, ahuuuu!.
BRUJA MARTA: Yo no soy la flautista de Hamelín. Pero acepto el reto.
TODOS: Yyyuuuppppiiii!!!
ACTO TERCERO
GNOMO: Le he pedido al dios Pan que te conceda una audiencia y si le tocas la flauta como a él le gusta, nos agraciará los deseos a quien estemos presentes.
BRUJA MAGDA: Pero si no sé tocar la flauta. Yo solamente quería llevaros al río que estaba cerca. Y así confortaros con una buena noticia al recuperar un río olvidado. Pero veo ahora que su lecho está seco.
GNOMO: Sí, sí, pero aquí hay más cosas que arreglar. (Desaparece)
BRUJA M.: ¿Cómo qué? ¡Eh, dónde estás?
LOBO LÓPEZ: (Entra) ¡Aquí para comerte mejor! Oigo que la artista principal de esta noche se lamenta sola. Ja, ja, ja, ahuuuu!!! ¡Claro que está seco el río! Voy a avisar a los colegas de que no hay río ni exquisita música barata. Pero practica mientras llegan, a ver si con poquitas notas alcanzas la máxima revelación.
GNOMO: ¡Abracadabra, abracadabra, mientras suena el cante del jilguero mágico el que no cruce el río se convertirá en persona, porque si en las fábulas las conductas humanas se proyectan en los animales, que sean éstos capaces, con su sueño colectivo, de reflejar el ideal humano. Abracadabra, abracadabra, que se abra la puerta de la esperanza! Ja, ja, ja, qué travesura, no hay más cielo que nuestras esperanzas ni más infierno que nuestras miserias!
(Corriendo, los animales cruzan el río seco. El lobo se queda, sube a un peñasco levanta la exclusa y suelta el agua. Para de cantar el jilguero)
LOBO LÓPEZ: Ja, ja, ja, han cruzado el río y me los comeré a todos! ¡Ahuuum, ooohhh! ¿Qué pasa? ¡Si no tengo hocico. No tengo zarpas. Pero si tengo un zurrón. Pero si no he cruzado el río pensando en soltar la compuerta del pantano. Oh soy un pastor!
BRUJA MAGDA: ¡Perdón, perdón! Yo no tocaba la flauta, creo que era un jilguero el que cantaba. Pero vosotros animales del bosque que ya estás en el otro lado del río, porque, en verdad, ¿entre vosotros no hay ninguna gallina?
TODOS: ¡Nooooo!
BRUJA MAGDA: ¿Ni tampoco sereís, perros, o burros, o tocinos, o becerros, o conejitos?
TODOS: ¡Nooo!
BRUJA MAGDA: Si no sois animales domésticos, ni estáis cautivos a un amo, ¿necesitáis algún pastor?
TODOS: ¡Nooooo!
BRUJA MAGDA: ¿Entonces sois animales del bosque, libres y silvestres?
TODOS: ¡Síííí!
BRUJA MAGDA: Abracadabra, abracadabra, todos los animales que vuelvan a su origen, los ratones, las ardillas, y las liebres se protejan entre las raíces de los árboles, ja, ja, ja, las serpientes, jabalís, y buitres entre las ramas y los frutos. Abracadabra, abracadabra, qué ocasión poder realizar barato el árbol del bien y del mal en mi seco pueblo, sin tener que buscar en el Jardín del Edén.
G-20
Este es un reportaje abortado de cierta de reunión espontánea que se celebró un fin de semana antes del G-20, intentando pasar desapercibida en Bellarriseta, una aldea en el culo del mundo. Esto es lo que me dijeron los miembros
de esta especie de G-7, pero yo creo que era como clandestina, para elaborar un “informe informal” sobre la situación del mundo. En síntesis, se argumenta sobre los cuatro jinetes actuales del Apocalipsis.
Respecto al G-20, sería mejor que los mandos de estos 20 Estados, se hubieran reunido en el Polo Norte, ya que no molestarían a cualquier ciudadano del mundo, al menos que no se considere con esa categoría a los osos y focas, zorros y nutrias polares. Es mejor que celebren sus congresos en el desierto, del Sáhara, de Atacama, de Gobi, o en el Gran Escala de los Monegros, y que se vayan a “cascala” donde no molesten a nadie, ya que las personas de a pie, sufrimos silenciosamente sus insolencias de señores feudales en esta era oscura llamadal progreso.
No hay más que mirar en la página http://www.voltairenet.org/article159158.html para comprender quién está detrás del gran poder político imperialista del Sr. Obama, el poder financiero como corroe lo que no queda.
O visto por el lado más sencillo y mejor todavía, sin los intereses oscuros del pode de los adultosr, cómo se podría arreglar el mundo si se escuchara a la niña que silenció la ONU, http://mx.youtube.com/watch?v=DLV6jaZFLro&feature=related .
También existe un artículo publicado en El País sobre “las desvergüenzas del capitalismo” de José Vidal-Beneyto http://bellarriseta.blogspot.es/img/lasdesvergüenzasdelcapitalismo.pdf, que nos habla claramente de la codicia y de los paraísos fiscales. Aunque sobre el pecado no se trató en el G-20 sí se habló de los paraísos que lo protegen.
Pero yendo al grano, sobre esta reunión anónima e íntima de los G-7, es a saber, unas reuniones vienen concertadas por unas subcomisiones de distintas índoles, como el hambre, la salud, la educación… Y ésta que hemos pillado en Bellarriseta, con este cónclave, que ha preparado con complicidad un informe sobre el gasto social de la alimentación, educación, sanidad y seguridad en el mundo. No es que se hayan reunido para arreglar el mundo sino para advertir la urgencia con que nos tenemos que poner las pilas. No de usar y tirar, por supuesto.
En resumen, y no queriendo ser notario de Bellarriseta, se trataron de los siguientes temas, esperando que en una segunda reunión se confirmarían en frío, ya que estos temas los hablaron en caliente y bajo los efectos de los efluvios etílicos:
a) hambre en el mundo, no se cumplen los Objetivos del Milenio. En el 2015, la fecha mítica, todavía se agrandará todavía más la brecha de la pobreza (2$) y el hambre en el mundo (1$) entre los países ricos y pobres. Existe un cuarto mundo (mendigos en N.Y) encostrado en el primer mundo, existe un quinto mundo soslayado en los países emergentes (favelas), el primer mundo se muere envenado y el tercero de hambre.
b) Si no se satisface el hambre no hay educación. Por lo tanto se ha propuesto el sistema de mirar al Sol del indio Hira Ratán Manek en Bellarriseta durante 90 días, (http://hermandadblanca.org/2008/11/22/entrevista-a-hira-ratan-manek-el-mensajero-del-sol-y-su-tecnica-el-sun-gazing )/ comprobar los resultados, contrastarlos, y si es posible y positivo, exportarlos. Una vez superado el hambre, la consiguiente necesidad es la educación, porque se supone que la salud es dada, ya que existe salud si no hay hambre, aunque no es vinculante porque puede existir falta de salud sin hambre.
c) Debido, a que la libertad y la igualdad de las personas a la hora de elegir su camino es un tema inviolable, sí que las que se apartan del orden, como las cerdas de un pincel. Puede un pincel tener mil cerdas, 999 ir al orden de la línea de la cenefa, y la cerda torcida cagarse la raya horizontal de la cenefa. Por lo tanto, en los temas de seguridad civil y salud, hay que restablecer el pincel. Esto es: se supone de entrada que es más importante invertir en educación que en salud, en una época incipiente de las sociedades emergentes. Los grandes gastos de salud que tienen los países de la OCDE en su estado del bienestar o Wellfar State, se solucionaría metiendo a todos los enfermos en las cárceles, así se les daría de alta en libertad si declaraban que están sanos, y a los delincuentes se les metería en los hospitales, según la fechoría se le quitaría un órgano u otro, como donante y para transplante. Ya que si el malandrín vuelve a reincidir, puede que se le quite el órgano simétrico y otro y ya no le quede para más vida. Entonces las cárceles se vaciarían y los hospitales también, y por consiguiente todo este gasto público iría destinado a la educación.
Estos puntos se retomarán en una segunda edición de esta reunión informal, donde se repasarán los mismos puntos desde una perspectiva más reposada y fría. Quizás esta próxima convocatoria se celebre sobre la fiesta de san Jorge. A propósito de este patrón aragonés, el anfitrión dijo estas palabras para concretar con la fecha festiva
- El mito de san Jorge, actualmente y siempre, es éste:
La damisela, en realidad es una popular cenicienta, casada ya, por su afán de cubrir sus necesidades y sentir protección, con un reyezuelo corrupto. Y éste, por asociación, amigo del dragón, investido de poderes fácticos, que soñó y había estado medio enamorado cuando aquélla estaba aún por desposar.
El équido de san Jorge no es un bucéfalo luminoso, sino una mula tributaria e industriosa a la sombra del saurio. Que de los encantos, y por rebufo, escucha más los fogonazos de los bufidos que las órdenes del guerrero montado.
Éste de formas poliédricas, como su armadura, es el portavoz de la opinión dividida de un pueblo. Pero sin llegar a declarar la guerra a la mula que le ha salido maula, sí se ha quedado solo enfrentado contra el rey, por la ignonimia de la corrupción, contra su cónyuge, por el odio visceral de la traición popular, y contra el dragón, por el asco de las fauces tiranas de la mentira.
Cada nación tiene su san benito patrón.
Asimismo para completar otro invitado ya orate oratorio oráculo también sin llegar a perder el oremus, con la copa en alto y para consagrar los temas hablados, enfatizó con estas palabras:
- El capitalismo crea monstruos, al igual que la burocracia o la religión. Como le pasó al comunismo. La luz crea criaturas, lo que no da luz crea monstruos, lo que da luz celebración.
Agua y vino, crean milagros, y no monstruos.
todo para recordarnos el tema de que la evolución humana es triturar la materia tal como lo expresó la Cronista de Eritrea, oráculo de Bellarriseta y que nos dejó sobre la mesa este tema http://bellarriseta.blogspot.es/img/eriitreacronica04.pdf a tratar en la segunda convocatoria, próxima a la fecha de san Jordi, porque según ella es un tema que la humanidad debe abordar y pronunciar, como lo hizo el jefe indio Seattle en su carta al gran jefe de Washington http://www.guelaya.org/textos/jefe%20indio.htm
Parece que todo el mundo sabe algo sobre los juegos florales que se celebran anualmente en una anónima nave de la factoría de Zarandia Sie7e,
que está ubicada, por caprichos que nadie comprende de la naturaleza humana, en una calle ciega de Bellarriseta.
Este año, bajo el lema de “Aserrín, aserrán… Cada día buscando una nueva geometría. Nos haremos Arte-sanos de la Vida, para desterrar el Miedo y la Codicia y poner al Desapego como punto de fuga”, los temas, entre otros, fueron el Amor, Humor, Belleza, Virtud, y las condiciones del festival para participar era presentar un decálogo sobre los mismos. Los participantes, que algunos entregaron decálogos incompletos, estaban invitados a una cena en la mismísima víspera fallera de San José, para fomentar la masonería lírica. Y digo fallera, porque las obras poéticas o los loas, luego se queman al igual que las fallas levantinas como ofrenda a Nuestra Señora del Almuerzo.
Que es la que preside la celebración, pero olvidada en una urna, porque los bardos van al abordaje del dios Baco. Parece que ocurre como todos los años, que es siempre el mismo momento, algo así como un “dejà vu” iterativo en distintos años pero en la misma noche
. Y todo eso es debido porque la humanidad ha inventado el calendario, que es lo que nos hace volvernos viejos y no eternos. Hay que estar muy engañados para no ver esta cuestión.
Pero eso es harina de otro costal, y volvamos al asunto que es, según uno de los blogero-decalogistas presentes que podrían asemejarse a Pedro Saputo, dijo: “que en este año él observaba una maja transformación de algunos personajes, o como diría Angel Valente, una transubstanciación, o como le gustaba decir a Luis Buñuel, una palingenesia, una apocatástasis”. Se supone que será debido a la curiosa novedad de los poemas y por eso la presencia de nuevos personajes en estos juegos florales.
Como la aparición de Mefistófeles con su nuevo “tratado de ética de la escalera celeste para los tiempos que corren”,
otro nos recordaba al bardo que nunca dejamos cantar en la aldea gala de la Bretaña sitiada por Roma, el mismísimo dibujo de Assuranceturix encarnado en el tercer estado de la borrachera sin cantos populares. Así que, en este Pentecostés, los que llegamos al cuarto estado de la borrachera, pusimos a caldo al clero, “África sin condones se convertirá en un genocidio” enfatizaba uno, que por su es-cultural nariz hablaba como el propio Dante. Otros que por el peso social de sus gafotas nos creíamos que era Bertolt Brecht, en la germana forma de exigir la dimisión del Benedicto Ratzinger, o a James Joyce, descojonándose a mandíbula batiente de sí mismo. Echamos de menos al dandy Oscar Wilde, tan amigo del oráculo Serafín de Bellarriseta que tampoco acudió porque está ocupado repoblando Galicia. Dicen que no llegó porque no supo comprarse el billete del avión.
Para empezar bien la cena, el plato fuerte de carne jabata
fue el discurso de una crónica de Eritrea, la oráculo y musa de Bellarriseta, que recomiendo su lectura: http://bellarriseta.blogspot.es/img/eritreacronica02.pdf.
Y con los postres se hizo el holocausto con agua de fuego y tónica preventiva de bomberos de todos y cada uno de estos decálogos http://bellarriseta.blogspot.es/img/decalogos.doc que iluminó la noche, a pesar de la densidad fraternalista del humo,
, como fosforescencias de chispas cuánticas como un cuento nunca acabado ni contado ni cantado. ¡Pobre Assuranceturix!, antepasado directo de Beethoven, que también acudió, sufriendo con sus aporías líricas lo apodíctico de esta sagrada cena.
DECÁLOGOS
de los bardos
Érase
I La risa se destinará siempre a crear salud y felicidad.
II Que nunca lloren por ti sino que se reconforten. Puede que les salga alguna sonrisa.
III La sonrisa es más poderosa que la risa y más incierta porque es menos profunda, no emite sino insinúa.
IV La risa son las estocadas, la sonrisa los capoteos. Con la risa vencerás, con la sonrisa guerrearás.
V Procura siempre una sonrisa a tus enemigos, a tus elementos, a tus juicios, a tus dioses, a tus muertos. Y así vencerás la locura de la muerte.
VI Si has iniciado tus caminos y todo el mundo te sonríe no les empalagues, si no te miran siquiera sonríeles de bienvenida.
VII Las sonrisas siempre se esconden en las esquinas, las risas en las alcobas.
VIII La risa emborracha y su resaca es llorar, la sonrisa empalaga y su indigestión es malcararse.
IX La seriedad determina, la informalidad libera entonces la risa sentencia con el dictamen posterior de sonrisas que son risas.
X Morir con una sonrisa, está detrás de las mayores tristezas.
I Los milagros ocurren en los sueños, si la vida es sueño, los milagros existen.
II La lengua es algo vivo. Si todo lo que vive es gracias a su ánima, entonces las palabras tienen alma.
III Lo fantástico procura soluciones a lo siniestro de la realidad, es que el mundo ideal supera al real. Por eso existen las locuras divinas, las que transcienden.
IV El aquí y el ahora, es el sí del ser.
V El sí y el no, tienen distinta fuerza si está soñando o despierto, o en la noche y en la mañana. Porque se prefiere lo vivo a las pesadillas, ya que éstas ya se encargan de comerse lo vivo.
VI No existe el no, es un sí negativo, el no es una afirmación contraria al sí.
VII Si el aquí y el ahora es ser una acción, si la afirmas es divina, si la niegas es humana.
VIII El reflejo es simétrico y no tiene substancia, es solo una imagen con un eje o dimensión, tú sirves de unión eje entre el espejismo de la vida y la realidad que la refleja. Eres pura creatividad.
IX Las simetrías del mundo nos adivinan que todo es reflejo de si mismo. Un milagro es reflejo de una trascendencia a sus propias dimensiones.
X Si transmitir es saber que sueñas y si el lenguaje sirve para estar vivo es por eso que uno se despierta en las pesadillas y dice que no. Ser, es oírse a sí mismo, es un eco autorreflejo, es el sí de donde todo emana, es un sueño que todo lo permite, que todo lo refleja, que nada sale de su esencia si no es por milagros o creatividad divina. Por eso si se acaba en pesadilla, se despierta y uno dice que no. Ser, es que sueñas. No ser, es que estás despierto.
Sobre la Praxis
I El poder radica en el sentimiento.
II La fuerza en el amor.
III El amor en el interés.
IV El interés en el instinto.
V El instinto en la vida.
VI La vida en la inteligencia.
VII La inteligencia en el espíritu.
VIII El espíritu en todo.
IX Todo en ti.
X Y tú, sin babear, con tu puro sentimiento.
***
I Bebe siempre para celebrar, nunca para olvidar.
II Cuando encuentres el puntito cámbiate al agua, como en las bodas de Canaán.
III Los dioses nos legaron un compañero, no un enemigo, si bebes con los enemigos será para celebrar un encuentro mejor.
IV La mente debe agradecer la alegría del corazón, no sus pesares, o por lo menos sé delicado o poeta como Kayyam.
V Que el amor te levante el brindis de tus copas como a un cáliz, que sea un talismán como el buscado grial.
VI No intentes pasarte, pero si te ocurre, no mal hables, cállate y retírate en el silencio de tu embriaguez.
VII Que el amor acompañe los movimientos de tus copas y tu corazón. Y si te arenga la pasión no caigas en la sinrazón.
VIII No malgastes tus oportunidades, tus libaciones con néctar divino, porque tu cuerpo ocupa las fuerzas de un espíritu.
IX Somos tan primitivos que aún nos emocionamos con el amor. Más bien habrá que celebrar el amor y todas las fuerzas del cielo acudirán a ti.
X Agradece toda la sangre que pasa por tu corazón, ella es el elixir que da vida a las emociones, que hace vibrar lo que llamamos espíritu.
I Acabarás lo que has empezado.
II Resolverás lo que has propuesto.
III Encaminarás la razón hacia su base.
IV Procurarás descifrar las leyes.
V Andarás con ciudado.
VI Escucharás a todas tus células.
VII Vibrarás con toda tu mente.
VIII Sentirás lo que dicta tu conciencia.
IX No traicionarás lo que la muerte te insinúe.
X Entonces, la obras más bella será tu vida. Sentirás el origen de todas las cosas.
***
I Puntería y coincidencia son lo mismo. Debes dilucidar cuando disparaste o sembraste o soñaste, que por suerte puede que coincidas con la naturaleza cambiante.
II Toda condición es un relleno. La máxima experiencia de cada uno es un secreto que por muy anunciado el Sol no va a dejar de ponerse.
III La concordancia son los cruces de las coincidencias. El temor es el caos.
IV El poder nace de la voluntad. La disciplina de la perseverancia.
V Poder es querer, querer es soñar, soñar es vivir, vivir es sentir, sentir que vivimos una conciencia viva ya que sueña que quiere porque puede.
VI Ayudar para que todos acierten. El logos pertenece a todos, a toda estructura, inerte o viviente.
VII La vida en destino es la espiral de la diana. La puntería es la interpretación de los mitos, de las ideas, de las hojas del árbol del conocimiento cuando se queda quieto lo contemplado.
VIII Conocer es la coincidencia de la sapiencia. La ciencia es la interpretación de las coincidencias cuantificadas en un fenómeno, pero su tino no alcanza el punto central del conocimiento.
IX El fenómeno es la flexibilidad del destino. El azar su distracción.
X No sabemos lo que hacemos.
Sobre el Amor
I La contemplación es una de las puertas de la vida. Pasas a otros mundos abriendo los mismos espacios.
II Aunque parezca mentira, todos los caminos conducen a Dios.
III Quien olvide saber que participa del centro del cosmos se mal emplea.
IV A veces, cosas mal empleadas, de repente hacen maravillas.
V En el germen del egoísmo está el amor. En el germen de la indiferencia está la belleza.
VI Y en el del desengaño la verdad. En el de la insolencia la paciencia. Y en el de la idiotez la sabiduría.
VII Los armónicos básicos de toda creación son amor, belleza, verdad. Los complementarios, paciencia y sabiduría.
VIII No existen universos cerrados. Por ejemplo el amor puede casar con la idiotez, la insolencia con la belleza, el desengaño con la paciencia, el egoísmo con la sabiduría, la indiferencia con la verdad.
IX Entonces todo está creado desde el principio, pero su eternidad es la danza.
X En otras palabras, si crear es amar, contemplar es eternizar.
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Has amado a mucha gente. Has odiado a muchos menos y has olvidado a estos últimos, porque los amados ocupan verdaderos espacios de la memoria y corazón. Esto es lo que te hace ser aunque no estés, porque dentro de ti están a los que amas. Todos estamos en todas partes aunque no seamos. Ese es el primer milagro del amor.
Todo lo he hecho por ti. Ante ti porque siempre he sabido que has estado a mi lado. Tu presencia, mi memoria y mis sentidos tenían una voluntad, ese es el segundo milagro del amor.
Toda fusión, toda aleación, toda órbita, todo alumbramiento deviene de un conocimiento anterior a la causa que lo provoca. Matérica es la base del amor. Todo lo que el amor proyecta sobre la materia se convierte en belleza, ese el tercer milagro del amor.
Toda transubstanciación, transformación, alquimia, palinginesia, apocatástasis son hijas de las formas, y éstas son las sonrisas por donde se manifiesta el amor. Ese es el cuarto milagro del amor.
Por lo tanto amor es presencia y las presencias transcienden. La transcendencia es el quinto milagro del amor. Podemos estar donde no hemos estado ya que el amor nos hace estar en todas partes.
El amor es un espíritu con un sentido, ser él mismo. Todo lo demás que es el mundo y manifiesta su pluralidad buscando ese sentido es la creación. Ese es el sexto milagro del amor.
Después ya, los caprichos del amor es contemplar la belleza. Allí radica esa eternidad de lo que ha empezado ya nunca acaba, estaba siempre en movimiento. Solo hace falta luz y atención, dos componentes de las más elevadas formas de vida. Ese es el séptimo milagro del amor.
Por existir una forma justa o elevada de vida, ya tienen derecho todas las demás, por perdidas o sin sentido que estén. Ese es el octavo milagro del amor.
Y por eso es el perdón de todas las cosas una sonrisa sabia que todo lo sabe de antemano.
Como el amor humano es imperfecto debes realizar tu pequeño milagro con toda tu fuerza. Ese es el décimo.
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I Verás los colores en el conocimiento del amor.
II Mirarás el entorno de las intimidades sin provocar el pudor de la justa correspondencia.
III Liberarás los pensamientos como menús para dialogar.
IV Jugarás para que el humor embellece la grandeza del amor.
V Reirás para fortalecer las relaciones de comunicación.
VI Demostrarás escondiendo los propósitos de tus principios.
VII Convencerás cuando no quieras volver.
VIII Entonces serás el que eres, el que no has sido y nunca serás, el que has sido desde el principio y continuarás hasta el fin.
IX Pero evolucionarás, claro que evolucionarás, porque de eso se trata nuestra existencia, comprenderlo todo sin haber aprehendido nada.
X ¡Pero no dudes, de tal semilla tal árbol!
I Amarás con toda tu fuerza a los que más amas.
II No olvidarás nunca a quien ames después.
III Y todo el amor lo convertirás en uno para ofrecerlo a los dioses.
IV Lucharás para amar más cada vez a los conocidos.
V Por reflejo, y extensión ese amor se alcanzará hasta los extraños, extranjeros y desconocidos.
VI Nunca deberás morir de amor, se convierte en una tragedia, que solo es digno en último caso desesperado.
VII Siempre deberás renovar el amor para llevar los estandartes de la fiel felicidad.
VIII Así podréis desnudar la verdad con amor y seréis libres.
IX Todo lo debéis de salvar con el amor, porque la ceniza de la muerte no es más que los relieves de sus grandes letras.
X Amarás hasta encontrar su misma fuente prístina de la creación.
Sobre la belleza
I El paisaje es el alma, porque lo que está afuera influye dentro y lo que está dentro actúa fuera.
II Cualquier paisaje está en contacto con la belleza.
III Si estás en contacto con el paisaje tu voluntad puede ser unívoca con todo.
IV Los paisajes tienen tres dimensiones fundidas en un sentir personal.
V ¿Dónde está la palpitación profunda de nuestro ser? En cualquier lugar del paisaje del alma.
VI Cuando más hundido estés, más elevado es el paisaje.
VII En la pantomima, en el paripé, en el engaño, no hay justa correspondencia. En la naturaleza, en el paisaje, existe la ley del talión.
VIII La conciencia, está en el devenir de tu alma, y ella con los acontecimientos los de dentro y los de fuera.
IX El espíritu de las cosas es la permanencia de la belleza en sus movimientos.
X Instantánea es la vida, el alma la fuerza que lo arrastra a la eternidad.
I No todo se subyuga, la belleza te libera, por eso está por encima del amor. Es lo etéreo del amor.
II La belleza es la superficie del amor. Por lo tanto, el amor la profundidad de la belleza.
III La belleza es multidimensional, el amor esférico y orbital.
IV La belleza pertenece a los sentidos profundos, el amor al sentido de la existencia.
V El amor y la belleza son el mismo elemento en distintos estados naturales.
VI El amor es el movimiento que busca lo estático de la belleza. Una tensión permanente los atrae, la profundidad con la altura se desmesura en una capacidad vital.
VII El amor es retardado, la belleza instantánea. Cuando el amor es instantáneo es porque ha actuado la belleza. Cuando la belleza es retardada es porque actuará el amor.
VIII El amor libera, la belleza contrae. El amor dispone, la belleza recibe. El amor puede, la belleza ayuda.
IX Faltan dos, ésta y la que viene. Para llegar a Dios, son necesarias, al menos, dos opciones, amor y belleza. Todas las demás son una combinación de éstas.
X
Sobre la conciencia
I La vida es un reencuentro de sí misma, en cada época en que se encuentra diferente.
II La vida es indiferente consigo misma.
III La vida no procura y otorga, regala. No suscita o avisa, quita.
IV La vida no piensa, obedece y su libertad es su manifestación.
V La vida es una lejanía cerca, una vibración que procede de lo quieto.
VI La vida, es la naturaleza y su espíritu.
VII La inocencia de jugar, de manifestarse es su primer principio.
VIII La inocencia de perder, por lo tanto, es su consecuencia.
IX La vida tiene un defecto, sobresalir, y por eso solamente depende de un punto.
X Si se acaba la vida, los puntos de encuentro, siguen jugando . Y la vida por defecto aparece.
I Cuando tengas mucho ruido alrededor oirás primero tu silencio.
II Obedecerás antes a tu silencio que a tus melodías, puede que ellas desentonen.
III Pero escucharás antes una melodía que te llame o invoque antes que su silencio, ya que la recibirás dentro de tu silencio.
IV Más te valdrá un silencio provocador que una verdad acusadora.
V Si el contenido de tus ideales conforma tu ser, el silencio serán sus formas.
VI Tu silencio deberá ser tan grande como tu chillido cósmico.
VII El silencio va muy despacio pero es infalible, llega después de todo, lo contrario a los primeros balbuceos del ruido.
VIII El silencio termina con el orden de todas las cosas, el ruido empieza con el desorden.
IX Experimentarás los frutos de tu silencio, si no estarás perdido entre los ramajes.
X El silencio no lo ocupa ningún héroe solo que Dios, ni siquiera su hijo que es el verbo.
I La humildad desnuda muchos males del alma.
II Sin amor no hay belleza.
III El perdón es el bálsamo de la autoestima.
IV La risa la cura del perdón.
V Las risas son ecos de la carcajada originaria.
VI El origen de todas las cosas un paso que tenemos delante.
VII Si amas y ríes, el cosmos aplaude en silencio.
VIII Amor y belleza son dos referencias de la pasarela humana de la evolución.
IX No vamos hacia ninguna parte, desfilamos.
X Somos modelos de prueba del reino inteligente.
I Sin interés obtendrás todas las ganancias, sin pretensiones dominarás toda la situación,
II sin propensiones no declinarás sobre tus debilidades,
III sin deseo reconocerás todas las realidades,
IV con el silencio ganarás todas las batallas,
V con la paciencia responderás siempre a tiempo,
VI con la mirada guiarás todas las ideas,
VII con el amor perdonarás todos los desastres.
VIII Entonces sin mirar verás, sin sentir comprenderás, sin llorar sufrirás, sin dormir soñarás,
IX y con humor entenderás, y con vocación comunicarás, justo, justo cuando sin menospreciar triunfarás y construyendo un cielo en esta tierra gozarás.
X ¿Qué más quieres que te ofrezca satanás?, ¡pues no me tientes en este ayuno más! ¡Nada de lo tuyo valdrá la pena jamás! aunque sea en el reino de las tinieblas.
Sobre el ser
I Burlarse de sí mismo es echarle creatividad al conocimiento de sí mismo.
II El humor otorga capacidad de respuesta a las necesidades o conflictos. Capacidad de solucionar produce felicidad, y ésta salud.
III La angustia es un egoísmo que no sabe reírse de sí mismo.
IV No te puedes burlar de nadie, reírnos todos podemos de todos, el bufón del rey, la plebe de la aristocracia, el ignorante del erudito, la flor de la eternidad.
V La burla, la risa es un instante, es un gag en los discursos de la mente. Lo mejor es su oportunidad. Es la carga que la tristeza astuta de Sísifo no podrá resolver.
VI Si estás solo, esperas y te ríes, es que estás loco. Locura celeste, puede caerte cualquier cosa del cielo. Por eso te ríes cuando estás solo esperando, ¡a que caiga algo del cielo!
VII Si estás aislado sufres y te mueres, estás loco. Locura infernal donde puedes caerte en el abismo del calabozo de tu pequeño yo.
VIII Si no sabes y te ríes eres tonto. Si lo disimulas estúpido perdido. Solo los idiotas mandan en ese campo.
IX Todo es poder y si no, te ríes. La tranquilidad es el ambiente idóneo para la comprensión de un instante chistoso.
X
I Pensarás siempre que la muerte es un silencio soñado.
II El mejor sueño siempre será la mejor muerte, la ilusión más profunda es lo que no se muere porque siempre queda soñada.
III La muerte será el experimento de tu vida. No te regocijes con las partes sino con el todo.
IV Prudencia hasta en la espera, la muerte puede ser repentina como el despertar de una pesadilla.
V Prudencia pero sé dialogante, siempre tendrás tanta razón o voluntad como ella, para eso perteneces a la vida.
VI La vida es una prenda, la muerte un tributo, el sueño su valor. No existen contrarios para un amor verdadero.
VII El amor empareja a la muerte con la vida, la belleza ritualiza la unión.
VIII Si quieres morir, vive. Si quieres vivir, no te mueras.
IX Vuelve a experimentar, la muerte es el manantial, el amor
X Sabiendo que te vas a desintegrar integra tus pensamientos.
Sobre la teoría
I Dominar el pasado es tener salud.