CALLE LA ZARZA. VII episodio:
se empezó hablando así y así terminamos lo que nunca concluímos, en las fiestas de San Vicente, en casa Manolo:
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El silencio de los árboles, la respiración de las olas, la calma de las piedras, la belleza de los horizontes...
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I. Cuando uno se sorprende de su creatividad está acabado.
II. Se lo tienen que decir los demás, pero él no debe sorprenderse.
III. Uno es lo que es, porque todo lo que no es puede crear conflicto, por eso debe conocerse
IV. Uno está por azar, la vida es la que te envuelve en su juego.
V. El sentido de la vida es conocerse, y para eso no hay que perder la hilación cósmica de la creatividad.
VI. La creatividad es el mantel que prepara el banquete que se apoya en la mesa de las tres patas del amor, belleza y muerte.
VII. La creatividad sobresale pero es muda, su equilibrio de las formas llaman la atención a los sentidos.
VIII. Si utilizar los internos, la creatividad será descubrirte tu desconocimiento.
IX. Entonces verás que lo atemporal aporta el manjar de la vida y no te sorprenderá nda, porque todo estará en su lugar.
X. Entonces tú en tu sitio. Serás, no como deber ser, sino como eres.
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I. El amor, de lo más íntimo y grotesco, a lo más excelso y universal, siempre es bienvenido.
II. El amor siempre abre puertas, pero un hogar, una cueva, una pareja, una tribu están para sobrevivir, porque sino se sobrevive no se ama. Por eso están las puertas cerradas, esa es la paradoja de la sobrevivencia.
III. Si al morir expandes tu amor a tus seres queridos, éstos a su vez y por irradiación intensificarán y expandirán su amor. Así sobrevivirán.
IV. Vivir es amar. Si no amas es que estás muerto como una vela apagada. Con el amor resucitarás tu llama.
V. Si siempre amas eres eterno. Porque has dejado cosas en su sitio y eso te pertenecerá siempre.
VI. El amor llega lejos, más de lo que imaginas. Su hilación es cósmica.
VII. Los desequilibrios del amor se llama egoísmo. Y su fuerza no es pendular sino de atracción.
VIII. Con el amor llegar a ver que la muerte es el mantel de la vida.
IX. Y la vida un sagrado imperio que hay que compartir. Porque si no comparte no compenetras y si no compenetras no abres
X. Abrir los espacios a la eternidad es amor.
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I. Reírse cuando tu interlocutor no sabe por qué es interrogatinquisitivo, pero la confianza te relajará.
II. La antigua usanza es primero ver todo el vergel del mercado sin ser avidoso ni caprichoso.
III. El silencio te dará confianza, y la confianza risa, entonces estarás preparado para recibir cualquier precio.
IV. Con cualquier precio entra ya el amor, que ni se compra ni se vende.
V. Los pactos son política y su gravedad despacha a la risa.
VI. Risa es seguridad, en un paréntesis, en un despeje, en una quimera, en una ayuda, en un acompañamiento, en un paisaje.
VII. Reír para no llorar, no es una esquizofrenia patética, sino pendular para no salirte de la olla.
VIII. Reírse de sí mismo es un alarde de conocimiento
IX. Medio mundo se ríe del otro, qué lástima, su frivolidad es la que no interesa.
X. Reírte cuando amas, es la máxima compenetración.
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Cuanto más amas la muerte más bonita es. Por lo tanto el amor, la belleza, la muerte son lo mismo. Tres formas que contienen a la vida, porque ella lo es todo. Manifestación suprema de un sueño que se hace realidad.
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Las tinieblas son la ceniza de la luz.
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I. El tercer ojo de la Martina soy yo.
II. Su oído es mi eco.
III. Su energía la summa andante de la de los dos.
IV. Cuando uno es el sol el otro es la luna. Ambos marcando la eterna alianza de los ciclos
V. Como cualquier pareja, un par de vasos comunicantes.
VI. El amor es el agua espiritual de la vida.
VII. Soy de la raza de los grandes amores, y quien no lo es está perdido. El amor nos quita la mediocridad.
VIII. El amor no tiene formas. La mayor forma es no tener forma si el contenido alcanza la máxima profundidad, la de los tiempos, por ejemplo: la eternidad, que no tiene forma, y el amor cabe.
IX. Por eso mi vida no es mi vida, porque vivo sin vivir en mí. Y de nada tal vida alta espero, que muero porque no muero.
X. La nada y el todo son lo mismo. De donde nace el amor.
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I. Detrás de los prejuicios están el temor, la inseguridad, el miedo.
II. Detrás del amor y la belleza está el olvido de sí mismo, la muerte.
III. Detrás de la vida, está la muerte y detrás de éstos el espíritu.
IV. El espíritu es un movimiento sin esencia porque es la esencia de la vida. Como el oxígeno que lo respiran todos los seres vivos.
V. Todo es vida, el resto por defecto son cenizas de una fulguración
VI. Detrás de las cenizas están sus estructuras, detrás de éstas los átomos, detrás de ésts la inteligencia, y detrás de ésta el espíritu.
VII. Algo que emerge y no es, como la magia, el espíritu y su creación, para olvidarse de sí mismo y ser todas las cosas, su obra.
VIII. No existe diferencia entre individualidad y totalidad. ¿El alba es total o revelación?
IX. La muerte es la sensibilidad a la individualidad que se desintegra ante la totalidad.
X. ¿Cúando?
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Habéis visto las relaciones de jerarquía que establecen los dueños con sus perros. Cuando los de arriba tienen ganas de jugar, entonces los de abajo, los perros, se sienten de igual a igual, se empatizan y juegan al papel en que se deleitan los dueños.
Si de repente cambian de todo el comportamiento, los de abajo deben estar alerta, qué es lo qué pasa, y comportarse conforme a las circunstancias que representan los dueños.
Pero los de abajo, los que no mandan, y obedecen, si tienen ideas propias, se comportarán conforme sientan la realidad, no según el juego que impongan los propietarios del poder. Puede que a éstos les apetezca o les adolezca jugar o representar la seriedad.
El protocolo de la sumisión, no de las celebraciones nos iguala a la primitividad, sin miedos juega cuando celebres la vida (en todo momento) y ponte serio cuando meditas la vida, verás siempre la realidad, descubrirás lo falso de los demás y verás tu destino, que no es el de tus amos del poder.
Pero recuerda que siempre eres un ser animal. Que mira el azul del cielo. ¿Dónde está el cielo?, en el azul, o ¿es el azul el que está en el cielo? ¿Dónde está el sujeto?, en el objeto, o ¿el objeto está en el sujeto?.
Los dos son lo mismo.
Y su tú miras el color azul del cielo, ¿qué miras: el azul o el cielo?. Y si tu miras el azul ¿qué es lo qué eres?, lo que miras. El sujeto y el objeto, siguen siendo lo mismo.
Entonces eres un ser animal que mira el cielo, perteneces a lo terrestre y a lo celeste. Y lo celestes es la titilante fuente donde efervecen las ideas de la mente.
Cuando meditas miras. Cuando miras el cielo meditas su eternidad, todo se queda quieto, lo antaño y lo futuro son lo mismo, y tú, que eres, un punto con mil infinidades.
Animal, pero con mil ideas. La luz para celebrar nos pertenece a todos. Los poderosos solo crean miedo. La libertad da luz.
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El reloj es un invento de la razón, sobre todo los relojes en marcha, porque los que están quietos son el fin de ese invento (la razón), la irracionalidad de marcar una hora en que no es o la locura feliz de parar el tiempo.
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Bellarriseta es una aldea sandwich, la calle de arriba están enemistados, y los de abajo también, incluso se empapan de proselitismo. En cambio en la calle del medio, es la mezcla, sana en sus interrelaciones, no se pudre de la rancia tradición de las propiedades ancestrales repleta de traiciones. En esta baguette de pueblo el pan está florido, no dejan comer, como el perro del hortelano, la paz de una buena mezcla de bocadillo.
Más que un bocata parece una herida bien abierta.
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Bellarriseta es un pueblo de buitres y algunas gallinas que cuida una bruja. Estas aves viven en función del sol y señalan sus horas. Pero el pueblo ni siquiera tiene un reloj, aunque sea de sol, que para eso está el pueblo orientado al sur.
No sé si las relaciones de las aves en un corral se asemejan a las relaciones de las rapaces en sus dominios.
Aunque todos sus territorios den a la vertiente sur el sol no pasa a ser que un gran radiadora móvil que algo tienen que ser con los ciclos de los días. Toda la vida se orienta al sol y no necesitan ningún reloj, solo que los humanos de la aldea, que con los de su muñeca y los despertadores les sobra. Por supuesto artificiales y con pilas.
Solo los que naturalmente señalan el tiempo, la hora y el oratge son esas aves habituales y la sombra de cualquier eje que mire al mediodía. Pero es verdad Bellarriseta tiene una peña que mira al mediodía.
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La belleza siempre ha sido sublime porque siempre ha venido de fuera. No es dada. Como un regalo a la vista. Lo que ves es por encima de todas la formas. Lo que es, está primero que nada.
Es entonces cuando tu vacío, tu pequeña nada ya no es, está en el olvido, en la sombra de todas las cosas, como tú mismo. La medida es la espontaneidad y su perdón. La pureza libera el designio y las proyecciones de los sentidos. La imaginación, como un sentido más mental respeta al presente del momento como el caudal en las manos de un manantial, todo fluye porque ha estado antes y por eso está ahora, y estará después ¿cómo?.
No hay vuelta de hoja, elementos por un lado y su atracción a la nada en un combinado, que porque se nos escapa de la mente, lo llamamos sueño. Una pecera es una pecera. La ansiedad por salir o comprender nuestras dimensiones.
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¿Qué es lo que cuesta una hora de ansiedad? No cuanto cuesta. Gastarla. De compras o en la taberna. ¿Una hora de ansiedad todos los días? ¡Qué desasosiego!.
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Como un pato que siente el agua tibia de los cañaverales de la laguna, canto torpemente las necesidades que reflejo en el agua de mi hábitat. No suspiro más allá de mis vuelos. ¡Qué patito!
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Tal era la amenaza del mar que su calma estaba en la muerte de todas las cosas bajo su bravura.
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En el fondo me da igual ser perdedor que ganador. Al final todos ganamos. Solo ahora cuando peleas o te mantiene eres una individualidad cuando pierdes o te desintegras eres la totalidad, por eso se gana. Sin hacer nada.
La individualidad genera el yo, la totalidad genera la muerte: la desintegración, el propio olvido de si mismo, el amor.
¿Entonces?, ¡Muérete de amor!. No vaciles y verás que el universo se desintegra a la vez que tú. ¡Esa es la ganancia!.
Estas son las historias que contaron algunos personajes, en la nochevieja de 2011 en Bellarriseta:
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El amor explota en mi plexo solar. Pletórico sigo la intuición y es amar al mundo. Pero el mundo es falso por ser demasiado real. Por eso la humanidad para asir al mundo con seguridad ¿seguridad? Sigue a los filósofos, místicos y poetas me dijo un amigo –Josey_ que sintió en sus ensueños mientras despertaba. Y que el hombre, como individuo sigue a la avaricia, lujuria y gula. ¡Claro! Amigo, emociones que nacen de lo visceral, el ombligo del yo. Una fuerza que hay que saber navegar, como buen marino. Una cosa es el empuje de la nave y otra el puerto de tu destino. Y tu destino es saber quien eres. Conocerte a ti mismo.
La duda, síntoma de madurez, se degenera en esquizofrenia en la confusión. Una humanidad divida es esquizofrenia y patética, primer mundo con la lujuria de la gula y la abulia , el tercer mundo de hambre y asco. Occidente estupefacto siempre por donde nace el Sol. La naturaleza también es dual. Todo como el yin y el yang. Pero en confusión, todo se manifiesta en una patía. Pueblos esquizofrénicos llegan a guerras civiles. Personas, como mínimo con doble personalidad, nadie se escapa, es lo mínimo como del día a la noche, el sol a la luna. Todos tenemos nuestro lado oscuro. Pero claro, la integridad está en la unidad, la coherencia de la diversidad en uno. En realidad nuestra unidad como ser, o si se prefiere como individuos, es olvidarse en el vacío, en la nada. En verdad, nuestro origen y destino.
Lo que pasa, la cuestión es ¿entonces para qué estamos aquí?. No lo sé, pero lo que sí que sé, que hay que hacerlo. Lo que nos toca. Hay que hacerlo bien, es decir hay que hacerlo bien y bonito. Dos valores que hay utilizado la filosofía, la poesía los ha exalzado y la mística los ha contemplado con su difícil equilibrio.
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No tengo ganas de hacer nada. De improviso y dejado me rapta un destello de la belleza. Dios existe. Y siento que tengo algo que decir. Todos tenemos algo que decir. Entonces si no tengo ganas de hacer nada cómo voy a decir algo. Pues pasivo escuchas. Entonces es cuando estás invadido ¡qué corto es el rapto! Cuando te das cuenta ya se te ha pasado. Estabas olvidado y te pones desafiante ¿qué dura batalla es nuestra vida?.
Sobre todo, si te raptan, que sea el amor. Tu enamoramiento te convertirá con la belleza, poeta, y verás.
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Por eso, porque es lo más fácil y sencillo no le prestas atención. Por eso, porque está en ti y lo respiras, no lo sientes como al oxígeno. Por eso aunque quieras prestar atención, te despistas. Por eso el vacío tiene nombre y pocos lo conocen. De aire, de agua, de oro, de tinieblas, de amor, pero no de nada. Por eso la oquedad, tan simple la obvias con el relleno de tú personalidad. Condición que demuestra que no somos nada. Rellenamos porque sabemos que no queda.
¿Pero nuestra pureza de ser? ¿No es algo más que la vacuidad del presente?
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El más allá está en el más aquí, cuando morimos nos desintegramos en el mundo subatómico. No hay cielo que valga pero todos volvemos al mismo origen, al eco del silencio original. Al que la naturaleza guarda en su inteligente secreto de la versatilidad. La naturaleza a la que nadie conoce y su enigmatismo nos prende. La naturaleza, el mundo a que pertenecemos y creemos, que un dios se nos escapa del pensamiento, ha creado como un glamour onírico. Pero real para nosotros, que no somos más que la espuma de la naturaleza. Al menos eso creemos.
No salimos de nuestros pensamientos. La mente vive dentro de su pecera y todo lo que está fuera lo ignoramos, y fácilmente lo queremos imaginar. Son las creencias que nos dan seguridad. Pero eso que desconocemos está en nosotros mismos, está en la muerte diaria de lo nos perdemos por no conocer nuestro lado desconocido. Ese presente desconocido incognoscible que respiramos con esclavos pensamientos que no nos liberan la visión solar de que el más allá está en ti.
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¿Qué motivos tengo o necesito para escribir?: Estar borracho de amor como Kayyam, ves a la Belleza por todas partes y te inspira. Poemas con el amor de trasfondo. ¿Pero qué poemas nunca escritos puedo revelar? Preocupaciones en la vertiginosidad urbana impiden escuchar las veces que esperas recibir al espíritu inspirador.
¿Qué barato, qué sencillo, qué natural, qué dignidad, qué libertad, qué cautiverio, ser poeta!. ¡Qué cautiverio, qué artificial, qué complejidad y qué caro es ir de poeta!
Pero por qué la Belleza me invade a ratos que me presa llorar, enloquecer en caras expensivas espontaneidades, en provocar complejas paparuchadas, en conseguir ese difícil silencio natural que ver!.
Pero por qué me vuelvo, torno tan íntimamente poderoso que no sé que representar la libertad que me da poder encajar al menos unas palabras sintácticamente bellas ya que su artificialidad me da pavor por lo barato y fácil que puede resultar si la Belleza, ha llamado a tu puerta y tú le has abierto.
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Estoy tan borrado de amor, que enloquezco si abro mi caja de Pandora, pero para qué sirven los vientos sino para arrastrar todo lo fútil y etéreo de nuestro arbolado ser mental que somos.
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Eres como una sacudida en mi vida, un temblor en la aridez de las vastas extensiones de mi personalidad desconocida.
La Belleza se impregna tanto en estos lugares como en los cómodos vergeles cultivados de la amistad, o de la habitual monotonía, del paisaje cotidiano que da de comer a una parte de nuestra alma que más conocemos, pero el espíritu viene de muy lejos, de un origen que lo abarca todo. Y éste se estremece al verse reflejado justo en el desierto , oh oasis.
Me quedo cautivo en la húmeda sombra.
Todo es muy vertiginoso, lo ves claro si vas al ritmo de la danza de la vida, con lo que en los grandes desiertos, grandes silencios. Simplemente que tempestades de arena, de luz abrasadora, frías clarividentes noches, matan, eliminan a uno si éste no se protege.
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Erase una vez un muchacho músico que perdió la cabeza, y como no podía tocar el instrumento de viento madera ni oír bien porque le pusieron un amplio collarín para sujetarle la cabeza, se hizo poeta.
Se hizo poeta pero no escribía poemas, no los podía exclamar porque el collarín le tapaba también la boca.
“¡Vaya rapsoda que estás hecho¡”, le dijo el oráculo a quién fue a consultar. Bueno, le dijo la cabeza del oráculo, porque este sí que la tenía bien separada del cuerpo, y continuó diciendo. “¡Tú también, bienvenido al colectivo de los de la olla suelta!”.
Este oráculo se había instalado en Bellariseta o Santariseta, no se pronuncia muy bien su topónimo, pero de santa todavía no se sabe, ya veremos, al menos de bella sí es su risa. Hacía mucho, mucho tiempo que el oráculo había medoreado por estos lares, primero en su puericia como boy scoutt, después en sus premadurez como ermitaño con manantial y cabaña y santos inventos de sobrevivencia espiritual, porque de lo personal y real, nada.
Y le decía el visionario al bate, “¡No ves que en este mundo está casi todo roto!, en un mundo de perfección impera casi la imperfección!, ¿por qué?, ya te lo diré en otro rato. El cavernario visionario era muy histriónico, y en ese momento cuando hablaba igual tenía el cuerpo echado la siesta yógica bajo la sombra de un árbol frondoso y su cabeza, como una ardilla saltando de rama en rama cada vez más alta en la copa.
Hablando de copas, también iba de tragos, entonces sí que era cuando su testa estaba hecha una pelota, de cesta a cesta y tiro porque me copa.
Fue así cuando por primera vez se miraron el poeta y el oráculo, de copas por los garitos. El poeta aterrizó exiliado en un gran oasis y yendo entre las palmeras divisó a una figura como las del Greco, alargadas sin fin.
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La mirada profunda y duradera, sin pensamientos, como si fuese la última, es la que marca el poder, el sin temor de la acción, que no es ninguna. Pura como la mirada de los árboles que miran a la luz. El poder del silencio que ilumina todas las cosas en su sitio cuando las mira.
Ver y después mirar.
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La calle adyacente a la que resido tiene un cielo más bonito y más amplio, en su orientación hacia al este vemos muchos amaneceres que al ir al curro me deslubran o por la noche la luna llena me sorprende, hacia el oeste vemos los atardeceres cuando en nuestros menesteres salimos y sus colores nos sorprenden.
La calle en que habito, sin embargo, con dirección norte sur, les viene, según estaciones, unos vietos que quieren barrer todo o unos sofocos mediodías, según fechas, que parecen aplastarlo todo, y es este sentido en que el cielo parece estrecho.
¡Amplios cielos que se expanden en la bendición de la vida! ¿Qué sería una vida sin cielo, o un cielo sin vida?
Todos los días, cómo un sol, una luna, una estrella, un pájaro, una persona, una flor, cruzan el cielo, porque si nos caímos de pronto, no nos quita lugar levantarnos y quedarnos en el lugar donde más cielo nos queda para dormir. Nuestros sueños y vigilias bajo el cielo de nuestras ventanas, ¡ajá!, con la misma orientación que la calle de al lado.
El oído siempre es el adyacente de la vista. Por eso siempre hay un lado que te sublimas al cielo.
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¿Ese ha dicho que el amor siempre ha funcionado por impulsos, gustos o necesidades?
La ciencia de la filosofía dice que hay que amar la belleza, al bien para poder educar al sentimiento. Pero ambos son conceptos volubles en el tiempo y la acción de amar se queda por estructurar. Las religiones para poder dominar o controlar, pero no paran de matar o atemorizar en la historia.
El amor es un cruce de la realidad a las puertas de la percepción con los sentimientos, como la luz entre las moléculas del agua. La poesía presenta una heurística con los tonos de la escala musical y los siete colores del espectro de la luz, una conjugación de todas las situaciones habidas, imaginadas o no pensadas sobre el amor humano. Gracias a la madurez del cine, teatro, todo está enfocado, las posibilidades preparadas y el destino abierto. Solo nos falta apoyarnos en una estructura, como la barandilla de una escalera, que nos asista al asomarnos al vértigo del vacío, o del amor.
¿Qué ingenieros emocionales o sentimentales no han estructurado una base en que se fundamente sus hechos en el amor?. Cualquier historia contada ya es una estructura, y todas se pueden resumir en una, la eterna sumisión del amor de poeta a sus musas, Robert Graves dixit.
¡Poetas del mundo, uníos! Y decid al mundo entero que todos somos poetas alguna vez en la vida, lo justo para ser ingeniero sentimental de una acción animal que danza sobre el vacío de ser, el amor. Entonces toda la humanidad construirá en sus relaciones una gran danza. Como la de las estrellas, que nadie nos ha dicho que aman, con su música de las esferas.
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Tu mente está muy cerca de la mía. Más que la de un lector al autor. Me conoce. Toda la magnitud de mi persona descansa en un pensamiento. La muerte y el seco son puro movimiento. Lo demás es todo, el relleno de las personalidades. La perspectiva te la da la mesura de la razón. Tu esencia de ver las cosas donde no las ve nadie y están, tan presentes en la premura de los tiempos. Siempre es esencia de espíritu que alcanzas en un suspiro. Y en una mirada registrar ese mensaje de lo que es ese viaje del yo soy.
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La hispania musulmana es todo un título, y olvidado. ¿Por qué después de aquel entonces los vástagos más esbirros, perdidos y brutos de los bárbaros cristianizados, conquistaron América?. Porque a pesar de despachar a los judíos y árabes , nos legaron una tradición de oficios y formas, que heredados, hizó a la españa con reyes católicos, una protagonista de alcance mundial. Descubridora por inercia latina. Pero solo protagonista a nivel de capataz para servir a oportunas naciones vecinas y saldar sus deudas de guerras
En Calle la Zarza, esta vez, entre otros temas, hablamos de Serafín, debido a que expone su obra en una aldea gallega.
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Escribía unos 6 tan bizantinos que parecían ochos. Sus rituales eran recargados, la solemne formalidad era un mecanismo de defensa ante sus experimentos provocadores. Buscaba la seguridad de lo que se proponía, pero aconteció por aquel entonces que experimentaba con el cábala y ante una noche dura de electricidad e insomnio, dejó en perfecto estado de planteamiento geométrico tres 666 consecutivos en el centro de sus ruedas lulianas y cuando se cayó dormido de cansancio mental, al alba, justo con el último rocío de la mañanita bajaron en tropa, ordenados en un gran desfile de soldados como los del imperio amarillo, ante la ventana de la torre laboratorio, pero claro el gran arcángel caído, también tan formalista como el alquimista, se quedó perplejo mirando la caligrafía tan retorcida y no vio claramente tres 666 sino tres &&&, tan bien escritos como 3 infinitos verticales. Lo deliberó con su interesante delfín, después de 3 minutos de silencio. Una santísima eternidad trinitaria, fue lo que les pareció esperar a todo el gran ejército endemoniado. Se volvieron a los abismos muy enfadados por la falta de claridad numérica en el gran escudo de la invocación.
No hubo fin de los tiempos, pero al gachó que cree que soñó esto en su estado de semivigilia lo están esperando como le ocurrió a Fausto.
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Pensemos por un momento que los pensamientos se leen, o más bien se oyen, ¿pero cómo?.
Primero dejando quieta tu mente, y se consigue parando la respiración inspirando a la quez que paras tus pensamientos. En ese lapsus de retención respiratoria observas a tu interlocutor, olvidando cualquier manifestación íntima que brote en tus pensamientos, deseos, propensiones... Exhalando el aire como quien tiene la respiración parada te vacías hasta que lo que observes se el propio oxígeno de los pensamientos de quien escuchas. Entra solo.
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No me importa que sean obras comerciales, no me importa que sean maestras, o que sean chapuceras, mediocres o divinas. Pueden conectar más o menos, tan bien como conectarse, comunicarse. La belleza de esta situación está en la concepción de la obras, lo que venga después deviene del proceso de creación, pero lo realmente importantes es esa sensación de eternidad, como un relámpago tímido que aparece de soslayo entre los pensamientos que quieres comunicar. Y todavía más importante ya es que tus contertulios capten esos lapsus, esos silencios, entre palabras, que tú, entre tus ritmos lo has comunicado sin saber cómo pero sintiéndolo latir. ¡Gracias!.
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Quiso llegar a donde quería aunque se moría. Pero su fe se resistía contra la muerte que le esperaba. Con tanto amor la muerte no puede... Quiso llegar a donde quería y pudo porque le pertenecía. Todo lo acompañó aunque parecía que estaba más sola que nunca. Nadie ha estado solo nunca, ¡para qué existen entonces el acompañamiento de nuestros latidos?... Quiso llegar y lo consiguió. Era cuestión de fe holística. No sobre qué crees sino cómo lo crees. Fue tal su atención total apasionada en su vida, que creyó hasta el final de sus días como debió, fue el amor. Para completar la escena cósmica hasta una luna llena para el solticio acompañó el óbito.
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¡Qué haremos!. Hay que ser versátil, tan versátil que no debes pensar nunca a priori, más bien ver para no pensar. Pensar es como la limpieza en seco de la tintorería, aséptica, sin ver las manchas, no abierta a los errores.
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Érase siempre que el demonio se hizo donante de sangre. Já!, tanto especularon con este oro líquido los ambiciosos jugadores del monopoly que la gracia de dar, aunque sea la fuerza interna de tus venas, que se derramará mucha sangre humana en guerras y explotaciones, por lo que las pérdidas en la humanidad a cambio de unos pocos fue tan grande, que la propia humanidad ha hace tiempo que aprendió que no quiere ni regalado nada del demonio, ni su sangre perlada. Nefastas consecuencias es lo que provoca, conténtate con lo que la propia madre pachá mama te otorga, la sutileza de los poderes ocultos como la propia sangre crea problemas.
Parecido es el dinero.
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Érase una vez una persona que se quedaba sola en el olvido, sola con su espíritu, cuando era absorbida por la belleza que contemplaba, y se daba cuenta que lo que observaba era que todo estaba en su sitio. Si la belleza dispone a cada uno en su lugar y el amor es la máxima atención a esa percepción, la muerte que es el olvido de todas las cosas.
Y vibraba que la belleza y el amor eran gemelas señeras de un mismo espíritu. Y sola, perdida en ese espíritu sentía esa muerte, que se vive porque se muere, oh dolor, oh soledad, si la muerte que es el olvido de todas las cosas nos trata como a fuegos fatuos, la vida nos brinda ese lugar, ese lugar que ni siquiera las estrellas se quedan.
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Érase una vez en un reino que se extendía desde la costa blanca hasta la costa del azahar, ya que la mayoría de sus flores eran blancas, como las del jazmín. Y había una familia que guerreaba entre las flores y la miel de azahar. Ese matriarcado con las tres generaciones en marcha se llamaba Felicidad, la I, la abuela , Felicidad I, que era paciente como un sabio, la II, la madre, risueña como Monalisa, y la III, la niña, la ecuánime, aunque esta era una niña y sus órdenes ya eran sentencia de niña, libre, inocente, auténtica y cruel. Una noche la Felicidad risueña entre sus sonrisas nocturnos soñó con la muerte que le dijo que se llevaría a una Felicidad, a la más pequeña, que se ahogaría en el río, entonces espetó entre pesadillas que más vale que muriera la madre que la hija, que la abuela ya cuidaría de la nieta. Se lo pensó la muerte y no le contestó.
La niña se ahogó pero el guerrero de la familia la salvó con una espectacular paliza de socorro. La muerte cambió de idea y decidió afortunar las coincidencias del encuentro y salvamento.
Poco tiempo después le volvió aparecer entre sueños y le dijo “vengo a por ti, te he diagnostizado un cáncer de tristeza , Felicidad”.
Y la risueña entre sueños le contestó –si bien, todo va bien, este golpe en que quieres tumbarme es para que acabe mal!-
-“No- le contestó la muerte, -todo irá bien, mañana habrán florecido todas las flores de azahar para ti, pero de eso te tendrás quedar cuenta tú, no puedo decírtelo yo, porque cuando lo descubras verás que todo acude a ti, como aquel perfecto canje que me espetaste en la sonrisa feliz de un sueño, cambiándote la hija por tí, también las flores.
Calle La Zarza. V.
Pérfidos silencios se remarcan entre deseos, como gestos de árboles bajo la luz, el sexo es un abanico de energías tanto de acción interior -durante toda una vida- como exterior -durante nada de segundos al orgasmo o dispensa meses u horas al parto. Neutro, es una puerta, libre a todas dudas de desorientación a menesterosos gélidos aires, potente comando en las decisiones de viraje repentino, veraz y nunca ridículo en su sino. Pero absurdas frontalidades en la realidad como señas-obstáculos, cauces de laberintos, que si prescindiésemos se vería más claramente la armonía a que pertenecemos, y no embuidos en el paripé que tratamos, sin salir más allá de las apariencias, en las que nos convierte en cobardes o deformados.
Nunca alcanzas todo el ámbito de realidad con una sola mirada, sino más bien un prisma, y para abarcar la completa esencia transparente necesitas de muy diferentes emociones en el caleidoscopio sentimental, quizá hasta que pasen vueltas y épocas. Pero en la visibilidad humana sobre las cosas presentes, coexisten las puras coincidencias holísticas de la absoluta armonía. No sabes si estás, no todo lo que te rodea es real, no todo lo que reluce es oro, no todo lo que sientes es verdadero, mintiéndonos con esa fuerza de la que somos capaces para guardar las formas del dolor entre la ficción y la vida. Mañana será otro día, y seguir consigo mismo a través que no sé si será, por lo que no queda.
Todo cambia alrededor, como un contínuo devenir -tiempo-, de la nada que permanece como núcleo original de las transformaciones. Vivimos y queremos permanecer, por eso amamos, necesidad mental en nuestras redes emocionales, para resguardar nuestro pequeño contenido, vida como un cáliz o corazón, a la que echaste raíces y bebiste para recorrer el espéctaculo jamás palpitado. No somos.
La pura negación es la que nos salva, ante las masacres de una conflagración o ante la atroz belleza de lo que nos conmueve, que en perfecta consonancia siempre será la resurección.
What's it if not springtime?
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I)
Si busco belleza no me interesa el amor como un jaque de sierpe a secas, porque la jugada está en que una pieza como la Belleza, situada en un estratégico escaque, desplaza, arrasa o arrastra por sí al Amor, y si es a jaque mate imbricando a la muerte la partida se define, en una somera descripción si se decapan las posibilidades de sorpresa que pueden interpretarse como míticas perspectivas de resolver, en simultáneas o clásicas lecturas de exégetas, viviendo emociones codificadas en un presente, destino librado al azar del horizonte o tablero de vencimientos parametrales humanos.
No comprendemos a los árboles que no necesiten del amor, aunque catalicen sus explosivas primaveras en un frugal silencio de emigrar minerales a la luz, como ignoradas embajadas pletóricas de oxígeno, protección, flores y belleza, que habitan el compromiso de aventura, la apuesta de guiar como dómines indicadores, estáticos al rumor de su razón de existencia, hacia el puro y celeste espacio, donde la memoria desocupada de formas, custodia la naturaleza no definida del fruto que veda al tiempo.
II)
El Cosmos funciona bajo claves de juego definidas de antemano, si no caería en un conflicto de piezas y movimientos. El tiempo o el azar, pueden ser unas de esas llaves siempre dispuestas que no presten atención al juego, porque así, al buscar un pase a la acción se preguntan por todos los medios de entrada de no condicionar al juego en que se introducen. Libres, son la equiprobabilidad de estar en las casillas de las tinieblas o en los enclaves de la luz. En las primeras todo lo que se crea en su interior para sobrevivir dicen que es amor, desde el ciego crimen pasional hasta la decente postura acostumbrada como segundo sentido o reverso de un valor, moneda, en su cambio adecuado a otra dimensión transformada, cuños todos de la oscuridad, de la noche, del subsuelo y de las entrañas, trágicamente definidas o salvadas silenciosamente. En las segundas todo se transfigura o desaparece hacia el espacio, y también se le conoce por amor, destacando a la mirada lo que se diluye en el claridad interior del alma o externa del paisaje, como la alianza del arco iris, por que somos constante reflejo pensante como abalorios que adornan al Cosmos.
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I)
Todo lo que el amor procura, a la eternidad antecede. No como un refugio que alumbra sino como ruta de destino que acompaña, axioma consistente entre las formas del ensueño si deviene de la más viva fuerza que se pueda contener, porque sentimientos vivos manifestándolos a través de un conjunto de órganos evolucionados con la idea posterior de unidad a veces nos convierte maniquís.
Pero el tiempo no recorre para todos por igual como dócil excepción que confirma a la esencia humana. Todo pasa y por eso intenta el pensamiento humano esparcirse en múltiples semillas entre las generaciones por aterrizar al mundo como pista labrada de diversidades que aleatoriamente se muevan para igualar a toda la humanidad en un solo ente viviente al caudal de la luz.
Y como minúscula gota de agua viva no funcionas por instintos, sino por impulsos. De cada 10 que nos conmueven, 5 por equiprobabilidad de estados los apeas al azar de las circunstancias, y por defecto con el resto, con criterios mínimos de razón escojes con optimismo y cautela 2, ¡claro está! ordenándolos en los paquetes convencionales del diálogo, como referencia diferencial lo planteó Platón. El ejemplo de las guerras caen fuera de este 20% de territorio conocido donde se arriesga sin sangre.
El pensamiento solitario, como elemento de impulso, se mueve onanista al placer de las pajas mentales pero sin saber el sabor global externo de los acontecimientos. De ahí que la fuerza no sea creadora solamente con dos impulsos sino con su intensidad de repetición a lo largo del día y de su seducción fantástica a los biorritmos de las horas, siempre entonces al tanto con el talento de que el pensamiento ondule acompañado, pillándote inspirado trabajando como a Picasso, comunicas ese reflejo de luz a tus ojos, ese escándalo de pájaros en la arboleda a tus oídos, ese gozo de transpasar, como una penetrante refracción del arco iris, aquella transparencia que destapa la apariencia de las cosas.
Aunque el diálogo es mayor a un poema universal, el amor como cruce entre dos personas se queda pobre como invasión de un solo color de visión, ya que cuando simples, la luz y el agua se entrelazan surge el generoso espectro del iris.
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II)
Todas las intensidades que ofrece la noche se derriten a la luz del día, por lo que nos escinde. Y si nos desentendemos de nuestra irracionalidad como género animal, otra vez quedamos divididos ante la representación del mundo ya que la irracionalidad es panteista en sus actos, mientras que en los argumentos ético y estético siempre dan o desvían el paso humano para contemplar esa otra superficie que hay que se restaurar ante el entendimiento, esa difícil belleza que se escapa en el mundo acotado del tiempo. Y aún así recordamos que alguna vez por destellos apodícticos, naturalezas intangibles sobreviven a los desconocidos caprichos de la armonía, los mitólogos antiguos nunca lo olvidaron.
Cuando aparece una sensación nueva hay que repasar dónde la recogiste por primera vez y por qué no nos apareció en otros cuadros en el itinerario de nuestras emociones, porque para la próxima composición, todavía en potencia, intentas averiguar todas las probabilidades de desarrollo en los acontecimientos, y poder encontrar al menos un fin, solución al absurdo de un sueño que te confunde en los límites en que, como fetenes fuerzas, nos aparejamos a la materia, como al ajedrez, gran tablero de una memoria lúdica; y tú, todavía dómine en los visos sentimentales como concienza cazadora, suscitas más bien una jugada a la espera de una respuesta para no sentirnos desamparados en la ruta de los laberintos donde te esfuma el gran amazonas que emerge de la Tierra.
Pero como pequeña gota que eres, si vas por la superficie del caudal, captas el vivo asombro de los niños, genios, o locos cuando salpican entre las ondas de la corriente su debilidad de evaporarse entre las formas nubóleas del cielo o incitar la presencia de un arco iris, o extraviarse con la dura sacudida de despegarse de la común levedad de ser agua, o si te encuentras entre las profundidades filtrarte hasta el origen del subsuelo con la calma de la vejez, o entre la fuerza de la masa acuática para desembocar en un éter donde no existe calor latente humano para causar esa inquebrantable realidad donde un sueño reflejo de sí mismo siempre se queda entero eterno.
Calle La Zarza IV
Ayer, 24 de septiembre celebraron a lo grande un doble cumpleaños en la Calle La Zarza: de Manolo Calvo y Josey Boix. Dos generales de antiguas batallas nocturnas por el camino de las estrellas. Todas las estrellas se relacionan entre sí, aunque sean anónimas. Hay tantas en el firmamento. Hablaron de tres puntos de apoyo para definir el mundo, una estrategia o una táctica: amor, amistad y belleza (me guataría hablar de esta tríada en otra ocasión). Pero lo que oí, entre otras tonterías, fue:
"Las líneas del poder contienen un límite con los elementos o circunstancias que entorna. Se encuentran algunas que son más frágiles en franquearlas. Actúas desde tu lado y sin empatía no puedes sobrevolar los horizontes del otro, a quien tratas de aplicar la fuerza.
Las profundidades hasta donde sondea el mensaje, se puede quedar corto, simplemente impresionar sobre la coraza del contrincante si es objeto humano pero siendo sobre los elementos de la naturaleza no te queda más que destruir, o transformar si sabes.
Pero pocas veces estamos en las orillas de los entornos, estamos en un medio natural por supuesto, y sociológico. Se mueve todo pero nada se sale, a no ser que sea una revolución o un tornado. Si llueve te proteges, si hace sol vas por la sombra, es cuestión de moral. Y por la moral y la naturaleza nos quedamos abotargados siguiendo un camino en que, por miedo, queriéndote proteger, no pruebas los límites del poder.
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Si el límite de la expresión se escapa lo normalizamos. Aprendemos de nuestros antepasados y nos formalizamos. Continuamos con nuestras neuras y no evolucionamos. Millones de años nos separan, no somos ni la testa de una ola que pronto se esfumará en espuma para volver a ser de la misma esencia básica a la que pertenecemos y olvidamos.
La belleza no tiene límites y por eso a veces es incomprensible, y su infinita forma de buscar el mensaje puede resultarnos cruel por confundirnos, por marearnos en sus altos mares. Pero no es así, no estamos perdidos en un océano cósmico, no somos más que un chorro de ese manantial que no cesa, que nace del mismo capricho, pecado o necesidad de la creación. Y somos la última agua, la más fresca, por eso desde los primeros borbotones hasta los actuales nos separan millones de años, oh libélula, siempre fiel en el río de la vida, la belleza. ¡Única entre allí y aquí!.
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La belleza siempre supera a la obra misma si el receptor es capaz de disfrutarla. Aquel que sepa contemplar la hermosura de la creación sabrá transcender a los secretos de todas las historias, a las cláusulas inconogcibles de todos los misterios, y se le concederá ser legatario del creador. Porque solo con ver sabrá, solo con vivir comprenderá, solo con morir sentirá, solo con soñar alcanzará, solo con contemplar herederá, y solo con mover emancipará.
Ya son muchos siglos de vanidad que el hombre se relaciona con ella pero no ha sabido contemplarla con la tranquilidad y el sosiego de congeniar a un mismo plano, cara a cara, liberador de nuestras brumas mentales.
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No hay nada extraordinario en tu vida, extraordinario fue volver en ordinario los acontecimientos en ella. ¿Algo de especial? lo ordinario revivido en los sueños. Vivir la vida dos veces, cuando te enteras. Ya la nostalgia es no haber soñado porque descubres que en este mundo hay que vivirlo todo al menos dos veces.
¿Por qué surge todo si la naturaleza lo vive todo en sus múltiples ciclos?, ¿por qué no la creación también surge dos veces?
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A veces nos traicionamos en favor al amor que profesamos. La ley de los contrarios siempre ha funcionado.
Todo lo tenemos a mano y eso Caín lo ignoró, porque hubiera aplicado la ley por igual, la del magnetismo, más de la mitad de la ley de contrarios a su favor. Su mito es más complejo, su lucha también.
Es difícil resolver la cuestión, son dos leyes del mismo rango derivadas de la única. Lo único que hay que evitar es el centro de atención o egoísmo.
La ley del tú por mí, del ciento por uno es la que encierra la del yin yang con sus contrapuntos de peso. No hay centro porque está implícito en su perfección circular: contrarios a igual paso rotativo reproduces en el centro de la igualdad la sencillez de lo único que vale la pena. Ni tú ni yo, todo o nada. La vida pasa y la belleza responde por nuestros actos de engrandecerla, de comprenderla es lo que estando en movimiento lo para todo, cambiándose permanece. Traicionándose es fiel, amor
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La belleza tampoco es ubicua, tiene sus formas y comportamientos.Aunque ofrece todo lo que vierte, emana siempre. No es un espejismo aunque su diversidad es infinita superando a la imaginación, siempre está presente pero nunca concreta porque se pasa.
No se define su fluir y las civilizaciones no han sido más que presas de su ambición y se estancaron.
La belleza es puro circuito como el de la naturaleza del agua, pero nunca llueve a gusto de todos. Y muy temperamental a veces atemoriza porque trastoca todos los cánones y estructuras de la sociedad. Las culturas, antropológicamente no son más que un colchón donde dormita la imaginación, despertador detector de la humedad en el ambiente, de la hermosura en las atmósferas. Clara de día y dúctil de noche, actúa sin la moral del sol y la sombra, conforme a su sintonía de dejarse fluir por niveles, estadios, visiones, percepciones, amores, experiencias y milagros.
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Tan olvidadizas son la belleza como las sequías. Cisternas, mejor manantiales es lo que necesitan los pueblos. Cantar para no ser desgraciados, liberarse de la esclavitud, destronar el hambre. El poder de una música celestial romperá a tronar en cualquier momento que las enterradas ranas de los sedientos caminos croarán, hasta saciarse de lunas que se reflejarán en los charcos satisfechos de vida.
Ha mucho tiempo que los pobres están haciendo el indio con su rogativa.
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¡Qué es lo que me cuentas, si no somos más que primates colgados en nuestras telarañas del pensamiento.
¿Cuánto tiempo hace que no hemos paseado por los paisajes del alma?, ¿a qué esperamos?, cuando la gloria y el tiempo se han detenido, a una luz perpetua y quieta, alcanzando nuestro cénit de los pensamientos. Entonces nos comportamos como otros bichos en otro hábitat, basta hacer reír a un moribundo con prepararle un contratiempo a su último suspiro, un hipo antes de su profunda respiración pueden decir muchas cosas y jamás oír menos.
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La hermosura de un silbido y un poema se pueden equiparar, ¿qué pasa con las palabras?, también disfraz musical de indicar las cosas. Las palabras indican, los silbidos disimulan, no tienes que disfrazar ni acorazar nada, simplemente manifestar tus necesidades no intereses y entonces todas las palabras no se contradirán. Pero aún les falta el paisaje del acento, que para eso se apoyan en el aire.
La respiración, el aire, el ritmo y la sonoridad pueden ser comunes, las palabras son lo diferente, por su soplo, aunque no su intención, aunque no sus ideas o emociones. Siempre es una exteriorización de espacios interiores, como la música emanada de instrumentos de cuerda. Las palabras provienen de la música.
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El sol y la sombra en la plaza de toros es como un negativo fotográfico de la sociedad. Todo lo que está permitido hacer en la solana del ruedo no está bien visto a las luces convencionales de la calle, y todo lo que en la sombra del círculo es puro en la sombra de lo público es turbio.
Parece la tesis de un sistema policial, pero a éste le interesa más los pasillos y corredores, ya que allí está todo el tejemaneje, los demás ya estamos colocados como nos mandan.
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Si la letra de la canción dice salud, dinero y amor, prefiero sabiduría, belleza y amor. Otra tríada donde me proteja que en lo de por sí debe ser añadido y en lo que estamos para buscar.
El amor no es dado como añadido sino también hay que buscarlo. Es el camino, es el punto de encuentro, de que todo el mundo sabe que se ha ido a por algo, y a menudo se olvida el porqué se ha desplazado. Un motivo olvidado hay que soñarlo para recuperarlo. Y una vez consciente en que sabes para que te has puesto en marcha hacia el encuentro, las tríadas serán conforme a tu personalidad, y entonces tu forma de amar entonará el ritmo de tu canción.
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Oh Cenicienta qué hadas madrinas te tocaron, que tuvieron que escribir un cuento sobre un tema justo a las doce. ¿Pero qué Cenicienta es que a esa hora tan en punto tiene que dejar de amar y de soñar a la vez, aunque su realidad no parece el odio.?
Quitemos las corazas cenizas que cubren nuestro más rojo mágico de la sangre, porque es como un cáliz que nos consagra nuestros sueños porque son hermosos. Vas alternando la realidad con los sueños, una de cal y otra de arena. Y construyes no castillos en el aire, sino repartes a domicilio, mensajero que llevo una carta que no tiene nombre, no tiene señas, no tiene consignas, y es para ti, ese don que entrega al aire es para ti, un hada un duende una magia un pegamento en la brecha entre lo irreal y lo real.
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Venimos de los elementos, vivimos entre ellos y volveremos a los mismos. El estar o no estar es una pregunta decadente. Es el ir, no el ser, una pregunta afortunada, a buscar el sentido último de lo que más nos llama la atención.
El ir un momento tras otro, despacio o apresurado, nervioso o tranquilo, feliz o interesado, la luz siempre a su tiempo está allí, en eso que vemos porque estamos. Pero no queremos estar sino ir, hacia dónde, hacia allí donde sabremos estar otra vez, otra vez genéricos de amor, dando calor, aunque sea en un igloo polar. Qué gran milagro es rodar por los railes del amor.
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Todos queremos abocar el ego individual al ego colectivo. Que participen de la satisfacción propia como emisor de algo íntimo trascendido a la colectiva que te recibe. Ejemplos desde la celebración festiva de una boda hasta la incruenta de un funeral.
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No había caído porque flotaba. No estaba en el ambiente pero se sentía. No había ningún indicio pero se recordaba. No estaba de muestra sino de improviso. No quería pero anhelaba. No desataba aunque rompía. No aclamaba pero cantaba. No se sabía pero se demostraba. No se acababa pero se necesitaba. No se esperaba pero se recogía. No se sabía pero se recordaba. No se señalaba pero se miraba. No se movía pero emitía.
¡Todo, todo no es más que un énfasis del amor! que por aquí y por allá, va, recordando la prioridad de dónde venimos para saber volver. Volver y volver, a tu sitio ideal y concéntrico. Espacio abstracto, luz olvidada, tiempo comprendido, amor desatado. Luminosidad en camino.

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¡Pero qué despacio que vas!. No sabes que todo el poder de la velocidad de la fantasía, sin estrellarse, alcanza la luz de los faros de los altos mares oscuros de la imaginación. ¡Allá tenemos las estrellas!. Allá comprendemos los soplos del pensamiento. También allá gozamos los afectos desatendidos, la libertad de entendimiento, la velocidad de la interpretativa intención libre, la huida de lo universal, para verte en la más lejana atracción en punto de encuentro, allí donde parece un origen o un destino, tú en medio, ni antes ni después, ni porqué ni por sin embargo, ni sabiendo ni demostrando, entre todas las cosas viajeras de sus significados que asignamos que aquí estamos: en medio del viaje a ninguna parte, pero por favor se rápido, asocia breve y como un clavo. Más rápido es sujetar las ideas o los rayos con la mano.
En Cristo, ¿qué es más potente, lo que hizo o lo que dijo?. Tal calibre para tal potencia.
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¡Cómo caeremos en el lugar del olvido, cómo comprenderemos el olvido del destino, cómo lucharemos en las disquisiciones de la verdad, cómo veremos que se para o no se para la lucha del camino, cómo no recordamos que todas las vivencias están siempre repetidas!.
Una vez más una vez menos, hacia allí o hacia donde tus debilidades caigan en un error o despiste. Pero lo recuperas, el amor te indica cómo debes marchar porque así eligirás con toda libertad tu camino en los senderos de la abstracción, de la belleza repartiendo posibilidades de perderse para siempre en la más remota probabilidad. ¡Siempre toca y tú has sido uno más que ha olvidado lo que soñaste anoche!
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Todo lo más perdido es encontrado. Todo lo más desentendido es lo más querido. Todo lo más despreciado es lo más improvisado. Todo lo más renovado es lo más robado. Todo lo más aprovechado es lo más anhelado. Todo lo menos esperado es lo más recibido. Todo lo menos allegado es lo más temido. Todo lo más conseguido es lo menos consentido. Todo lo más ocultado es lo menos demostrado. Todo lo más expuesto es lo más abierto. Todo lo que más diferencia es lo que más acerca. Todo lo que más adentra es lo que más se escapa. Todo lo que más admiras es lo que más amas. Todo lo que más deseas es lo más expectante. Todo lo menos sorpresivo te deja en todo lo que ignorabas. Y todo lo que ignoras es todo lo que sabes.
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Es cuestión de tamaño, de dimensión o de marco, para comprehender tu presencia en lo que unos por otros todo cambia, cambia, el éxito o el dolor, el silencio o la alegría, la quimera o el desahogo.
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Mi impresiona mucho la rapidez con que acoges temas de Cristo. Siempre he preferido no hablar de él, pero es un tema que no se puede dejar de hablar por lo revolucionario y equilibrista que ha sido su comportamiento y las consecuencias que ha traído.
El mundo que vivió fue una pasión, y esa pasión un sueño. Para los mortales vivimos de visiones, y de visiones a emociones y recuerdos. Y entre los tañidos de las nostálgicas ráfagas de luz. Luz que marcan los comportamientos de tu vida, a veces intrépido, payaso, provocador, fantasmal, atrevido, llamativo, díscolo, creativo, original, propio, preponderante, no dejas de perder como fiel referencia de algo que dice entre la vida y la muerte hay un nexo, una intersección hasta coincidir con un final.
La muerte es lo que hay, si ya es por sí una forma de inteligencia, la vida es una de las posibilidades en que la muerte adopta la acción eterna de la que los humanos nos encarnamos con ombligos. Como un puente acuático entre nuestras necesidades materiales y las espirituales, las mentales.
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Escribir es una forma apasionada de vivir, crear. Hay que razonar todo a la directa, como en las miradas.
Mira por dónde vas que te ofrezco en un sutil sondeo el tema en que estás, porque es el amor el que más puede ocupar en las parabólicas de nuestras mentes. Es un tema que éstas no conocen porque es un código nuevo de comportamiento que te iguala con una directa mirada al alma que encarna esa inteligencia.
Es humana porque escribe: abstracta necesidad. Aúlla porque es lobo, y de concreta necesidad.
Te iguala con el de enfrente. Por eso no hay que hacer la guerra. La sociedad no debe saber de que ni existes. Entonces es cuando te has introducido en el campo del enemigo y resistes la batalla, pero el amor sigue siendo una fuerza que nos desbasta, hasta pulirnos en algo que con el entorno, desaparezcas como por arte o encanto, es la atracción por la que la espiritualidad nos eterniza, y eso al mismo tiempo no es más que emitir luz, como un faro perdido y desvanecido por muchos mares hambrientos de tiempos y épocas, de civilizaciones y poemas, de ocasos y colores, de elementos y sonidos. ¡Pasión!.
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Apasionado. Verse apasionado no es una razón de ser en nuestra existencia, es un comportamiento verbal, se disparan hasta una determinada presión asociativa de los elementos de las fantasías o ideas de las imágenes a expresar, y asocias a una velocidad de movimiento en el que te puedes ver qué características predominan en ti como conjunto. Y llegado allí, sabes que tu recorrido no es el que ignoras, si no el que sabes en que no sabes qué sorpresas, qué milagros esperan en las muchas vueltas de esquina que nos quedan en nuestra vida.
Hasta casi un sinfín de intensa, nuestra vida queda solapada, por la incertidumbre por mucho recorrido para que digas que siempre está volviendo al punto que dejaste al principio. No hay guión, sino el nuestro más las vueltas que des, que el tiempo es de todos.
Por eso somos una humanidad en un universo, una persona en una humanidad. Comunicarse es una necesidad de ser y una razón por la que apasionarse.
LA BELLEZA SALVARÁ EL MUNDO.
"La belleza salvará el mundo". Es una frase de Dostoyewski, que aparece en en dos principales personajes de la novela del "Idiota".
Sin conocer esta novela, siempre he presentido esta idea (por ejemplo en aquellos días de septiembre de 1996).
Es una frase que está en el museo de las brujas de Trasmoz. Allá vamos:
16/09/96
Los accidentes que acoplas a un sujeto para que actúe son los principios. No tienen esencia propia pues no existen por sí, pero se manifiestan a la vez que el sujeto como un retorno a esa causa en que se descubre por primera vez la esencia de ser. Y siempre los puedes cambiar según la visión que tengas de ti mismo, en cambio al origen no porque es material. A la formalidad de los principios puedes negar la acción. O no actuar, sin accidentes. Pero eso ya es camino del Tao y otras palabras mayores.
El mundo es mayormente formal, su peso está en su propio equilibrio de todo el entramado en que se manifiesta. Los caos que produce generan siempre nuevos principios, accidentales, pues la materia solo existe desde una vez. Y pura en abstracto es el caos inicial. Entonces caos no queda como accidente de la materia sino de la forma pero sí como efecto de un origen.
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18/09/96
¡Claro que no soy libre!. Físicamente nadie se libra de las cenizas. Son potencialidad del espíritu o acto de ser de la materia. Invierte aquí el Arte en busca de su libertad las naturalezas de la forma y materia en la creación. ¡Pero por Dios! que todo lo sube baja, como el Yin Yang. A veces me da la sensación que la naturaleza da todas las respuestas como síntesis, al menos de un universo. Al menos las puede dar a una mente más pequeña de nivel humano, o llega a contestar a los más intrépidos, o lo es como un entramado vital en realidad.
De las leyes que suponemos que funciona la Creación (por decir algo), la de la luz es la que se manifiesta a todos los niveles. Es de esas cosas que parecen accidentales, sin substancia en su carácter entre el mundo cotidiano y es casi como el magma implícito de las cosas o de las mismas formas. Ya no hay norte ni sur sino especial punto de encuentro donde todo se ve en varias dimensiones de luz. Allí está nuestra prisión. La negación de una negación da probablemente la libertad, según en qué esencia.
20/09/96
Siempre he estado tentado en sopesar los rangos de la inteligencia y el carácter. Ambas se apoyan en la naturaleza de ser y en el instinto de sobrevivir.
Al principio le daba más importancia a la inteligencia. Me fascinaba su brillo, su calibraje de enfocar al objeto elegido de caza. A base de experiencia alcanzas lo deseado por necesidad o por inducción del conocimiento eliges otras salidas. ¿Pero qué le pasa a la inteligencia si se bloquea y quieta no actúa por falta de decisión?. En cambio el carácter, que no carece de principios de actuación, responde. Para mal o para bien. No tiene entendimiento ni unanimidad racional pero da un paso hacia adelante.
Ambos, inteligencia y carácter, son extremidades de un mismo tronco, la mente. La primera sirve para aprehender las cosas y la otra para caminar erguido sobre ellas. La prevalencia de una sobre otra está en tu estado de ánimo. Ebrio de miedo dudas a gatas y con falta de coraje no te plantas. Pero si tomas las cosas ya has dado un paso para cogerlas. Siempre tienen el rango de entrada las extremidades inferiores aunque las superiores tengan el acto de abrir la puerta.
El carácter elige el acto, el tema, el tono y el estilo. La inteligencia espera de la potencia, los códigos, el léxico, el pentagrama o las ideas. Para un tono severo palabras suaves. Para frases fuertes tonos delicados. Y así se cumple la simetricidad del movimiento de la extremidad superior izquierda adelantada con su inferior derecha, El paso de un cuadrúpedo. Cabalgar y volar ya son otra historia.
Ahora bien, juntos producen la genialidad si van acompañadas de herramienta con posibilidad de inspiración. Y, formando una armonía formal, es capaz de sostener una creación material. La inspiración es como estar vacío. Una invasión de todo el exterior en el reflejo de tu esencia. Que, el carácter acompaña a trasportarlo un paso más allá de tu ser. Y la inteligencia aporta el dominio técnico para configurar esa volátil idea en que nos hemos fijado para cazarla.
La necesidad es el latente sustrato de todo esto. La satisfacción es la creación soporte donde descansa la mente porque todo el exterior se le cae encima.
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No quería hablar en estos términos sobre el temperamento y la inteligencia, pero la musculosa vanidad de ser ante el estado volátil de las ideas, hace que emane de uno cualquier parida mental. Como las necesidades de las criaturas obedeciendo sus instintos. Y aquí, la necesidad mental es seguir a la belleza.
No quiero contar un chisme a medias sino entero. De frente. Uno de los principios a obedecer por el temperamento es la belleza. Y por la inteligencia es manifestarla.
¿Por qué digo todo ésto?, no lo sé. Pero algo me impulsa a ello. Puede ser una inquietud, una sublimación dirían otros, una epifanía... Y la belleza continúa ahí, real porque es la esencia de ver las cosas como ellas quieren ser. No como un cínico que habla demasiado estridente y su precisión salpica , ni como un idealista que las protege o destruye. El mundo, cada fragmento quiere sentirse como lo es para tal fin que el mundo es. Y allí está la hermosura de las cosas como una reverberación que deja ver de frente a frente esa luna llena.
25/09/96
Los sueños qué reales y verdaderos son!. Simplemente por el adagio que representan de nuestra vida, por la belleza desviada que contraen.
El tiempo contiene visiones perdidas en el mundo despierto que pertenecen al de los sueños, y las suelta a correr por las galerías de la imaginación.
Descomponer la magia del instante. Guardados en la memoria, los que no comprenden tal cual son de concretos hasta encontrar una indicación, un símbolo, una anotación, una asociación, un léxico para comprender, ver claro, igual despierto que dormido. Porque no existe más que la humedad de la noche y la sequedad del sol viendo el mismo encuadre y nosotros somos los personajes. No protagonizamos más de muchas secuencias olvidadas en la tragedia de la vida. El amor da un buen papel al amante, la belleza al autor, pero como éste es un mundo dentro de la humanidad, desvistámonos de las culturas y volvamos al origen porque allí veremos claro dormidos o despiertos, en cuestión de perspectiva, el futuro.
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La belleza y el amor son iguales en rango. Sin la belleza no te enamoras y sin el amor no ves nada bello. Ambos generan felicidad y producen sus proezas y auténticos efectos.
La música es efecto de la belleza, la poesía del amor. Ambos conciertan una aleación en la materia prima de la humanidad.
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Las coincidencias en la vida son a propósito. Memoriza las jugadas. Haz acopio de ellas. Y responde a tu turno.
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El cine, como imagen, es música y poesía. Todas las sospechosas coincidencias del amor veneran por sí a la imagen y lo provoca el murmullo modulador como luz cenital, la poesía, que se apodera de lo que divinamente, humano o bestial, es bello. Una catarsis de luna plenaria, alzas el vino y las estrellas, y decoras el instante, ese saludo de alegría de ver al astro, a la coincidencia a la órbita. Como un amor genérico hacia al mundo. O como ese lento placer de saborear bien el goce de la carne. Todo lo que queda es vertical, como una insolencia de un dejar pasar al sueño. Poder de la noche, el futuro.
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Una mirada puede acelerar al corazón y eso mucha gente lo provoca. Pero hacer temblar las piernas y desviar la situación es de un amor que hace desplegar las alas, para guardar equilibrio en el vuelo. Es un amor vertical, en el cómo me miras sé que me amas porque el corazón se precipita irregular, como un incipiente amor que no sabe por dónde anda.
Pero de seguro que entre los árboles del jardín laberíntico donde habita Cupido no habrá que buscar por los troncos y raíces, sino por las hojas y las copas. Donde las flores, los frutos y la sombra nos alegran, alimentan y protegen.
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Parece que el instinto y la genialidad se puedan emparejar. A los dos obedeces poseído creyendo que eres tú mismo. Y se diferencian en el hacer a ciegas o creer en un resultado. ¡No debes creer, debes ser!
Es una visión solapada por la invasión de uno. ¿Qué filtro contrarresta la visión parcial de la realidad, si los tamices sólo sirven para contener la esencia?
El agua es clara pero si está invadida puede generar argamasa, tintes o contaminarse, depende. Si contiene vida es mar o río, y si no la contiene, cuando es manantial la crea.
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¿Para qué sirve la tentación? ¿Qué clase de decisión es esa que no sirve más que para mirar hacia atrás? La incertidumbre de un proyecto entre la ignorancia y la experiencia se libra la batalla. Sobrevivir no es gracias al arrepentimiento sino a las claves de tu lucha. Obedeces a las más bellas, pulidas a la luz o toscas a la sombra, porque así resistes todos los embates. Por empatía te encubres con el enemigo y lo desintegras. Pero ésto solo lo sabe el carácter porque recuerda quién es, y no la inteligencia que está sumida al olvido.
Nuestra mente es como un instrumento musical, cierras o abres los orificios de la necesidad material de sentir, y puede que con un poquito de gracia te conviertas en un maldito flautista hedonista; o pulsas las cuerdas con el arco según tus impulsos dirigidos para interpretar más bella la melodía de tu son, como un ebrio canto propio popular.
¿Qué símbolos, códigos, ideas, conceptos, mitos se pueden descubrir con las cuerdas vocales de la mente? Si las estructuramos de forma simple como las cuerdas de una guitarra, que de entrada escogemos cinco, por hacer caso a los cinco dedos, y si con ellas queremos integrarnos mediante acordes o arpegios en el ruido aparente del caos exterior o en la sonoridad simulada del orden interior, buscaremos la belleza de la armonía de responder a la primera cuestión planteada con esa nota de sintonía hacia tu situación, camuflado, detonante, estridente, solo, en tutto, en silencio esa hermosa música que sigue los pequeños pasos del tiempo al compás de la creación.
La idea provisional de diversas cuerdas podrían referirse para la más aguda la intuición , las medianas para la razón y el sentido común, y para las graves el instinto y la memoria. Que con la combinación de éstas respondes a los tonos, es la inteligencia, es la destreza consciente.
Pero en este descifrar el plano frontal o partitura de la realidad, lo más sencillo de comprender son las proyecciones verticales o trascendentes y las horizontales o conexiones con lo inmediato. Después, buscando formas puras viene la geometría, por consiguiente los dígitos y los signos. Y si se complica más, con los códigos. ¡Y ya nos falta un intérprete al instrumento mental, y es el alma, extremidad, miembro o fragmento del conjunto orquestal de la creación! Porque el espíritu es el impulso orquestal unánime dirigiendo a las almas en la interpretación de la obra.
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La cuestión primordial del conocimiento humano es sobre el absurdo de su situación ante las magnitudes cósmica, lógica, irracional, sentimental de la vida. No todas enlazan tan perfectamente da capo a fin como en una partitura, un mundo afuera del nuestro, perfecto en su soledad sin lo humano. Todas tienen casi siempre un eslabón y lagunas en la perdida armonía del hombre consigo mismo. Siempre hay disciplinas, que por muy rigurosas no pierden en belleza, se acrecientan con su luz de conocimiento, otra gran magnitud que el hombre atraviesa sin perder ningún estadio o habitación de ser como uno se siente cuando repleto de voz evocas al silencio de tu mente, espíritu cargado de fantásticos paisajes que son música, relieves de la más sutil fuerza pronunciada por el aliento de origen, del propio viento que resuena con el eco del vacío de un sol en pleno éxtasis de mediodía que domina al color. Pura sangre que corre por las criaturas. Puro dolor de refugio, de alma encarnada que nace, de sombras y luces, de vida y muerte, de catarsis y ascetismo, de absurdo y conocimiento, de origen y memoria, todos encajan con el deseo y la razón, con el subconsciente y la consciencia, pero no acabamos allí, existen súbitas simultaneidades, dial de todos los sentimientos que caben en una intensidad de luz sin nombre como designamos a las olvidadas horas del día.
Duros mediodías, despacios soles entre los ocasos, constelaciones de jazmines en la noche, pertenecen al mundo de la imaginación que nos creemos que es realidad, un mundo donde la forma, en su armonía, atrapa los sonidos que se nos escapan del reglotar de la luz infinita del sentir y hacer. Porque todo siente y no queda pregunta absurda con que incordiar. Pero sentir y hacer, o crear, es necesidad de enlace, de acto, de entendimiento con el absurdo que descansa en el punto que no abomina el color, porque en su música callada la libidinosidad de la exuberancia está en consentir ese gozo, esa inundación, esa alteración en la fortaleza de ser uno intenso, modulando al supraconsciente, mundo de truenos y relámpagos, grandes cielos y densas gargantas, ese suspiro, esa canción, esa emoción racionada al ritmo de los retruécanos de la mente, tu máxima soledad, un punto que no se detiene y no para de dibujar formas, ¡qué sé yo, a lo mejor una flor, una nube, naturalezas vivas...!
Un disentir, una creación
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Libre imaginación, no corrupta ante la presión del poder, anquilosado en las estructuras de la sociedad. Libre imaginación sin trabas de brechas, conflictos, ni escisiones, sino al revés, como el enlace de lo mínimo a lo máximo, sin romper ese grácil tono de comprender mediante silenciosos sentimientos o elogiosas sinfonías que curan esa básica emoción de libertad y vacío, amor y desorden, poder e imaginación. Por eso a un poder atrofiado una libre imaginación ante el vacío de lo que nos queda por comprender sin dialogar.
MOVIMIENTO 15 M EN BELLARRISETA:
Para conseguir un equilibrio donde observar el entorno siempre se emplean tres puntos de apoyo, como las tres patas del atril de música o del nivel del topógrafo. Bakunin ya dijo algo así como “dadme tres puntos de apoyo y definiré el mundo”.
El movimiento 15M, al igual que otro movimiento como el de Gandhi, o Martín Luther King, siempre necesita tres puntos de apoyo: una Misión, una Visión y unos Valores.
Nuestro movimiento no es nuevo, pero es histórico porque se vive, palpita, está latente desde hace décadas, y vivirá hasta que no cambie el mundo o la sociedad. Ya se manifestó en Tiananmen.
En cuanto al presente inmediato de la “Spanish revolution”, las recientes elecciones locales y regionales, demuestran que los repartos del poder del bipartidismo no hacen más que mirarse el ombligo. Los que han perdido y los que han ganado no hacen más que buscar un asiento donde recolocarse para seguir apoltronándose en los privilegios de una sociedad feudal de señores y siervos, y romana de pan y circo. Los políticos, entre ellos, se comportan como agencias privilegiadas de empleo político. Y no se dan cuenta de la consciencia de la historia de esta gran ola social. ¡Bueno!, no hay mayor miseria para un político que no reconozca lo que se le otorga. Esto les pasa a casi todos ellos, ¡qué lastima!. Se creen que se suben a la tabla de surf de la ola que la masa que somos y buscan un equilibrio de permanencia. No son capaces de pensar que podemos romper la bajara de cartas. Existen olas que se rompen de inmediato o de repente. Y pertenecemos a una generación en que la baraja de juego es otro, ya que no estamos de acuerdo en que siempre han estado jugando los mismos actores desde el siglo XIX, podemos cambiar el ritmo de juego en este siglo XXI. La Historia es iterativa, no circular, aunque sí espiral, y esta forma significa que en cada vuelta existe una nueva oportunidad de cambiar la ola, la dimensión del juego. No siempre juegan los mismos actores ni las mismas condiciones en el reparto de la información de la jugada, y por lo tanto los mismos intereses.
En el caso del movimiento 15M, los tres puntos de apoyo como sistema de creencias son:
a. La Misión, es cambiar la conciencia ciudadana de la sociedad. Mejorar el sentimiento de pertenencia de humanidad y universalidad a este movimiento como ente histórico y axial; somos herederos de principios humanistas de todos los tiempos y de todos los pueblos; no podemos dejar de ser una generación que hereda los mejores principios de occidente y oriente, y que deje permitir que se realicen las peores prácticas del poder blando occidental y del poder duro oriental. Nuestra vuelta de tuerca no tolera el hambre de medio mundo por dos dólares al día. Y todavía no se ha cambiado nada desde los objetivos del milenio, ni con las poblaciones y pueblos amordazados.
b. La Visión, sería cambiar a corto plazo, entre otros asuntos, la ley electoral, el tipo de circunscripción, así como la ley proporcional d’Hont que aboga por los partidos mayoristas, abolir los derechos de pernada y de irresponsabilidad a los políticos, de sus pensiones, secretarios, chóferes, carrozas, y medios de propaganda. Cambiar a corto plazo el sistema financiero, haciéndolos responsables de su sistema de avaricia, en que confunden el derecho de la vivienda digna a una obligación de pago por vida y por generaciones. Cambiar a corto plazo la idea de que la libertad de emprender proactiva no está reñida con la obligación de corresponder socialmente, por ejemplos como sucede en la educación o el arte, sino que debe ir seguida de una generación de riqueza social, de un valor añadido al capital humano de la sociedad. En el fondo la Visión es añadir rendimiento institucional a las estereoclitadas instituciones políticas, con mecanismos reductores del poder de la democracia.
c. Los Valores, todo el mundo en este movimiento se comporta de forma solidaria, busca una justicia equitativa (como la de Rawls, Amartya Sen, Vicente Ferrer,..), nadie se comporta de forma violenta, todo el mundo busca una estética en que su función es la belleza, armonía, o tal vez otro valor por descubrir (por ejemplo por decir algo: “la belleza salvará el mundo” dicen las brujas de Trasmoz); por lo tanto se supone que todo el mundo de este movimiento que se acoge a estos valores se comporta de forma elegante en sus actos, nadie es violento porque sabe que se puede cambiar el mundo estéticamente, lo que supone un cambio ético y un cambio de armonía. La persona que no cumpla estos valores (dignidad, justicia, solidaridad, equidad, libertad, belleza, armonía,) no puede estar en sintonía con este movimiento. No puede decir que se pertenece a este movimiento si actúa de forma sesgada o violenta. Se le notaría el plumero y la policía no distingue a la hora de repartir palos.
Plaza Quince de Mayo.
Hubo eslóganes, como éstos que me gustaron mucho:
" - falacia, + eficacia; - prohibición, + solución." " No hay tanto pan para tanto chorizo". "Indignaos pero muy dignos"
Hubo más, pero éstos no se colgaron en la plaza:
Políticos de camastro, se apoltronan cuatro años sin modificar la inercia de las instituciones de Aragón que van a la deriva por no saberlas dirigir. A todo lo que llegan, a instancia de los particularismos, es a posibilitar más cacicadas en sus acicateados principios de derecho.
Y nada más. Donde no hay mata no hay patata.
Lo diremos de otra forma: los políticos se remolonean e ignoran cómo funciona el asiento del poder de la maquinaria o sistema que creen dirigir, no saben crear opciones, respuestas, avanzadillas, abrir caminos, sino más bien perderlos ante el futuro y sus demandas sociales, económicas, culturales, educativas, universitaria, ocio turísticas; horizontes que un colectivo como una crisis silenciosa en un centralismo autonómico, no va a quedar ni como oasis de a mitad camino, sino como núcleo satélite de Zaragoza, porque Teruel ya está en la desórbita de la reserva.
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Las líneas del poder contienen un límite con los elementos o circunstancias que entorna. Se encuentran algunas que son más frágiles en franquearlas. Actúas desde tu lado y sin empatía no puedes sobrevolar los horizontes del otro, a quien tratas de aplicar la fuerza.
Las profundidades hasta donde sondea el mensaje, se puede quedar corto, simplemente impresionar sobre la coraza del contrincante si es objeto humano pero siendo sobre los elementos de la naturaleza no te queda más que destruir, o transformar si sabes.
Pero pocas veces estamos en las orillas de los entornos, estamos en un medio natural por supuesto, y sociológico. Se mueve todo pero nada se sale, a no ser que sea una revolución o un tornado. Si llueve te proteges, si hace sol vas por la sombra, es cuestión de moral. Y por la moral y la naturaleza nos quedamos abotargados siguiendo un camino en que, por miedo, queriéndote proteger, no pruebas los límites del poder.
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Si el límite de la expresión se escapa lo normalizamos. Aprendemos de nuestros antepasados y nos formalizamos. Continuamos con nuestras neuras y no evolucionamos. Millones de años nos separan, no somos ni la testa de una ola que pronto se esfumará en espuma para volver a ser de la misma esencia básica a la que pertenecemos y olvidamos.
La belleza no tiene límites y por eso a veces es incomprensible, y su infinita forma de buscar el mensaje puede resultarnos cruel por confundirnos, por marearnos en sus altos mares. Pero no es así, no estamos perdidos en un océano cósmico, no somos más que un chorro de ese manantial que no cesa, que nace del mismo capricho, pecado o necesidad de la creación. Y somos la última agua, la más fresca, por eso desde los primeros borbotones hasta los actuales nos separan millones de años, oh libélula, siempre fiel en el río de la vida, la belleza. ¡Única entre allí y aquí!.
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La belleza siempre supera a la obra misma si el receptor es capaz de disfrutarla. Aquel que sepa contemplar la hermosura de la creación sabrá transcender a los secretos de todas las historias, a las cláusulas inconogcibles de todos los misterios, y se le concederá ser legatario del creador. Porque solo con ver sabrá, solo con vivir comprenderá, solo con morir sentirá, solo con soñar alcanzará, solo con contemplar herederá, y solo con mover emancipará.
Ya son muchos siglos de vanidad que el hombre se relaciona con ella pero no ha sabido contemplarla con la tranquilidad y el sosiego de congeniar a un mismo plano, cara a cara, liberador de nuestras brumas mentales.
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No hay nada extraordinario en tu vida, extraordinario fue volver en ordinario los acontecimientos en ella. ¿Algo de especial? lo ordinario revivido en los sueños. Vivir la vida dos veces, cuando te enteras. Ya la nostalgia es no haber soñado porque descubres que en este mundo hay que vivirlo todo al menos dos veces.
¿Por qué surge todo si la naturaleza lo vive todo en sus múltiples ciclos?, ¿por qué no la creación también surge dos veces?
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A veces nos traicionamos en favor al amor que profesamos. La ley de los contrarios siempre ha funcionado.
Todo lo tenemos a mano y eso Caín lo ignoró, porque hubiera aplicado la ley por igual, la del magnetismo, más de la mitad de la ley de contrarios a su favor. Su mito es más complejo, su lucha también.
Es difícil resolver la cuestión, son dos leyes del mismo rango derivadas de la única. Lo único que hay que evitar es el centro de atención o egoísmo.
La ley del tú por mí, del ciento por uno es la que encierra la del yin yang con sus contrapuntos de peso. No hay centro porque está implícito en su perfección circular: contrarios a igual paso rotativo reproduces en el centro de la igualdad la sencillez de lo único que vale la pena. Ni tú ni yo, todo o nada. La vida pasa y la belleza responde por nuestros actos de engrandecerla, de comprenderla es lo que estando en movimiento lo para todo, cambiándose permanece. Traicionándose es fiel, amor
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La belleza tampoco es ubicua, tiene sus formas y comportamientos.Aunque ofrece todo lo que vierte, emana siempre. No es un espejismo aunque su diversidad es infinita superando a la imaginación, siempre está presente pero nunca concreta porque se pasa.
No se define su fluir y las civilizaciones no han sido más que presas de su ambición y se estancaron.
La belleza es puro circuito como el de la naturaleza del agua, pero nunca llueve a gusto de todos. Y muy temperamental a veces atemoriza porque trastoca todos los cánones y estructuras de la sociedad. Las culturas, antropológicamente no son más que un colchón donde dormita la imaginación, despertador detector de la humedad en el ambiente, de la hermosura en las atmósferas. Clara de día y dúctil de noche, actúa sin la moral del sol y la sombra, conforme a su sintonía de dejarse fluir por niveles, estadios, visiones, percepciones, amores, experiencias y milagros.
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Tan olvidadizas son la belleza como las sequías. Cisternas, mejor manantiales es lo que necesitan los pueblos. Cantar para no ser desgraciados, liberarse de la esclavitud, destronar el hambre. El poder de una música celestial romperá a tronar en cualquier momento que las enterradas ranas de los sedientos caminos croarán, hasta saciarse de lunas que se reflejarán en los charcos satisfechos de vida.
Ha mucho tiempo que los pobres están haciendo el indio con su rogativa.
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¡Qué es lo que me cuentas, si no somos más que primates colgados en nuestras telarañas del pensamiento.
¿Cuánto tiempo hace que no hemos paseado por los paisajes del alma?, ¿a qué esperamos?, cuando la gloria y el tiempo se han detenido, a una luz perpetua y quieta, alcanzando nuestro cénit de los pensamientos. Entonces nos comportamos como otros bichos en otro hábitat, basta hacer reír a un moribundo con prepararle un contratiempo a su último suspiro, un hipo antes de su profunda respiración pueden decir muchas cosas y jamás oír menos.
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La hermosura de un silbido y un poema se pueden equiparar, ¿qué pasa con las palabras?, también disfraz musical de indicar las cosas. Las palabras indican, los silbidos disimulan, no tienes que disfrazar ni acorazar nada, simplemente manifestar tus necesidades no intereses y entonces todas las palabras no se contradirán. Pero aún les falta el paisaje del acento, que para eso se apoyan en el aire.
La respiración, el aire, el ritmo y la sonoridad pueden ser comunes, las palabras son lo diferente, por su soplo, aunque no su intención, aunque no sus ideas o emociones. Siempre es una exteriorización de espacios interiores, como la música emanada de instrumentos de cuerda. Las palabras provienen de la música.
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El sol y la sombra en la plaza de toros es como un negativo fotográfico de la sociedad. Todo lo que está permitido hacer en la solana del ruedo no está bien visto a las luces convencionales de la calle, y todo lo que en la sombra del círculo es puro en la sombra de lo público es turbio.
Parece la tesis de un sistema policial, pero a éste le interesa más los pasillos y corredores, ya que allí está todo el tejemaneje, los demás ya estamos colocados como nos mandan.
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Si la letra de la canción dice salud, dinero y amor, prefiero sabiduría, belleza y amor. Otra tríada donde me proteja que en lo de por sí debe ser añadido y en lo que estamos para buscar.
El amor no es dado como añadido sino también hay que buscarlo. Es el camino, es el punto de encuentro, de que todo el mundo sabe que se ha ido a por algo, y a menudo se olvida el porqué se ha desplazado. Un motivo olvidado hay que soñarlo para recuperarlo. Y una vez consciente en que sabes para que te has puesto en marcha hacia el encuentro, las tríadas serán conforme a tu personalidad, y entonces tu forma de amar entonará el ritmo de tu canción.
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Oh Cenicienta qué hadas madrinas te tocaron, que tuvieron que escribir un cuento sobre un tema justo a las doce. ¿Pero qué Cenicienta es que a esa hora tan en punto tiene que dejar de amar y de soñar a la vez, aunque su realidad no parece el odio.?
Quitemos las corazas cenizas que cubren nuestro más rojo mágico de la sangre, porque es como un cáliz que nos consagra nuestros sueños porque son hermosos. Vas alternando la realidad con los sueños, una de cal y otra de arena. Y construyes no castillos en el aire, sino repartes a domicilio, mensajero que llevo una carta que no tiene nombre, no tiene señas, no tiene consignas, y es para ti, ese don que entrega al aire es para ti, un hada un duende una magia un pegamento en la brecha entre lo irreal y lo real.
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Venimos de los elementos, vivimos entre ellos y volveremos a los mismos. El estar o no estar es una pregunta decadente. Es el ir, no el ser, una pregunta afortunada, a buscar el sentido último de lo que más nos llama la atención.
El ir un momento tras otro, despacio o apresurado, nervioso o tranquilo, feliz o interesado, la luz siempre a su tiempo está allí, en eso que vemos porque estamos. Pero no queremos estar sino ir, hacia dónde, hacia allí donde sabremos estar otra vez, otra vez genéricos de amor, dando calor, aunque sea en un igloo polar. Qué gran milagro es rodar por los railes del amor.
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Todos queremos abocar el ego individual al ego colectivo. Que participen de la satisfacción propia como emisor de algo íntimo trascendido a la colectiva que te recibe. Ejemplos desde la celebración festiva de una boda hasta la incruenta de un funeral.
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No había caído porque flotaba. No estaba en el ambiente pero se sentía. No había ningún indicio pero se recordaba. No estaba de muestra sino de improviso. No quería pero anhelaba. No desataba aunque rompía. No aclamaba pero cantaba. No se sabía pero se demostraba. No se acababa pero se necesitaba. No se esperaba pero se recogía. No se sabía pero se recordaba. No se señalaba pero se miraba. No se movía pero emitía.
¡Todo, todo no es más que un énfasis del amor! que por aquí y por allá, va, recordando la prioridad de dónde venimos para saber volver. Volver y volver, a tu sitio ideal y concéntrico. Espacio abstracto, luz olvidada, tiempo comprendido, amor desatado. Luminosidad en camino.
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¡Pero qué despacio que vas!. No sabes que todo el poder de la velocidad de la fantasía, sin estrellarse, alcanza la luz de los faros de los altos mares oscuros de la imaginación. ¡Allá tenemos las estrellas!. Allá comprendemos los soplos del pensamiento. También allá gozamos los afectos desatendidos, la libertad de entendimiento, la velocidad de la interpretativa intención libre, la huida de lo universal, para verte en la más lejana atracción en punto de encuentro, allí donde parece un origen o un destino, tú en medio, ni antes ni después, ni porqué ni por sin embargo, ni sabiendo ni demostrando, entre todas las cosas viajeras de sus significados que asignamos que aquí estamos: en medio del viaje a ninguna parte, pero por favor se rápido, asocia breve y como un clavo. Más rápido es sujetar las ideas o los rayos con la mano.
En Cristo, ¿qué es más potente, lo que hizo o lo que dijo?. Tal calibre para tal potencia.
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¡Cómo caeremos en el lugar del olvido, cómo comprenderemos el olvido del destino, cómo lucharemos en las disquisiciones de la verdad, cómo veremos que se para o no se para la lucha del camino, cómo no recordamos que todas las vivencias están siempre repetidas!.
Una vez más una vez menos, hacia allí o hacia donde tus debilidades caigan en un error o despiste. Pero lo recuperas, el amor te indica cómo debes marchar porque así eligirás con toda libertad tu camino en los senderos de la abstracción, de la belleza repartiendo posibilidades de perderse para siempre en la más remota probabilidad. ¡Siempre toca y tú has sido uno más que ha olvidado lo que soñaste anoche!
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Todo lo más perdido es encontrado. Todo lo más desentendido es lo más querido. Todo lo más despreciado es lo más improvisado. Todo lo más renovado es lo más robado. Todo lo más aprovechado es lo más anhelado. Todo lo menos esperado es lo más recibido. Todo lo menos allegado es lo más temido. Todo lo más conseguido es lo menos consentido. Todo lo más ocultado es lo menos demostrado. Todo lo más expuesto es lo más abierto. Todo lo que más diferencia es lo que más acerca. Todo lo que más adentra es lo que más se escapa. Todo lo que más admiras es lo que más amas. Todo lo que más deseas es lo más expectante. Todo lo menos sorpresivo te deja en todo lo que ignorabas. Y todo lo que ignoras es todo lo que sabes.
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Es cuestión de tamaño, de dimensión o de marco, para comprehender tu presencia en lo que unos por otros todo cambia, cambia, el éxito o el dolor, el silencio o la alegría, la quimera o el desahogo.
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Mi impresiona mucho la rapidez con que acoges temas de Cristo. Siempre he preferido no hablar de él, pero es un tema que no se puede dejar de hablar por lo revolucionario y equilibrista que ha sido su comportamiento y las consecuencias que ha traído.
El mundo que vivió fue una pasión, y esa pasión un sueño. Para los mortales vivimos de visiones, y de visiones a emociones y recuerdos. Y entre los tañidos de las nostálgicas ráfagas de luz. Luz que marcan los comportamientos de tu vida, a veces intrépido, payaso, provocador, fantasmal, atrevido, llamativo, díscolo, creativo, original, propio, preponderante, no dejas de perder como fiel referencia de algo que dice entre la vida y la muerte hay un nexo, una intersección hasta coincidir con un final.
La muerte es lo que hay, si ya es por sí una forma de inteligencia, la vida es una de las posibilidades en que la muerte adopta la acción eterna de la que los humanos nos encarnamos con ombligos. Como un puente acuático entre nuestras necesidades materiales y las espirituales, las mentales.
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Escribir es una forma apasionada de vivir, crear. Hay que razonar todo a la directa, como en las miradas.
Mira por dónde vas que te ofrezco en un sutil sondeo el tema en que estás, porque es el amor el que más puede ocupar en las parabólicas de nuestras mentes. Es un tema que éstas no conocen porque es un código nuevo de comportamiento que te iguala con una directa mirada al alma que encarna esa inteligencia.
Es humana porque escribe: abstracta necesidad. Aúlla porque es lobo, y de concreta necesidad.
Te iguala con el de enfrente. Por eso no hay que hacer la guerra. La sociedad no debe saber de que ni existes. Entonces es cuando te has introducido en el campo del enemigo y resistes la batalla, pero el amor sigue siendo una fuerza que nos desbasta, hasta pulirnos en algo que con el entorno, desaparezcas como por arte o encanto, es la atracción por la que la espiritualidad nos eterniza, y eso al mismo tiempo no es más que emitir luz, como un faro perdido y desvanecido por muchos mares hambrientos de tiempos y épocas, de civilizaciones y poemas, de ocasos y colores, de elementos y sonidos. ¡Pasión!.
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Apasionado. Verse apasionado no es una razón de ser en nuestra existencia, es un comportamiento verbal, se disparan hasta una determinada presión asociativa de los elementos de las fantasías o ideas de las imágenes a expresar, y asocias a una velocidad de movimiento en el que te puedes ver qué características predominan en ti como conjunto. Y llegado allí, sabes que tu recorrido no es el que ignoras, si no el que sabes en que no sabes qué sorpresas, qué milagros esperan en las muchas vueltas de esquina que nos quedan en nuestra vida.
Hasta casi un sinfín de intensa, nuestra vida queda solapada, por la incertidumbre por mucho recorrido para que digas que siempre está volviendo al punto que dejaste al principio. No hay guión, sino el nuestro más las vueltas que des, que el tiempo es de todos.
Por eso somos una humanidad en un universo, una persona en una humanidad. Comunicarse es una necesidad de ser y una razón por la que apasionarse.
De los malditos culos nacen las jerarquías, las religiones de hueso sacro y las historias más controvertidas. Los hay que cortesanamente los lamen y los besan de plato favorito. De pequeño nos lo secan con blancos polvos y después te lo cuidas de motus propio porque es el extremo de la boca, con voz en off, como el de las monjas o frailes. Es el pedo en la huerta, libre, y a nadie le importa. Y allí en ese puto culo, que todos tenemos, el que marca la temperatura de la versatilidad humana, allí desde la miseria de los impedidos con esa anónima mano de ayuda a domicilio o de terminal en un hospital, o todo lo contrario en la fosforescente noche de culos húmedos.
El culo, por ser un tema serio, intimo y libre, es sagrado.
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Pequeños detalles son los que hacen la vida grande. Tan impotentes nos vemos con las desgracias que necesitamos soñar, por eso cuando la pura realidad muestra sus pequeños bellos detalles nos convierten la vida grande feliz.
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Descansas, te proteges, te cubres y te pones a cruzar un invierno. Porque lo sabes la imaginación te calentará con sus explosivas primaveras fogosos veranos y maduros otoños. Estás aquí y ahora, en tu invierno. Tu aullido no llega más allá del hambre y las noches. Todos los astros concurren en sus rutas y tú esperas. La camada está desperezándose. Distraído sueñas, repones fuerzas, saboreas la realidad apaciguada de lo que se te ofrece, pero no dispones.
Todo está a tu alcance, aquí y ahora, instante de eternidad, de conciencia tomada, de comunión con el tiempo, pero también todo nos sobra para lo que somos, porque no tenemos necesidad de eternizarnos durmiendo sino que se nos dé un ofrezcamos, conforme a los ciclos, por eso nos descansamos entre las formas.
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Toda la potencia, la alegría furiosa en el cielo así como en la tierra, estás intranquilo pero sabes que el arte de crear puede más por eso no te quedas sin resolución a lo que alcancen tus medidas sensoriales. Es tu trabajo sobrevivir con la imaginación por eso la feroz felicidad potente de la vida no queda estrellada en un laberíntico firmamente de asuntos y preocupaciones, si no en prudentes quimeras donde la mente no se agobia por un vacío indeterminado del pensamiento a la acción.
Amar no es un acción de sobrevivir ni un resultado irracional de la procreación, sino un salvoconducto, un delicado puente entre dos mundos en uno. La fuerza de amar cabalga, olvidando atrás los mundos y las preocupaciones, sobre un vacío que lleva a las potencias de la creación.
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Te equivocas y comienzas otro episodio. El suspense está en cada indecisión que tomas, y te deleitas regresando y volviendo para conocerlo todo de nuevo, un detalle más es la sorpresa y así la belleza es la heurística de tu vida.
Otro trasto inútil más que no quedará olvidado, pero el ímpetu gregario de los suyos contraerá una revolución a todos los seres vivos para que pronuncien ese lenguaje silenciosos que muestran, porque su primera palabra será el hambre apetitoso de toda singularidad que el arte no ha sabido distinguir o quemar.
Ellos tienen la palabra, a nosotros no nos queda más que errar con ellas, pero el poder que encierran será la fuerza de todas las especies, la holgura de todos los espacios
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Átomos estructurados, leyes disueltas. ¡Hola muertos! no es tal la lejanía en la que os ubicáis. Os gobiernan los mismos principios que a nosotros. Todo lo que estaba, ha estado, ¿dónde?, en el tiempo. Pero el tiempo siempre es el mismo, está quieto y cuidadosamente repartido por donde habitamos nosotros. ¡Abrid esos espacios en los que el tiempo se ha olvidado y no existe. Los átomos son los mismos sintetizados con otras panorámicas. os quedan vuestros latentes huesos bajo tierra entre los laberintos de las moléculas, pero el pulso del universo es constante y está en paz. Todo lo que sea recorrer sin tiempo es presencia, es transubstanciación, una dolorosa metamorfosis de dos mundos, átomos y leyes convirtiéndose a pulso en la nada.
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Si lo Clásico legó a un nieto que fue su Renacimiento, la viuda de éste, la Manierismo, lega a su nieta arte andrógino. Y si es tenebrista a las druk queenk.
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Al partir, un beso y una flor, retozo transcendental, un canto sideral, evolución emocional, inteligencia celestial..., como cortar la sal, a pellizcos nada más, para despertar el sabor de todo lo demás. Un canto y un amor, es lo que se graba en las sepulturas, una eternidad y una felicidad es lo que se imbuye en nuestro ser. Y así todo quedará en la flor de la salvación; besas la belleza con suspiros de muerte, deseos de gloria y de invocación. Las formas eternas serpentean por nuestras mentes como el perfume deja su estela de todo lo que está despierto y eterno.
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Es que será un mundo donde las formas competían por permanecer más tiempo para perpetuarse con la única forma eterna de las cosas.
Las hay que con su sutil manierismo se estructuran dejando lo fundamental para el final, alfa y omega, y así no acaban nunca y siempre están presente, perpetuándose en una especie de pensamiento, ensueño, pero, claro está, sin ir acompañado de elementos tangibles, perecederos.
Así se escapan las formas de los contenidos. Pero el significante lleva mensaje, y es el logro de su eternidad, belleza.
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La belleza, más que el bien, es de “las primeras” efectos del único sentido de las cosas. La memoria sino es desaprensiva refuerza a la conciencia a percibir manifestaciones por donde ondule la hermosura. Todo ondula y el primor proviene de donde emana la quietud, espacio de la conciencia que capta todo el exterior sintiendo como propio todos los recorridos en que la hermosura no para. Entonces comprendes el sentido que te dice: “párate y verás” tu esencia reflejarse eterna en la superficie del agua que transcurre. Has sabido salirte de ti para entrarte en otro mundo que encierra el tuyo. ¡Qué puertas nos arrancan los sentidos instalándolos en los instantes de eternidad!
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¡Cómo se enmascara la realidad en sus sinuosidades, cómo se imbrica en nuestra vida, adueñándose en una mentira en que todos creemos!. Es la verdad, galopando sobre nuestras preocupaciones sobre el tapete de su tejido social, es la máscara que enciega como una prenda los movimientos que no debemos adoptar. Porque no hay realidades sino creencias, transiciones, en que no puedes apearte, todo el alimento o fruto que somos no se muestra como encadenamiento en los ciclos de la naturaleza. Y ahí estamos, como separados por un montaje mental, sueltos sin encaje, como si la muerte no desenmascarara la vida en sus transformaciones. ¡Si supiéramos que se nos van a tragar, nuestro egoísmo no convertiría al mundo en un árido desierto, si no para qué nacimos en un vergel!
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Tiras del carro, de la condición, de la situación silenciosamente. Nada está bien y protestas si ello se te presenta cerca a tu voluntad, pero aún así miras hacia otro lado más azul. Quieres huir, pero el amor no es más grande en ningún lado, ni en los mares ni en las montañas. Entonces vislumbras que el carro es de una masa informe en que aplastamientos del tiempo se encustran como una gran herida de la historia que va en procesión por las calles del desengaño y de la desilusión. Fanáticos, forofos recalientan los ánimos colectivos que se refrescan en casa. Tiene mucha fuerza la dinámica de todos los días, pero la salvaje libertad a la que estamos predestinados sabe que todo el mundo puede tirar la casa por la ventana, inundándonos la mente que no se lleva en un carro sino en una mochila craneal, ¡mucho peso todavía para ir libres de equipajes!
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Es el amor el largavistas de las profundidades, el telescopio de las alturas, el microscopio de los grandes acontecimientos, es el amor la unión de lo aparece y desaparece en todo, es la distribución de los fenómenos en hechos que nos atraen y nos entregamos, es el amor el viaje de cualquier Dante por las sutilezas del mundo, es el amor ondas vitales que se incorporan en las imágenes de nuestros sueños y fantasías, es una ley de retornos y escapadas, es el amor una general dimensión que lo circunda todo.
Pero nosotros como enanos infantilizados necesitamos instrumentalizarlo aunque sea como un pequeño toque, para llamar o atender. Y cuando seamos mayores sabremos que cada vuelta o caída de hoja es un acto de amor.
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No somos termitas pero necesitamos tener luz para ver lo que hacemos.
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Ni el paripé más milagroso nos puede soltar la duda. Nuestros encadenamientos tienen otros chips de apertura. No nos hacen falta efectos especiales para creérnoslo todo. Puede que haya truco pero vale la pena el asombro. Nos bastamos con la vida y el cosmos como materia, organizados conforme a un fin o aun sentido. Cuando llego al estadio de la belleza me ahogo, no sé si he sobrevolado la pecera, ya que físicamente estoy cogido de la mano con el amor de los océanos.
Veo a veces que la materia se organiza mejor que el espíritu, como la aurora boreal, y eso es esplendor y perfección, ¿se ve en los dos lados de la pecera?.
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Hay fuerzas que desintegran lo físico. Esa energía que se ha escapado de las cenizas solo hace que colmar el vasto vacío universo. Una onda más, la última que ha suspirado ante la expansión del espacio y la luz. No debemos decir nada más porque todo es mentira pero tampoco quedarnos callados, entonces, maestro, ¡música por favor! y colmaremos tan pronto el mundo de leyes espirituales que nos quedará vida para mucho rato y ver desintegrarse este sueño del big bang.
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Hago como que la quiero pero la quiero, el amante. Ella hace como que quiere pero quiere, la amada. Amor de la ideal caballería, pero el amor de la real bestiaria es al macho de la manada, es el práctico de la tramposa genética que no tiene superyo propio de dos voluntades unidas como dos piernas a recorrer el horizonte común que divisan.
Es el amor de la libertad apasionada, no desenfrenada, por una belleza integral en la vida. No nos ahoguemos, flotemos sobre las desgracias, con las delicias de los deleites.
Si no hay un final bello en la vida, es todo un desengaño, nos lo dicen las pasmosas estadísticas del hambre y el dolor. Y allí es donde más amor se vive, amor ideal para no morirse de hambre.
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Sublimes ondas de la muerte, del espíritu, que atravesáis la nada, sois la mayor fuerza invocante para partir hacia el punto de donde emergéis, astrofísica poética del genio humano. A quién te pareces que dances a cualquier precio hasta interrumpir la sesión. Escucha de donde procede todo y tú mismo te verás envuelto en la cornucopia de la soliviantada liberalidad de la diversidad de la vida. Ten cuidado con el ruido que hagas al cante porque la belleza siempre está por encima envolviendo todo. Pero a veces nace de ti, de esa muerte que su luz aún te mantiene presente.
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Lo adivinabas pero no lo percibías, es que no te escuchas bien. Más vale parar de golpe todo interior aunque continúes la acción de las exteriores circunstancias, y esa ubicuidad en el silencio interno captará toda emanación exterior que podrás aprovechar como mensaje. La vida es un vivo mensaje, valga el hiperbaton, aunque parezca repetitiva el goce está cada vez en ver y oírla mejor hasta que se nos apodere desintegrándonos en esas mismas vibraciones del sentido de las cosas. Y así, desaparecido, continuarás ubicado en el único mensaje, reconocimiento de la creación.
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Las religiones, para los más brutos sirven para crear la admiración a los suyos y la animadversión para los otros.
La experiencia vital respeta a los ignorantes y aburridos, a los desconcertados y aturdidos, a los eufóricos y apasionados, a los quijotescos y a los dandys, a lo monótono y a lo singular.
Después el amor es lo que procura el avance en la vida, si es horizontal un paso adelante y las manos caídas, si es vertical un salto un paso arriba y las manos también. Todo por permanecer, procrear especies, pero nunca ser la única ni la elegida.
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Un símbolo es el transmisor de las energías vivas de la mutua atención, es el que define, marca la frontera de nuestros acercamientos de cortesía, amabilidad, entre lo que podría ser la fuerza de la amistad (la tonalidad y espectro energético del añil) y el de una pasión (el violeta). Y si el símbolo es una rosa roja, entre el rojo que tiñe al azul oscuro del futuro y el morado de la pasión. Rosa roja con espinas, símbolo del amor.
Pero al no mostrarse en juego no existe salvoconducto de definir lo que se siente en abstracto a no ser que lo pintes a colores.
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Los días son muy lentos, los deseos muy rápidos, las esperas eternas, la muerte inmediata ¡qué feliz soy de pensar que mañana será un día como hoy!
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Cuando no se dicen las cosas es porque son pensamientos de verdad, no pronunciados. Pensados tienes la creencia en tu silencio que lo repiensa el interlocutor, como idea ecuánime del tema en que se hable, universal casi. Cuando se dice las cosas en solipsismo no se discute la disonante, protagonista, hace ruido en la plena soledad inmersa de la búsqueda total en el vacío de uno mismo,.
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Cuando no se sabe puede que se sienta. Es presencia de rayos imperceptibles que alcanzan las palpitaciones de nuestra biomasa. No se sabe porque no se descifra, se siente. Pero el sentir también contiene sus símbolos que pueden codificar las percepciones. Solo conocemos estados de ánimo, pero no tipos de vibraciones, desde las turbulencias a las pasiones, a la calma del sosiego.
Siempre estamos vibrando, graves sensaciones por sus contenidos, agudas impresiones por sus sutilezas.
La conciencia es la sonoridad de todas las cosas sostenidas en una armonía que es su sentido.
Lo bello está camuflado en lo bello.
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Adecuado todo conocimiento en su soporte. No hemos hecho más que aprisionarnos en el campo que nos cultiva la razón.
Pero una fuerza ciega y sonora me invoca, el corazón late fuera de mí, la electricidad de sus pulsaciones está a control ajeno.
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Vivir la existencia, morirla como un fruto más en la vaciedad cósmica de todos los vastos sueños de la eternidad, perpetuándote en las sensaciones más prístinas de nuestras percepciones, porque esa es la realidad, una conciencia sin duda ni resquemor de todo lo que es y no es está en ti y te pertenece, lo que te destroza para que, siempre inflexivo, entronice otro ciclo más repleto de mundos, de mensajes y alegrías, de estructuras danzarinas en sus actos de encuentro, porque eso son los instantes, y eso solo en una vida, una existencia, no es ni un grano de arena pero saliniza a todo el gran océano de la vida.
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A propósito, ¿qué es la muerte? se contesta con qué es la vida. Lo que llena a la vida se espacia con la otra. Lo que recibe una se entrega por la segunda. Tienen la misma luz, los mismos sueños, los mismos espacios, la misma vulnerabilidad y protección, pero se arrebatan la energía, los movimientos, las formas, la elementalidad, su sencillez y complejidad.
Simplemente los separa una membrana que palpite y a ambos lados es lo mismo, lo dentro afuera, crisoles, ¡el espacio está por llenar! oh tambor tú que suenas, tus entrañas son los oídos de la vida.
Parece que no prestes atención a la vida aunque no estás dormido. Sueñas la vida, es tu poder de sintonía frente a los ingentes bramuras de hambruna y miseria que estallan en nuestros sordos sentidos de la conciencia.
A veces la garganta no traga y la cabeza tampoco, ¿qué nos va a ofrecer el sistema sino la adulteración de una realidad humana?.
Soñador de provocadoras utopías, honesto en las azarosas profundidades del orden. ¿Qué equilibrio ofrece el género humano?.
Todos los astros del firmamento están esperando una nueva música celestial que les cambie la danza de sus órbitas
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Soñar o morir. Vivir o dormir. Escuchar o crear, dialogar o ver. Responder o enseñar, aprehender o repartir. Hacer o esperar, consumir o pensar. Acabar o sentir.
Causas o efectos de una larga cadena que describe esencias de comportamientos que resuelven una conjetura en la vida, un pacto ausente.
Presenciar o dominar. Recorrer o secarse. Llorar o gozar. Amenazar o perdonar. Atravesar o mirar. Estacionar o dirigir. Tentar o comunicar. Desviar o reclamar. Adorar o adivinar.
Resultados de una poderosa magia de la acción después de un acto creado: comunicación o tentación.
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Cuanto más en secreto llevo lo que siento por ti, más pletórico y primoroso me siento, hasta que quizás un día, no me reviente sino, me pinches por la tentación de la gran burbuja, en que vivo, que refleja todo lo que se le emite.
Quizás la muerte sea la heredera de este secreto que conocemos todas las bestias, todos los cachorros lo saben y toda la misma muerte es lo que anhela. Es un suspiro no expirado que se lo traga el moribundo, es un anhelo de los cosmos y las luces. Es una fuerza que necesita de una simbiosis extraña entre la materia y el espíritu, entre el ser y la nada, entre el silencio y la alegría.
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Intentar crear magia con las coincidencias como si fuera una oportunidad armónica tal como ocurre con la creación ya que existe por la mágica representación de su sueño, pero los sueños son engañosos, toda coincidencia es significativa solo como detalles en las atenciones de uno. Menos engañosos son si estás despierto.
Los elementos son reales, los sueños irreales, pero los asocia la mente, sutil hilo cósmico en que lo teje todo como una luz que nos lo hace ver todo hasta las entresombras de nuestras cejas. Se dispara, caza y te devuelve la presa, perro fiel, coincidencia exacta.
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La literatura existe porque todo el mundo es literato. Todo el mundo ha contado alguna vez sus historias, hasta los mudos. Esas historias que se quedan sin escribir en ninguna servilleta o las escritas que se deteriorarán por el mismo fuego del tiempo, a la que hay que recordarle que no se olvide de los fuegos fatuos de nuestra belleza, natural o creativa.
¿Una perpetua combustión puede quemar una sintonía, que se dispersa por la eternidad donde discurre el calor cósmico, o al menos distorsionarla?
Fuertes matemáticas a las que las reacciones químicas del fuego le ordenan que dance al vuelo de la belleza, porque el fuego en el sueño es el símbolo de la creación, la realidad hay que contarla.
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Nunca se ha visto una fuerza sino el fenómeno de sus elementos naturales. En la fuerza de la música los elementos son las emociones, el aire que le transmite al cerebro. Respecto a los fenómenos de las fuerzas físicas nos queda observar los efectos producidos en su entorno y los resultados que describimos. Pero con las emociones nos quedamos saboreando esa impresión, esa sinestesia física que la transfiguras en una homeóstasis de tu personalidad.
Por eso, como la letra de la canción: “el cantor siempre tiene razón”, debe observar su sintonía con las fuerzas que ha conectado, cosmogónicamente humanas, y describirlas como han entrado por la emoción, recorrido la catálisis de la sangre, para saborear el vapor del cielo.
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La eficacia, cuando se nutre de misterio, siempre provoca, con fascinación si te abres al amor, con recelo si divisas la envidia.
La felicidad da eficacia, las promesas de lo hermoso ofrendan felicidad, la belleza se muestra en tu clave interna, la sintonía universal e interna son diferentes ramas de un mismo sentido que disfruta la luz, y la luz es cosechar, cosechar pétalos, color en las sonrisas, fosforescencias en las miradas, amor, piar de pájaros, calor en las carcajadas, latidos en los diálogos, amor, nubes, la coincidencia en los vuelos, la unidad en la imaginación, amor.
El amor lo convierte todo en eficaz porque la belleza lo desvela y el conocimiento se alegra por esa sencilla felicidad: la clave de amar.
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El primer mundo solo quiere grandes acontecimientos festivos, porque solo existen días fastos o nefastos, fiestas o guerras. Para unos lo festivo, para los otros lo bélico, para unos la exuberancia para los otros la miseria. Qué decadencia un banquete con dos polos, qué aberración un convite con desproporción, qué barbaridad una comilona con enfermos, unos por exceso de comida y otros por defecto,...
No hay fuerza suprema que calme la sed sino un río, un manantial, un oasis, pero el egoísmo torna áridos todos los paisajes del alma.
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Los sentimientos del corazón, las emociones de la respiración y el amor de la vista y el oído todo junto ponderan una fuerza expresiva en marcha que es el canto. Manifiestas lo más alto y para no caer por el vértigo de la locura te escaramuzas en la trivialidad de un poema, una miscelánea arrancada al azar, oh estado más encumbrado, oh dimensión perpetua, oh esencia repartida, lo único eterno que está en nuestras manos es la belleza.
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De lo que lees te consideras. No existe simplicidad que no esté influenciada en lo que la ingenuidad espera captar. Por eso fascinar por la originalidad no lo logró ni Don Quijote ya “que lo que no es tradición es plagio”, Eugeni d’Ors lo sentenció.
Podrán burlarse de tus faltas los demás, como si fueras un disparate. Por eso incomodar a la tradición o moda, a lo efímero de los ciclos, a la vanidad jaculatoria, todo el mundo espera un paso más y ¿quién aproxima a la franqueza al saco de la imaginación?, caja negra donde los sueños iluminan las formas que a uno le espera acontencer y considerarlo como detalle significativo a su sino, ¿si no? ¡qué tristes figuras!
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Si el silencio es atroz como para huir, la soberbia que lo provoca es hermosa como un caliente sol que ilumine un ramillete de rosas para poco a poco acabar con ellas. Poco a poco el amante acaba matando al amado, pero queda colonizado.
La humanidad entera emite más calor ultrasónico que el propio Sol ¿por qué en el Cosmos se nos ignora, tan impotentes somos? ¿dónde está nuestra potente carcajada para despertar el letargo del universo?
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Porque se mueve, todo tiene ánima. En otro estadio, porque nada se mueve, todo obedece a una única ley. Un cuerpo sin ánima obedece a esa ley, pero un cuerpo con ánimo también, la inercia, aunque con libertad de sentir.
Entonces muertos y vivos navegamos en la misma dimensión, unos ubicados en sus columbarios pero libres en su quietud, otros preocupados en sus insidiosos tejemanejes de no estarse quietos.
¿Cuando nos estaremos quietos, puro espíritu sin fuerza ni empuje como la imaginación silenciosa jamás soñada y que todos los movimientos derivan de allí?
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Poetas, y aldeanos, sin reloj que no saben en qué hora y moda del mundo están. Una hora u otra ¡qué más da! lo que nos importa es que les mire el Sol y según la inclinación de las sombras soñarán felizmente con sus aerostáticos ensueños ¡qué real es la hora del Sol, más que la un compromiso con un reloj a la moda, porque quizás esté parado!
¡Qué real es la hora del Sol aunque esos poetas que sueñan estén muertos! ¡Qué madre no ha soñado al mediodía con sonrisas de su tierno vástago!
¡Qué real es todo a su hora, aunque sean las cenizas del soñado sol sin cuerda!
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Es todo lo que parece una suma de maquinaciones, se consolidan en un sistema, y queda patente como absurdo fuera de su panorámico contexto. Todo el mundo alza su voz, todo el mundo mira inquieto ¿pero qué es lo que más le llama la atención? Quitémosle su sordidez de lo atencionado y la desenmascaremos como fuerza desnuda, intérprete en las lucubraciones de lo atento. Por eso al diseñador Giordano Bruno lo quemaron en la hoguera porque hubiera cortado demasiado tapujos como para no encontrar la fuerza desnuda que da poder a nuestros husos incansables de la mente. Por poca atención disparatada que ofreciese, sus efectos especiales entre pasarelas colectivas de la historia hubieran podido ser milagrosas.
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Si hemos venido aquí y no nos gusta el espectáculo es mejor que arrepentidos volvamos al sitio de origen antes de despertar la curiosidad o conciencia. Si nos han obligado ver el espectáculo y aburridos nos matan, no durmamos pero soñemos, que estamos perdonados de volver a casa a continuar con nuestros pensamientos.
Si por despiste o casualidad te ha atraído la oportunidad de contemplar la celebración milagrosa de la vida, depende de dónde vengas, verás sangre o pétalos rojos, agua o gas, detalles o panorámicas, dificultad o gracia, lágrimas o risas. Después el silencio de lo que hayas visto te lo perdonará tu digestión de la vida.
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Los frágiles sueños son terremotos que despiertan la ficción de la conciencia o la del dolor. Escuchando el secreto del milagro que llevamos dentro. Toda palabra lleva encubierta un secreto, todo gesto lleva implícito una intención, todo sueño lleva trenzado una comunión, toda vida lleva imbricada una pesadilla, pero siempre queda anunciado por el chamberlein holístico que te da clave para entrar en los “callados” espacios de la belleza, como soporte que te sujeta ante el vacío de un terremoto interno.
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Desengaño, desilusión, desencanto producen desmayos a la gente. Despropósitos, descuidos, descargas empiezan con el descontento del personal. Disparates, descapatizaciones, disimulos rompen la disciplina humana.
Desproporciones dispares destruyen y descomponen todas las disquisiciones de la entelequia.
¡Desfigurémonos ante el desfile destacado de lo que no desordena a la belleza porque no quedaremos descompuestos en el destierro despacio de lo que la vida no desmerece después.
Ese después es el que desembaraza la vida, es el que demuestra lo que hay detrás de la dura verdad.
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Es todo como un cuento, de desilusión y de ingenuidades vivimos.
Es todo tanto demasiado que explota todo en nuestro conocimiento y lo plasma la memoria, por eso en los laberintos de la razón que salta el ingenio de un espacio a otro, mucho nos pueden decir los cuentos, de espacios inmemoriables e inverosímiles.
Encantamientos, ¿no es la noche el encantamiento del día, y de los sueños la realidad?. Darle media vuelta a todo y todo se verá por arte de encantamiento. “Naturaleza al arte, la materia a la obra”, Baltasar Gracián dixit.
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¿Qué es lo que queda después de avisar que hemos estado aquí?, una conciencia impoluta capaz de disolverse en la historia. En la historia de un solo mito con un único sentido disuelto en las fuerzas de una persona, las demás somos todas ella, juego o calvario por experimentar.
El hambre es la protagonista de la intrahistoria, los derroches de la macrohistoria. El término medio de una única historia entre su nacimiento y fenecimiento de unas formas, tal vez ahora, de formas humanas, todo el resto es concreto o abstracto y tú centro personal intransferible. Incuestionable cualquier caso por repetido, indescifrable en la eternidad de los ciclos, directo a lo único porque sabe de dónde procede.
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Acabas y ya estás empezando. Naturaleza viva inmanente en la impresión y desaprensiva de perjuicios la cabezonería vuelve a empezar porque está sorda ante la hermosura de su sino, no de su verdad.
Modelo a repetir, sagaz oportunidad vuelta, prudencia ante los vastos dominios de la imaginación, erre que te erre. Lágrimas y emociones, suspiros y respiraciones, deseos y vista, voluntades y pensamientos, espacios y habilidades, alma y conciencia.
Yin yang que está en todas partes complementando el principio y el final en una naturaleza que vive su irremediable esencia de sentirse. La belleza es su complemento reflexivo.
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Detrás de los demonios están los ángeles, detrás de los esfuerzos estás las emociones de las habilidades, detrás de las cosechas están las tormentas...
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Los sueños en verdad son ante la vida, personal e intransferibles. Es lo más disimulado dentro de las vivas formas, sumergido. Toda la capacidad pandórica de la muerte suministra por su filtro onírico, vida dormida, caótica, fractal, con un chorro de vibraciones que se convierte en soplo divino.
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AMBULANDO SOLVITUR.
Si la poesía, desde el romanticismo, goza de un extraño prestigio, y conoce fenómenos tan turbadores como Hölderlin, Novalis, Kyats o Leopardi; si la mística, en tanto que necesidad imperiosa del ser, conoce un auge indudable; si determinados sistemas metafísicos orientales son estudiados apasionadamente, es precisamente porque se ha implantado una convicción –en Occidente-: que hemos dejado escapar algo que era esencial.
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Leyendo y estudiando durante tantos años los textos de la India y la metafísica en general, mi meta jamás ha sido la de escribir exégesis eruditas, sino verificar en mí misma la autenticidad de las enseñanzas y penetrar la verdadera significación de los textos, tratando de revivir en mí misma las “experiencias” del pasado.
Si no me lanzo de una vez a realizar un trabajo que pudiera justificar mis “experiencias”, es porque estoy demasiado ocupada en vivir (…). Y cuando digo “ocupada en vivir”, quiero decir que estoy demasiado ocupada en realizarme, en comprenderme, en captar la vida y el universo de una sola mirada. Realizo mis estudios para mí misma, para salirme de ellos, para encontrar un equilibrio real en una humanidad que carecer de él cada vez más.
No importa, pues, que los “efectos” no estén presentes, si el efecto se hace patente. Busco mi propia verdad, mi verdad vital, con un encarnizamiento que jamás me abandona, que me conduce hacia esa “energía desconocida” que todo lo mueve.
Partir de la idea, no detenerse: que sólo sirva de trampolín. Abstraerse, ponerse inmediatamente en contacto con la cosa significada, para que se muestre y se revele entera a la conciencia, hasta convertirse, por invasión, en la conciencia misma. Esto es vivir la idea, más allá de las palabras: lo único que cuenta.
La memoria, almacén de ideas y de sensaciones, contribuye ciertamente a hacernos lo que somos, pero nosotros nunca llegamos a ser realmente más que aquello que hemos realizado, lo que hemos convertido en “carne”.
La idea, por sí misma, cubierta de palabras, no es nada. Nos satisface por su plasticidad. Pero debemos bañarnos en ella, sumergirnos en ella hasta su extinción a fuerza de evidencia. Esto es imposible de practicar si prescindimos de las palabras viejas, usadas hasta la raíz, de nuestro vocabulario.
La corriente desconocida que permite vivir a la mosca, batir sus alas, es idéntica a la que me mueve a mí misma. ¿No estoy, pues, tan cercana a la mosca como a la planta que posee esa misma corriente vital?.
Esta realización metafísica no nos aleja en modo alguno del objeto. Al contrario, nos hace colocarlo nuevamente en el universo, en su lugar real, a la vez solidario e independiente de todo lo demás.
Esta realización, en lugar de apagar la vida, la aviva o, mejor dicho, la coloca en su auténtico camino. Nos sentimos menos aislados a fuerza de penetrar las cosas desde su interior. Nos hacemos más sensibles a sus movimientos reales.
No me basta el acto de fe incesantemente renovado: necesito la experiencia, y no una experiencia pasajera, sino una experiencia constante, una vida transformada y constantemente en contacto con lo que la fundamente, la sostiene y la fecunda.
La meditación o reflexión diaria son, en cierto modo, indispensables para transformar nuestro ser animal “manchado de pecado original”: el pecado de formar parte de un mundo biológico, cuando, al menos en potencia, estamos ya en el mundo divino.
“La ascensión hacia la vida divina es el viaje humano. La obra de las obras, el sacrificio receptivo. Ella constituye el único trabajo verdadero del hombre en este mundo, la justificación sin la cual su existencia sería la de un insecto moviéndose entre otros insectos efímeros, sobre esa gota de agua y de lodo que se ha conseguido formar en el seno de las terroríficas inmensidades del universo”.
(Sri Aurobindo. La vida divina).
Estas palabras, que deberían escribirse con letras de oro en el frontón del templo del conocimiento actual y que yo debería tener presentes en el espíritu por todos los días de mi vida.
Jamás el conocimiento nos llevará al Conocimiento, porque habrá de suponer siempre una oposición entre sujeto/objeto. Cuando ambos surge –y sólo entonces- el verdadero Conocimiento. Esto es lo que perciben los poetas, lo que viven los místicos. El poeta encuentra de nuevo un conocimiento anterior a todos los conocimientos. La melancolía de toda gran poesía expresa la nostalgia del Paraíso Perdido. La revelación de toda poesía verdadera, como la del amor y la mística, no es sino el sentimiento, tan agudo que se convierte en fulgor, de una felicidad que no forma parte de este mundo y de la cual no podemos tomar conciencia más que a través de él.
Para comprender el universo, como para comprenderse a sí mismo, es imprescindible considerar las cosas siguiendo diferentes planos o, mejor aún, vivir en distintos planos, a menos que los superemos todos y nos instalemos definitivamente en una conciencia superior que nos permitirá integrar todos esos planos, reduciéndolos a su fuente común. Pero generalmente es imposible mantenerse siempre en esa conciencia superior. El día en que nos instalásemos allí, la verdad de nuestro ser y de las cosas estallaría, irradiando sobre todos nuestros pensamientos y en todos nuestros actos, transformando profundamente nuestro ser, asociado libremente por fin a la obra cósmica.
La inmensidad divina se encuentra a las puertas de nuestra propia alma y un cerebro bien entrenado y bien “equilibrado” puede tomar conciencia de ella. No existe más que el amor o la sabiduría, ¿pero serán imposibles de unir?, es decir, ¿será imposible vivir por el amor en la sabiduría?.
¿Cómo sería posible, en un tiempo como el nuestro, finales del siglo XX, escribir de otro modo que a pedazos?. Todo parece huir de nosotros, estamos abandonados. No podemos expresarnos (¿esforzarnos?) más que por medio de tentativas y lanzar por aquí y por allá unos cuantos sondeos, arriesgar alguna hipótesis. De este modo, nuestro trabajo parece que tenga que ser volvernos hacia el pasado, hacia un pasado muy antiguo, y no solamente para tratar de redefinirnos a la luz de todas la grandes experiencias decisivas de los siglos transcurridos, sino también para sacar de ellos el aliento que debe permitirnos humanizar (sacralizar es tal vez el auténtico deseo secreto) esta época horrible de acero, de cemento y ruidos.
El hombre aplastado por el hombre, se está convirtiendo en su propio verdugo, en mártir de la ciencia y de su mismo saber hacer, porque se ha lanzado sin frenos, con una desmesura total, a la conquista de las fuerzas elementales. Dado que la naturaleza ha sido domesticada por el hombre y, por fín, ha podido desarrollar sus fuerzas creadoras, esas fuerzas no reaparecerán en su plenitud más que cuando la energía de la materia se humanice también y cuando el ser humano haya desvelado un poco más de su auténtica esencia.
Pronto no quedará ningún lugar en el planeta por el que pueda seguir su curso cualquier vía natural; una vida natural, añadamos, regada por lo Sobrenatural, es decir, por ese “algo” que, durante mucho tiempo, constituyó el motivo de lo Sagrado. Todo ha sido ahora desacralizado; y no podía ser de otro modo desde su “liberación”, desde el descubrimiento por el hombre de sus propios poderes, desde –sobre todo- su sumisión a la historia que él quiere hacer, pero lo contrario sería como pedirle a un ciego que levantase un edificio. Para hacer la historia haría falta primeramente que el ser humano supiera lo que él mismo significa dentro de ella y cuál es su auténtico papel; pero es evidente que, a pesar de las investigaciones que llevan al análisis hasta el límite mismo de sus capacidades, se encuentra más desamparado, más “abandonado”, más vulnerable en su integridad de lo que lo fue jamás. Si ha conseguido conquistar en su propio beneficio y en determinados campos las fuerzas naturales, si se ha asegurado en dos o tres continentes una vida material decente, ha perdido en todos, en cambio, el camino hacia sí mismo.
Nuestro tiempo requiere una política del hombre y una economía humana. Todo se corresponde: a las exigencias espirituales más inmensas debe responder igualmente una organización de lo cuantitativo, porque si morimos aplastados bajo su peso, no será precisamente proclamando la exclusividad de la calidad –destacándonos de la masa y de su inercia- como conseguiremos que las cosas marchen mejor. Hay que espiritualizar la materia, hay que hacer transparente a la masa ante la luz. Entonces, el mundo estará listo para la nueva era que estamos llamando con toda nuestra ansia, la nuera era de lo Sagrado y la reconciliación.
No hay nada que esperar: todo está ahí, eternamente, al alcance de la mano y para nuestro goce, pero dudamos constantemente, porque cuanto más se aleja el hombre de sus orígenes (y el occidental, aunque mucho más “joven”, está mucho más alejado de ellos que el oriental), tanto más curioso se vuelve, insaciable en sus deseos, ávido de conocer por conocer y profundamente convencido de que sólo la acumulación de saberes procura el conocimiento. Deseoso de experimentarlo todo, el modo en que se integra le aleja a la vez de sí mismo y de aquello con lo que ha querido realizar la experiencia, puesto que, descontento de esa experiencia cuando se le ofrece, plantea mil preguntas, observa y se observa, perdiendo de ese modo el fruto de un contacto que no puede enriquecerle verdaderamente sin un total olvido de sí mismo. La pura presencia, ofreciéndose en una tal desnudez que consigue acallar todas las preguntas y detener el flujo incesante de las imágenes, de las ideas o de los deseos. Si amamos realmente este estado de felicidad, de disponibilidad y de emoción, hecho de apertura y no de repliegue sobre uno mismo, podríamos conocerlo en cualquier instante, puesto que es nuestro auténtico estado desde el momento mismo en que ha desaparecido la angustia. Esta facultad nos abre hacia todo sin que ningún objeto determinado entre en el campo de nuestra visión. Todo, hasta nuestro último aliento, debería ser una maravillosa sorpresa. Sorpresa maravillosa de estar en el mundo y de ser consciente de ello, gozar y ser consciente de gozar. Dar las gracias incesantemente y sin dejar de hacerlo. Saludar cada día al sol que alumbra la belleza del mundo y saludar cada noche el retorno a las fuentes del ser en el sueño, en la oscuridad, en las tinieblas donde luce otra luz de la que el sol no es más que una manifestación visible para los ojos de la carne. Y así hasta la muerte, que es la experiencia última y fundamental.
Sí, la vida espiritual es pura sensación y cuando es por fin alcanzada se eleva de ella espontáneamente el verdadero conocimiento. Siempre cometemos el fatal error de creer que para alcanzar esta vida de nuestra vida, este corazón, ese centro de nuestra existencia, tenemos que utilizar un conocimiento que nos ayudará a aprehenderla en su esencia y en su totalidad. De este modo, nos quedaremos siempre a medio camino… a menos que un buen día, al término de nuestros esfuerzos y al borde de nuestra tensión, de pronto, se levante una barrera y podamos franquear un espacio que nos parecía tan lejano como inaccesible; que lo franqueemos y -¡oh, estupor!- no haya ni espacio ni puerta: ¡ningún obstáculo se interponía entre nosotros y ese “yo puro”!. Todo ha saltado en pedazos, milagrosamente… No queda más que la pura sensación. Llamamos a esa sensación “espiritual”, porque nos llega sin usar de nuestros sentidos. La llamamos “espiritual” siguiendo una vieja manía, pero, de hecho, es la vida misma, la vida sentida simplemente en su fundamento, en su realidad fundamental. Entonces llegará el instante en que no podremos distinguir lo que viene de los sentidos de los llega de fuera, del fondo de nosotros mismo. Ya no habrá más que una sola cosa, una sola sensación. Pero los esfuerzos de lo seres humanos desde el despertar de su conciencia han consistido en ser plenamente lo que son, en asumir la integridad de su persona. Más de una vez lo han conseguido en las viejas culturas, hoy agonizantes. No deberíamos ser más que una pura vibración; en realidad, no somos más que eso, ¡pero no queremos reconocerlo!.
Sí, ¡la vida espiritual es pura sensación!.
Hay que continuar persiguiendo en nosotros el movimiento que nos lanza hacia delante. Es necesario que la luz vacilante que no alumbra permanezca encendida. La maravilla de existir no se nos puede arrebatar y debemos seguir gozando hasta nuestro último suspiro.
Hay que ir abandonando el pensamiento seriado o categórico (o ir colocándolo cuidadosamente en su sitio) y abrirse al pensamiento englobante, ancho y directo, que nos procura inmensos espacios, en lugar de ir errante de un punto a otro, perdiendo de vista la vida que anima la cosa que queremos conocer, porque precisamente con esa vida –y no con su representación- es con lo que queremos coincidir y no describir o catalogar.
Frente a todo irracionalismo, el hombre occidental toma miedo y rechaza con gusto la mínima tendencia subjetiva, de imaginación o de lucubración, es decir, de todo… Ciertamente existe una imaginación, una subjetividad que no está compuesa más que de fantasías tan gratuitas como las que encontramos en las bellas construcciones racionales cuyas premisas, aun pareciendo reales, sólo alcanza la mera artificialidad. El irracionalismo puede equivocarse, y de hecho se equivoca a menudo en Occidente, porque sus fundamentos son a menudo demasiado débiles, tan dudosos como ciertas demostraciones lógicas. La gente desconfía instintivamente del irracionalismo, lo mismo que desconfía de los poetas; son peligrosos para la polis; pero la polis, o la sociedad, no tiene nada que ver con la verdad. Están ahí para uso y servicio del hombre; se las ha olvidado desde que la masa comenzó a aplastar al hombre con todo su peso. La verdad no se alcanza más en la soledad. Es una aventura esencialmente individual.
El irracionalismo, en Occidente, no es generalmente más que un errar. Es siempre un movimiento al margen del pensamiento “oficial”. Sin embargo, a partir del romanticismo, ha tomado una consistencia notable, a medida que el pensamiento conceptual y el racionalismo se han ido apagando, desecados por siglos enteros de especulación y hechos retroceder a fuerza de golpes.
Existe una irracionalidad o una superracionalidad que está infinitamente más cerca de la esencia de las cosas –o de la verdad- que las más hábiles construcciones de la lógica racional.
No se entra en la verdad por medio de la razón. Cuando ésta se calla, cuando los conceptos y las palabras se vuelven impotentes y se borra, sólo entonces brilla por fín, en un vacío total o en una noche inconcebible, aquello tras lo cual pensamos y de lo que tenemos una débil aproximación sensible o visible en lo más profundo del amor, en determinadas formas de arte o incluso en medio de paisajes privilegiados.
Una palabra, un concepto y el mundo entero desaparece, reconstruido tal vez por nuestra alegría mental, ¿pero acaso no somos arrojados al mismo tiempo “fuera de la corriente”? Nos sentíamos de acuerdo con lo real presentido que se expresaba por todos los poros de nuestro ser, cuando he aquí que otra realidad se interpone entre la vida y nosotros mismos. El lenguaje tiene la propiedad tanto de colocarnos en el camino como de alejarnos de él. Corrientemente nos abstrae de una realidad en la que se hunde nuestra vida orgánica, pero no nuestro cerebro, cuyas operaciones debemos orientar. Únicamente la poesía, cierta clase de poesía, tiene la propiedad de despertarnos y mantenernos en el “estado correcto”. Determinados textos (llamados) religiosos también, no se apartan mucho de la poesía.
Oriente pertenece al mundo mismo del poeta. Es el mundo de la infancia prolongada o llevada a su grado de perfección. ¡Ah!, el pecado original es una invención que le siente muy bien a Occidente, porque es él el que ha interpuesto, entre lo Real y nosotros esas grandiosas construcciones mentales, admirables, pero totalmente ilusorias. El cerebro vale para servir a todos los fines… El poeta, como el oriental, es un “primitivo”, pero un primitivo que se hubiera refinado, cultivado, decantado y que hubiera transportado todos sus frutos a la inocencia original. El occidental, por el contrario, es un adulto cuyas conquistas –gracias al desarrollo de los instrumentos mentales- están dirigidas no hacia la adquisición del conocimiento o hacia la realización de sí mismo, sino hacia una toma de posesión de los bienes terrenales, hacia la construcción de un mundo puramente humano, escamoteado a lo sagrado. ¡Ya estamos viendo hay hacia dónde nos lleva!...
¿No deberíamos lanzar una nueva mirada sobre el mundo?. Desde hace mucho tiempo, nuestra visión se ha deformado hasta el punto de que no podemos reconocer las cosas tal como son en sí mismas y no alcanzamos a nombrarlas porque incluso el lenguaje se nos ha escapado. Hay que empezar por re-aprenderlo todo desde la base. La humanidad debe re-encontrar la infancia, pero no una infancia llorona, sino la inocencia verdadera.
¿Quién nos “salvará”?. ¿De dónde llegará la corriente destinada a barrer siglos enteros de fofas abstracciones?. En Occidente, sólo los poetas y algunos artistas no han perdido contacto con lo Real y, desde los románticos, la revolución se prepara en la sombra. Ya no queda nada que esperar de los filósofos, a menos que se conviertan en poetas.
Quieta,
terriblemente quieta,
¿dónde estás, alma mía?.
¿Perdida, desaparecida para siempre?.
Ese sabor que conferías a las cosas, lo mismo que a los hechos
se ha disipado… y lo que de sí misma queda,
se pierde en una sequedad impar.
Silencio, abominable silencio.
Silencio de alma ausente.
Silenciosa la voz secreta.
Todo se ha callado, ya nada aflora: ningún deseo,
Ninguna llamada. ¡Oh, mi Dios,
permíteme amar, gozar extasiarme en la Belleza!.
No me dejes jamás en la infernal desnudez.
Este es alguna de las conversaciones en que estos dos orates poet-astros de Bellarriseta han mantenido en el lugar con reuniones imposibles. No se ha podido transcribir literalmente, los interludios, como los ruidos, copas, cigrarrillos, humos, y otras voces que se intercalan, que se supone tiene su interés, se han omitido por resumir.
SERAFIN:
Con la luz aprecio la belleza,
Con la belleza descubro el amor,
Con el amor me olvido de mí mismo,
Con el olvido me muero,
Y con el momento de la muerte
Vivo instantes de eternidad
JULIO:
Arrastro muchos defectos del pasado. Menos mal que hay gente que los ve por mí. Así, gracias, los comprendo y los veo. Me alegro y me quedo contento.
Claro lo que la gente ve de ti es la superficie, y si no eres transparente o espontáneo o sincero, no van más allá del trasfondo. No llegan, no llegas, por lo tanto, al fondo.
Conocer a la gente es ser inteligente. Conocerte a ti mismo es ser sabio, dice el Tao.
Conocernos a sí mismo pone contento a uno. Te otorga humos y por lo tanto amor, percepción amplia de la mente donde decide la espontaneidad del corazón, capacidad de ver y poder equivocarte.
Errar es humano, rectificar de sabios.
SERAFIN:
Por muy confundido que me vea en el camino cotidiano, reconozco la confusión y lo cerca que estoy del destino, pero eso en el fondo no me importa. Disfruto más de la belleza de los paisajes, del entorno por donde paso, incluso de las relaciones con la gente. No me importa llegar tarde. ¿Llegar tarde?.
No soy ninguna hormiga y mis pasos humanos comparados, son de gigante. Por eso llegar a ninguna parte nunca se llega tarde y además cada paso es un gran paso hacia lo desconocido.
JULIO: -Lo más bonito que se puede encontrar uno es el amor. Venga de donde venga en el brillo de una pupila se ve. Oh pupila, ventana a un nuevo universo, ojo del huracán, agujero negro que entras en otro mundo. ¡Qué elementos te acompañan! Y por lo tanto entrará en el centro del cosmos de un mundo nuevo.-
SERAFIN: -¿Pero todos los mundos venimos del mismo mundo? ¡Sí, la riqueza es la versatilidad del amor!. El acumulamiento es la sinrazón de un centro cerrado.-
JULIO: -¿Qué queremos si no nos abrimos? ¿Dónde me dejo caer? ¿Dónde nos olvidamos? ¡Si ya hemos caído del cielo?.-
SERAFIN: -¿Por eso siempre nos preguntamos de dónde venimos? ¿Y si lo sabes, por qué nos preguntamos por qué estamos?.-
JULIO: -Eso es lo más divertido. Es el amor el que prioriza los hechos, es la belleza quien le indica el orden, es la vida la que apuesta por todos. Es la maravilla de que, nosotros, Don Nadie y Don Unico se ríen de lo bueno de su encuentro, de su coincidencia, y eso es la chispa de la inteligencia, esa que electriza los átomos que se moleculiza en proteínas vivientes. Esa que salta del olvido eterno de la materia porque le despierta la carcajada del origen de las cosas. Si amas ríes lo primero, y siempre estará el eco de esa risa en la pureza de todos los actos que emanan de ese amor primero, único, de nadie, porque tú, único, estás ante la soledad, nada, con el pulso, ese ritmo vital, que palpita desde la primera vez que palpitó desde todos los tiempos. Esa carcajada de que Dios existe.-
SERAFIN: -Sinceramente es una blasfemia decir que eres hijo de Dios. Es un ego muy grande. Si Dios es una proyección propia de nuestro ego, simbolizado en la tradición vigente tú quieres ser, puedes caer en un icono, como una imposición, un impostor. Es una conducta diferencial creer que en el último momento de tu vida, el más auténtico y verdadero, darte por engañado, y que tus seguidores, crean que el que te engaña es Dios. ¿No será que eres un iluso?.-
JULIO: -A propósito, conozco lo que es el Calvario, el camino que te lleva a la redención entre el infierno propio de uno con el cielo.-
SERAFIN: -¿Pero conoces Bellarriseta?-.
JULIO: -¿A qué estás esperando, en el banco adulterado, sucio, roto, aprovechado de la historia. ¿Vamos?. Allí, conozco un gachó, que no es ni poeta completo ni pintor genial, pero si se arreglar el bigote, podría parecerse a otro loco, como a Dalí.-
SERAFIN: -Esto me dá risa. Pura electricidad de la risa. Frescura en la pureza del encuentro. ¡Por eso estaba envenenada la manzana! ¡Qué, sino ese símbolo! ¿Y a dónde queremos llegar? A morirnos por haber amado.-
JULIO: -Otro a propósito, y sin ánimo de caer en la animadversión de los géneros, creo que la inteligencia femenina es concreta, la masculina abstracta. Ninguna es superior a la otra, una es práctica, la otra teórica. Pero cuando una mujer domina la inteligencia abstracta es doblemente inteligente.-
SERAFIN: -¿Qué quieres decir con esto?-
JULIO: -Hay un dicho argentino, que dice que Adán se preocupa del cosmos mientras se le derrumba la casa. A Eva se le cae el cosmos y se preocupa por el hogar.-
SERAFIN: -Una forma de amar tan distinta y válida, o simbólica, como otra-.
JULIO: -¿Cuántas cosas tengo que aprender en esta vida?. Cada fracaso, sus sombras son un triunfo de la luz, porque después de una oscura tormenta ¿no puede aparecer el arco iris?-.
SERAFIN: -¿Arco iris?.-
JULIO: -Pensemos, ¿la luz es conocimiento? Si es así, cuando la luz atraviesa una gota de agua palpitante da vida ¿qué aparece?. El arco iris. ¿Y no es eso la refracción de esa luz o conocimiento a través de una materia transparente, agua? ¿Elemento básico de las proteínas y de las estructuras vitales?. Algo vital, el agua, que refracta sus sensaciones, la versatilidad vital de los colores.-
SERAFIN: -¿Qué tiene que ver con el amor?-
JULIO: -El amor, como mínimo se puede simbolizar con el arco iris, con la heurística de los colores si tu mente y corazón son una burbuja palpitante, cualquier rayo de luz la colmará como a un caleidoscopio y eso es el amor de la fantasía de los colores. Esa pureza del instante que se mueve conforme te entra en el corazón y la mente.-
SERAFIN: -La música es una fuente de energía. Y si no, ¿por qué nos mueve o conmueve?. La belleza que pone las formas en su sitio y nosotros movemos las caderas o la sensibilidad capilar del alma.-
JULIO: -¿Y qué tiene que ver la música con el tema del amor?-
SERAFIN: -¿No estabas hablando de instantes que se mueven en el corazón y la mente? ¿no será el amor una vibración superior?. Cuando te observas y lo observado es tu vacío, como condición de un relleno, quizás el destino, vives como soñando un sueño que sabes que sueñas. ¿Dónde está el poder de despertar, y que no te traicione o abandone, ya que sabes que sueñas, que observas? ¿y tu vacío no sobrepasa el límite de tus pensamientos?. ¿Qué queremos ver en nuestra urna de cristal sino el crisol de las luces que nos vienen de fuera? ¿Qué estado de gracia nos hace volar y olvidarnos? Porque aunque vacíos estamos en movimiento. Las ondas cruzan el vacío. Desde fuera no las captarás ni las sentirás pero si introduces la cabeza en la campaña del vacío oirás las ondas de su sonoridad vital. La vida nace de la nada.-
JULIO: -¿Vital o inteligente?-
SERAFIN: -Es lo mismo, qué más da, la vida entonces no es más que un sueño, despiertas con una muestra de lo que has soñado y eso sorprende. Entonces descubres que todas las estrellas que titilan en el universo no están allá arriba.-
JULIO: -¡Qué difícil es ver las cosas como son!. Siempre estamos atareados y activos, y no podemos captarlas. Es difícil, y es fácil porque ver es acción pura, espontánea, cómoda y quieta. Aunque a veces de forma incómoda y forzada también podemos ver, si la mente está en equilibrio aunque en movimiento, como en bicicleta , volando, o caminando. Ver es siempre luz atravesando sus formas en el vacío de nuestra existencia, y entonces, pletórico, captas el manantial del instante, un instante en tu vida. ¡Quieto! ¡Ojo, quieto! Exuberante y escuálido, olvidado y presente, repetido y silenciado. ¡Pero si la muerte no se repite!. Sí, todos los días un poquito, cuando nada de tus pensamientos y sus lucubraciones entorpecen la mirada de lo que en tu vida vas vertiendo en el cáliz sagrado de la nada.-
SERAFIN: -¡Muchacho!, ser es estar. Y estar es estar relacionado. Cuando estás y te das cuenta que estás y no eres, provocas el vacío de la existencia ante lo que te relacionas. Mejor no tener sentimientos y actuar, no se sabe cómo pero actúas. De eso los histriónicos saben un poco cuando falta el escenario. El teatro o la psicología no son ciencias exactas, pero sí saben hacia qué punto exacto se dirigen. ¡Hacia el amor!. Porque ser es estar enamorado. Porque estando enamorado nunca estarás solo. Y estando relacionado con el amor, eres. Ser o estar no se eclipsan, sino se miran de frente, como dos espejos hacia el infinito. Todo lo que interfiera entre ese espacio espejal se borrará como una sombra ante el vacío de tu existencia. Y tu espacio es una vida, donde de momento el punto exacto y de partida es la muerte. ¿El amor sobre la eternidad? ¿Por qué no?.-
JULIO: - Después de tanto en cuanto no se olvida el delirio de nuestra llama, ya que el humo de nuestras confusiones nos tranca en la potencia de la razón de nuestros actos, solo en la posibilidad del deseo. ¿Y el destino, la vida en destino?. Sí, y así como recordándote cuando no has tenido deseos, te das cuenta que el destino ha intervenido en el azar holístico, como el viento, las primaveras, las lunas, los atardeceres, las olas y las montañas, las personas y los animales, los amigos y el amor, todo una realidad en el afecto y en el amor. A pesar de los tropiezos si el final la muerte no es más que una alquimia ¿cómo no mejor?-
SERAFIN: -Sin sentido es la rutina de nuestros actos hasta el soñar y el dormir. Pesadillas arriba pesadillas abajo. Otra vez el amor es la cuerda del pozo, el cubo de agua fresca, el oasis del desierto. ¿Cómo? ¡Despiertas!. Conociendo lo abstracto puedes dominar lo concreto. Conociendo lo concreto asumes lo abstracto pero no te lo planteas, es. Todo se cae del cielo. Es una fuerza universal, hay que ser sensible a esa luz que cae todos los días esperando a que digas “sé más realista” como un epitafio. Todo queda en la eternidad, todo se olvida en el tiempo, todo se repite en los instantes, todo se ve en la panorámica de los espacios, todo se espera en la sorpresa, todo acaba con el dolor, todo renace con la sonrisa, y su rocío el amor que cae a gotitas en el amor de las estrellas que lloran de emoción en la gran alianza de su origen, el centro. ¿Qué es lo que duele? ¿lo que puedes saber y sabes que se nota? Y tu intuición?. No hay quebranto, escucha, enfría tus pensamientos, sacar la ropa a secar, y canta.-
JULIO: - Somos semejantes, parecidos, pero distintos. Ser, somos distintos, iguales cuando no somos nada, nadie; estamos en la misma igualdad o rasero; nadie, tal cual. Pero ser nadie no significa ser vulgar, la vulgaridad tiene su lugar, la nada no. Es distinto, cuando eres poquita cosa y notas que te dan campo a tu pequeño ego, aunque no sea grande has escogido los medios, mecanismos de los que se creen grandes. ¡Cumbres, abismos abisales marinos!, nieve en los glaciares, aguas en corrientes marinas saladas. ¿Lo más elevado, lo más tirado, no están unidos con el mismo efecto afecto elemental de la igualdad, el todo o la nada?.-
SERAFIN: -Si los medios son el fín. Y nuestros medios es relacionarnos, y la mejor relación es el amor, entonces el mejor medio es el vínculo del amor. Conforme mediatices el amor lo finalizarás. Pero el amor no es un fin, es un principio de acción. Es pura libertad de ser, sin medios ni resultados. Es el propio camino del inicio al final. Depende de que lo veas. Adán y Eva. Cristo y Magdalena. Romeo y Julieta.-
JULIO. –El sentido de la vida está en el amor y la belleza, sin perder la sonrisa. ¿Cómo?. Muy junto sabes que has estado en el centro del cosmos, quizá en un origen tan remoto, que si ahora resistes es que eres un guerrero. En el alma guardas el amor de tu manantial y la belleza de la alegría de vivir. ¿Dónde está la muerte si es la vida misma?. Aunque seamos negligentes para comprender estos, algunas pocas veces alcanzas la comrensión, sabiendo que no somos nada y vivimos. No hay sentido pero sí armonía: conjunción de amor y belleza. Dos piernas simétricas que andarán toda la eternidad desconocida que nos desborda en un instante de torpe compasión. Solo y en un silencio caes en la cuenta de que tú también estás contado en el reino de los totales y las nadas siguientes.-
SERAFIN: -Sentirse amado es una cosa importante en esta vida. Pero si no funciona esa media naranja, exprimes la tuya: amas. Amas pero sin destrozarte por el deseo de ser amado. No duelo tanto ese quebranto si sabes amar. Soy poeta y siempre tendré mi puesta en escena, que queriendo. O sin querer con la espontaneidad del rigor del azar. Y eso lo vivo como propio y genuino amor que no traiciona ante la duda ¿Por qué me has abandonado si sigo siendo tuyo? No existe frontera entre ser querido y amar, solo el ego, porque si no te inmersas en la esferidad de dos medias naranjas, el amor es cosa de dos dos como mínimo, uno solo amando ya son dos y tres. Somos albaceas de un gran amor, el tercero para empezar, ¡desde el mismísimo nuestro principio!-
JULIO: -Reconocer, ¿qué reconocer?, nuestros más ineluctables deseos es recorrer camino de vuelta hacia lo que eres. Si olvidas tus ciegas ambiciones olvidas tu origen. Reconocer tu origen es ser tu presente, instante cautivo en la atemporalidad de tus recuerdos, memorias, sueños, pensamientos, que se diluyen en un yo que se desprende.-
SERAFIN: -Todo el morbo enfermizo de mi ser oscuro desvanece cuando miras de cara a cara al Sol, a lo que te quema las pupilas, la verdad. ¿Cómo la coges si quema la retina? ¿la rutina? ¿lo que retienes en tu memoria?. ¿Cuál es el bálsamo a las heridas y al cansancio, y a la vejez de la verdad?. Pues mirando, poco poquito a poco, a lapsos, derramando lágrimas por las quemaduras del frente. La lucha consigo mismo. La pureza, la antítesis del morbo, es la saludable idea de descubrir todo el mundo de todos los días, un gran instante en nuestras vidas, el cansancio es la debilidad primera de la enfermedad de vivir. Su medicina el amor, todos los amores, la entrega, el olvido del yo, qué mejor si no desprenderse de ese ego que nos ensombrece y nos deja caer del cielo con esas alas de gallina de no haber tenido ninguna revelación, no haber puesto ningún huevo.
JULIO:
-Es todo lo que sabes más la imaginación de la experiencia. Entonces espera a la inspiración, procuradora, ente todo prejuicio, de la libertad, todo entrará, y mientras lo ves, lo entenderás y lo expresarás. Pero despacio y sistemático. La seguridad la tienes porque la gente te ama.-
-Debes conocer tu destino. Es conforme lo ves. Y ¿qué has visto? Mis fallos, mis debilidades, mis infiernos, ya tienen quien los conozca y ame, y con sus bálsamos lo curan. Es un cielo vivir en el amor. Os quiero.
SERAFIN:
Los árboles son un pernio entre el cielo y la tierra. Las ramas se agarran al cielo y las raíces al suelo, a la tierra. Su silencio es inteligencia total. Su silencio les es propio porque no tienen el inquieto pensamiento, no tienen mente, pero su inteligencia vital les llega del cielo.
ANTIGONA. PALABRA VIVA Y ACCIÓN SILENCIADA DE UNA MUJER POLÍTICA.
“Conozco una agua grande y extraña
y una flor que nadie nombra
¿qué puede entonces destrozarme?
Ana Arendt
Pronunciar un mito es un ritual que alberga un gran potencial germinativo. Este potencial viene dato por el hecho de que el mito refiere siempre a una historia que, ya sea de forma oral, ya de forma escrita, es contada. Contar una historia es querer desenterrar una semilla en el pensamiento, desenterrarla para ver, para saber, qué aconteció en el seno fértil de la tierra antes de que un tierno brote asomara la cabeza. Contando un historia se manifiesta la voluntad de conocer, de explicar, el lado oculto e inefable de las cosas que se nos muestran, misterioso en tanto que desconocido, sagrado en tanto que original. El señalar hacia una historia contada implica considerar al mito como un elemento que se despliega a lo largo de una narración. La narración es la que intenta dar cuenta de los acontecimientos fundamentales de la cultura, de sus raíces históricas, de sus simientes cosmogónicas. Tal intento se lleva a término desde el mismo interior de la cultura, este mosaico de contextos que determina tanto el contenido como la forma que toma la narración transmitida en cada momento.
Escribir sobre un mito conlleva siempre una re-escritura, una re-recreación, un darle nueva vida. Escribir sobre un mito es hacerlo nuestro, dejarlo ser con nosotros, acompañarlo en un emerger pausado, entre olas de caligrafías. Pero no me gustaría sumergirme en el ruido de las palabras para buscar un mito, el mito de Antígona, y darle un aliento breve y frío, helado como nuestra época. Quisiera descender al silencio de las profundidades, a la oscuridad que conoció Antígona, y re-encontrarme con ella, vacías las dos lecturas. Es por eso que me habla, y su voz permanece intacta, y es tan clara que ilumina como un fuego no sólo la palabra, también el acto.
Acto manifiesto y palabra femenina en voz alta, éste es el pecado de Antígona, ser política, reivindicar un espacio propio en la esfera de los asuntos públicos, enlazar sus acciones con el discurso argumentativo, usando un lenguaje compartido, pero con palabras propias. El pecado de Antígona, que es el pecado mítico de toda mujer, en tantas épocas, la hybris de Antígona que sigue siendo nuestra hybris. En este punto nos parece el mito, no el mito de Antígona representa, al contrario, el mito que ella se atreve a romper. Por eso su actitud desafiante se opone, en un principio, a la de su hermana Ismene. En la figura de Ismene, se nos manifiesta el modelo clásico de imagen de mujer, ella es quien advierte a Antígona:
“Es preciso que consideremos, primero, que somos mujeres, no hechas para luchar contra los hombres, y, después, que nos mandan los que tienen más poder, de suerte que tenemos que obedecer en esto y en cosas aún más dolorosas que éstas”.
Ismene habla de ser mujer como condición, condición de obediencia y de represión. Pero también habla de sentimiento. Creonte tiene que ser obedecido porque es un hombre, y por que este ser hombre es, a su vez, condición para disfrutar del estatus del ciudadanos y para ostentar el poder político de la ciudad. Dentro de un sistema social de corte patriarcal, apoyado en un sistema divino y sacralizado como el olímpico, jerárquico y falocrático, donde Zeus desempeña el mismo papel que Creonte en la polis, la voz de Ismene es un intento de retener a Antígona viva en el lugar de su imagen de mujer debe ocupar en las penumbras de la ciudad. Sin embargo, del sentimiento doloroso de opresión de Ismene nace la expresión que Antígona hará suya, la palabra que dejará crecer en su interior y que posteriormente destilará sobre un mundo que sólo podrá recibirla como puede retener, descendiendo siempre hacia la tierra. El discurso de Ismene pone de manifiesto que la única acción posible que puede realizar la mujer necesariamente tiene que ser contraria a las disposiciones sociales vigentes, porque sabe que en el origen de toda acción se encuentra la proyección de la mujer más allá del rol social preestablecido, una proyección a la desconocida esfera de los asuntos políticos y, por lo tanto, masculinos, prohibidos. De este manera, Antígona se nos presenta como una aventurera, al traspasar la frontera entre el mundo griego de los asuntos femeninos y el de los asuntos masculinos, aparece a la vez como exiliada y como creadora, por primera vez es, tan solo, una mujer que se re-inventa.
Sin embargo, la Antígona que proponemos queda atrapada dentro de su propia tragedia. Lo que ella es se nos revela dentro del discurso masculino de Sófocles, su yo es una narración, y toda narración se encuentra condicionada por la contingencia histórica que hace del autor un ser empujado, hasta por lo que respecta a su espíritu creador, por el baile de los acontecimientos y de sus discursos y representaciones socioculturales explícitas e implícitas. Precisamente por eso podemos hablar de Antígona como mito, precisamente por eso ese mito es universalizador y trasciende géneros, sexos y categorías. Intentemos, pues, imaginar otra Antígona, no re-crearla, intentemos descubrirnos un poco más dentro de nuestra historia, desvelarnos proponiendo nuevos senderos sobre un mito, como hizo María Zambrano, partiendo de un origen desencantado, encantándolo nuevamente, de una forma distinta. El nuevo sendero dará luz a una nueva Antígona, liberada de los acontecimientos del discurso que la vio nacer, y serpenteará a través del mito de Antígona, de una Antígona femenina y política, femenina y, por lo tanto, por humana, política, no femenina y, no obstante humana, política.
Desde Hegel el mito de Antígona ha perpetuado la inscripción de la feminidad dentro de una esfera familiar privada y privativa a la vez, consolidando lo que se ha denominado una “ontología de la diferencia sexual dirigida a perpetuar para la mujer el statu quo de su exclusión de la acción política y de su subordinación en el orden familiar”. Hegel sitúa el quehacer de Antígona dentro de la esfera ática religiosa-ritual, y niega su presencia dentro de la esfera contraria y complementaria político-cívica. Desde este punto de vista, Antígona debería limitarse a recibir el cuerpo muerto de su hermano, sobre el cual, en principio, la polis ya no tiene ningún poder, para reintroducirlo a la esfera de lo religioso. Pero en el caso de Polinices, el poder estatal pretende seguir ejerciendo su dominio sobre su cuerpo allende la muerte, motivo por el cual, siguiendo con Hegel, Antígona desobedece el edicto promulgado por Creonte y decide llevar a cabo lo que considera que es un deber sagrado para ella. En este punto Hegel pone de manifiesto la oposición entre las dos esferas, la de la ley humana y la de la ley divina, la de las leyes escritas y la de las que no se encuentran escritas. La acción de Antígona introduce un puente entre lo humano y lo que no puede ser nombrado, pero es una acción que, además de atravesar todas las esferas de la vida y de ser la desencadenante de acontecimientos en todas partes, tiene un doble origen que posiblemente no coincida con el contemplado desde la visión hegeliana. Tanto la acción de Antígona decide llevar a cabo como el discurso con el cual la defiende, la argumenta y la justifica tienen lugar dentro de la esfera de lo político. Desde el momento en que aparece a la luz pública un edicto con valor de ley que establece una prohibición a todos los habitantes de la polis, y desde el instante en que Antígona toma y lleva a cabo dentro de la esfera pública la decisión de transgredir la ley escrita por el hombre, por fidelidad a unas leyes innombrables y primigenias, su quehacer puede considerarse político. Lo político es lo que ocurre en la esfera política, pero es sobre todo el cómo cada cual manifiesta su forma de sentir lo político.
Y en este punto recuperamos la universalidad de Antígona, y vemos en ella la grandeza de lo humano, que su ser mujer sirve en este caso para radicalizar y volver más diáfano. Antígona se retrotrae a unas leyes originarias que están por encima de las leyes de la ciudad, unas leyes que interpretamos en clave femenina en tanto son intrínsecas a la tierra madre, a la fertilidad de Gea. Gea dadora de la vida, y que están atravesadas por la fuerza de Eros, que posibilita la creación del cosmos. En este sentido podemos también entender y comprender a Antígona, como guardiana de una philía sagrada que antepone lo familiar, lo consanguíneo, a lo civil. Pero no lo familiar en tanto contexto social, pues su principal reivindicación no es –la nuestra lo ha sido hasta ahora- la de lo humano en lo social, sino la de lo familiar en tanto fuerza existencial e historia destinal. Es cierto que Antígona introduce un puente entre dos esfera encontradas del mundo griego, pero su tragedia es vivirlo.
Volvamos, empero, a lo que se ha dado en llamar la arena política, en un gesto inútil por resituarnos en el ágora clásica. Antígona no se encuentra circunscrita, como Creonte, en el ámbito restrictivo de la polis, y esto es así porque ella se sabe parte de una esfera más amplia, una esfera comprensiva que alberga toda la expresión vivencial de la tierra y que sostiene la ciudad donde los hombres, olvidadizos, han abandonado, han silenciado y han arrancado el valor a las antiguas divinidades naturales y maternales, instaurando un sistema social patriarcal, con un sistema divino justificador paralelo. Por este motivo Antígona replica con estos versos a Creonte, cuando éste le pregunta si, aún sabiendo que las leyes de la ciudad prohibían honrar el cadáver de Polinices, se atrevió a transgredirlas:
“No fue Zeus el que los ha mandado publicar, ni la Justicia que vive con los dioses de abajo la que fijó tales leyes para los hombres. No pensaba que tus proclamas tuvieran tanto poder como para que un mortal pudiera transgredir las leyes no escritas e inquebrantables de los dioses. Éstas no son de hoy ni de ayer, sino de siempre, y nadie sabe de dónde surgieron”.
En la eternidad se refugian las leyes que reivindica Antígona, y solamente puede nombrarlas, porque no dejan ser escritas por el hombre, el cual, según Sófocles hace cantar al coro de la tragedia, se ha enseñado a sí mismo el lenguaje y el pensamiento, el pensamiento que implica la abstracción y que, por lo tanto, permite la escritura. En este sentido, únicamente una mujer o un hombre con un daimón como el de Antígona puede ser el guardián de unas leyes transgeneracionales que están vinculadas a un orden cosmológico que trasciende el orden creado por el hombre de la polis. Y Antígona hace su aparición a la luz de la esfera pública y masculina de la ciudad con la voz bien alta, pronunciando lo que no ha sido transcrito por las leyes humanas, por lo cual es acusada de loca e insolente, pues Creonte ve en ella una hybris y una burla para con los asuntos políticos que no es capaz de dejar impune, tomando en cuanta, precisamente, que procede de labios de una mujer:
“No es lícito tener orgullosos pensamientos a quien es esclavo de los que le rodean. Ésta conocía perfectamente que entonces estaba obrando con insolencia, al transgredir las leyes establecidas, y aquí, después de haberlo hecho, da muestras de una segunda insolencia: ufanarse de ello y burlarse, una vez que ya lo ha llevado a efecto. Pro verdaderamente en esta situación no sería yo el hombre –ella lo sería-, si este triunfo hubiera de quedar impune”.
Así, pues, desde el punto de vista de la cosmovisión masculina de la polis, la hybris de Antígona reside en el hecho de haber actuado por encima de sus posibilidades reales, es decir, reside en haber actuado como lo haría un hombre, políticamente. Por este motivo el castigo que Creonte le inflige toma la forma de una metáfora que pretende redituarla físicamente en el lugar que la mujer ocupa en la ciudad:
“La llevaré allí donde la huella de los hombres esté ausente y la ocultaré viva en una pétrea caverna, ofreciéndole el alimento justo, para que sirva de expiación sin que la ciudad entera quede contaminada”
El tirano Creonte ordena llevar a Antígona a un sitio donde no pueda hallarse resto alguno de mortal, abandonarla en su soledad, como abandonada residía toda mujer en la esfera doméstica de la vida. Pero la intención no es únicamente punitiva, sino que lo que pretende es imposibilitar el que ella pueda volver a experimentar la vivencia de la alteridad, que pueda volver a definirse en función de la diferencia y, por lo tanto, que vuelva a ofrecer resistencia. Creonte no decide utilizar los mecanismos políticos para acabar con la vida de la mujer rebelde, aniquilándola en su propio espacio de aparición, de forma que la huella de su cadáver resida ya sierre en la luz pública, sino que la desaparece, como si no hubiera existido jamás. La toma en vida y la recluye en una caverna de piedra, en un gesto que la devuelve al elemento más original, incrustándola en el mismo vientre de la madre Tierra. Gea nuevamente, la divinidad femenina primordial, como para asegurarse que nunca más volverá a brotar de donde nunca debiera haberlo hecho, cambiando la oscuridad por la luz que ilumina el mundo compartido de los asuntos políticos.
No obstante, Creonte también la castiga porque su acto de desobediencia implica un acto de fidelidad a su hermano Polinices, un circunscribirse bajo el arco de dominio de quien el tirano considera el enemigo, una traición que va más allá de la no obediencia civil, que palpita dentro de la esfera de lo familiar, pues Polinices advirtió a sus dos hermanas, antes de iniciar el ataque contra Tebas:
“¡Oh hermanas mías, hijas de éste! Vosotras, ya que habéis escuchado la crueldad de nuestro padre en su maldición, ¡por los dioses!, si ésta se cumple y si regresáis a casa, no permitáis, al menos mi deshonra, antes bien depositadme en una tumba y tributadme honras fúnebres”.
Polinices representa un ataque físico a las murallas de la ciudad y Antígona simboliza una dura embestida a sus valores. Ante esta doble falta, ante una burla a las leyes de la polis por causa de la fidelidad al hermano muerto, fidelidad que no se hubiera manifestado de esta forma en el caso de que hubiera sido el esposo, un hijo o una hija los muertos, pues hubieran escapado a los vínculos de philía que mantenían unido el destino del linaje de Edipo, y ante la traición a la particular philía política de Creonte, el tirano castiga la palabra y la acción de Antígona. De este forma intenta evitar que su ejemplo se multiplique por la polis entera, como si de una epidemia se tratara, contagiando a las demás mujeres, de la misma manera que Ismene se contagió. Y Creonte lo sabe cuando, tras escuchar la conversación que mantiene Antígona con su hermana, durante la cual esta última pide a Antígona poder compartir su destino, exclama:
“Afirmo que estas dos muchachas han perdido el juicio, la una acaba de manifestarlo, la otra desde que nació”
Sin embargo, Ismene no es la única mujer que deja ser tocada por Antígona. Eurídice también ensarta su eslabón en la cadena de acontecimientos que Antígona arroja a la luz pública inaugurando un nuevo espacio, y mediante su acción rebelde clausura el oscuro papel que tenía como esposa de Creonte para brillar de manera efímera con claridad propia, en el único acto posible, el suicidio de quien ya no pertenece a nadie, de quien es por sí misma. Por eso cuando el mensajero de palacio comunica la noticia a Creonte se ve obligado a puntualizar: la esposa, la que es plenamente madre, ha muerto. La madre, por encima de la esposa, se ha arrebatado la vida, la que decide, por encima de la que obedece, se ha rebautizado y ha actuado en función de quien era, en función de si misma, abandonando la vida con una acusación contra Creonte en los labios.
Y Antígona, la Antígona de Sófocles, también se suicida, y lo hace después de haber expresado un lamento por el rol femenino que deja atrás y que no tiene la oportunidad de ejercer, lo hace lamentando la pérdida del matrimonio, de la maternidad no vivida, sin sospechar que con su acción se constituye en madre de todas las mujeres de la polis. Y el mito sigue con María Zambrano, que pone en voz de la Harpía las palabras que Antígona silenciaba y que Sófocles olvidó:
“Si tú hubieras querido boda, la tuya, tu boda, no habrías hecho aquello, librándote así de esa historia”.
Mas no hay forma de escapar del destino de la casa de Edipo, y ahora nos sonríen tantas Antígonas, una para cada re-escritura del mito, otra que aguarda en el silencio de las ruinas de Epidauro… pero, por encima de todas, como por encima de todos, un Daimón que da cuenta de la grandeza de lo humano, de la fortaleza y la altura que puede llegar a mostrar el carácter, de la honestidad que sustenta, cobija y guarda. Desde la tragedia, caracteres arrojados a la intemperie de los tiempos son algún día recogidos por Nietzsche, y vuelven a realzar la vida, o son leídos por una pupila temblorosa, que vuelve a narrarlos en un eterno gesto que los universaliza. Pese a todo, nuevamente, lo humano esconce también la grandeza, como la de tantos, como la de Antígona, Antígona que en ningún momento vacila, pues, como escribía una mujer en poesía, ella conocía una agua grande y extraña, algo primigenio, fuera lo que fuera, de donde brota toda la vida, y sabía de aquella flor que nadie nombra, la Belleza ignota que se manifiesta en el gesto de apartar lentamente la mano de los labios, y esta sabiduría no puede ser destruida, esta sabiduría nos atraviesa y llega a nosotros desde un tiempo mucha más lejano que el tiempo de Antígona, dándonos vida y haciéndonos revivir, porque, como ella, no hemos nacido para odiar, sino para amar.
Caer sólo fue la ascensión a lo hondo.
Para Siempre: La Sombra.
J.A. Valente.
Sacrificio es la lumbre de la fidelidad
que aún resplandece sobre
la ceniza de todos los incendios y –enciende:
brasa de la dulzura, resplandor del silencio.
Hölderlin.
ERITREA.
MISCELANEAS 01.
Con motivo del reciente viaje del sumus pontífice a la Hispania. Apareció como un revulsivo, el Papa Negro Ibérico, como recitando de memoria el libro de profecías de los cátaros o del Nostradamus estas visiones:
Las líneas del poder contienen un límite con los elementos o circunstancias que entorna. Se encuentran algunas que son más frágiles en franquearlas. Actúas desde tu lado y sin empatía no puedes sobrevolar los horizontes del otro, a quien tratas de aplicar la fuerza.
Las profundidades hasta donde sondea el mensaje, se puede quedar corto, simplemente impresionar sobre la coraza del contrincante si es objeto humano pero siendo sobre los elementos de la naturaleza no te queda más que destruir, o transformar si sabes.
Pero pocas veces estamos en las orillas de los entornos, estamos en un medio natural por supuesto, y sociológico. Se mueve todo pero nada se sale, a no ser que sea una revolución o un tornado. Si llueve te proteges, si hace sol vas por la sombra, es cuestión de moral. Y por la moral y la naturaleza nos quedamos abotargados siguiendo un camino en que, por miedo, queriéndote proteger, no pruebas los límites del poder.
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Si el límite de la expresión se escapa lo normalizamos. Aprendemos de nuestros antepasados y nos formalizamos. Continuamos con nuestras neuras y no evolucionamos. Millones de años nos separan, no somos ni la testa de una ola que pronto se esfumará en espuma para volver a ser de la misma esencia básica a la que pertenecemos y olvidamos.
La belleza no tiene límites y por eso a veces es incomprensible, y su infinita forma de buscar el mensaje puede resultarnos cruel por confundirnos, por marearnos en sus altos mares. Pero no es así, no estamos perdidos en un océano cósmico, no somos más que un chorro de ese manantial que no cesa, que nace del mismo capricho, pecado o necesidad de la creación. Y somos la última agua, la más fresca, por eso desde los primeros borbotones hasta los actuales nos separan millones de años, oh libélula, siempre fiel en el río de la vida, la belleza. ¡Única entre allí y aquí!.
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La belleza siempre supera a la obra misma si el receptor es capaz de disfrutarla. Aquel que sepa contemplar la hermosura de la creación sabrá transcender a los secretos de todas las historias, a las cláusulas inconogcibles de todos los misterios, y se le concederá ser legatario del creador. Porque solo con ver sabrá, solo con vivir comprenderá, solo con morir sentirá, solo con soñar alcanzará, solo con contemplar herederá, y solo con mover emancipará.
Ya son muchos siglos de vanidad que el hombre se relaciona con ella pero no ha sabido contemplarla con la tranquilidad y el sosiego de congeniar a un mismo plano, cara a cara, liberador de nuestras brumas mentales.
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No hay nada extraordinario en tu vida, extraordinario fue volver en ordinario los acontecimientos en ella. ¿Algo de especial? lo ordinario revivido en los sueños. Vivir la vida dos veces, cuando te enteras. Ya la nostalgia es no haber soñado porque descubres que en este mundo hay que vivirlo todo al menos dos veces.
¿Por qué surge todo si la naturaleza lo vive todo en sus múltiples ciclos?, ¿por qué no la creación también surge dos veces?
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A veces nos traicionamos en favor al amor que profesamos. La ley de los contrarios siempre ha funcionado.
Todo lo tenemos a mano y eso Caín lo ignoró, porque hubiera aplicado la ley por igual, la del magnetismo, más de la mitad de la ley de contrarios a su favor. Su mito es más complejo, su lucha también.
Es difícil resolver la cuestión, son dos leyes del mismo rango derivadas de la única. Lo único que hay que evitar es el centro de atención o egoísmo.
La ley del tú por mí, del ciento por uno es la que encierra la del yin yang con sus contrapuntos de peso. No hay centro porque está implícito en su perfección circular: contrarios a igual paso rotativo reproduces en el centro de la igualdad la sencillez de lo único que vale la pena. Ni tú ni yo, todo o nada. La vida pasa y la belleza responde por nuestros actos de engrandecerla, de comprenderla es lo que estando en movimiento lo para todo, cambiándose permanece. Traicionándose es fiel, amor
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La belleza tampoco es ubicua, tiene sus formas y comportamientos.Aunque ofrece todo lo que vierte, emana siempre. No es un espejismo aunque su diversidad es infinita superando a la imaginación, siempre está presente pero nunca concreta porque se pasa.
No se define su fluir y las civilizaciones no han sido más que presas de su ambición y se estancaron.
La belleza es puro circuito como el de la naturaleza del agua, pero nunca llueve a gusto de todos. Y muy temperamental a veces atemoriza porque trastoca todos los cánones y estructuras de la sociedad. Las culturas, antropológicamente no son más que un colchón donde dormita la imaginación, despertador detector de la humedad en el ambiente, de la hermosura en las atmósferas. Clara de día y dúctil de noche, actúa sin la moral del sol y la sombra, conforme a su sintonía de dejarse fluir por niveles, estadios, visiones, percepciones, amores, experiencias y milagros.
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Tan olvidadizas son la belleza como las sequías. Cisternas, mejor manantiales es lo que necesitan los pueblos. Cantar para no ser desgraciados, liberarse de la esclavitud, destronar el hambre. El poder de una música celestial romperá a tronar en cualquier momento que las enterradas ranas de los sedientos caminos croarán, hasta saciarse de lunas que se reflejarán en los charcos satisfechos de vida.
Ha mucho tiempo que los pobres están haciendo el indio con su rogativa.
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¡Qué es lo que me cuentas, si no somos más que primates colgados en nuestras telarañas del pensamiento.
¿Cuánto tiempo hace que no hemos paseado por los paisajes del alma?, ¿a qué esperamos?, cuando la gloria y el tiempo se han detenido, a una luz perpetua y quieta, alcanzando nuestro cénit de los pensamientos. Entonces nos comportamos como otros bichos en otro hábitat, basta hacer reír a un moribundo con prepararle un contratiempo a su último suspiro, un hipo antes de su profunda respiración pueden decir muchas cosas y jamás oír menos.
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La hermosura de un silbido y un poema se pueden equiparar, ¿qué pasa con las palabras?, también disfraz musical de indicar las cosas. Las palabras indican, los silbidos disimulan, no tienes que disfrazar ni acorazar nada, simplemente manifestar tus necesidades no intereses y entonces todas las palabras no se contradirán. Pero aún les falta el paisaje del acento, que para eso se apoyan en el aire.
La respiración, el aire, el ritmo y la sonoridad pueden ser comunes, las palabras son lo diferente, por su soplo, aunque no su intención, aunque no sus ideas o emociones. Siempre es una exteriorización de espacios interiores, como la música emanada de instrumentos de cuerda. Las palabras provienen de la música.
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El sol y la sombra en la plaza de toros es como un negativo fotográfico de la sociedad. Todo lo que está permitido hacer en la solana del ruedo no está bien visto a las luces convencionales de la calle, y todo lo que en la sombra del círculo es puro en la sombra de lo público es turbio.
Parece la tesis de un sistema policial, pero a éste le interesa más los pasillos y corredores, ya que allí está todo el tejemaneje, los demás ya estamos colocados como nos mandan.
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Si la letra de la canción dice salud, dinero y amor, prefiero sabiduría, belleza y amor. Otra tríada donde me proteja que en lo de por sí debe ser añadido y en lo que estamos para buscar.
El amor no es dado como añadido sino también hay que buscarlo. Es el camino, es el punto de encuentro, de que todo el mundo sabe que se ha ido a por algo, y a menudo se olvida el porqué se ha desplazado. Un motivo olvidado hay que soñarlo para recuperarlo. Y una vez consciente en que sabes para que te has puesto en marcha hacia el encuentro, las tríadas serán conforme a tu personalidad, y entonces tu forma de amar entonará el ritmo de tu canción.
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Oh Cenicienta qué hadas madrinas te tocaron, que tuvieron que escribir un cuento sobre un tema justo a las doce. ¿Pero qué Cenicienta es que a esa hora tan en punto tiene que dejar de amar y de soñar a la vez, aunque su realidad no parece el odio.?
Quitemos las corazas cenizas que cubren nuestro más rojo mágico de la sangre, porque es como un cáliz que nos consagra nuestros sueños porque son hermosos. Vas alternando la realidad con los sueños, una de cal y otra de arena. Y construyes no castillos en el aire, sino repartes a domicilio, mensajero que llevo una carta que no tiene nombre, no tiene señas, no tiene consignas, y es para ti, ese don que entrega al aire es para ti, un hada un duende una magia un pegamento en la brecha entre lo irreal y lo real.
CRÓNICAS DE BELLARRISETA.
Continuamos con las historietas que se contaban en la casa de Quinto Sertorio (o Manolo Calvo), el romano que nos trajo la universidad a la Hispania.
Érase
- El pintor Vincent Von Vadenes amaba a su pequeña ciudad, Osca, que ni era capital ni pueblo, sino un oasis de despreocupaciones y soledades. Y por eso, cuando se acordaba de lo original de su lugar, tocaba el tambor, para no olvidar la universalidad de los ritmos.
- Bárbara Truenos i Relámpagos tuvo una hija, Brígida, que fue más santa que su madre. Su monedero o pañuelo siempre estaba dispuesto a los pedigüeños. Su marido, Pepe, que a menudo estaba de chatos contando historias nunca escritas, un día ebrio, le pidió dinero para echarse unos cuantos vinos más y ella se lo negó, no porque no quería, aunque nunca le confesaría la dilapidación familiar que Pepe sospechaba, sino porque era la hora crepuscular y ya el pañuelo-monedero estaba vacío. Todos los pobres pedigüeños del barrio ya habían peregrinado por la despensa de casa de la hija de Bárbara Truenos i Relámpagos.
- -¿Cuándo empiezas?- le preguntó un hermano a otro, -¿no ves que fallece nuestro padre?
Toda la gente que estaba alrededor de la agonía esperando el óbito se quedaron perplejos. ¿Qué quería decir empezar?, si no había herencia, si no había llamada de convocatoria por la personalidad del yacente, si no había más que acabar con el rito de los tristes años de la vejez.
En eso que lo oyó de improviso el moribundo, que era sordo, pero cuando uno se muere dicen que oye todo, y de pronto y con sorpresa se sobresaltó medio cuerpo de la cama como un arranque quijotesco y dijo para reasombro de las plañideras que estaban en segundo término “¿qué sinsentido es éste decir en un momento único?”
Se levantó un ruborizado rumor de los presentes. ¡Mandar empezar no sé qué a un hermano en un momento como éste!, si no es a rezar, a apagar las luces y encender las velas, a avisar a la funeraria, a empezar ¿qué si no? La sorpresa y con ella el postergado silencio al rumoreo se apoderaron del ambiente.
Era un pensamiento único que pasaba entre las mentes de los dos hermanos, que era desvelarle el secreto pendiente que debía compartir el viudo, que se iba al otro mundo, al encuentro con su mujer.
· En el cuarto imperio romano había un monarca de una península del Mare Nostrum que estaba relacionado maritalmente con otra península, relación, que por ser menos pretenciosa (territorialmente) que las del césar, no sufrió los problemas ni las payasadas de bragueta que colmó al emperador.
· Érase un cuadro colgado en una estafeta de cobros de calderilla. Era bonito por lo que dejaba intuir o asomar en su tela: la propia calle que todo súbdito creyente subía de propio para pagar las bulas. Era la propia cuesta de la vida de cada pudiente contribuyente iba trocar su posible muerte infernal en vida en destino. Lo que parecía tan mágico y abstracto era la propia confusión de los obligados que no sabían si las fosforescencias eran como la de un espejo panóptico que les reflejaba su áurea de mala cara por la imposición religiosa de pagar, o una obra de arte último grito ultra-tecnológico-vanguardista a cuatro dimensiones regalada a la mafia para los controles de esa burocracia.
· Era sufrimiento y gozo, taquicardias y reposadas respiraciones, estar alerta y estar relajado, estar al acecho y estar dormidos, estas facultades dispares y contradictorias solamente las realizaban dos animales que pertenecían a un circo de los pocos que quedan en Siberia, eran un mamut que andaba de puntillas y un tigre leonado de las estepas, el elefántido sufría y gozaba porque casi se movía como una danzarina de ballet, el felino porque por donde se movía no se oía pero se presentía en escena y amanecía por las espaldas de los espectadores, pero sufría y gozaba por la vertiginosa extinción de su raza.
Ambos se dieron cuenta que poseían poderosos colmillos y poder entre las escenas de animales. Pero ese sufrimiento para la representación humana en que los enaltecía casi a símbolos divinos vivientes en el ghetto de un circo olvidado en las heladas campañas de un imperio olvidado, les hizo extinguirse de tristeza. Pero fueron únicos.
· Érase una vez una bruja sórdida aunque reconocía la belleza de las cosas. Eso era lo que la salvaba. Entre sus prejuicios ocultos intentaba abrir siempre alguna puerta o ventana a la ansiedad de sus impacientes pedigüeños que le acudían a la consulta. Aconteció por aquel entonces que una clienta suya estaba enemistada con un proveedor de venenos, y éste lo sabía y la bruja también, pero como no afectaba a sus relaciones comerciales, no se mencionaba la anécdota relacional.
La bruja tan lista como vieja, quiso averiguar agudamente la causa de esa enemistad con esas personas que tenía en su entorno, y le dijo a su proveedor: “te regalo un cuaderno para que prepares una lista de los principios activos más temidos junto con las mesuras que utilizan los druidas. Necesito curar enemistades entre capuletos y montescos”.
Pero el suministrador, que era de olfato fino, nada condescendiente y con la ceja derecha levantada le conjuró que el cuaderno sería para escribir más bien una tragedia, ya que los remedios que se elaboran para este fin son más amargos y purgativos de los que se tomó Romeo.
· Érase una persona que su raza era de mil leches, igual tenía rasgos asiáticos con sus ojos que facciones hindúes en su cara y dedos, o tintes de piel cetina como algunos indígenas de la polinesia que a su vez poseía formas anatómicas africanas, de pupilas glaucas galas y pelo negro lacio de los amerindios. E igual de universal era su cuerpo que su lenguaje, era músico y solo sabía comunicarse interpretando, relacionándose con la atención de su silencio fuese el idioma que fuese, ya que estaba atento a todos los diálogos, incluido gestos y miradas. Su universalidad no quedaba solo patentada en sus raíces carnales y culturales, sino también en lo que pensaba y transmitía.
Este ser, ni judío ni gentil, ni mestizo ni exiliado, ni indoeuropeo ni africano, ni bárbaro ni paisano, se comunicaba con todo el mundo, por eso existía, pero con quien más se relacionaba era con el cosmos. Su casa no era de aquí, su casa era extraterrestre.
· Érase una vez una máquina de pensar. Diferente a las computadoras que funcionan a base de energía eléctrica. Ésta funcionaba cuando la luz solar cruzaba el agua, y a parte de pensar gracias a este cruce elemental, sentía según el calor que recibía, el líquido vibraba y por eso que mostraba imágenes parecía que vivía. ¿El intelecto vive por sí mismo o necesita respirar aire?
Era una bola de cristal y captaba la aura de la gente que le consultaba o percibía el ambiente y la luz de donde la trasladaban para sus artes adivinatorias. Su forma de pensar era mediante el lenguaje libre de semántica y significados pero estructurado, en caleidoscopios y ondas de colores que se formaban en su interior. Era la persona, usuaria o interlocutor que tenía que dejarse casi hipnotizar por las fantásticas aguas que se le formaban imágenes que borraban los pensamientos prefabricados del consultante, y con su vacío mental encontraba la verdad de lo que buscaba.
· Érase una vez un mosén que tenía sus pérfidas debilidades. Y tanto era su curiosidad que hizo caso a un charlatán que le dijo que en el último mes antes del efecto dos mil no iba a ocurrir lo que ninguna navidad hasta ahora se había ocurrido provocar, solo que alguna peste. Lo que no le dijo el adivino a sueldo era si la pandemia era sexual o de hambruna. Pero por si acaso, se procuró de lifaras y banquetes orgías, y así experimentaría desde su abadía, cual era la entrada del mal. Aprendió mucho, y sin cicatrices en su existencia, puro como un lienzo sin guarras pinceladas antes del día de los inocentes ya era arzobispo, pero claro faltaban pocos días para ser cardenal, entonces convidó a todos sus colegas para celebrar las navidades con una nueva reelección a ser candidato papal.
Mosén tenía las cartas muy bien guardadas, parece que sus naipes eran del tarot, así él sabía interpretar la jugada aunque perdiese y aprendió, cuando más debilidades más. Más campo de cobertura para camuflar sus ambiciones. Mosén que era de una villa y quería acabar en Roma, sabía que su mala baba estaba resguardada en sus pañuelos de póker.
La escalera jerárquica de sus dogmas era la que borró toda la sensibilidad o conciencia por lo espiritual.
· El viejo indio conocía a la perfección sus viejos mocasines. Había compartido muchas lunas llenas equinocciales las singladuras de sus caminos, obstáculos y temperamento, por eso podía hablar de sí mismo, y confiar en una seguridad que él ya tenía a prueba en muchas de sus vicisitudes por los recorridos que conocía.
Aunque el anciano se calzaba con sandalias para ir por casa y el huerto, no necesitaba mocasines ni botas importadas para los empeños y esfuerzos que antes estaba acostumbrado a sufrir solitariamente por los paisajes escarpados de sus territorios en busca de víveres, y aunque también buscaba otras cosas de indios para satisfacer su integridad humana.
Un día se le ocurrió hacer una ociosa excursión a las cumbres, estaba contento y aunque no había observado bien el oratge supuso que hacía bueno porque para ser invierno no era un día helador.
No llegó a las cumbres porque nevó justo a mitad de su camino, y sus viejos mocasines se descosieron a pesar de estar engrasados con manteca de caballo, ya que el hilo del cosido estaba tan reseco de estar guardado en el armario oscuro que cuando se mojaron por el roce de la nieve se deshilachó el empeine de la suela.
Bajó descalzo. Por eso a unos descendientes les llaman pies fríos, a otros pies descalzos. Y ya no tuvo nunca valor de confiar con el cómodo calor de la experiencia. Y se cambió al dicho que dice “más vale nuevo por conocer que viejo conocido.”
(PARÉNTESIS DE AMOR
Confuso me perdí, pero perplejo me quedé, avispando lo que mi ignorancia perdía, pero mi perdida memoria agradecía. Allí sin menoscabar el alto divisé, tantas veces y tantas edades, lo que en el amor se comprende por sedimentación. Consolidemos nuestra aventura, que no zozobre cuando sintiéndote una mísera barca tu libidinosidad es la del océano.
***
No puedo decirte que te quiero, por eso te quiero, donde más no puedo, allí donde no me quedo, sin ser, sin saber que hacer, más allá de ti, por cuanto pensando en ti, a través de ti, en lo que la alegría por descubrirte me perdí.
***
Estando en el arroyo entendí que no me quedé, sino me fui, allá donde estaban olvidados sin más los elementos de la ociosa naturaleza, libre de pensamientos, sin recurrir a la más libre levedad de ser, porque frente a la belleza te paras y no sabes dónde quedarte.
***
¿Qué te crees que encontré?, un adoquín en mi almohada, en vez de un sueño envuelto, ¡por dios, qué ha ocurrido sin pensar?, una tormenta entre sábanas, en el desván, en los libros y recuerdos, y amargos se han agobiado de la electricidad y del pavor del agua. ¡No podemos hacer nada, nuestros recuerdos explosionan y me derrito entre lágrimas que me hacen ver estas fosforescencias de estos fuegos naturales.
***
Si soy esclavo del amor, a ti qué te importa! Si todas las estrellas se agolpan sobre mi mirada y las flores, los pájaros y los insectos, a ti qué te importa! Y si lo demuestro todo, como una infinita onda navegando en el océano, a ti qué te importa! Y si no puedo más con la tormenta de un eclipse, la luna sombreando a la tierra, a ti qué te importa!
Hay más caminos, inverosímiles que recorrer, no todo está diseñado ni determinado, no todo está perdido. Creo, sin embargo, que quedan muchos más por navegar. El amor no es ningún grillete sino un ancla en cada puerto. Por eso, quererte, es más un paso firme y fijo en el universo. Quererte estrella mía, a ti que te ví un día en el crepúsculo y siempre me acompañas en los atardeceres, creo que me pierdo en la inmensidad de lo que absorbe la luna.
El cielo entonces es mío, pero siempre ha sido tuyo vida mía, allí queda todo, a la gravedad de una estrella que continúa, siempre en el firmamento.
***
Ya no queda nada. Entrañables historias que no resucitan ni a pesar de los milagros. Pero el amor sigue en sus rescoldos. El viento sopla siempre en los cabos, las vistas son avanzadas y penetrantes, y todo aventurado que se acerque lo alcanzas con tu faro. Allá va, la deriva está por perder, pero por ganar ya hemos apostado con la luz con la fuerza de la ruta, para que esos marineros nos cuenten lo que han perdido en su periplo.
***
¿Por qué crees que me paré? porque busqué un ritmo universal hasta igualar los de atrás con los de adelante. Para que todos fueran los primeros.
FIN PARÉNTESIS)
CALLE LA ZARZA III.
Una vez Manolo Calvo sorprendió a un caco saltando por la cancela. Manolo le invitó a tomar unos tragos en el taller y lo sedujo a que olvidara de robar. Mientras entre copa y copa le contó estas historias, que el huésped, apabullado y perplejo con ciertos mareos de más, salió por la puerta, como un amigo:
- Había un mercenario paranoico que siempre se le veía combatiendo en el bando más poderoso de la contienda. Como no sabes como va acabar la guerra, cada vez aparecía con más galones, defendiese el bando que defendiese. El trabajo de acabar cada vez con más gente le cundía. Por eso, chusquero, soñó en ser general y librar batallas desde su despacho.
Pero ya ninguna guerrilla le contrata para realizar sus espectaculares hazañas bélicas. Nadie se fía de él, puede que estando en tu bando, esté comprado de antemano por el adversario, se gire y te dispare.
- Las mazorcas que recibía en secreto el equino de la mano de la niña eran para él crujientes galletas como huesos de flores. La ternura salvaje alcanzaba más allá de la terrestre, eran dimensiones vivientes distintas unidas por la delicadeza de pequeños placeres en la que la naturaleza permitía que se comunicaran en silencio los dos, el atrevimiento de la generosidad del poder infantil y el indomable carácter de un macho castigado a labrar.
- Érase un pulpo de especie mediterránea. Los biólogos dicen descubrirle ancestros en los mares índicos, por lo que debió de atravesar los mares rojo y negro. Otros llegan afirmar que tiene rasgos genéticos como los octópodos de los mares de la china.
Pero hablar de este cefalópodo es por su singularidad, se adivina una asimetría en sus ojos y extremidades, y sobre todo por su tinta-sangre. No la emplea para defenderse y huir, sino para escribir letras, como buen ácrata, en las aguas de los mares. Sabe que se borran en el ondular de las fluctuaciones y turbulencias, pero que invocan en sus fosforescencias a todos los peces poderosos, hermosos, de los siete mares. Por eso, sabe que tiene que ser todo terreno, polifacético y sincronizado con sus siete o nueve tentáculos, como estraleta en mano, capaz de realizar múltiples tareas simultáneas disimulando con su holismo natural si le sobra o le falta un brazo. Por eso en su comportamiento lo estudian los sociobiólogos, en sus facultades los filósofos, en su puesta en escena los cineastas, pero lo que más le fascina a los poetas es la universalidad de su escritura marina.
- Una cenicienta, que lo era, por eso mismo tenía un decidido carácter pero un destrozado temperamento, domesticó a su marido por egoísmo y por amor. Si hubiera desterrado su egoísmo infantil en las tareas domésticas los esfuerzos de su marido hubieran conquistado castillos.
- Érase una historia burocrática kafkiana, al estilo de pase por aquí a exponer sus preocupaciones cuando quiera mientras viva, ya que cuando se muera usted se quedará satisfecha la petición.
La agencia de viajes a la eternidad anunciaba la venta de dos clases de nichos, para los que fallecían y para los vivos que quisiesen provisionárselo. Pero éstos últimos se debían apuntar en una expansiva lista de espera y en realidad nunca los compraban. Así pues, pareciendo que la agencia anunciaba dos productos, vendían uno, con precisas y determinadas condiciones, si estás muerto entonces adelante, el otro producto se quedaba a la expectativa de que si estás vivo espera y vuelve cuando quieras, como Sísifo.
- Estaba el califa probando con su mano derecha un “bocatto di cardinale” en eso que sin entrar ni cruzar el umbral de sus aposentos ni apoyarse en ellos su mano izquierda se le despidió, sin compartir la celebración que el jeque quería realizar a dos manos y a todas bandas.
Hasta ese momento no se había dado cuenta que estaba manco, que tenía un muñón en la izquierda y que la diestra ya se ha había preocupado por disimular esa falta y que no se notara. Siempre se había creído que una mano es hermana e intimida con la otra, y entonces se acordó de aquella vez que un infiel le contó aquella frase tan fea de que lo que sabía una mano no tenía por qué saberlo la otra.
- Érase una plaza mayor que no tenía reloj público pero daba las horas con sus cuartos. No había espectáculo en el cruce de las saetas, ni nadie sabía con exactitud la hora pero se daban con tal claridad y parsimonia que se oía, desde las comarcas vecinas. Por lo que todos los del lugar no eran puntuales al minuto digital sino al cuarto sonado. ¡Sí! esa cortesía de un cuarto de hora actuaba en la salud de los habitantes, no se estresaban, qué más da un cuarto antes que después, ¡el pueblo es pequeño!
- Érase un reloj que estaba sordo, entonces a veces no oía bien las horas que marcaba y se le olvidaba en la hora que estaba y no llegaba a todas las horas y cuartos del día. Eran los ciudadanos del lugar, quienes notaban cuando se paraba, los maleducados le chillaban desde el medio de la plaza y los más discretos se subían hasta el cénit de la torre de marfil y un poco apurados le movían las saetas a la hora oficial, más o menos.
Y así él continuaba, su problema no era ni la cantidad ni la puntualidad sino que sonara bien, pero sobre todo, exacta y sonora la hora del ángelus. Así nunca olvidaba los días, que para él empezaban en la hora central del mediodía.
· Érase una vez que la capa de ozono estaba deteriorada por el hombre, y la delicadeza de su cuidado no la prestaba bien, para que se regenerase y cubriese, la raza humana. Ésta sin embargo prefería soluciones más prácticas, vestirse con gafas oscuras, de diseño estilo de insectos negros para camuflarse del fulgor solar.
Había gente, entre esa raza humana, que sí se atrevía a mirar, de frente, al astro sol, al menos, milésimos segundos, para fortalecer su mirada sin cristales protectores, con una mente libre todo entraba y salía por sus ojos, y sus pensamientos no estaban recalentados entre sus protectoras gafas negras de los prejuicios. Si libres miraban al sol por el día, claros veían el titilar del firmamento nocturno.
Pero la humanidad se quedó de este asombro estelar, solo con el juego del reflejo de la luz lunar en sus fases como estrella menor.
· Érase una gran bañera que estaba repleta de pompas de jabón. Todas flotaban por su espacio y surgían del agua de la fuente. Emanaban membranosas con una piel transparente y esférica con sus reflejos de luces.
Sus caleidoscópicos colores íricos que le injería la luz eran sus emociones que se quedaban dentro de su vacío esférico como sentimientos interiores que se condensaban en imágenes o recuerdos de colores hasta, que su rebosamiento o roce desaparecían sumergiéndose en su nada, hacía explotar la ampolla vibrátil y sus cenizas esponjosas de jabón volver a sus orígenes del elemento agua. Pero lo que se iba quedando en el ambiente de la bañera era esa calidez etérea que expelían las burbujas cuando faltaban. Ese calor que necesita un gran dios para bañarse en su fastuosa bañera de la tierra. Oh Poseidón, necesitas de los rayos de tu hermano Zeus para ambientar ese calor vital de los sentimientos humanos que se esparcen de las burbujas con piel membranosa que somos.
Por favor, por lo menos no contaminen, y piensen: los dioses bajarán a bañarse cuando estemos dispuestos con nuestro vapor mental emocional.
· Érase un mago que había aprendido secretamente el oficio por tradición familiar y había heredado una varita mágica. Una vez se proyectó con ésta sus tres deseos, como a la lámpara maravillosa: belleza, amor y gloria. Y lo consiguió pero le ocurrió lo que a todo al mundo le pasa cuando cambia de condición a mejor, que olvida la anterior.
Olvidó, por tanto, que era mago, y mostraba su varita mágica a los niños que le visitaban como un objeto más de decoración sobre la campana de la chimenea de su hogar.
· Érase una vez el señor del rencor. Que no era señor sino hijo malcriado de un señor que se creía marqués, éste en realidad era un personaje que bebía vino y cava en las tabernas para matar su soledad. Ambos convivían en el mismo techo. Su hijo no le acompañaba de tragos, porque era un abstemio, algo de eso le hacía ser rencoroso (que no quiere decir que los que beben vino no lo sean, pero al menos olvidan).
El señor del rencor tenía tantas leyes y sofismas a la hora de razonar sus posturas radicales, que su padre, en honor al vanidoso matemático, le llamó pitagorín, pero solo sabía contar sin fecha de caducidad los malos hechos que le reprendían o dejaban de hacerle, entonces, aunque hubieran pasado siglos de olvido y reencarnación, como una verdulera te espetaba en sus argumentos, aunque no tuvieran colación, lo que uno tenía por superado u enterrado.
Te entresacaba aquellos trapos de aquel perdido momento que para ti no servían de nada aunque no los desecharas y sin tener nada que ver con la discusión podía hacer ver qué fibras son las que te manchan de ruidos tu alma tranquila.
El señor del rencor parece el señor de los anillos, perdón, el señor de los esfínteres cuando razona con sus sofismas, quiere cerrarte la boca para que no respires, quiere pararte el corazón para dejarte ‘kao’, quiere romperte el culo para que te incontengas fecalmente como a un torturado. Sus bases son viscerales, ya lo conocemos. Va de hijo de marqués, parece pulcro de formas para disimular los roces de sus batallas. Su sensibilidad no ha despertado a nadie con un beso, lo que busca es sangre. A drácula ya lo tenemos superado por muy encapotado y romántico que se nos presente.
· El sufí tenía un tercer ojo en la frente. Era como una cicatriz vieja abultada y vertical, que cuando fruncía las cejas se le ponían carnosos los labios de sus arrugas y dejaba ver entre el respiro de una pequeña fístula todo lo que es válido para el conocimiento y no es capaz de captar la vista normal. Veía con mayor refinamiento que entraba hasta dentro de la propia imagen, como rayos equis del alma. Para alcanzar la totalidad de su experimento místico concentraba el poder de atención sobre su frente, dejaba que los lóbulos oculares se moviesen como si soñaran, y en trance danzaba en peonza con un arrebato rocambolesco tan rápido que invertía el valor de sus percepciones. Todo le iba a él, todo entraba en él, la noche de los tiempos, las almas, las maravillas y los abismos de la materia. Todo le iba a él pero hay una lucecita que alumbra el espacio que ocupa un ser, y esa es la que cuenta y nos detalla todas las similitudes que tienes en común con la grandeza del conocimiento.
ENTORNO A M Madre
A Aurobindo
S Satprem
(1ª PARTE)
Sri Aurobindo y el Futuro De La Tierra.
Nos encontramos inmersos en un estado de transición hacia un futuro desconocido. El mundo que viene no será ni mejor ni peor sencillamente porque nuestros parámetros actuales no sirven para medirlo. El camino nos conduce hacia algo totalmente nuevo que llegará a través de la mutación: el Nuevo Ser que aquí y ahora se está gestando.
A veces, un gran Pensamiento errante contempla las eras que están por llegar, capta la Fuerza en su eterno fluir y precipita sobre la Tierra la Visión poderosa que es como un poder de hacer real lo que ve.
El Mundo es una visión que se va haciendo verdadera, su pasado y su presente no son el resultado de un oscuro impulso que sube del fondo de los tiempos, de una lenta acumulación de sedimentos que van formándonos poco a poco –y encerrándonos y ahogándonos-, sino de la poderosa atracción dorada del Futuro que tira de nosotros a pesar nuestro, como el Sol tira del loto en el barro, y nos obliga a una gloria más grande, que ni nuestro barro ni nuestros esfuerzos ni nuestros triunfos del presente podían prever ni crear.
Sri Aurobindo es esta visión y este poder de precipitar el futuro en el presente. Por un instante, vio, y lo que él vio, van a realizarlo las eras, y millones de hombres, sin saberlo, van a ponerse en búsqueda del imperceptible estremecimiento nuevo que ha invadido la atmósfera de la Tierra.
Así, de Era en Era, vienen grandes seres entre nosotros para abrirnos una nueva página de la Verdad en el sepulcro del pasado. Y esos seres son verdaderamente los grandes destructores del pasado, vienen con la espada del Conocimiento y rompen en mil pedazos nuestros frágiles imperios.
Sri Aurobindo apenas es conocido por un puñado de personas, y sin embargo, su nombre seguirá resonando cuando nuestros grandes hombres de hoy o de ayer estén enterrados bajos sus propios escombros. Su obra es comentada por los filósofos, alabada por poetas, se habla de su visión sociológica, de su yoga, pero Sri Aurobindo es una acción viva, una PALABRA que se realiza, y cada día podemos ver, bajo las mil circunstancias que parecen desgarrar la Tierra y romper sus estructuras, el primer reflujo de la Fuerza que él puso en marcha. A comienzos del siglo XX, cuando la India empezaba a batirse contra el dominio británico, Sri Aurobindo, que habrá sido uno de los primeros en emprender aquella lucha, exclamaba: “¡Necesitamos rebelarnos contra la Naturaleza universal entera!”.
Pues el problema es radical. No se trata de aportar una nueva filosofía al mundo, ni nuevas ideas, ni las llamadas iluminaciones. No se trata de hacer la Prisión más habitable, ni de dotar al hombre de poderes cada vez más fantásticos; armado con su tecnología el hombre sigue siendo un hombre impotente y profundamente doloroso. Se trata, dice Sri Aurobindo, de: “crear una nueva naturaleza física que sea la habitación de un ser supramental en el seno de una Nueva Evolución”. Y continúa diciendo que “la imperfección del Hombre no es la última palabra de la Naturaleza, pero su perfección tampoco es la última cumbre del Espíritu”. Más allá del ser mental que somos, se abre la posibilidad de otro ser que se pondrá a la cabeza de la Evolución, como un día el hombre se puso a la cabeza de la Evolución entre los monos. “Si el animal –dice Sri Aurobindo-, es un laboratorio vivo en cuyo senos la Naturaleza formó al Hombre, el Hombre mismo es igualmente un laboratorio vivo y pensante en cuyo seno, y con su colaboración consciente, la Naturaleza formará la suprahumanidad”.
ROMPER LOS MUROS DE LA PRISIÓN HUMANA.
Y Sri Aurobindo vino a decirnos cómo hacer ese otro ser, ese ser supramental; y no sólo a decírnoslo, sino a hacerlo, a abrir el camino del futuro, a acelerar sobre la Tierra el ritmo de la Evolución, la nueva vibración que reemplazará a la vibración mental, como un día un pensamiento vino a turbar la lenta rutina de los animales, y nos dará el poder de romper los muros de nuestra prisión humana.
Y ya está hundiéndose nuestra prisión. El final de un estadio de la Evolución viene generalmente marcado por un fuerte recrudecimiento de cuanto deber salir de la Evolución. Este estallido paroxístico de todas la viejas formas lo vemos ya a nuestro alrededor por todas partes: nuestras fronteras, nuestras iglesias, nuestras morales se hunden. Y se hunden no porque seamos mezquinos, inmorales, irreligiosos, insuficientemente sabios, insuficientemente humanos, sino porque precisamente ¡estamos terminando de ser humanos!.
Se acabó la vieja mecánica, porque estamos en transición hacia OTRA COSA. No es una crisis moral lo que está atravesando la Tierra, sino una CRISIS EVOLUTIVA. No estamos en marcha hacia un mundo mejor ni peor, estamos en plena MUTACIÓN hacia un mundo radicalmente diferente, tan diferente como el mundo del hombre pudo serlo del mundo de los monos. Estramos en una “nueva Era”, una Era Supramental. Nos marchamos de nuestros país, erramos por los caminos, se buscan aventuras, hacemos huelgas aquí, reformas allá y nuevas revoluciones, pero realmente no es eso lo que hacemos. Estamos buscando un NUEVO SER. Sin saberlo, estamos en plena revolución humana.
Es muy posible que se nos escape el sentido de nuestra propia revolución, porque queremos prolongar lo ya existente, mejorarlo, refinarlo, sublimarlo. Quizá el moni, cuando estaba en plena revolución simiesca para producir un hombre, cometió el mismo error; quizá quiso hacer un supermono, capaz de trepar mejor los árboles, de cazar mejor, de correr mejor, dotado demás agilidad y de más astucia. Nosotros también, con Nietzsche, hemos querido hacer un “superhombre”, que sólo era un hombre superior; o con los espiritualistas hemos querido hacer un supersanto, mejor dotado de virtud y sabiduría. ¡Pero no tenemos nada que hacer con la sabiduría y la virtud humanas!. Incluso llevadas a su paroxismo, no son otra cosa que la vieja pobreza dorada, el reverso glorioso de nuestra tenaz miseria: “La suprahumanidad –dice Sri Aurobindo- no es el hombre elevado a su cenit natural, no es un grado superior de la grandeza humana, del conocimiento del poder, de la inteligencia, de la voluntad, del genio, de la santidad, el amor, la pureza o la perfección humanas”. ES OTRA COSA, otra vibración de ser, otra conciencia.
Pero si esta conciencia no se sitúa en las cumbres de lo humano, ¿dónde la encontraremos?... Quizá, sencillamente, en lo que más hemos descuidado desde que entramos en el ciclo mental: el cuerpo.
Es nuestra base, nuestro fundamento evolutivo, la vieja fuente a la que regresamos siempre, y que nos llama dolorosamente haciéndonos sufrir, envejecer y morir. “Su misma imperfección –dice Sri Aurobindo-, oculta el impulso hacia una perfección más alta y más completa. Contiene el último finito, que aspira al Supremo infinito. Dios está encerrado en el barro, y el hecho mismo de este encierro impone la necesidad de hacer una brecha en la prisión”. Ahí está el viejo Mal nunca curado, la raíz que siempre rebrota, la oscura matriz de nuestra miseria, apenas diferente de cómo era en la época de los lemúridos. Es esta substancia física LO QUE HAY QUE TRANSFORMAR; de lo contrario, echará por tierra, uno tras otro, todos los artificios humanos o suprahumanos que le pongamos encima. Este cuerpo, esta substancia física, celular, contiene poderes omnipotentes, una conciencia muda que posee todas la luces y todas las infinitudes, tanto como las inmensidades mentales y espirituales, tanto como las inmensidades mentales y espirituales, pues en verdad todo es Divino, y si el Señor de los universos no está en una pequeñísima célula, no está en ninguna parte. Es esta obscura Prisión original, celular, lo que hay que romper; y mientras no la rompamos, continuaremos dando vueltas en vano en los círculos de oro, o de hierro, de nuestra prisión mental. Las llamadas leyes absolutas de la Naturaleza son simplemente un equilibrio establecido por la Naturaleza, un surco por el que se ha habituado a trabajar a fin de obtener ciertos resultados. Pero si cambiamos de conciencia, el surco cambiará también, inevitablemente.
EL CUERPO, LABORATORIO DE EXPERIMENTACIÓN.
Esta es la nueva estructura a la que nos invita Sri Aurobindo, una aventura en lo desconocido del hombre. A gusto o a disgusto, la Tierra entera está pasando a un nuevo surco, ¿y por qué no hacerlo a gusto?. ¿Por qué no colaborar en esta aventura jamás vivida, en nuestra propia evolución, en lugar de repetir mil veces la vieja historia, en lugar de correr tras paraísos artificiales que nunca saciarán nuestra sed, o tras paraísos del más allá que dejan que nuestros cuerpos se pudran con la Tierra?.
“¿Para qué iba a comenzar si era sólo para salir? –exclamaba Madre, la continuadora de la obra de Sri Aurobindo-. ¿De qué sirve haber luchado tanto, haber sufrido tanto, haber creado algo que, al menos aparentemente, es tan trágico y dramático, si es solamente para aprender a escapar de aquí? ¡Más valiera no haber empezado!. La Evolución no es un camino tortuoso para regresar al fin, un tanto cansado, al punto de partida; al contrario, es para enseñar a toda la creación la alegría de existir, la belleza de ser, la grandeza de vivir, la majestad de una vida sublime; y el desarrollo perpetuo, perpetuamente progresivo, de esta alegría, de esta belleza y de esta grandeza, entonces, todo tiene un sentido”. Así sea.
Este cuerpo, esta oscura bestia de carga en lo que lo hemos convertido, es el terreno de experimentación del yoga de Sri Aurobindo, que es un yoga de la Tierra entera, pues es fácil de comprender que si uno solo entre nuestros millones de sufrientes, logra operar el salto evolutivo, la mutación de la próxima Era, la faz de la Tierra se verá radicalmente cambiada, y todos los llamados poderes, de los que tanto nos glorificamos hoy, nos parecerán juegos de niños ante esa radiación del espíritu todopoderoso encarnado en un cuerpo.
Sri Aurobindo nos dice que es posible, y no sólo que es posible, sino que se hará. Que está haciéndose. Y todo depende, quizá no tanto de un esfuerzo sublime del ser humano para transcender sus límites (pues eso seguiría siendo emplear nuestras propias fuerzas humanas para liberarnos de nuestras fuerzas humanas), sino de una llamada, un grito consciente de la Tierra hacia ese Nuevo Ser, que lleva ya en sí misma.
Pues todo está ya aquí, en nuestros corazones, la Fuente Suprema, que es el Supremo Poder. Pero es preciso que lo llamemos desde nuestra selva de cemento, es preciso que comprendamos nuestro sentido, es preciso que el grito multiplicado de la Tierra, de tantos millones de hombres que ya no pueden más, que no quieren ya su cárcel, cree una grieta por donde brote la nueva vibración. Entonces todas estas leyes aparentemente ineludibles que nos encerraban en su torreón milenario y científico se desmoronarían por la fuerza y la alegría de esa nueva consciencia o vibración. “No esperéis nada de la muerte, decía Madre. La vida es vuestra salvación. Es en ella donde hay que transformarse. Es en la Tierra en donde uno progresa, es en la Tierra donde se realiza. Es en el cuerpo donde se realiza y se logra la Victoria”.
(2ª PARTE)
MARCO HISTÓRICO PARA TRES ENIGMÁTICAS FIGURAS.
“Te llamaré Satprem (el que ama de verdad)”, le había dicho Madre un día de 1957 a Bernard, un año antes de que Ella se retirara.
Sri Aurobindo, Madre, Satprem, un mismo trabajo, una misma línea de fuerza, a la búsqueda de… “el después del hombre”, en el futuro de nuestra Tierra, un futuro que está ya a las puertas. Una misma búsqueda, una continuidad indisoluble.
Una búsqueda que empezó la enigmática figura de Sri Aurobindo –poeta, revolucionario y yogui-, a principios del s. XX, cuando empezaban justamente otras búsquedas y revoluciones: La revolución psicoanalítica de Freíd y Jung, que desde distintas perspectivas dejarían establecido que nuestra mente, nuestra vieja psicología, era solo la superficie de un abismo, un océano “subjetivo”… desconocido. Psicología abismal o de los abismos, llamarían a su descubrimiento. La revolución relativista y cuántica, que a partir de Einsten y Planck, revelaría cómo lo que llamamos materia, la de la vieja física de Newton, es sólo la superficie de otro abismo, un océano “objetivo”… también desconocido. Nueva Física se llamó a su descubrimiento. Incluso Jung intentó lanzar un puente entre ambas revoluciones, y un discípulo heterodoxo de Freíd, W. Reich, creyó descubrir el fundamento energético de la consciencia, como algunos nuevos físicos creen entrever la conciencia detrás de los fenómenos de equivalencia de materia y energía, en una audaz ampliación de la ecuación de Einsten: Materia = Energía = Conciencia.
La revolución de las masas, de la creciente biomasa humana; tres incipientes revoluciones tenían su epicentro en Asia casi por las mismas fechas: la revolución de Bengala en la India, impulsada por el mismo Aurobindo; la revolución de los Boxers en China, que acabaría derrocando a la dinastía Manchú y abriría paso a la Nueva China; y la revolución de los Soviets, cuya onda expansiva sacudió el mundo e incluso hoy sentimos la fuerza de su reflujo. Otro océano imparable cuya marea ascendía implacablemente, y que hoy sigue ascendiendo en el llamado Tercer Mundo, una explosión de las masas, demográfica, unas masas cada vez más JÓVENES QUE CLAMAN…, un cuerpo de humanidad cada vez más NUEVO y JOVEN; sólo la cabeza envejece en los países ricos. ¿Qué océano desconocido es ESTA HUMANIDAD DESNUDA QUE CLAMA?...
Un gran Proceso que empezó en las dos primeras décadas del s. XX: el comienzo de la mutación humana, el crepúsculo de una vieja Humanidad y de un viejo mundo, y la aurora de un Nuevo Ser, una nueva especie después del Hombre.
En ese Océano se sumergió Sri Aurobindo. No por medio del psicoanálisis ni de ecuaciones ni de aceleradores de partículas, incluso abandonó la acción revolucionaria que había emprendido, en aras de una re-evolución… de las especies, de la raíz de la vida. Hijo de la vieja India, descubrió en sí mismo otros medios de conocimiento y de acción, directos, sin margen de error, desaparecida la división de objeto y sujeto: una verdadera mutación de viejo psiquismo homínido. Entonces percibió, en una catarata de éter y fuego, el cambio que venía. Y no sólo vió que había llegado la hora de la gran transmutación, sino que la criatura humana podía colaborar, y descubrió cómo era posible acelerar el proceso. A esta tarea consagró, silencioso y solitario, el resto de sus días. Las mayores revoluciones son las más silenciosas.
EL ENCUENTRO CON MADRE.
En 1914 se unió a su labor una mujer, pintora, pianista y matemática, Mirra Alfassa, que fue en adelante su inseparable compañera, a la que él, siguiendo una antigua tradición india, llamaba Madre.
Silencioso, sí, a pesar de los 30 volúmenes que escribió de 1914 a 1920. Allí dejaba las primeras pistas del proceso –La síntesis de los yogas, El Ciclo Humano, la Vida Divina-, sólo las primeras pistas. Y solitario, a pesar de los muchos discípulos que se habían aglomerado a su alrededor; sólo ella comprendía lo que él estaba haciendo. Era suficiente. En 1926 se retira al silencio total, salvo ese poema de 24.000 versos SAVITRI donde quizá dejó en clave su secreto. Era preciso hacer, no decir, ACELERAR el proceso, ahorrar a la Humanidad el doloroso tiempo. No salió de su habitación en veinticuatro años.
“Para continuar el trabajo, uno de los dos debe irse” le dijo a Madre en 1950, y pasó al otro lado de ese muro de invisibilidad que llamamos muerte. Y Madre continuó, retomó el hilo, él allí y ella acá, una misteriosa colaboración, durante veintitrés años. En 1958 ella también se retiró, asediada por aquel muro de incomprensión que era el ashram de Pondichery.
Esta vez iba a haber un testigo, e iba a romperse la soledad y el silencio: con que haya uno basta: que un buscador, un aventurero, un bretón escapado por milagro de los campos nazis con veinticinco años, que había atravesado media África, la selva amazónica, una corazón ardiente en busca de algo que saciara la sed humana, y que se encontró un día con una frágil silueta de anciana, en medio de aquel ashram, aquella jauría amurallada, pues eso es la especie humana: una jauría amurallada; y él quería romper los muros, y gozar de la aventura. “En cuanto te vi, me dije ¡ése!” le dijo Madre. Ella también quería romper los muros, pero no sólo los sociales y psicológicos, incluso los muros genéticos que nos tienen programados: una verdadera aventura en las células del cuerpo. “Sólo a ti puedo contarte todas estas cosas”… y le fue contando a Satprem día tras día, durante veinte años, su extraordinaria caminata, su aventura en las células del cuerpo, la mutación, todo el proceso. Y él que gravándolo en cintas y transcribiéndolo minuciosamente en más de 6.000 páginas, 13 volúmenes: La Agenda de Madre, como un diario de exploración o de laboratorio. El Tesoro, el Paso, el Secreto de Sri Aurobindo, y quién sabe si de la especie entera.
Un día de 1973, justo cuando empezaba fuera la crisis energética, por alguna razón extraña, ella decidió también irse. Y Satprem se quedó solo, con aquel extenso documento lleno de significados. Era como una Selva virge de experiencias, un continente nuevo e inexplorado, casi sin puntos de referencia con el nuestro. Era preciso hacer un Mapa para los que quisieran aventurarse en el nuevo ecosistema, colaborar en la nueva biología terrestre que estaba naciendo: “Tú que sabes, tú les dirás…”, le había encomendado ella. Y en 1975 fluyeron por la mano de Satprem las páginas de la Agenda: La Mente de las células, que es la clave interpretativa de todo el experimento de Sri Aurobindo y de la nueva biología que aflora ya en nuestras células, pues si de Evolución se trata, el Secreto estará en la célula.
Finalmente, en 1977, Satprem fundaba en Francia, Italia, España y Nueva Cork el Instituto de Investigaciones Evolutivas. Porque un nuevo salto evolutivo es un proceso general, que concierne e interesa a toda la especie, no a unos pocos individuos privilegiados. Y un hecho terrestre como éste, precisa de una conciencia terrestre: que muchos dispersos y muy distintos, comprenda, tomen consciencia del hecho; que la actual mutación que crece y se extiende por toda la Tierra, pueda ser consciente. Sucede como en el parto (y de hecho, esta mutación es un nuevo parto de la Tierra para dar a luz otra especie, un nuevo ser); cuando se ignora el proceso todo se crispa y se tensa, y el parto es un desgarro; cuando se conoce el proceso, se hace consciente, uno se abre y colabora, evita dolor, ayuda al parto, y éste se hace pleno y alegre.
EL SALTO EVOLUTIVO.
Comenzaba la década de los 80. Exteriormente, todo parecía cerrarse, por todas partes. La demografía seguía galopante, y dejando muy atrás los cuatro mil millones de humanos, nos precipitábamos aceleradamente en una nueva duplicación de la población total: ocho mil millones se seres para el 2010. Escalofriante, un verdadero cáncer terrestre imparable. El hambre comenzaba a asolar Etiopía; en los campos palestinos se llegó a la antropofagia. Las catástrofes ecológicas se suceden en esa década como una dramática advertencia: arde México, se envenena Bhopal, estalla Chernobil, se rarifica la capa de ozono, avanza el sida. Mientras la vieja Humanidad, el Sistema, bajo una máscara “tecnológica” y “democrática” se endurece en todas partes. Cuarenta años después vemos que fue Hitler quien ganó la guerra… y él, Satprem, que había conocido y sufrido los campos nazis. Para las masas ricas “panem et circenses”, que hoy se traduciría por hamburguesas y circo televisivo. Es eliminada sistemáticamente toda disidencia, englutiéndola o eliminándola si no se deja. A la minoría lúcida sólo le queda clamar en su corazón y con su contaminado cuerpo, como millones de niños y de desheredados claman por su privación y con su hambre. Un Inmenso CLAMOR, silencioso y silenciado, en aumento.
En 1983 Satprem se retiró también al silencio, junto a su compañera Sujeta. “Me quedo a clamar con ellos”, escribió a su amigo Luc Venet. Se trataba de conectar con la nueva especie en el propio cuerpo. Quizá Sri Aurobindo y Madre habían cruzado el umbral para que fuera el ser humano el que tuviera que dar el paso, el salto evolutivo.
Y entramos en la década de los 90… Toda la grandeza y la miseria de la Humanidad funcionando sin orden sin concierto. Inesperadamente, Satprem rompe siete años de silencio y escribe a sus amigos esta breve nota: “Creo que toda está muy cerca… muy cerca. Hemos sido creado para esta maravilla ¡Maravilla!, para esta Delicia… en la Tierra”.
Un último gesto en enero de 2001, urgente, como un telegrama de conciso. Y un grito, denso. Como si nos dijera: ¡Despertad, despertad! ¿Creéis que puede durar esta tensión en aumento? ¿No véis ya los signos?. La Tierra entera clama de dolores de parto, vamos a pasar a otra especie, un nuevo ser, una nueva criatura terrestre va a nacer de nosotros, de nuestras células, pues ¡el cuerpo es el puente!. ¿NO VÁIS A AYUDAR?.
Para que cuando el conformismo se instale no olvidemos la noche y la ceniza de los poemas de Paul Celan. ¡El espíritu de los muertos sobrevive en el de los vivos!
CALLE LA ZARZA, II
Esto es lo que Quinto Sertorio (Manolo Calvo) les iba contestando a los príncipes y gandules que habitaban o visitaban su casa en Calle la Zarza, 11. Supongo, que puede tener más interés a quien se dirigiese (eso solo es la noticia) que el contenido del diálogo, ajam, perdón, en este caso monólogo (eso sola es literatura).
Por ejemplo, le dijo a un músico-poeta:
Con una simple nota musical, como un toque de campana, por su gravedad en la templaza de crear o definir el tono, nace una fuerza, que a veces nos sugiere ser lo más sublime, y lo puede mientras con movimientos emocionamentales alcance el percibir esa fulgurencia sensitiva, "ver la música" sería en otras palabras. Ese manantial de lo desconocido innato en el mismo fluir o propia fuerza nos eleva estéticamente a la forma más bella de ordenar, como de un escenario ante la muerte se tratase, nuestros deseos:
en el amor hay ingente fuerza como para vivir una eternidad, ¡oh petit enfant terrible, no eres mas que luz que se posa en el centro de la acción.!
--¡¡kikiriki! a la hora de la aurora se van los últimos resquicios de las formas de la noche, aunque la Luna quede.
Y continuó derivando el tema:
El sexo es una matriz de fuerzas que buscan su arte de ser correspondidas sus manifiestaciones. Aunque no es la única raiz de energía que emana del cuerpo, sí es de las más vastas o completas porque a veces hace de caja de herramientas o tapadera a otras utilizaciones. Todos los actos van infundidos de sexo pero solamente es una pieza de un complejo equilibrio del andamio sentimental que montamos para construir la personalidad.
Del pecho se pulsan ondas emocionales que pueden colmar el mundo. Del sexo la lucha por las circunstancias que nos envuelven frontalmente y por lo tanto necesita referencias exteriores inmediatas, remotas si van acompañadas del corazón. Por lo tanto amor y belleza son ideas surgidas de lo abstracto, catalizadas por la mente hasta poder sentirlas, más allá del género y por ende del sexo. Así, tejer amor y belleza con sexo sería hilvanando con el resto de fuerzas que, con re ó des-conocidos patrones de sastre, utilizamos figurando como personas, etimológicamente máscaras, ante la vida, que es mucho más que un mito de fuerzas.
Y aspirando el humo que le rodea su faz cuando su testa piensa, se explayó exhalando nubes:
Zozobra y agonía de muerte, aunque los infiernos oscurezcan, buscas de soslayo, como si de una melodía vibrando entre los calados huesos de frío, un dulce gozo en el arrepentimiento exterior.
Es señal de abrir, incluso penetrando más en la oscuridad, una puerta hacia afuera para encontrar otros mares donde buscas una nueva deriva que sufrir. ¡Oh mares levantados cielos desatados tierras repletas, qué fuerza me impulsa a nombrar la verdad que no tengo sino abierta brecha de ser entre el sí y el no!. Lejanas letanías deshilvanando el ovillo de cada uno, estira que tira, para arrancarte de tirón un dolor más que no recuperarás o dormirás en tus verdaderas formas, tus iniciales encuentros con la soledad, al claro de luna porque ésta habla una sola vez, como cualquier astro, entre la belleza de no estar partidos por el dolor sino que su reconciliación original ya es impulso, oración, poema que atraca la verdad al asomarte a otro mundo. ¡Qué vértigo, qué vómitos de sequedad, qué reencuentro en la miseria del polvo, qué libertad en la fuerza del silencio! ¿qué esencia es la que brilla en este trasluz de placer que no muero? ¿Es la eterna presencia del instante donde la llama de esa melodía respira el sueño?.
Y el corazón solo se para una vez, es verdad. Es música, siempre jamás.
¿Una sola vez es un latido, entonces por qué se suceden? ¿... porque el amor es la resurección?.
Un día a un descendiente de Caín, le espetó esto:
No es la palabra adecuada, la que define el perdón como medida de todas las cosas, el silencio. Una ninfa que revoloteaba sin conflicto alguno de existir por bosques animados se encontró, una sola vez, con la precisión léxica del abecedario. ¡Qué metamorfosis venida de una siniestra fuerza oscura que tan dolorosa en el rastro de su dolor en cuco babeante la convirtió!
Respiró con más humo y soltó:
Para repeler otros males que les amenacen, los hijos de Caín resguardan su mal como el efecto de imán. Pero deben de ser muy desconfiados cuando quieren siempre salvaguardarse de la mayor inesperada traición y tan mal pensados son con su mecanismo de defensa que practican contra el mal exterior que, dentro de esta acción de rechazar lo inicuo, los convierte en nobles cuando gestos solitarios de tedio les arma con la seriedad de recordar su ascendencia del albeldrío.
Divididos, como polos magnéticos, su propio malestar interno no deja acercarse a otro menor, pero sí se mueven en busca de un bien purificador que los absorba hasta equilibrarse en la brújula de una neutralidad sentimental.
Como muestra de la dignidad de su destino, Caín se plantó, porque había que decidirse, ante un dolor (si interno o externo lo sabrá después), esperando zanjar esta cuestión de encontrar a cambio un alivio de rango superior. Pero se quedó desamparado ante su desprovisto sentimiento sobre lo malo y lo bueno aliñeados en la salsa humana. Quizá le faltó sazonar ese aceite y vinagre revueltos entre ingredientes que sondean las entrañas humanas con la sal sabia del acaso.
Con un silencio de mirarse con brillo a los ojos e impasible en sus aires, dijo:
Despertó de un largo letargo y no tuvo miedo sino torpeza. El mito de que las fuerzas del sueño cósmico convergen en el ser humano en electricidad, magnetismo, atracción, subsconciencia latente atómica, demuestra que el miedo es el instrumento de la negación de otras realidades que descansan sobre el tapete del hombre enrareciendo aires de su mundo interior.
La dejadez quizá de sus cultivos exprima a la tierra de otros sabores acres del sol o de melodiosas tardes. Adán perdió su inocencia de Edipo adolescente, su primogénito el miedo a despertar, oh Juanes Sin Miedo, Tenorios, Quijotes, Chaplinescos, máscaras fronterizas de donde no vence el amor porque éste solo se conoce desde sí mismo. ¿Qué es lo que nos lleva más allá de la crueldad para querer ser libres que vilipendiadas poblaciones del sur aún se resignan a soportar?. Quizá la clave sea ir de paso con dejadez hacia la decadencia, donde otras semillas más tenaces nazcan en una nueva primavera, ¡qué sol más radiante, qué luz! ¡qué diferencia donde todo sigue igual!, ¡qué susto!, ¡la misma esencia de las cosas oyéndose eternamente, cambiando como una música jamás escuchada pero retenida por el autor! ¡qué compostura más rara adoptada por la eternidad que ha tenido que inventar al hombre para verse en su propia carne, tiempo, en esa situación de gozo!.
Y con una expresión de Odisea, enfatizaba su discurso:
Esa melodía no es un canto de sirenas de mares por conocer cuyos marineros no se cansan de etilizar su sangre, sino de un derrumbre de los sueños donde por puro miedo templas el nervio del silencio para no chillar, desperezándote de la tapadera, oh Pandora, para escapar y poder cantar aunque sea en los infiernos, oh Orfeo, y no cantándole más a Sísifo porque solo tiene ojos para arrastrar su gran piedra del mundo que le estorba sin poder encontrar una postura de descanso en la fantasía eterna de las horas.
¿Y qué ocurriría si de repente, no a uno, sino a toda la sísifa humanidad se silenciase de su mortal rutina?. En una catástrofe global cundiría el silencio, pero puede que en el instante de después la libertad de algún músculo sobreviviente dejase escapar un quejido y ya no hubiéramos avanzado por romper este crisol del silencio; aunque sí con un intenso intento de silencio sepulcral que antecede a un gran concierto musical. ¡Qué lástima cuando la función haya empezado, porque despistados, el introito nos regoza, entre nuestras carnestoltes, una obertura hacia nueva visión que descongela el miedo.
A un individuo hindú, un sabandi místico le arreó:
Lo que empacha en el estoicismo, ascetismo y misticismo es el panal de la muerte. Manjar tamizado por el rico filtro de la belleza, del instante intuitivo de mudar hacia adelante, sin oir como los sordos goyescos, bethovenianos, edisonianos centrándose en su cera mil de la estructura de nuestro tente abstracto.
Tranquilidad en la esclavitud, silencio en la libertad, amor en la muerte, afán en el olvido, ilusión en la sorpresa, música en el ritual, buscando cada vez más la ruptura, la mutación, la translación de ese profundo sueño habitual en la noche de las células, los cabalista y alquimistas del Golem lo sabían. ¡Qué risa!, porque dicen que el último que ríe, ríe mejor y esa gran carcajada es la que encaja como una increpadora broma, para reñir o reir, con las dimensiones, sentidos, que nos constriñen.
Y ya "cegato" como Niestzche, le conjuró en plan Buñuel:
Las ásperas proteínas en la seda de la tela de araña, que se agarran frágilmente al exterior para vivir, cubren melaminosamente la crisálida de la metamorfosis humana, como la fuerza de agarrarte de adentro hacia afuera, y eso se llama lingüística -dijo Niestzche. Mientras, los pájaros a la voluntad de su barlovento, más poderosos, rompen o evitan atraparse a las leyes de una estructura de códigos de orden sea cual sea su andamio telar sobre el basamento real, una corriente del río de la vida o una ilusión iluminada y silenciosa en el reino vegetal.
Hormigas amarillas tienen fuerza en su organización y unidad, grillos mediterráneos potencian su terquedad con el brillo del dorado, negras cucarachas rapsodian al insecto volador, blancas langostas saltan como plaga que ensombrece a la luna, instintos como formas de comunicación entre las semejanzas, dentro y fuera, esa proteína mental donde en el horno de nuestros sentimientos ha emanado el abecedario, la música, estructuras oh gusano, insecto, que toda maravilla sea cual sea su estado de evolución es la que busca su semejanza con la esencia que alimenta a la luz, helio en caso del Sol, ideas en caso de espíritu, conciencia en caso de muerte.
Y al pupilo del místico se le quedó mirando con la mandíbula alta, y con una voz de bajoaragonés, se le refirió con estas palabras, acabando hablando en inglés:
Pérfidos silencios se remarcan entre deseos, como gestos de árboles bajo la luz, el sexo es un abanico de energías tanto de acción interior -durante toda una vida- como exterior -durante nada de segundos al orgasmo o dispensa meses u horas al parto. Neutro, es una puerta, libre a todas dudas de desorientación a menesterosos gélidos aires, potente comando en las decisiones de viraje repentino, veraz y nunca ridículo en su sino. Pero absurdas frontalidades en la realidad como señas-obstáculos, cauces de laberintos, que si prescindiésemos se vería más claramente la armonía a que pertenecemos, y no embuidos en el paripé que tratamos, sin salir más allá de las apariencias, en las que nos convierte en cobardes o deformados.
Nunca alcanzas todo el ámbito de realidad con una sola mirada, sino más bien un prisma, y para abarcar la completa esencia transparente necesitas de muy diferentes emociones en el caleidoscopio sentimental, quizá hasta que pasen vueltas y épocas. Pero en la visibilidad humana sobre las cosas presentes, coexisten las puras coincidencias holísticas de la absoluta armonía. No sabes si estás, no todo lo que te rodea es real, no todo lo que reluce es oro, no todo lo que sientes es verdadero, mintiéndonos con esa fuerza de la que somos capaces para guardar las formas del dolor entre la ficción y la vida. Mañana será otro día, y seguir consigo mismo a través que no sé si será, por lo que no queda.
Todo cambia alrededor, como un contínuo devenir -tiempo-, de la nada que permanece como núcleo original de las transformaciones. Vivimos y queremos permanecer, por eso amamos, necesidad mental en nuestras redes emocionales, para resguardar nuestro pequeño contenido, vida como un cáliz o corazón, a la que echaste raíces y bebiste para recorrer el espéctaculo jamás palpitado. No somos.
La pura negación es la que nos salva, ante las masacres de una conflagración o ante la atroz belleza de lo que nos conmueve, que en perfecta consonancia siempre será la resurección.
What's it if not springtime?
ÉRASE 1999, I
Estas son historias que escuché en aquel año en calle la Zarza 11:
- -Érase una princesita que creía que todo lo hacía por obligación hasta su propio cargo. Ni bufones de palacio, ni arlequines alquilados, ni triviales trovadores, ni toreros tránsfugas, ni cachas guardaespaldas podían hacerla reír a carcajadas sanas para que olvidara su condición de obligación y se sintiese feliz.
Un leñador conocía la esencia de su padecimiento, era que sentir las cosas por deber da un cierto sabor a tomarse las cosas no a bien, sino por obligación y casi a disgusto. Pero también sabía que era más fácil cortar un átomo con su hacha vulgar que disolver un prejuicio real.
- -Érase una residencia de chicas estudiantes que tenía tres plantas y como edificio era, estéticamente, tan horrible, que las mismas zagalas un día decidieron decorar al menos con cortinas sus interiores para acomodarse y ambientarse más a gusto. Y gracias a la ilusión de su juventud, se entusiasmaron por ese compañerismo estético, y lo consiguieron.
Las de la primera planta, que procedían de academias de magisterio, derecho, filosofía, ética, manejaron democráticamente la elección de cortinas por asuntos de necesaria idoneidad, si eran las adecuadas o no, una vez instaladas, que quedasen bien.
Las de la segunda planta, que estudiaban ciencias exactas, económicas, o ingenierías, trataron asambleariamente los catálogos de cortinas por precios y cualidades razonables.
Y las de la tercera, alumnas de bellas artes, estética, artes y oficios, se reunieron por grupos para decidir sobres distintos temas, y acordaron sobre la posibilidad de elegir primando las más bonitas.
La dirección, por supuesto de religiosas, de la residencia no fue consciente de que la unánime solución de las cortinas no fue única e uniforme, sino, era evidente, un sincretismo acorde de los tres niveles de pareceres que aperecían a través de las ventanas.
- -Érase una pareja que llevaban tantas décadas juntos, que uno ya sabía lo que iba a hacer el otro, fueran las que fueran las incidencias que aconteciesen.
Eran como dos vasos comunicantes que tanto una como el otro, ya no sabían cuáles eran los fluidos que emanaban de su parte en la unión. Pero no les importaba, habían formado un discurso propio y sabían que iban a desembocar al mar. Manantial de un fluido universal. Como el amor.
- -Un día un hijo de un dios menor, empezó a acordarse de su padre. Éste era agnóstico o laico, sus sentimientos religiosos no eran mas que los ideales de la fidelidad y la verdad. El dios menor ya había realizado su palimgenesia, pero su hijo que estaba a mitad camino de autorealización veía que sus sentimientos religiosos eran la belleza y la verdad. Se veía que cada vez se parecía más a su progenitor, uno que cree en la belleza es fiel a ella y a llevarle por delante, como a la verdad. Pero como tenía problemas para conseguirlo, a pesar también de ser laico, no escribía más que plegarias a su padre, pero necesitaba que alguien le subiese el correo a los dioses. Un músico le aconsejó que solo tenían permiso de mensakas los poetas enamorados. Inmediatamente éste se acordó de un amigo Casi-Será-Fín, casi oráculo, casi ermitaño, casi loco, casi poeta, casi pintor, casi locutor de radio, pero casi no estaba enamorado, (o quizá sí). Le rogó emitiese sus plegarias por la radio. Pero claro los humanos inventaron la radio, los dioses crearon la mente.
Un día el semidiós oyó alguna plegaria por el dial, y pensó: ¡pero este hijo mío no piensa que sus pensamientos son mi luz?
- -San Martín de Porres en la actualidad pasa la aspiradora. Aspira todos los rincones del convento y todos los deseos, tentaciones y rencores que estorban por su cabeza. Y deja todos los muebles en su sitio otra vez y sus pensamientos que le valgan la pena guardar los ordena en libretas, no por temas y conceptos, sino por necesidades y disposiciones. ¡El convento es tan grande que cuando sales, entras en otro!, ¡las cárceles son tan vastas que la libertad no encuentra su sitio!
Silencio y libertad, amor y conocimiento, trabajo y creación, belleza y evolución, totalidad y sencillez, propósito y enmienda, dolor y salvación, poder y acción, diálogo y amistad, luz y eternidad,
Todo, todo es, en los sitios más sagrados de nuestra intimidad, donde tu manantial no es más que la aspiradora que recoge todo el polvo cósmico.
- -Caralunes tenía cara de pirata cuasi guapo. Y por la mañanita de los lunes casi a sus colegas los hacia naufragar por el silencio que asaltaba con sus miradas.
No apretaba ninguna situación pero sus repentinas risas las ahogaban. Creía que su zozobra era la sal del mar, y por eso se lo notaban en su piel curtida de rictus por los ritos de beber al atardecer.
Para él el océano era un cáliz repleto de vida.
- -Una jueza de Eritrea antes de dictar sentencia invita a comer a los litigantes del pleito en una mesa siempre dispuesta con nueve cubiertos, uno blanco, otro negro, y el resto de los colores del arco iris. No les obliga protocolo en sentarse ni celebrar sus intervenciones como comensales. Ella siempre usa tenedor y cuchillos blancos, y se sienta en la presidencia de la mesa, el resto se sitúa como quiere o conviene. Solo existen indecisos gestos y miradas cruzadas. Y su magnificencia hace que se siente primero con despreocupación e invita de inmediato a comer.
Durante el tráfico de los platos los reunidos hablarán entre grupúsculos o se callarán, intercambiarán pareceres entre los lados de la mesa, y entonces acabará como la celebración de un banquete o la guerra entre los invitados como algunas noches buenas. Puede que nazca una solución por sí sola en el caos de la invitación, si no ella pondera a cada actor según la suerte del color de sus cubiertos y cómo se han relacionado el áurea de cada uno con el resto. De la sinfonía de todos estos colores sabe salomónicamente sintetizar uno, la luz. Y a qué grupo prepondera.
¡Todos los colores nacen del amor!
El sapo croaba con todas las venas hinchadas pero no decía nada. El cricri escabroso de su imitador, que no era saurio sino insecto peludo, como quería mandar más, cantaba más agudo y más fuerte y así parecía que era el lugarteniente de esa gran charca.
Un día vieron un pájaro con un intenso brillo negro y tal era su llamativa hermosura fosforescente que el sapo por prudencia se sumergió y el grillo creyéndose que era un recibimiento con honores se puso a descubierto anunciando a todo pecho, como una llegada de los reyes magos. Pero el murciélago, que no era pájaro ya se había dejado caer en picado por su radar para comerse ese cricri que tanto le atormentaba desde el otro lado del valle.
- -La hija, la menor, de una familia de nobles guerreros, sin quererlo y por ser heredera de lo femenino de esa estirpe en cuanto a sus formas y de lo masculino por la idiosincrasia del temperamento, acabó ejerciendo de jueza para los conflictos y tiranteces familiares. Y por su carisma ocupó sin más el matriarcado, la justicia matriarcal de su familia: Paciencia luego perseverancia. Perseveraba luego pensaba. Pensaba luego existía. Existía luego tenía conciencia.
Todo lo veía desde su gran punto central de su yin yang o esfera, punto femenino constante sobre el género masculino.
Así se teje Penélope la ropa.
- -En un viejo puticlub llamado Tierra, lo gerenta una vieja alcahueta, cansada de sus historias, que responde por el nombre de Europa. El proxeneta, sobrino de ésta, es un chulo chapucero en sus relaciones con los clientes y pobres meretrices, se llama Américo del Norte.
La pobre África, un maltratada prostituta de sangre oscura está que se cae de las palizas que recibe y por lo débil que la dejan sus infecciones; ¡con los ritmos y calor con que trabaja! La desgraciada América Latina, sobrina bastarda de Europa, sabe pero no puede regentar como su tía el negocio de lenocinio, y se queda, contra su naturaleza mestiza, flagelándose cada noche a la espera de que amanezca. Asia, empleada veterana, sabe tratar a clientes ricos y pobres, pero la debilidad de sus extraños vicios, reconoce que puede pero no sabe liberarse de sus raros prejuicios para regentar el negocio. Oceanía, joven sobrina adoptiva, nacida se dice que de jóvenes corsarios e infelices rameras, parece que coquetea con el macarra y, también dicen, que será para que quede todo en familia.
- -Érase un ratón de madera con antifaz de lince caco que llevaba un cascabel de un gato que nunca llegó habitar el palacio. Aunque fuese una figura de madera siempre sonaba el cascabel cuando había chispa diabólica, como alguna gracia, algún don, alguna desapercibida coincidencia, algún tropiezo fortuito, algún pensamiento cazado, entonces algo de los mundos del silencio se movía y hacía vibrar al ratón de madera. Entonces los habitantes de la mansión se dieron cuenta de que la figura cascabelada era útil como sismografía mental o sensorial.
Un personaje que pasó por el lugar y quiso robar se le olvidó de retirar su sombra, su sombra que era más mala que arrancada, y como la arrastraba, sin personalidad, para afirmarse en su expolio tuvo que recurrir a efectos especiales, para hacer ver su invisibilidad de cuerpo real y de sombra. Mientras tintineaba sin parar el cascabel, todos los habitantes de la mansión sabían que esa alarma era que estaba sucediendo algo, pero aún no estaba educados para pensar que les estaban robando de forma invisible y descarada.
- -Antes de ser novia de Tarzán, trataba a todas las criaturas de la jungla por igual, en cualquier apuro les ayudaba, en todas las alegrías se confortaba. Se casó con el rey de la lianas y de los monosílabos, y como no debían tener mucha comunicación se quedó triste y árida. Empezó a distinguir a las criaturas según su especie del bestiario, simios, monos, gorilas, chimpancés, y según raza los trataba.
Ningún bicho de la jungla tiene valor para decirle que su relación “martiriomonial” atormenta a los demás. Todos la quieren olvidar. Tarzán no era ningún rey hasta que su reina creyó coronarlo.
- -Había una tigresa del Danubio que de un solo mordisco atrapó a un solitario tigre de la China. Ella se desvió de sus territorios y él se exilió, y el aposento lo ubicaron en las costas del mediterráneo.
De conservar la especie ya se encargan sus respectivos congéneres, ellos se dedicaron a pasear y acariciar sus lomos en las arenas de los atardeceres ¡qué bien!, la hembra miraba el sol, el macho observaba la luna y sus rugidos eran para que intercambiasen de contemplación de astro. Para él era difícil, recordaba de los lobos de Siberia cómo cantaban a la luna, para ella también añoraba los zorros del Cáucaso cómo danzaban al sol.
Sus afectos, sus huellas, sus silencios era su lenguaje. Tuvieron suerte por la clase de animal que fueron a cambio de perder sus respectivos dominios con sus semejantes. Fueron a experimentar, sin ser humanos, una larga aventura de amor.
· -Érase un eremita que quiso realizar su callada penitencia en el fondo de un pozo seco que había en uno de los abandonados oasis, pero como caía en la ruta de las caravanas, las criaturas de los mercaderes se asomaban, y al verlo todo tan oscuro y seco por falta del reflejo de la luz, emitían un chillido o unas palabras. El ermitaño al principio se alegraba y callaba en su satisfacción de sentirse oculto. Después, ya cansado de esa rutina de todo el gozo en un pozo, contestaba con una voz en off a lo que le consultaban como oráculo a cambio de un alimento a regañadientes. Todo el mundo de los cinco desiertos llegaron a esta siniestra consulta, pero lo más notorio que pasó a su posteridad es que después de su muerte el río subterráneo brotó.
- -Érase una vez una compañía de teatro que tenía contratado personal que trabaja para los circos, que se inclinaba más hacia el arte dramático que hacía la representación del espectáculo, era que aparte de mulas, camellos, elefantas, jirafas, leones, enanos, tenía títeres. Y era tan global su representación en la carpa, que aparecían también en el ruedo, quijotes, payasos, efectos especiales y el público, dentro de su gran drama-comedia, veían los tigres amenazar, los caballos volar, los gurús gozar, los muertos morir y los escenarios bailar.
¿Era ópera?, tenía sus divos. ¿Era circo?, tenía sus trapecistas. ¿Era guiñol?, tenía sus marionetas. ¿Era cine?, tenía sus pantallas. ¿Era magia?, tenía sus milagros. ¿Era real?, solo lo representaban en los pueblos.
Como solo las crónicas de sociedad y cultura se encumben de los correveidiles de la ciudad, la gente de los pueblos por donde pasó creían que era una magna carpa, conocida por los anales, olvidada por las épocas, y que ya no servía para mucho para la cultura urbana. Un decadente espectáculo que no invertía en propaganda, ya que en los pueblos cuando llega un acontecimiento, por ser pequeños, a nadie le interesa o está resabido.
El teatro-circo desapareció en un amanecer cuando solo iba a instalarse en el vecino pueblo rival, del lado o de abajo, para esta historia nos da igual.
Los vecinos del pueblo que no llegaron a verlo no se cuestionaron por qué desapareció sino por lo exagerado que lo contaban los del pueblo de arriba ya que los del lugar que lo han visto dicen que era un sobreacogedor acontecimiento casi sobrenatural.
· -Érase una vez un médico urbano que tenía un hermano colega. Éste casado, aburguesado y correcto, atendía a sus pacientes de la zona, áquel, soltero, liberal y creativo con la medicina atendía a sus pacientes que estaban más lejos, en el extrarradio del barrio de la industria y cinturones de “favelas” y murallas de circunvalación. Pacientes que eran tan desastres en sus existencias, que una vez a una chica después de atenderla le dijo que se vistiera y le vió las bragas tan bragas “estropiciadas” que el propio médico le dio dinero para que se comprara unas nuevas. A raíz de esto, se difundió las habilidades curativas del hermano soltero, mientras que el casado avanzaba con la seriedad de sus actos.
Un día se encontraron en la calle y, ¡cómo fue su asombro por el encuentro!, ya que aunque eran paisanos solo se veían una vez en todo el año, pero ¡qué raro! no era un congreso de sus respectivas especialidades ni rivalidades.
¡Claro que aprendieron en ese congreso, en la taberna de al lado, el saber comunicarse con aliento noble de vino y vida al enfermo?
· -Érase un principado que nunca había estado en guerra civil. Su regente, que fue siempre el intendente y vía de información entre sus vástagos, se murió, y los dos nobles hijos optaron por el mandato del biconsulado, pero claro, ambos dándose las espaldas. Uno mandaba desde la orilla del río hacia arriba del valle e intentaba relacionarse con los del otro lado de las montañas, el otro miraba desde la otra orilla hacia el mar, con la expectativa de comerciar con nuevas islas y puertos. Pero la zona central del valle fértil, donde reposaban los restos del patriarca, se está desangelando, todo el mundo le vuelve la espalda al río. Este río está dividiendo a la ciudad en dos cogulladas universitarias, como a Buda y a Pest. Ahora cada zona tiene su religión, y su embajador para dirigirse con el otro co-consul. Pero han olvidado un altar, no sé a que diosa de caza ateniense, ubicado en una bifurcación del río, que esa isla la ha ocupado la menor de los herederos. Es la única que gobierna la paz de esa guerra fría, porque, aunque sea una isla, no impone, solo sabe estar en su sitio y la gente de los dos pueblos van a consultarle sus preocupaciones.
· -Érase una ciudad portuaria donde lo lunes casi no funcionaba ningún servicio, la resaca del fin de semana alcanzaba cotas hasta el martes ya que el primer día laboral la retirada era de campeonato porque se resistía con esa angustia de puerto chico de isla, isla de soledad, de abandono y de conquista por los guiris. Ciudad que no era independiente y soñaba ser de otro hemisferio, aunque hablase el mismo idioma y tuviera las mismas costumbres sociales y religiosas no le importaría incluso la misma moneda. Pero quería que su isla levantase el ancla, y se fuese a a deriva, como un iceberg, flotando por los mares, para adentrarse a otros lugares más lejanos del que está, aunque donde se ubica se encuentra bien a gusto, pero el yugo de una historia rancia y centralista le agobia con su soberbia soez y palurda que pertenece al continente del soberbio hombre blanco.
· -La ardilla le tenía respeto al leñador. Éste en ciertas épocas del año se queda hipnotizado por los sutiles deslizamientos que aquella floritea por las ramas al interponerse entre el Sol, según en la orientación cardinal en que se sitúa el leñador entre las sutiles líneas de sombra en movimiento, y pierde la precisión del golpe de hacha.
Por mucho que llegara arrimarse, incluso dejándose domesticar, ella sabía que el leñador formaba parte del bosque, el mango era una de las más tenaces ramas del árbol más titánico y el filo lo había fraguado de un metal sacado de las entrañas de la misma montaña, también sabía ella que no podría nunca llegar a dominar los frutos del bosque y esconderlos entres las raíces y los escondrijos de las arboledas.
Entonces, ¿por qué ese temor? Si la ardilla y el leñador son dos criaturas depredadoras de sangre caliente del bosque y el mismo leñador la trataba por igual que así mismo, como a cualquier ser animado del bosque del que todos dependemos. Hasta le quiso varias veces el leñador regalarle algunas rosas. Pero la ardilla, de flores románticas no entendía, solo de bellotas, nueces, avellanas y hojas para calentar su camada. Y por supuesto de troncos de árboles.
·
-El violinista del tejado cuando era pequeño lo tocaba debajo del árbol del jardín y cuando creció, como le dedicaba horas eternas a frotar las cuerdas sonoras en su casa, le ordenaron que se subiera al tejado, allí estaría mejor, más solo, más inspirado en su estudio, más protegido por la bóveda celeste con su sonido puro y solitario. Hay que tensar bien las cuerdas para vibrar mejor y solo se realiza con optimismo y pasión elevados.
Al violinista del tejado, vecino musical de toda la calle, tiene antecesores que hicieron ese recorrido doméstico antes de profesionalizarse, su tío tocaba el saxofón, primero bajo el árbol, e igualmente sobre el tejado después, ahora es saltimbanqui clown, lo inverosímil de un circo, donde colgado de un trapecio en movimiento toca el saxofón. Pero en ese circo ya había trepas aprendices de violinistas sobre la lona de la carpa.
· - Hubo una vez un césar que en vez de tocar la lira tenía la debilidad creativa de tocar el saxofón. Le gustaba fornicar y le era infiel a su dama. Todas las becarias del imperio estaban locas con su nariz fálica flácida y querían yacer con él.
Dicen que les metía puros habanos en el útero y luego, un poco húmedos de mucosa vaginal, como si los hubiera mojado con la copa de coñac, se los fumaba como si nada, a saber qué es los saboreaba. También que cuando tocaba el saxofón le decía a su becasecretaria que apoyase el potorro como una sordina sobre la campana del saxofón, para sentir cómo vibraban todos los pelos y la piel de la señorita con el sonido gutural cálido, libidinoso y meláncolico que sordamente petorreaba creyéndose el emperador que era un Charlie Parker descubriendo sonidos. No se atrevió a contarlo a los jueces en su juramento de defensa de un pleito que una pava trepa becaria le prendió. Pero sí contó y reconoció lo de los puros, y en el fondo fue para fastidiar y envilecer con su mal gusto a aquella pequeña isla de puros, ron, azúcar y salsa, irreductible con su régimen de enemistad a menos de 60 millas caribeñas que en la costa del imperio se ubica.
¡Todo?, por salvar la estrategia del imperio.
· -Todo el mundo de la región sabe que existe un árbol gigante a las faldas tirolesas de los Alpes. No es de gran preocupación para los habitantes. Saben que no es transgénico, pero que un azar de la naturaleza caprichosa ha desbarajustado la esencia de ese bosque. El tamaño es tan desmesurado que es más grande que una montaña. Claro su vegetación tan elevada y densa ha cambiado el microclima y el hábitat. El consejo territorial no sabe por dónde plantear el asunto. Si estar orgulloso del árbol montaña y marcarse un tanto o símbolo a nivel mundial o vendérselo como madera, no de cualquier tabla sino para culatas de armas, que es más cara y produce elevados beneficios en el juego de la bolsa. El pueblo confederado está acantonado de miedo o de entusiasmo fervoroso. El árbol ha crecido en un sitio solitario entre las escarpadas veredas de un profundo barranco, en que no ha molestado a nadie. Pero ahora, tal magnitud está siempre cubierta de nubes, nunca se le ve la copa, y además dentro suenan sinfines de sinfonías de aves y ritmos de apresurados insectos.
¡Eso es lo que le ha molestado al personal!, que en silencio sin decir nada se ha hecho más grande y cubre más vida y misterio que una leyenda de cualquier sierra del macizo.
Pero también silenciosamente más de una persona lo ama y adora con pasión, ya que ha cambiado el clima, el afecto, la simpatía, aunque no se han dado cuenta sino su monumentalidad sospechosa.
Era el esperado, el grito que clama al cielo por la tala del amazonas. Para compensar una nueva raza, que no son secuoyas ni baobabs, ha nacido.
· -Los cazadores siempre cuentan su leyenda del momento más peligroso que han sufrido en sus cacerías de forma muy exagerada. Pero lo cierto, el común denominador es que ante la sangre fría que se afrenta al peligro siempre deviene de una voz interior. Eso dicen, al menos los vivos, los que no superaron la prueba nunca nos lo podrán confesar que no se escucharon o estaban despistados. Bien!, la ambición decide cuando apretas el gatillo. Pero solo les funciona el autocontrol cuando están en máxima alerta después de haber provocado a la gran naturaleza con sus truenos artificiales, con la excusa de la riqueza cinegética, que es natural y libre.
Su hipnotismo con la pieza que persiguen es tan fuerte que los peñascos más escarpados y la vegetación más abrupta son para ellos la arena ociosa de la playa que se remansa con el pescador en pipa. Pero los pescadores de caña fuman la pipa de la paz, al igual que los indios que cazan con arco.
Guillermo Tell no queda ninguno. Robin Hood, lo dejaron de reproducir, queda nombrado y nada más, pero la caza, la gran caza, está en la bolsa, no la de Curro Giménez ni la del bandido Cucaracha, sino de condes disfrazados de políticos y los más brutos con caballos como los reyes de antaño, paseándose por sus alamedas de especulación urbanística.
¿Dónde están los conejos? En el campo de golf, como los topos informáticos, esperando la pelota, trucada de confidencias.
A los cazadores, llevan armas y no hay quien les diga nada, por eso pagan religiosamente, aunque sean furtivos.
· -Érase una ardillita que encorriendo a sus crías se quebró la patita. Aunque no se quejó ni dijo ay, le dio mucha rabia. ¡Quieta, debe estar quieta por prescripción médica!, pero ella anhela sus recorridos diarios de asomarse a los límites del bosque por donde transcurren los viandantes y recoger restos de comida que se caen u olvidan por el camino, o de inducirse entre los lugares donde los leñadores desvastan el bosque, o de reunirse con los animales más poderosos del entorno. No puede organizar que se evite la tala pero aunque es grácil, es hábil y está alerta, sabe que sus provisiones son semillas que sirven para generar nuevos bosques, pero ah!, sus crías la reclaman: ¡mamá enséñanos tus misterios, por qué todo el mundo te respeta en el bosque?
¡Cómo no iba a estar más alerta que un lince, si sus ancestros saltaban de copa en copa toda Iberia, ahora un desierto intermitente?
· -Érase una vez una persona que tenía un tic nervioso. Consistía en que movía los labios cerrados en forma de pico hacia arriba cuando escuchaba o acababa de hablar. Por lo tanto parecía que siempre asentía en broma y el hecho de que los interlocutores presintiesen una afirmación antes de terminar la frase les ponía nerviosos ya que podía sacar a la luz la sospecha de que lo que decían pudiese ser inventado sobre la marcha, o ser dudoso.
Entonces a la persona del tic, le venían de repente otros reflejos para salvar la conversación, mediante pequeños incisos se reía y mantenía la boca abierta. Así los conversantes se creían más lo que mencionaban por la desfachatez de la carcajada improvisada, ya que no cabía opción a la duda, si se reía es que era evidente, tanto la simple verdad como la mentira exagerada.
Pero a veces la risa, ante situaciones graves no le podía resultar y optaba por mirar intermitentemente al interlocutor. Entonces por mimetismo al contertulio se contagiaba del tic, y los dos se disparaban a risas. Entonces la gravedad de la situación quedaba públicamente desnuda ante el absurdo de las inoportunas carcajadas.
En la calle La Zarza, 11, han pasado muchos príncipes:
· Como la de aquel caballero andante que era más surrealista que Dalí. Que parecía sacado de algún cuadro del Greco. Pero como estaba un poquito maltrecho por una caída, se reponía en casa de un amigo que era tan pérfido y adicto como Goya, pero se parecía más a Buñuel. Ninguno de los dos creaba nada pero se sentían artistas inquietos y como no realizaban obras, se decían con modestia que eran artesanos y como tampoco se aplican en sus polifacéticos oficios se dedicaban a escuchar música, como los melómanos, y vaciaban la botella mientras dejaban pasar el discurso musical. Fueron discípulos de la escuela de aquel caballero filósofo, de la secta del perro, Pepito Cacho-Diógenes, que se murió solo y enfermo, exhausto de tetrabiks y sinfonías de Malher, débil por sus verdades y polémico por sus excentricidades.
Y ahí están estos dos protagonistas, que por un rato de haber visto y perdido su verdad, vagan como fantasmas de una edad oscura y temerosos en su cabaña de calle La Zarza nº 11, pero sus leyendas están vivas, uno se cortó su oreja y el otro se comió sus botas. ¿Hay algo más iluminado que anticiparse a las épocas?
También habitó por allí, una persona que le sucedía todo lo que soñaba. Aunque ella no recordaba prácticamente lo que soñaba en el último sueño ‘rem’, sabía que los más ciertos y verdaderos eran los de medianoche, que son más cortos, pero más profundos, pero esos estaban totalmente borrados y fríos cuando se despertaba, a no ser que se despertase de alguna pesadilla o de alguna imagen que impresionase al subconsciente.
Se dio cuenta que vivía la vida dos veces, porque cuando en la realidad ocurría se acordaba entonces del sueño, se le recalentaba la memoria. Entonces sabiendo que su mente por la noche volaba tan alto que podía divisar los horizontes de los días venideros, la dejó libre, la soltó, claro, para liberar y conocer al cuerpo, al sujeto, mediante la observación panorámica de que una mente, da igual el nivel consciente o subconsciente, puede descubrirse a sí misma señalándose un camino a divisar, según.
Tampoco le preguntaba a la almohada, aunque ésta en sus plazos lunares contesta, sino dejaba que ella diera las indicaciones, las directrices, los avisos, porque la seguridad y el máximo placer está en lo alto, por eso soñamos.
Pues entonces dejémosla que hable que la escuchamos, pero como vivimos en nuestro pozo umbilical del ego nos cuesta. Por eso no interpretaba los sueños, sino prestaba máxima atención cuando soñaba y cuando le ocurría en la realidad, y entonces exclamaba eureka! ¿Cómo es que no lo sabía antes?
· Quinto Sertorio, que fue uno de los que acamparon por la calle de la Zarza, porque es la que más se divisa en Bellarriseta, tenía un “rubiete”, un canario que llegó a anciano en su jaula. Todas las tardes de festivos se ponía contento al oír el ruido rítmico del ‘esclatar’ las palomitas de maíz que se preparaban para los infantes. Una tarde de esas no le entró la alegría esperada de costumbre, estaba taciturno sin balancearse en su trapecio y se cayó de un golpe seco. No se había muerto, se había dormido, era demasiado viejo para controlar su equilibrio dormido o es que estaba enfermo, o ambas cosas a la vez. Pero el guerrero de la tribu, que se estaba tomando su copita con los ancianos reunidos en la hora del café, actuó deprisa, se le ocurrió dar un sorbete de coñac en el tapón de la botella para que se reanimara, visto que el animalito estaba desconcertado por su senectud. Toda la sala de reuniones se escandalizó del modo y del remedio. Pero los resultados fueron sorprendentes, el canario cantó loco de amor por más de tres horas sin parar, como una aria interminable, nunca había tenido una compañera.
Al cabo de otro tiempo le ocurrió otra vez los mismos síntomas de anciana soledad y como la tribu, consuetudinariamente sabía que el brandy iba bien como veneno antidepresivo, se le volvió a otorgarle la dosis adecuada de brebaje. Y cantó por más o menos igual de apasionado que aquella primera vez. Al guerrero casi lo nominaron para categoría de chamán por su improvisado remedio inmemorial.
La tercera vez que lo probó cantó más que nunca su canto del cisne, murió cantando. El corazón se le paró por tristeza en su cansancio. Murió cantando, libre y con alto designio de su significado existencial, puro amor. Aunque los humanos de esa tribu no entendieron este hecho tan extraordinario vivido por el corazoncito de un pajarito.
· En el jardín tenía un árbol de flores de otoño, que abrigaba sus pétalos, para que recogiese bien ese sol decadente del verano. Y sus fragancias buscaban los últimos abejorros de la temporada, los más peludos. De hoja perenne y de secano, aguantaba las heladas y la niebla, mientras los de su alrededor amarillentos se dejaban caer a hibernar. Solitario y exiliado de su hábitat, se refugió en un jardín para vigilar como dragón chino de entrada. Supo aprovechar las bonanzas para templar las extremidades del nuevo clima. Y por esos sus frutos, más tardíos que en las lunas que lo ofrenden sus congéneres en otros lugares más cálidos, saben agridulces con huesos como, dijo el poeta, orgasmos de mujer.
Césare Pavese se lo miraba y lo saluda mentalmente mientras aspiraba su empalagosa fragancia porque se consideraba también flor de otoño.
La Tierra está en nuestras manos
como un niño enfermo que hay que curar.
Engañados por las apariencias, podemos creer que el mundo ha estallado en un millón de experiencias caóticas, que le desgarran por todas partes y hasta en el más pequeño rincón de nuestras fronteras e incluso de nuestros corazones. Nada escapa, ni nadie: ¡es un solo bloque de Materia!. Y podemos pensar que la gran novedad del mundo se remonta a esta década. Pero el primer choque, la primera ola, el epicentro del fenómeno, se sitúa extrañamente en Asia a principios de siglo. Todo viene de ahí: el resto es un amplificación y una exasperación de lo que allí surgió. Tres revoluciones, las tres partieron de Asia. El choque partió de la India en 1893. Después China, a principios de siglo también. Y Rusia por fin y simultáneamente. Una sola Materia en movimiento. Un único gran Cuerpo en transformación. Lentamente en esclusa se abría.
No sabemos nada. Tan sólo podemos tomar nota del hecho… Pero el hecho es que, a principios de este siglo, estaban en marcha tres revoluciones que iban a cambiar la faz del mundo. Había comenzado algo de lo que, hoy, todo el resto, es sólo su desarrollo y consecuencia.
¿Y qué había comenzado?
Podemos dejarnos engañar por las apariencias. Ver socialismo aquí, comunismo allá, y capitalismo en otra parte; ciento cincuenta países que se desgarran entre sí y lanzan su grito de guerra; luchan contra la pobreza, luchan contra la injusticia de uno u otro color, por el derecho, la libertad, el petróleo y los abonos químicos, por todo lo que queramos, contra todo lo que queramos: es el reino del pro y del contra, de la verdad contra la mentira, del bien contra el mal, y todos tienen la verdad, cada uno blande su eslogan, condena la verdad del otro que a su vez condena la verdad del uno; la “verdad” por todas partes, como un enorme cadáver pestilente que todos ostentan, proclaman, difunden por la radio e imprimen en seiscientas cincuenta lenguas infalibles y a cual más supremamente verídica. Y todo es verdad, y todo es mentira. Es la verdad de la mentira, o la mentira de la verdad. Es el reino del si-no, del bien-mal, del pro-contra, la gran Babel mental de más de cinco mil millones de hombres. Es el tiempo de todas las panaceas: contra el cáncer, contra la recesión, la pobreza, para la lluvia, el buen tiempo; se inventa de todo, y todo se desinventa un minuto después, y todo empieza de nuevo en el gran caldero. Siempre es nuevo, y siempre es igual. Hoy se está enfermo aquí, mañana allá, y todo el mundo está enfermo al final. Lo que toca a su fin es la gran enfermedad mental. La Gran DEVALUACIÓN Mental –de la que nadie habla-, pero que AÚLLA por doquier en un millar de “culturas”, cuyas palabras ya no quieren decir nada, cuyas ideas ya no quieren decir nada, ni sus verdades ni sus mentiras tampoco ya quieren decir nada, y todo es como una enorme IMPOSTURA al amparo del millón de verdades, que se repiten en los altavoces hasta en las más pequeñas aldeas del Himalaya, verdades hipnotizadas, ensordecidas, drogadas de palabras y embrutecidas de ideas. Es el fin de la Mente. El pensamiento se anula a sí mismo. Es el comienzo de otra cosa. Estamos en los tiempos del “gran cambio de gobierno”: es el reemplazo del gobierno mental de la inteligencia por el gobierno espiritual de la consciencia. Es el tiempo de lo que está encima de lo mental.
En mil lenguas y bajo mil etiquetas, a derecha e izquierda, amarilla, roja, negra, cristiana, islámica, marxista o atea, todo el mundo HACE LA MISMA COSA. Todo el mundo está virando a un nuevo estado evolutivo, bajo la intolerable Presión interna y externa de la Consciencia. Todos los pros van por ahí, todos los contras van por ahí, todos los síes y todos los nos, todo eso no se diferencia en nada de los primeros borborigmos del branquiosarurio al comienzo del Carbonífero, en chino, en americano o en perfecto francés. Somos arrastrados hasta el fondo de la pecera, ahí vamos todos, hacia la salida de la Mente. La Naturaleza no podía haber inventado mejor medio: ni pestes ni temblores de tierra, simplemente, da vueltas al tornillo de la Mente, o más bien deja que ella misma se de vueltas, hasta el aplastamiento total. Fue es lo que empezó a principio de siglo. No fue ninguna revolución china o rusa: fue la revolución de la Consciencia. Y todas las revoluciones se hacen para precipitar esta única liberación. Todas las mentiras se dicen para forzar está única verdad. Ahí va todo el mundo, y todo el mundo trabaja para eso, lo quiera o no, en blanco o en negro, en falso o en verdadero, da igual: Hay una cosa bien simple, y es que la humanidad entera sigue una evolución, una curva evolutiva, y hay eras ciertas eras, en la que cierta experiencia se vuelve casi universal, es decir TERRESTRE, totalmente terrestre; y bajo nombres, etiquetas, y palabras diferentes se precisamente más o menos la misma experiencia la que se persigue. Entonces, hay viejas experiencias que están a punto de desaparecer, y que todavía se aferran, que todavía cambian la apariencia y el interior de algunas cosas nuevas. Pero son sólo como la cola de algo. Todo el movimiento nuevo va hacia UNA experiencia que se generaliza todo lo que puede, porque sólo es útil si es general. Si es local, es como un champiñón, no da frutos para la consciencia humana general. Estamos en la experiencia terrestre de la Consciencia, como otros estuvieron en la experiencia terrestre de los grandes plegamientos, o en la experiencia terrestre de la respiración pulmonar; y todos nuestros sobresaltos son la lenta DESOBSTRUCCION de las inutilidades evolutivas: Cada estado de la Evolución, está marcada generalmente por un poderoso recrudecimiento de todo lo que debe salir de la Evolución.
La última puerta.
La civilización científica, racionalista, industrial y pseudos-democrática de Occidente está ahora en vías de disolución y sería una absurda locura para nosotros edificar ciegamente, en estos momentos, sobre unos pilares que se están hundiendo. Pues la Máquina, imperturbable, está puesta en marcha, acecha a toda la Tierra. Y quizá, en efecto, en la economía de la Naturaleza, era necesaria esa enorme Máquina, mas por razones que el hombre no había previsto: es el mejor medio y más seguro de atar a toda la Tierra en un solo paquete, y dejarla a merced de algunos pernos mal enroscados que, un día y a la vez, pondrán a toda la humanidad ante la fantástica avería general de ese símbolo de la Mente. Será de una sencillez fulminante: nadie quiere pensar en eso. Un montón de chatarra mundial. Y pasaremos al invento olvidado, seremos reducidos al invento. Esta gran reacción del culto a la Materia, ha servido mucho para amasarla, volverla menos inconsciente de sí misma; ha vuelto a traer a la fuerza la consciencia a la Materia. Así que, todo esto ¿no habrá preparado quizá las cosas suficientemente para que haya llegado ya el momento de la Manifestación total?. Es decir, el advenimiento de la nueva Consciencia.
¡Todas las organizaciones humanas se basan en el hecho visible (que es una mentira), la opinión pública (que es otra mentira), y el sentido moral que es una tercera mentira!. Así que, hace falta una organización mundial, sí, ¿pero hecha por quién?. ¡Es necesario que por lo menos sea gente que tenga una consciencia mundial!. Los gobiernos suceden a los gobiernos, los regímenes a los regímenes, los siglos a los siglos, y la miseria humana sigue lamentablemente igual… Sólo una transformación, una iluminación de la consciencia humana puede traer una mejora verdadera de la condición humana.
¿Cómo es la atmósfera de una ciudad cualquiera?, donde millones de seres están pensando, ¡y qué pensamientos!. Imaginaos esa masa hormigueante y en continuo movimiento, ese embrollo inextricable. En un principio parece que no se pudiera desenredar nada, y si embargo, a pesar de todas la tendencias, de todas las voluntades, de todas la opiniones contradictorias, se establece una especie de unificación, de identidad entgre todas esas vibraciones, pues todas, salvo contadísimas excepciones, todas expresan… la codicia. La codicia bajo todas sus formas, todos sus aspectos, en todos los planos. Todos los pensamientos de la gente mundana cuya única meta son los goces y las diversiones materiales, expresan codicia. Todos los pensamientos de los productores intelectuales o artistas, sedientos de consideración, de renombre y de honores, expresa la codicia. Todos los pensamientos de los gobernantes y de los funcionarios aspirando a más poder y a más influencia, expresan la codicia. Todos los pensamientos de millares de empleados y de obreros, de todos los oprimidos, los desdichados, los aplastados que luchan por una mejora de su triste existencia, expresan la codicia. Y todos, ricos o pobres, poderosos o débiles, privilegiados o desafortunados, intelectuales o ignorantes, quieren otro, siempre más oro, para satisfacer todas sus codicias. ¿Qué podemos cambiar en el mundo mientras no haya cambiado la consciencia?. ¿Cuántas toneladas de penicilina o de instituciones harán falta para curar esa indigencia?. O si no, toneladas de policías y cada vez más policías. Quizá un día, esas maravillas “humanitarias” nos parecerán tan trasnochadas como las conquistas del Tchad y la famosa “paz francesa”, que bien hubiera podido muy bien llamarse “paz británica” o “american peace”, y que jamás ha sido la paz de nadie. LAS CONDICIONES EN LAS QUE LOS HOMBRES VIVEN SOBRE LA TIERRA SON EL RESULTADO DE SU ESTADO DE CONSCIENCIA. QUERER CAMBIAR LAS CONDICIONES SIN CAMBIAR LA CONSCIENCIA ES UNA VANA QUIMERA. En una simple frase, todo el problema del mundo y toda la enormidad de la ilusión que nos mueve desde la primera locomotora. ¿Cómo vais a oder cambiar algo sin haberos cambiado a vosotros mismos?. Y luego todos los que dicen: Voy a abrir un lugar para dormir, voy a construir un comedor infantil, ofrecer sopa a los pobres, predicar un conocimiento, esparcir una religión. Eso es “servir a la humanidad”. ¿Queréis continuar con ello?. Todo eso no ha cambiado gran cosa. Podéis abrir millones de hospitales, que eso no impedirá que la gente esté enferma. Al contrario, tendrá toda clase de facilidades y se sentirá animada para caer enferma… De hecho la primera humanidad que os concierne sois vosotros mismos. Queréis atenuar el sufrimiento pero a menos que podáis cambiar la capacidad de sufrir en una certeza de ser feliz, el mundo no cambiará. Seguirá siempre igual, danto vueltas y más vueltas, una civilización tras otra, una catástrofe tras otra, pero la cosa no cambiará, porque hay algo que falta, algo que no está ahí, es la consciencia. Eso es todo.
“Cambiar la capacidad de sufrir”. Ese algo sufriente en el fondo del hombre, bajo todos los hábitos, bajo todos los vocabularios, todas las profesiones de fe y esperanza. Ese algo que es como una llamada a la muerte y que se viste provisionalmente de una u otra religión, de una u otra salvación, de algún “ismo” en rojo, negro o azul, de un paraíso socialista o celeste, para impedir su profundo dolor; interludio e interludios intelectuales, sentimentales, patrióticos o religiosos, mil interludios entre ese fondo de dolor y la muerte: quizá la muerte que sufre en el fondo desde la primera respiración terrestre, la vida que se sabe condenada; un nudo de dolor en el que una y otra están estrechamente abrazadas, como si la vida tuviera necesidad de la muerte para encontrar su secreto completo, y la muerte necesidad de la vida para transmutar su obscuro rechazo, y cambiar una y otra en un tercer estado que será la VIDA. Esa capacidad de dolor en el fondo, que es la llamada de nuestro secreto, desnudo. Esa única cosa a afrontar, sin máscaras, sin trucos, sin bien, sin mal, sin todos los oropeles con los que, en vano, intentamos revestirla para olvidarla. Hay que encontrar algo radical, nuestro mismo dolor es nuestro instrumento. Y quizá, desde principios de este siglo, tras aquella formidable explosión de esperanza en una Máquina que lo iba a salvar todo, aquella formidable explosión de fraternidad en una Ideología del Mejor humano, estamos siendo conducidos, no al hundimiento y a la derrota, sino más cerca de la verdadera cuestión, más al corazón de un “mejor” que no habíamos previsto en el que el viejo Dolor, libre de sus falsas esperanzas y de sus falsos cielos y de su falso mejor, consumido, transmutado, reducido a SU propia cuestión, liberará la VIDA nueva de su capullo mortal. Pero antes era necesario que se hundiera todo lo “mejor”, antes era necesario librarse del viejo hormigón espiritual, humanitario, científico y religioso –todas las construcciones de la Mente-, que encerraba bajo sus divinas salvaciones la única Cosa que no tiene necesidad de salvación, porque no puede morir, y no tiene necesidad de máquinas, porque ella es el Poder.
Y finalmente, nada cambiará mientras no haya cambiado la muerte. Hemos recorrido todos los mecanismos, ya no hay más puertas en ninguna parte, salvo una… en el silencio del corazón. Cuando todo ha sido ya dicho y hecho, visto y comprendido, ya no queda más que amar. Quizá sea ésta la última puerta. Pero eso no basta: El uno dijo: “Traigo el Amor”, el otro dijo: “Traigo la Paz”, el otro dijo: “Traigo la liberación”, y después, hubo un pequeño cambio dentro, algo se despertó en el interior de las consciencias, pero exteriormente todo siguió igual. Ahí está el fracaso… El amor solo, no ha podido transformar a los hombres. La fuerza sola, no ha podido transformar a los hombres ni mucho menos. Es por lo que la Consciencia que está trabajando para transformar a la humanidad, une la fuerza al amor, y el que deba realizar esta transformación vendrá a la Tierra con el Poder del Amor divino: Ser como un imenso manto de amor envolviendo toda la Tierra, penetrando todos los corazones… Pero un amor que nos cuesta mucho comprender, porque está como armado con una espada; hasta que llegue el día en el que esta espada también se derretirá en la desnudez de los últimos días, dejando brillar un Amor tan vasto, tan transparente y tan formidablemente poderoso que será casi aplastante para el cuerpo; un amor que exige lo más difícil de nosotros, y nos encuentra a veces, sorprendidos, en lo peor de nosotros mismos, ¡con tal Ternura! Como si lo conociéramos desde siempre, AQUÍ, en el corazón de esta pregunta candente, que es como la pregunta de la Tierra en nosotros:
¿No sabes que las fuerzas más sublimes de las extensiones, buscan revertirse con los velos más opacos de la materia?. Es gracias a lo peor como se puede encontrar lo mejor, y es gracias a lo mejor como se puede transformar lo peor.
Es aquí donde uno empieza a tocar el secreto del Poderoso Amor, como si en el fondo de dolor de la Materia, se encendiera un GRITO tan desgarrador, tan desnudo, tan impotente, que se tornara de pronto en fuego puro, que solo dice amo, amo, amo…
Eso es todo, y es aplastante de tanta potencia. Aquí brilla y para SIEMPRE.
Eritrea.
CRÓNICAS DE BELLARRISETA.
Se reunieron en esta celebración anual unos 36 bardos, que no bordes, vates que no devotos, aunque sí les funciona la vida de bota. El vino se acabó como en las bodas de Cañaán (o como se escriba). Faltaron dos personajes, el rapsoda de Galicia, y el gaitero del Somontano. Reivindicaron que ya vale de presentar decálogos en esta tradición de juegos florales. Y que al año que viene que se presenten auténticos poemas, sonetos, prosa poética o lo que sea. Ya vale de moral. Los rapsodas estamos por encima de la moral del bien y del mal. Es una evolución de nuestra consciencia. Ya sabemos lo que tenemos que hacer. Emplear la creatividad, inventar contextos y nuevas relaciones de ideas. Que nuestro cerebro sea una tormenta de ideas, y que nuestra mente goce con tanta chispa. Por eso se acabó el vino y todos quedamos deacuerdo. ¿En qué?, en que la poesía es libre,
Se presentaron más de cuarenta decálogos, lo que significa que algún decálogo debía de ser de algún miembro furtivo. Solamente los hemos sacado al azar en esta muestra, como las fotos. Si algún miembro quiere que salga su decalogito, solamente tiene que reclamarlo que aparezca, que lo prondremos en un fe de erratas. Creo que tres cuartas partes de decalogitos se han quedado sin mostrar. Sería agobiante.
I. Cuando uno se sorprende de su creatividad está acabado.
II. Se lo tienen que decir los demás, pero él no debe sorprenderse.
III. Uno es lo que es, porque todo lo que no es puede crear conflicto, por eso debe conocerse
IV. Uno está por azar, la vida es la que te envuelve en su juego.
V. El sentido de la vida es conocerse, y para eso no hay que perder la hilación cósmica de la creatividad.
VI. La creatividad es el mantel que prepara el banquete que se apoya en la mesa de las tres patas del amor, belleza y muerte.
VII. La creatividad sobresale pero es muda, su equilibrio de las formas llaman la atención a los sentidos.
VIII. Si utilizar los internos, la creatividad será descubrirte tu desconocimiento.
IX. Entonces verás que lo atemporal aporta el manjar de la vida y no te sorprenderá nda, porque todo estará en su lugar.
X. Entonces tú en tu sitio. Serás, no como deber ser, sino como eres.
I. El amor, de lo más íntimo y grotesco, a lo más excelso y universal, siempre es bienvenido.
II. El amor siempre abre puertas, pero un hogar, una cueva, una pareja, una tribu están para sobrevivir, porque sino se sobrevive no se ama. Por eso están las puertas cerradas, esa es la paradoja de la sobrevivencia.
III. Si al morir expandes tu amor a tus seres queridos, éstos a su vez y por irradiación intensificarán y expandirán su amor. Así sobrevivirán.
IV. Vivir es amar. Si no amas es que estás muerto como una vela apagada. Con el amor resucitarás tu llama.
V. Si siempre amas eres eterno. Porque has dejado cosas en su sitio y eso te pertenecerá siempre.
VI. El amor llega lejos, más de lo que imaginas. Su hilación es cósmica.
VII. Los desequilibrios del amor se llama egoísmo. Y su fuerza no es pendular sino de atracción.
VIII. Con el amor llegar a ver que la muerte es el mantel de la vida.
IX. Y la vida un sagrado imperio que hay que compartir. Porque si no comparte no compenetras y si no compenetras no abres
X. Abrir los espacios a la eternidad es amor.
I. Reírse cuando tu interlocutor no sabe por qué es interrogatinquisitivo, pero la confianza te relajará.
II. La antigua usanza es primero ver todo el vergel del mercado sin ser avidoso ni caprichoso.
III. El silencio te dará confianza, y la confianza risa, entonces estarás preparado para recibir cualquier precio.
IV. Con cualquier precio entra ya el amor, que ni se compra ni se vende.
V. Los pactos son política y su gravedad despacha a la risa.
VI. Risa es seguridad, en un paréntesis, en un despeje, en una quimera, en una ayuda, en un acompañamiento, en un paisaje.
VII. Reír para no llorar, no es una esquizofrenia patética, sino pendular para no salirte de la olla.
VIII. Reírse de sí mismo es un alarde de conocimiento
IX. Medio mundo se ríe del otro, qué lástima, su frivolidad es la que no interesa.
X. Reírte cuando amas, es la máxima compenetración.
I. El tercer ojo de la Martina soy yo.
II. Su oído es mi eco.
III. Su energía la summa andante de la de los dos.
IV. Cuando uno es el sol el otro es la luna. Ambos marcando la eterna alianza de los ciclos
V. Como cualquier pareja, un par de vasos comunicantes.
VI. El amor es el agua espiritual de la vida.
VII. Soy de la raza de los grandes amores, y quien no lo es está perdido. El amor nos quita la mediocridad.
VIII. El amor no tiene formas. La mayor forma es no tener forma si el contenido alcanza la máxima profundidad, la de los tiempos, por ejemplo: la eternidad, que no tiene forma, y el amor cabe.
IX. Por eso mi vida no es mi vida, porque vivo sin vivir en mí. Y de nada tal vida alta espero, que muero porque no muero.
X. La nada y el todo son lo mismo. De donde nace el amor.
I. Detrás de los prejuicios están el temor, la inseguridad, el miedo.
II. Detrás del amor y la belleza está el olvido de sí mismo, la muerte.
III. Detrás de la vida, está la muerte y detrás de éstos el espíritu.
IV. El espíritu es un movimiento sin esencia porque es la esencia de la vida. Como el oxígeno que lo respiran todos los seres vivos.
V. Todo es vida, el resto por defecto son cenizas de una fulguración
VI. Detrás de las cenizas están sus estructuras, detrás de éstas los átomos, detrás de ésts la inteligencia, y detrás de ésta el espíritu.
VII. Algo que emerge y no es, como la magia, el espíritu y su creación, para olvidarse de sí mismo y ser todas las cosas, su obra.
VIII. No existe diferencia entre individualidad y totalidad. ¿El alba es total o revelación?
IX. La muerte es la sensibilidad a la individualidad que se desintegra ante la totalidad.
X. ¿Cúando?
COINCIDENCIAS
I Las coincidencias no están por casualidad, están porque a
veces tocan…
II Salir en el experimento. Por supuesto. Ya, que más dá lo que te
toque.
III Tienes que saber responder. Cuenta con la mejor y peor opción.
IV Después imagina lo que creas. La inteligencia es la que
responde, no tú.
V Baja del burro. Piensa en tu legado aunque vengas de paso.
VI Todo es tan importante que pierdes la atención. Lo bello te lo
recuerda.
VII Sigue. No pares. El azar tiene su esencia.
VIII El amor brota. Por eso siempre revive con la coincidencia.
IX La vida se vive dos veces. Como las melodías en una buena
armonía.
X Aunque el azar venga de la locura, la razón lo domina. Ese es
el juego.
NO SOMOS NADA.
I No somos nada, nos damos cuenta cuanto nos fundimos en el
todo es.
II Si pensamos en ser, actuamos conforme el objetivo que
deseamos. Algo es.
III Algo será cuando no seas nada, porque será de todos.
IV No siendo, entonces, eres algo más grande.
V Pero para no ser tienes que saber quien eres. Nadie.
VI Aquel que no se pierde sino que encuentra al mundo.
VII Y sin salpicar a nadie, todo el amor del mundo hace falta.
VIII Pero claro, que quepa en una persona y para eso hay que
tener forma, sin necesariamente ser,
IX porque no hay nada en concreto, todo es.
X El ser es una dimensión de la vida. El no ser cubre todas las
dimensiones y por lo tanto no somos.
ESTAMOS DE ACUERDO
I ¿Estamos de acuerdo tú y yo?
II ¿Sabes tú lo que yo hago que creo que tú no sabes?
III ¿Sé yo lo que tú haces que crees que yo no sé?
IV El núcleo más duro de nuestros sentimientos es que no no los
toquen, como a los bigotes de los felinos.
V Podrá ser con cariño. Pero eso es alto diálogo. No racional pero
emocional.
VI Entonces, te ofrezco mis bigotes sensibles o tú te acercas a
ellos. Algo hay que decir.
VII Claro que sí. Si no uno se pudre con su firmeza afirmación
silenciosa y por lo tanto neurótica.
VIII Los místicos siempre han estado en comunión, contacto,
comunicación, nunca en silencio, si con la voz. ¿Estamos de
acuerdo?
IX ¿Si no para qué vives? No para destruirte sino para no ser
nadie porque tu diálogo es de todos.
X Entonces, ¿por qué hablas? ¿Por qué utilizas el verbo?
QUÉ PODRIAMOS ESPERAR
I ¿Qué podríamos esperar de la mala jugada?
II ¿Qué podríamos esperar del aburrimiento una vez colmados?
III ¿Qué podríamos esperar de nada? Viéndolo como es. Ese ser
de las cosas que nos mata.
IV O nos salva de ser o no ser. Porque al fin y al cabo vivimos
como sabiendo.
V Eso nos ayuda, para eso se han escrito grandes tragedias,
grandes actos y mitos como estrellas.
VI Pero, ajá, allí quedan en una dimensión que no es nuestra
aunque parezca, porque para eso están y nosotros creemos
que somos.
VII Así nos pintamos la realidad. Jo, que cortedad de proyectar la
mirada, como si fuera una estrategia.
VIII No queda más que ser universal, como las nubes, con sus
sombras y luces.
IX Porque ahí está, lo que es leve, está primero ante la luz, para
que no nos toque el núcleo duro del ser.
X No hay duro núcleo de ser, eres lo que no crees que puedes
ser, todo. Todo lo que ves y no ves.
IR BIEN
I Esto empieza a ir bien, cuando uno lo dice todo, todo que se
queda desnudo, sin ninguna intención posterior ni maldita de
poder.
II Pero esto no lo veo. Solo Caín dijo la verdad cuando se le
insistió o a Cristo cuando dudó.
III Cualquier mito delata tus pensamientos pero no verifica nada.
Es una forma de andar natal con takataka o de la senectud con
garrote.
IV Entre todos, todo lo hemos querido decir,
V Aquel que se diga campeón, está perdido. Porque el que lo siga
pronto verá la contradicción.
VI Porque ser nada no puede ser. Algo se es.
VII Y decir lo que se es, de tan desnudo y transparente no se es.
Y nadie te ve ni te sigue.
VIII Si no que te totalizas. Nadie te ha dicho nada más bien tú has
sido. Y por lo tanto lo serás.
IX Somos. Lo que antes de ser ya éramos. Nada.
X Pero la nada también es música porque es silenciosa
SUFRIR
I ¿Por qué sufrimos tanto?
II ¿El dolor es una llamada de la muerte?
III Entonces la alegría es un aliento de la vida.
IV Esa onda que sintoniza con el poder de todas las dimensiones.
V Al igual que el amor
VI Las cuerdas del arpa del amor son infinitas en sus vibraciones
porque quizás solo sea una.
VII Así y nada más, la muerte es dejar de vibrar pero no de sonar
que es la vida.
VIII La vida es la expresión de esa cuerda, de esa vibración.
IX Y que por cierto tiene sus armónicos, entonces nunca
desaparece.
X Si la cortina del dolor no nos deja ver, no nos dejará oír.
DECALOGOS
I Tengo el inicio de tres decálogos en mente y no inicio ninguno.
II No me gustan los decálogos por lo tanto. Pero me imponen.
III Son rápidos, sistemáticos en construcción y versátiles en
gustos y formas.
IV No soy poeta porque no escribo poesía aunque la viva.
Tampoco místico porque no alcanzo la iluminación, aunque sí la
alegría de todos los tiempos la viva.
V Me quedo a mitad camino y cuento hasta diez. Porque son las
herramientas para manipular, aunque está por delante la mente.
VI Al final no hablaré de los temas que llevaba en mente pero las
manos actuarán en su sistema. Ideas, voz y manos.
VII Otros temas podrán ser, aleatorios, porque honestamente,
siempre vienen de la misma fuente y van al mismo final.
VIII ¿Qué remedio? Cuando cuanto hasta diez, siempre me quedo
con siete. Es suficiente, con el resto te dedicas a otros temas.
IX Así das tiempo a todo, desde rasgarte las vestiduras hasta
colmar la caída del fruto maduro.
X Por eso el diez no existe, la magia del nueve nos indica la nada.
Pero al final si el diez existe es por la simetría.
TITULO TRES GRACIAS
I Siempre hay reacciones. Pero si me decis de dónde bebeis os
diré que las tres parcas pueden invertir el sabor del destino y
ser las tres gracias.
II Decidme qué reglas de juego son las vuestras y os diré que
estrategias y dilemas oraís.
III Decidme que el vínculo mayor de la soledad y la muerte es el
amor.
IV Decidme que el perdón y la alegría consiguen brotar lágrimas.
V Decidme que el amor verdadero es la sombra de tu historia, por
eso el amor supera a la muerte, porque eterniza.
VI Si no es real todo lo que digo, al menos es composible, por eso
la telepatía colectiva existe.
VII El amor es lo que no reacciones porque es. Es también a la vez
que es. Por eso ve desde dentro y desde fuera.
VIII
IX No le queda duda. Un nido fue su símbolo de alimento. Pero hoy
el amor del mundo es el hambre del mundo
X Cultura, amor y alegría pueden ser tres gracias que sustituyan
a las tres parcas: desgracia, odio e ignorancia.
DIOS
I ¿Qué hago yo con Dios? Primero silencio.
II Segundo pienso pero no actúo.
III Entonces, presto máxima atención en la percepción de todos
los detalles.
IV Después, no pienso nada. Si acaso se me escapa un
pensamiento, es solo la primera pregunta.
V Ya veo que estoy en un bucle del pensamiento. Y de esa gran
duda me surge el amor.
VI Qué cosa más rara, todavía, desde la primera pregunta no
hemos hablado, el amor es un interlocutor.
VII Puede que si la duda persiste en el pensamiento se apague el
amor. El amor es duda permanente pero no en el pensamiento,
sino en la no acción y en el silencio.
VIII Pero las palabras surgen por necesidad de comunicación. Son
una proteína mental que nos estructura nuestra relación con la
realidad.
IX Pura realidad y amor, con mi silencio no tengo respuesta a la
primera pregunta.
X Tan solo la luz de mis pensamientos cubriendo un espacio
¿Dios?.
¡La necesidad de ser!
Fundamentalmente, desde siempre, desde milenios y milenios, está aquí presente, esta Necesidad, en las fuentes mismas del obscuro impulso del mundo. Es el motor de la Evolución. La necesidad del sol en el fondo de la planta, la necesidad de aire en el fondo de la larva, la necesidad de vivir, la necesidad de ser. Hasta las galaxias tienen necesidad de expandirse. Y algo que estuviese realmente muerto ¿cómo podría aspirar a ser?. La muerte no existe, lo que no es no puede ser. Nada en el mundo puede tener necesidad de algo que ya no tenga o que no sea ya; no tendríamos necesidad de sol si el sol no existiera, y si nos inventamos algún sol, es porque ya está presente en nuestros primeros pasos hacia él, es el que nos impulsa hacia él, el que se acuerda de sí mismo en nosotros. Inventamos continuamente lo que ya está aquí, cortamos las obscuras capas de un eterno aquí, tenemos necesidad de lo que somos. Es la gran necesidad del mundo: SER. El ser acordándose de sí, el ser haciéndose él. Esto es lo que se está haciendo lentamente en nuestros ojos y para nuestros ojos: uno se hace lo que ya es. Y ser, es ser totalmente, pues ¿cómo lo que es, no va a serlo todo?. Se es o no se es, y si se es, se es todo. No se puede ser un trozo de sí mismo sin tener necesidad de ser totalmente uno mismo. La necesidad del mundo y de cada parcela del mundo, es ser todo lo que es. Es el ser el que tiene necesidad de ser. Esto es todo. ¿Qué nada tendría necesidad de algo?.
Y la necesidad de ser crece, de ciclo en ciclo, de especie en especie. Es como una llama interior que empuja; que empuja a un fragmente de átomo hacia otros fragmentos de átomos, hasta formar las grandes nebulosas; que empuja a las moléculas hacia otras moléculas, y siempre hacia más moléculas, hasta un primer cuerpo de ser; que empuja cada ser hacia otros seres, y siempre hacia más Ser; que crece con el cuerpo del mundo y no hallará sosiego hasta que cada átomo y cada molécula y cada una de las celulitas de cada cuerpo haya encontrado su totalidad de ser. Pues es el mismo ser el que quiere ser en cada punto, tanto en la totalidad interestelar y en la más infinita cantidad, como en el fragmento de átomo más pequeño. Y cuando uno es, por un segundo, en el más microscópico de los puntos, uno es todo y está por doquier, porque no hay dos cosas ni dos seres. Lo más pequeño y lo primero será lo último en convertirse en su totalidad de ser. Porque es lo que ha sido más recubierto por la Evolución. Y puesto que el ser consiste en un punto, es en el átomo y en la célula donde se encuentran el secreto total y el poder total y el ser total. El punto es la clave de todo. La cumbre de la Evolución no consiste en miles de millones de cosas adicionadas o perfeccionadas, sino en un solo punto que recuerda totalmente lo que él es. La Materia del comienzo contiene el secreto de la Materia del final; el secreto de ser, porque no hay otro secreto. El olvido más profundo contiene el ser más perfecto. La capa más antigua es la última en aflorar y en revelar su contenido. La consciencia, que se ha vuelto luminosamente consciente sobre las cumbres evolutivas, se inclina sobre su base y encuentra de nuevo al ser supremo que había encendido en ella aquella llama y la había conducido durante todo este viaje hasta llegar a él. El recuerdo recuerda por completo: ES. No seremos totalmente más que en nuestra materia primera: el cuerpo. El ser del final está al comienzo. La llama de la Necesidad es la conductora del viaje. El Fuego de la Materia es el supremo fuego del Espíritu.
Una llamita blanca.
Es la alegría.
Una alegría de ser ha querido hacer este viaje, porque, ser, es tener la alegría de todo lo que es. No hay otra alegría. Todo dolor es una insuficiencia de ser. El mundo vive en el dolor de no ser lo que es, lo seres viven en el dolor de no ser lo que son. Pero todos van hacia una gran alegría, que es suya, van hacia la totalidad que son desde siempre. Van a salir de la vieja pecera muy pronto; la necesidad de ser es la clave del paso, la presión de la llama romperá el muro de ilusión. Estamos viviendo los tiempos de la intolerable Presión. La mente está asfixiándose como un viejo pez en el fondo de su seco agujero. Pero vamos hacia otra cosa, somos los pioneros de un aire nuevo. Que por fin será quizá un aire de alegría.
Esta necesidad, es la clave de todos los pasos evolutivos, desde el mineral al hombre y a lo que va a reemplazar al hombre mental. No hay diferentes maneras de pasar, sólo hay una. Mas como somos seres mentales, decimos: la necesidad de verdad, la necesidad de justicia, la necesidad de bien, la necesidad de libertad. Las innumerables dualidades de la mente, cada una con su reverso de sombra, y casi con su necesidad de sombrea, porque si triunfara verdaderamente una sola de esas dualidades, sería una catástrofe tan intolerable como la victoria de su contraria, pues, ¿qué justicia aplicaríamos que fuese la despiadada exacción de una idea? ¿qué verdad que no fuese el intolerable exclusivismo de un solo pensamiento? ¿qué bien no que fuese la ciega demolición de todo lo que el “mal” contenía de aspiración oculta y de necesidad de un bien más amplio?. Si seguimos esa ley de que el culpable debe ser castigado, poco a poco, a medida que se desarrollan las cosas. ¡todo tendría que ser castigado!... no quedaría ya nadie para progresar. No sabemos, no sabemos nada, la mente es el no-saber que tiene necesidad de saber, otra de esas mil necesidades duales que son, todas ella, la envoltura de una única necesidad de ser. Pues ser, es conocer la necesidad de cada ser y el bien de cada ser y la verdad de cada ser, en algo que lo reúne todo, lo ama todo y comprende todo; y que nos lleva más allá de nuestros propios límites del bien y del mal, de justicia y de injusticia, de mentira y de verdad, allá donde los mil rayos son UNO, y la pecera no existe ya. Cada paso evolutivo no es la destrucción de un mal que se ha vuelto intolerable, sino de un viejo BIEN sofocante que engullía la necesidad de ser en provecho de su mecanismo usado.
Ahora bien, con el hombre, se produjo lo que quizá sea la más triste deformación de toda la historia de la Evolución. Aunque, verdaderamente no estamos muy seguros, pues, en la economía de la Naturaleza, siempre hemos visto que cada deformación tenía su necesidad profunda y escondía algún rodeo enriquecedor de su dominio, algún subterfugio para hacernos desembocar a pesar nuestro en un claro imprevisto… y escondía finalmente alguna formación de esta única cosa que se forma a través de todos los tiempos, de todos los modos de ser y todas las “deformaciones”. Pero esta Llama, esta necesidad de ser este verdadero fuego evolutivo, que debiera haber sido nuestro tesoro supremo, este supremo crecimiento y suprema expansión de nuestro ser, ha llegado ser sinónimo de un trágico malentendido. La mente la atrapó, como atrpa todo el resto, y le puso una etiqueta: “Dios, dirección al cielo”. Lo cual es una suprema aberración (pero desconfiamos siempre de las llamadas “aberraciones” que quizá sólo sean desviaciones en una única Dirección). Y quizá, en efecto, nuestro futuro evolutivo le parezca a este hombre obstruído que todavía somos, como un lejano “cielo” tras las paredes de la pecera a las distancias fenomenales de nuestras propias capas de olvido. Así que hacía falta “trepar”, “elevarse”, “salir” a atrapar a Dios en alguna parte, al final, allá lejos, atrapar aquel Futuro dorado tras una tumba. Y parece que estoy escuchando a Goethe: ¡Más allá de las tumbas, adelante! Y si suprimimos la muerte ¿qué quedaría de las religiones?... ¿Y de su salvación?.
Pero ahora que estamos llegando al fondo del agujero, que desesperamos de todos los cielos en medio de esta marea viscosa que parece haberse adueñado del mundo, en este caos mental, en esta baja erupción que parece hacer resurgir viejos tótems trasnochados y adornarlos con colores psicodélicos, ahora que los instintos más sórdidos y los viejos temores milenarios aparecen de nuevo junto al triunfo de una ciencia, de la que empezamos a preguntarnos si no será una plaga más radical que toda las viejas plagas que pretendía combatir, ahora, más que nunca, parece que debemos “trepar”, “salir”, y que el “cielo” está más lejos que nunca. Pero es falso. ¡Nunca hemos estado tan cerca! Estamos escarbando en el barro de las primeras capas evolutivas, cerca, muy cerca del secreto primero en el fondo de la Materia desnuda: hemos agotado todos los viejos cielos de allá arriba gracias a las religiones, estamos en el fondo del agujero, no nos queda ya más que una capa, la salida está abajo.
Es “el sol de la obscuridad” de los Vedas.
Pero hay que agarrar la palanca del Paso.
Hay que comprender de qué se trata.
Comprenderlo es imperioso.
Toda esta Llama, bloqueada por la aberración de las religiones, desacreditada por su etiqueta de “Dios”, desviada de su verdadero fin -¡esa idea de un Dios supremo arbitrario es una de las cosas más inaceptables que hay para todo espíritu despejado!, ese “único Dios” en medio de millones de religiones de Dios único y de un único sentido, cuyo reverso es invariablemente el Diablo para corregir todo lo que hubiera podido ser el triunfo intolerable de esa única luz mortecina-, es necesario que esta Llama recupere su verdadero sentido para la Tierra, su verdadero sentido para “el supremo crecimiento y la suprema expansión de nuestro ser”, y no para nuestra abolición en algún único cielo.
Pues ésta es la Llama del gran paso evolutivo, y es la clave del ser completo.
Y no está lejos, está en el CORAZÓN.
SAN VALENTIN:
En las altas cumbres de Bellarriseta, un día de Carnaval, que coincidía con el día de los enamorados, como le ocurrió a Romeo y Julieta, a las doce en punto, hora del amor, en que las dos astas del reloj están una encimita de la otra y un clavito en medio; entre las campanadas que suenan a la hora de la verdad de la Cenicienta, percibí una parte de una conversación, de carácter griego, con su clásica dicotomía deontológico-utilitarista, y presté tanta atención que se me olvidaron el toque mágico de las campanadas.
Ella, cautelosa, disfrazada con la letra Φ, le declaró los principios deontológicos de su personalidad, para frenarle el ímpetu conquistador del enamorado:
Mi actitud es del tipo pluralista
aunque también actuó de forma unicista.
Mi comportamiento es de clase patricia
aunque también me comporto como una plebeya.
Mis sentimientos son, de categoría duros
aunque me influye lo blando.
Mis emociones son materialmente intensas
pero me equilibra mis debilidades.
Mis deseos son de género femenino
pero reconozco la parte masculina.
Mis pensamientos tienen orientación terrestre
aunque la belleza me orienta hacia lo celeste.
Mis relaciones humanas se acercan a lo íntimo
pero con esta cercanía alcanzo la universal.
Él, seductor y disfrazado con la letra Ψ, le contestó con su utilitarista forma de ser:
No sabes lo feliz que soy
por ser quién soy y cómo soy
y por lo que me amas.
No hay más en la vida que eso,
ser como eres y que te quieran.
Pero aquí hay un sesgo que desliza
la línea sutil del ser y ser querido.
Es el amante quien lo diluye,
es el compromiso primero,
prístino y primoroso que te lo dice.
De ahí, a que te dejes amar,
y… amando, amas. Todo es,
empezar, tantas veces el círculo
que el amor lo ve en espiral.
Entonces ella, cuasi derretida, le repicó:
Te quiero tanto que te olvido,
te amo tanto que no te deseo,
te adoro tanto que no te pienso,
me gustas tanto que me derrito
me pierdo tanto contigo que,
no me encuentro, pero por cierto,
no me pierdo, no me vuelvo loca,
no me redimo, no me trastoco,
tan solo escribo, lo que mi
pulso tiembla cuando ve
las letras del amor
por eso mi silencio me acalla
¡vaya por dios! Para saber amar
hay que saber cantar
Y él, picado, le salió la vena lírica y cantó:
Quisiera que los sonetos sonaran,
cantaran como las hojas a la luz,
vibraran como las raíces en la tierra,
y no ser más que almendro en flor,
anunciando esa primavera,
estando helado y guardando el paso,
qué cuesta, qué esconde, esa flor,
esa maravilla que anuncia…
¿Cómo que anuncia? ¡Si es un ciclo!
Por eso amamos, morimos y nacemos,
y no sabemos lo que hacemos.
Queriéndote me pierdo, cómo,
por los caminos, pero tanto me pierdo
que, por perderme me encuentro.
TAUTOLOGIA DE LOS CUATRO PRIMEROS NUMEROS.
Primer caso: El 3 es cómplice, colega, compinche y compadre del 4. El 3 y el 4 se quieren mucho, y ambos como buenos hermanos se relacionan bien con el 2, el faraón o par de los números. El 1 los quiere a los tres, pero está solo. Es el mayoral o impar de los números. El 2 y el 1 tienen su más y sus menos con su relación cainita, debido a su cercanía primaria. Pero estando bien el 2 con el 1 lo estará mejor y más íntimamente con el 3 y el 4, porque tiene más afecto, también, quizás por esta cercanía es descendente y le produce la debilidad sentimental hacia la derivación sucesiva de los números hasta el infinito. Esa es la regla de los números.
En el podium olímpico, el 4 no cabe, solo tiene mérito de diploma, es de otro género que el de las medallas. El 2 no le envidia nada al 1 si sabe que el 3 puede ser mejor que el 2 y que el 1, e incluso que el 4 sea mejor que cualquiera que los tres primeros. El 1 se sabe el único y primero, el mayor de los números, pero envidia la desconocida potencialidad del 2. El 3, por lo que sea, ni envidia al 2 ni al 1, se sabe en el podium y aprecia como colega al 4, por su proximidad. Pero démosle la vuelta al revés a este caso, y podremos ver esta interpretación: que el 4 está ocupando el primer puesto, el 3 ocupa la jerarquía del segundo puesto, y el 2 y el 1 mantienen su rivalidad de ocupar el tercer lugar.
Segundo caso: Ahora bien, si reducimos los cuatro números a los tres primeros, es decir realizamos una definición contrafáctica (cláusula céteris paribus), e inferimos otra vez sobre estos tres primeros números, observamos que podemos interpretar otra historia, pero el 1 es el que salva el nombre, sabe que el 2 es más inteligente, porque es par, pero como ha ido por otros derroteros, ya no es número primo y se ha quedado el segundo, respecto al 3, otra vez la inteligencia pura e innata, pero sabe las posibilidades fallidas del 2 también pueden ser significativas del 3, y todavía más conociéndolas las del 2 y no aceptando las posibilidades fallidas propias del 3, porque lo que se queda por debajo del 2, preguntándose cómo el 1 a pesar de ser más débil ha podido ser el primero. Porque es el primero que salió. Eso cuesta admitirlo. Cada número cuando sale es la primera vez, pero hay que admitir la sucesión. Si de la nada, nada sale, los números salen de la consciencia. Pero démosle la vuelta a la tortilla en este caso y podremos observar: que el 4, ocupa el lugar del 0 ó la nada, y debido a que el 3 tiene pleitesía al 4 por no haber existido y el 0 sabemos que es anterior al 1, entonces la vuelta a la inversa está servida, el 3 es el ocupa el primer lugar, y otra vez el 1 y el 2 reseñan desavenencias por ocupar un nuevo lugar. Al 4 no le importa porque no existe, aunque se le llame 0, y el 3 consigue lo que quería, ser el primero.
A mi parecer son iguales los dos casos, pero distintas interpretaciones o familias debido a la definición contrafáctica del cuarto número. Es decir, solamente desaparece el número 4, pero es que en el segundo caso también se deseaba, como familia sucesoria, una sucesión que cambiara de género la condición primática, ya que tres números en un podium, el cuarto no parece existir, pero nada deja de ser y a lo mejor es de otra serie. Por lo que no se para el arrastre o sucesión numérica.
En las tautologías sobre los números, y más con los números primos, criptográficos, de tanta simetría y belleza, que para eso han discurrido y discurren los matemáticos, y más en esta era digital, puedes reconocer el delirio, si la serie la prolongas a más de nueve números, empiezan a repetirse en combinados por dígitos, y siempre aparece en las fórmulas la magia tautológica.
No todo es descendencia numérica también existe ascendencia hacia la nada reductora. Un famoso koan nos cuestiona. “Si todas las cosas se reducen al uno, ¿a qué se reduce el uno?. Contesto: Si la tortilla se le da vueltas, nunca se quema.
Bakunin creo que dijo más o menos: “Dadme tres puntos de apoyo y definiré el mundo”. Un atril, un trípode, un silogismo, la teología de la Santísima Trinidad o los tres reyes magos, son un concepto herramienta de apoyo para interpretar o investigar al mundo, o lucubración teológica. Estos ejemplos no son más que una reducción de los puntos de apoyo a los indispensables para obtener un poco de consciencia de lo que está compuesto el mundo real, o el que creemos. Pero la naturaleza tiene diversas combinaciones de puntos de apoyo, se ocupa tanto de la simetría impar en la numeración del tres (trébol) como la del cinco, como la estrella de mar o los corazones de las manzanas o peras, o distribución de pétalos de otras flores. Es una naturaleza con otros puntos de apoyo. En cambio, la naturaleza dinámica animal ha preferido la simetría par de cuatro extremidades en los animales, para dar dinamismo al movimiento. Al fin y al cabo, es una consciencia que necesita apoyarse en la materia y nosotros la numeramos. También a veces pienso en la simetría silenciosa de los árboles y su naturaleza fractal con la combinación del número phi.
A lo que íbamos: al fin y al cabo, las sucesiones numéricas tienen que convencer, no vencer. La belleza impera, y las matemáticas lo explican con sus tautologías. Si la numeración la derivas a la condición humana parece que se pierde en la estadística. Se torna impersonal, y creo que no hay que perder el origen de ninguna condición, sea virtual numérica o real personal. No sé por qué la historia de los tres reyes magos, que reparten toneladas de carbón, que va muy bien para calentar el hogar, solo nos lo cuentan como que eran tres, y no como otras historias no apócrifas, que hablan de nueve. Un tesoro o un montón de carbón (energía) a repartir para toda la humanidad, o para al menos a los heredados afortunados, no se reparte de forma mancomunada, ni solidaria, ni mangi, ni consensuada…, es tesoro inefable, cornucopia infinita, donde todos los números caben, y no se olvidan, solo es nuestra conciencia que tiene pocos puntos de apoyo. Como en las olimpiadas que solo tienen tres.
(Fotos de Mariángel Torrecilla y Antonio Escar)
LA TRANSPARENCIA MENTAL.
Y siempre ando buscando
el mecanismo del cambio…
Si la Mente, nuestra herramienta cotidiana, nuestro legado evolutivo, está ahí ¿qué papel juega?... Había visto ya claramente un mundo de consciencia totalmente diferente allí arriba, en lo más alto, un mundo al que llamo el mundo de la Armonía, quizá porque parecía reunir o fundir todos los contrarios. ¿Pero cómo hacerlo descender, cómo hacerlo entrar en la Materia? Un problema parecido al del mono superior que, un día, atrapaba una pequeña onda extraña, algo que no se parecía en nada a las vibraciones de la vida, y se quedaba allí, “pensativo”, entre dos ramas. Un mundo nuevo, es como algo que no existe, una especie de invento de nada, que sólo es algo que nos impulsa a “inventar” a inventar lo que está aquí ya. Solo después se sabe que es un mundo nuevo. Mientras tanto, es simplemente lo cotidiano que va a tientas, y a veces en esa rutina “le falla la rama”, hace un gesto en falso, un pequeño olvido repentino en su gimnasia habitual, y uno se queda así… pensativo. Ese quedarse “pensando en nada” es quizá el fallo por donde se cuela lo nuevo. Un mundo nuevo no es mejorar los viejos gestos, es un olvido, un fallo en el viejo hábito de ser. En este caso, un fallo en la Mente. ¿Pero dónde está ese fallo?
Nunca me he planteado “problemas” abstractos, va en contra de mi naturaleza: camino: Ambulando solvitur: se resuelve andando. Si uno camino ve claramente lo que pasa. Y siempre, siempre pasa algo; precisamente, todo depende de la necesidad de “inventar”, o quizá, simplemente, de la necesidad de ser, llamémosle como queramos, pero es una Necesidad. Es el invento mismo el que nos empuja a su invención. Algo que arde. Un Fuego que uno lleva por doquier, y que hace que las cosas sean, o que las hace “suceder”. Si uno lleva tan sólo su vieja rutina, lo único que sucede es la rutina. Es simple y evidente. El mundo entero es una “nada” que hacemos “suceder”. En un momento dado, es una “nada”, se para uno un momento, un minuto fallido, y esa nada se convierte en el único algo. Pero era una nada con fuego dentro. Si uno quiere cultivar el futuro, tiene que cultivar esa nada-que-arde. La aspiración constante, ininterrumpida, intensa, frenética, en la serenidad inmutable.
En resumidas cuentas, se trata de cambiar de “programa”.Y si el futuro está localizado en alguna parte a nivel de la célula es necesario salir primero del programa mental, antes de esperar poder salir del programa celular. La enorme obstrucción del programa animal, con sus impulsos y reacciones innumerables ante todo lo que se mueve, y siente y vibra, esa llamada y esa alerta constante bajo la riada de la vida, deja sitio a la obstrucción más enorme todavía de la riada mental. Que no parece responder a nada salvo a ella misma, como un incesante eco que pasa de uno a otro, y se refleja y rebota y da vueltas y vueltas universalmente. En todo este asunto no hay ningún, “vosotros mismos”. Es algo que viene de todas partes y que va por doquier. Y porque cogemos al vuelo cierto número de vibraciones, que amontonamos y coagulamos en pequeños ladrillos de más o menos limpios pensamientos, y porque los combinamos y volvemos a combinar a nuestra manera particular para hacer con ellos uno u otro edificio, decimos que es “nuestro” pensamiento, que es “nuestra” casa. Pero es una casa hecha con los ladrillos que usa todo el mundo. No es más nuestra que el viento sur o un pasajero olor a jazmín. Es simplemente, una anotación pasajero. El animal no hace otra cosa cuando olfatea el viento, sólo que él conecta con un medio diferente. Y finalmente, todos los organismos, de arriba debajo de la escala evolutiva, estén dotados de una simple membrana osmótica o de un cerebro, hacen lo mismo: succionen en el medio, reciben lo que hay en él, son órganos receptores. Nosotros no creamos pensamientos, como la abeja no crea miel; y hay distintas clases de miel, eso es todo. Todo depende, simplemente, de nuestra calidad de recepción y del medio con el que conectamos. Toda la historia evolutiva es simplemente la mejora o la ampliación de una cualidad receptiva. Nuestra verdadera mente, es la mente universal; la mente individual es simplemente una proyección en la superficie… una especie de tablón de anuncios o de conmutador de comunicaciones en la superficie. Y si nos estancamos en nuestras pinzas, membranas o parietales de superficie, es, por así decirlo, como si nos interesara el teléfono, en lugar de interesarnos lo que está al otro lado del teléfono. La singularidad del hombre no está en sus creaciones o sus secreciones de “miel”, más o o menos agradables, sino en su capacidad de descubrir nuevas capas de recepción. Su antena no está inmutablemente fija en una sola dirección, una dirección mental. Pensar lo contrario, es tomar el medio por el fin, el instrumento por su objeto, la “cultura” por el fin del hombre. El hombre no está irremediablemente condenado a ser el estómago de una cierta miel, que está empezando quizá a empalagarnos.
Hoy anoto lacónicamente que estoy empachada de una especie de corriente de pensamiento que pasa a través de nuestro cerebro, y después por el cerebro de otro y por multitud de cerebros: Somos un producto determinado por todos nuestros antecesores, y movido por la voluntad ciega y arbitraria de nuestros contemporáneos. Me parece totalmente intolerable que uno pueda ser manipulado por ese enorme condicionamiento mental, como abejas o incluso como Ticianos superiores: ¿Nunca os ha parecido insoportable –pregunto a los jóvenes- que haya voluntades de fuera que puedan tener una acción sobre la vuestra?, ¿No?... ¡Hijos míos, eso me preocupaba a mí cuando todavía tenía siete años!
Salir del “programa” sí, al precio que sea, y para eso, la primera condición es hacer callar todo este jaleo. En la barahúnda pesante, es imposible ver ni oir nada, es como querer ver claro en una charca llena de barro y revuelta. “Hacer el espejo”, es mi viejo refrán. Y en este claro espejo, una vé de donde vienen las cosas, adónde van. Comienza una a ver el gran juego del mundo, y se da cuenta también de que dejar de pensar es un logro muy superior al de poder desarrollar pensamientos sin fin, y que exige un desarrollo mucho más grande.
El silencio mental (o más bien, la transparencia mental) es el primer “fallo” en este caparazón que nos cierra el futuro; es el equivalente humano de aquel minuto distraído del mono entre dos ramas, que preparaba la venida del Homo-sapiens. Estar “pensativo” era ese olvido en el viejo hábito del mono. Estar “no-pensativo” es el primer olvido en el hábito de ser un hombre, y es el fallo por donde puede colarse el mundo nuevo. La mente son las viejas branquias que nos impiden respirar el aire nuevo.
Pero las branquias pueden convertirse en pulmones.
Siempre, en la Evolución, cada grado prepara o contiene el siguiente, y nos gustaría saber si hay algún escalón inútil, incluida la Mente. Jamás hay error alguno en la Evolución, pero sí hay retrasados de la Evolución, es decir los triunfadores de un cierto grado que se aferran a su cumbre, y se disponen a convertirse en una especie estancada. Pero ahí también, la Naturaleza sacude la pereza natural de las especies por la Presión de su propia Necesidad de crecer. Siempre, es el Invento el que nos empuja al invento mismo. Al final de la curva mental, bien puede suceder que desemboquemos en la necesidad “lógica” de pasar al otro estado; podemos incluso presentir que ese próximo estado debe ser “no pensante”, sentir incluso la necesidad de salir de esta mecánica estrepitosa, zumbante, incansable, e intentar parar mentalmente la Mente.
Es lo que hacen generalmente los que meditan; empuñan la Mente con la Mente, y heroicamente intenta estrangularla, durante unos minutos. En cuanto aflojan el puño, empieza otra vez. Como el mono superior que, habiendo descubierto unos pequeños resplandores pensantes, intentara reproducirlos dando vueltas alrededor de su rama, hasta que el vértigo mismo le hiciera equivocarse. No es con sus músculos como va a pasar al otro estado, y no es con el esfuerzo de nuestro músculo mental como vamos a llegar al silencio. El hecho mismo de intentarlo hace ya ruido. Siempre y en todas partes, la palanca del paso es la Necesidad. Es de una sencillez asombrosa. Lo que está por descubrir empuja desde dentro: es ese empuje lo que hay que agarrar, y como todavía es el empuje de “nada”, porque si fuera “algo” estaría ya hecho y atrapado, es necesario tomar la resolución de atrapar ese “absolutamente nada” ¡como lo único supremamente tangible! ¿Qué podía saber el mono del supramono? Absolutamente nada, ¿y qué sabemos nosotros del suprahombre? Absolutamente nada. Y al contrario, si empezamos a imaginarlo, proseguimos con la misma mecánica, inflándola a un grado superior: damos volteretas mentales, como el mono alrededor de su rama. Fue lo que hizo Nietzsche con sus resplandores geniales. Pero esta Necesidad interior, totalmente pura, esta Llama que empuja, este hueco de nada, que se llena de Fuego a fuerza de tener necesidad de ser algo, de este bípedo pensante, estrepitoso, machacón; esta necesidad que uno lleva por todas partes, con cada paso, con cada latido del corazón, que crece, que lo engulle todo, que lo llena todo con su fuego de nada, de que por fin exista algo; ¿y qué otra cosa se puede querer, qué otra necesidad puede haber que esta Necesidad, sin nombre, sin forma, sin menos, sin más, con tal de que arda? Y esto lo hace arder todo: las ideas, los pensamientos, el futuro, el pasado, el mañana y los millones de años ¿qué importa todo eso con tal de que este único segundo arda? Esta es la palanca. Este Silencio de Fuego. Esto hace arder todo lo que entra; la virtud, el pecado, lo alto, lo bajo, los hombrecillos y el suprahombre. Es la Nada de Fuego, el comienzo de algo, el “no-pensante” que rompe la barrera a fuerza de no poder aguantar más dentro de su piel.
Entonces, en este silencio, que no es ya silencio “como en una caja”, sino un silencio vivo, activo, “en dirección a”, un silencio que no tiene necesidad de cuatro paredes, y que se pasea entre la muchedumbre y en la plaza del mercado, en medio de millones de máquinas pensantes, como si estuviera en una gran estepa inmóvil, en una inmensa transparencia de todo, entonces el mundo se vuelve claro. Uno es claro y todo está claro. La Mente aparece, en su verdadero desarrollo, como un inmenso juego de vibraciones que se revisten, se colorean, se enreden, se amontonan y encajan. Uno ve directamente el ritmo, oye el sonido, escucha las grandes ondas, que luego allá abajo, van a hacer pequeños pensamientos, pequeñas músicas y lo que queramos, y toda la mezcolanza “creadora” discutidora y machacona. Uno está en un silencio perfecto, y todos los pensamientos vienen, automáticamente, cuando es necesario. Uno está en la gran Corriente, y todos los gestos se hacen cuando es necesario, automáticamente. Uno está en la Consciencia, fluye con la gran Shakti. Y uno se da cuenta de que se puede pensar desde fuera del propio cerebro, e incluso muy bien, ¡sin pensarlo!, y de que el pensamiento es un -instrumento de ejecución- para realizar en la Materia lo que uno ha visto en la Consciencia, lo que ha sabido en la Consciencia: un canal cada vez más abierto, debido a esta sencilla transparencia mental, para dejar pasar en la Materia las fuerzas transformadoras. Uno ha salido de la capa intermedia, de las viejas branquias que destilaban el oxígeno, y respira directamente el aire puro de la Consciencia.
Las branquias externas, dicen los fisiólogos, primero se transforman en branquias internas y después en pulmones.
Entre los dos extremos de la existencia, el luminoso y el obscuro, La Mente, es simplemente un interregno en la Realidad.
Pero en esta transparencia mental, iba a descubrir otra capa más baja, muy bien escondida, allá, bajo el estrépito pensamiento de la primera, y que no se puede perforar tan fácilmente. Es la “mente física”. La última barrera para llegar a la mente celular, nuestro próximo secreto evolutivo: la liberación, sí, pero genética. ¿Cuándo tiempo todavía para atravesar esta otra barrera?...
pero el camino del descenso estaba abierto.
¡Ambulando solvitur!.
La Madre, en verdad, lo que en la India llaman la Madre, la Shakti, es la Fuerza misma, El Fuego poderoso que mueve los mundos, la poderosa Madre que atiza el mundo y los corazones, porque ama a los hombre no en sus pequeñas virtudes y sus blancuras inmaculadas, sino en la recta Verdad de su corazón y en una grandeza más grande que todos nuestros humanismos. Sin Ella, ya podemos estar meditando durante milenios, o inventar paraísos democráticos y electrónicos y dar vueltas y vueltas hasta la saciedad. Hasta que Ella rompa nuestros paraísos y nuestras virtudes y nuestras pequeñeces para obligarnos a hacer la Vida divina sobre la Tierra y el Hombre divino en un cuerpo.
En Ella, está la irresistible intensidad, la formidable pasión de la fuerza realizadora, la divina violencia que se precipita para derribar todos los límites, todos los obstáculos. Su divinidad entera se abalanza en una tempestad de acción espléndida; es partidaria de la celeridad, del medio eficaz, inmediato, del golpe directo y rápido, del asalto frontal que barre todo ante él… Pues Ella es la Guerrera de los Mundos, y jamás retrocede ante la batalla… Su espíritu es indomable, alto y lejos como el vuelo del águila van su visión y su voluntad, sus pasos son rápidos por el camino ascendente y tiende sus manos para socorrer igual que para golpear. Pues Ella también es Madre, y su amor es tan intenso como su ira…
Si su cólera es temible para el hostil, si la vehemencia de su presión es penosa para el débil y el timorato, es amada y adorada, sin embargo, por el fuerte, el noble, el bueno, pues sienten que sus golpes martillea la resistencia de su materia y la transforman en energía y en verdad perfectas… Sin Ella, lo que se realiza en un día llevaría siglos; sin Ella, la Beatitud podría ser vasta y grave, o dulce y tierna y bella, pero perdería la llama de alegría de sus intensidades más absolutas…
Así pues, con Ella, está la fuerza victoriosa del Divino, y por la gracia de su fuego, por su pasión y su rapidez, la gran realización puede tener lugar AHORA y no después de la tumba.
Evolución significa TRITURAR la Materia…
Un ser como echado, sumido en un intenso sueño, en el fondo de una cueva muy obscura, y en su sueño, emanaba de él rayos de luz prismática (irisada) que se esparcían poco a poco en la Inconsciencia.
En el momento en que le ví, él abrió los ojos, como si despertara, como si, en la más profunda Materia, en el obscuro comienzo de las cosas, se escondiera, adormecida, la realización final, la Energía misma que iba a impulsar toda esta Evolución hacia su eclosión dorada. Hablamos de “futuro”, de “pasado”, de la “cumbre de arriba”, de la “profunda cueva de abajo”, con un lenguaje inadecuado y con imágenes que sólo expresan nuestra impotencia tridimensional en una pecera que deforma y fragmente una totalidad que nunca ha dejado de ser total, sin alto ni bajo, ni cielo ni infierno: sólo existe el trayecto de nuestra consciencia atravesando todas las capas evolutivas para llegar a algo que estaba AQUÍ desde siempre lo único que hacemos es reencontrar de nuevo nuestra propia TOTALIDAD. Es decir, que cuanto más se “avanza” en la Evolución clarificando y desobstruyendo esas espesas capas, más se acerca “Esta” eterna cosa a nuestra consciencia, a nuestros sueños, a nuestras visiones primero, después a nuestra imaginación, a nuestro pensamiento, a nuestra sensación, hasta que por fin coincide con nuestra Materia y nuestro cuerpo; entonces el ser de allá se convierte en el ser de aquí y los dos son UNO que jamás había dejado de ser UNO.
Toda nuestra miseria y nuestra aspiración son solamente el primer murmullo de uno olvidado acordándose de sí mismo en el otro olvidadizo. Aspiramos a algo que ya está aquí, ¿si no, a qué íbamos a aspirar? El barro no aspira al barro, y sí se transforma en luz, y el loto en en luz, es que la luz estaba ya aquí desde siempre, y el loto brillaba eternamente en el fondo de su obscura semilla. La Energía suprema es la Energía primordial, el grado Supremo es el grado primero. Siempre, por doquier, vamos al encuentro de nosotros mismos, ¿pues cómo lo inexistente podría ir al encuentro de lo existente si no existiera ya desde siempre? En el átomo, fragmentado, dividido, pulverizado, se esconde el supremo Rayo: el UNO supremo, total, inmortal, está en el fondo de una celulita olvidadiza, igual que en todos los espacios interestelares. Pues, en verdad, “El Espíritu que está aquí en el hombre y el Espíritu que está allí en el Sol, son un único Espíritu, pues no hay dos”. Y habrá un momento en la Evolución, un momento supremo, en el que liberada de obscuras capas, que verdaderamente son capas de olvido, la consciencia radiante se inclinará sobre su pequeño cuerpo, hasta en la celulita más obscura. Entonces el Ser de “arriba” se une con el ser de “abajo”, la totalidad no truncada se encuentra de nuevo hasta en el más obscuro fragmento. Lo que era, es. Uno cambia de tiempo, cambia de mirada. Y la muerte será vencida, porque la muerte era sólo el olvido de uno mismo. Cuando el cuerpo se acuerde totalmente, cuando sea totalmente lo que es, clarificado, claro, cuando los dos se hayan abrazado hasta en la más obscura célula, nos volveremos totalmente inmortales en un cuerpo nuevo y una Tierra nueva. Decían los rishis védicos: seguid el hilo brillante, cread la raza Divina, formad los escalones por los que los dioses alcanzaron la inmortalidad…
Entonces, tu verdadera humanidad llegará a ser como la acción de los dioses, como si el cielo de la luz estuviera visiblemente establecido en ti.
*** *** ***

El Gran Paso.
Un misterioso paso. Pero cada uno de los precedentes pasos de la Evolución, de una a otra especie, ha sido siempre un misterio. Siempre hubo un MOMENTO en el que algo cambió, mutó bruscamente, por muy lenta que hubiera podido ser la preparación y a pesa de todas las pruebas intermedias. Podemos dudar, discutir acaloradamente sobre el proceso del paso, pero todas las veces el paso se ha dado a pesar de todas las imposibilidades naturales, y sin duda, a pesar de aquel que era el objeto de la mutación. Es posible que nuestro lenguaje esté mal adaptado.
- ¡Haría falta una nueva lengua! – escribía Rimbaud, y que nuestras imágenes parezcan infantiles para hablar de la transición a esa otra especie, que respirará un aire tan diferente, y cuyas medidas de consciencia serán duda tan radicalmente diferentes como las que separan al mineral del animal. Es un poco como si la oruga intentara definir su propio futuro de mariposa. Pero ninguna oruga racional podrá dejar de convertirse en mariposa, a pesar de toda su ciencia de oruga. Podemos dudar con nuestra inteligencia racional, que no ve más allá de una superglorificación de su propia racionalidad (que está fracasando de forma estrepitosa), pero la Evolución, sí que no duda, y el paso tendrá lugar, con nosotros o sin nosotros. De hecho, estamos ya en pleno paso, en el gran paso, y nuestro materialismo científico y racional es probablemente la cosa más anticuada del mundo después del viejo Moisés en su Sinaí. Y muy pronto hablaremos de ese Sinaí como del globo más formidable que haya estallado jamás. Más, ¿por qué el paso no podrá darse CON nosotros? En lugar de ser un pasivo conejillo de indias de la Evolución, y un tanto maltratado, podríamos ser de alguna manera, el coexperimentador. Esta es toda la historia del “hombre”.
La inmortalidad… después de todo, es para reírse de ella y se convierte enseguida en algo infantil en cuanto despierta la consciencia y empieza a encontrar el hilo de las existencias: ¿A quién le interesaría permanecer encerrado en un mismo alojamiento estrecho e inmudable durante una larga eternidad? Pero es ese “alojamiento” lo que nos inquieta, y el hecho de una muerte. La muerte, verdaderamente, es la derrota. La derrota del cuerpo –dirán-, pero no es verdad, es la derrota del Espíritu, porque el Espíritu y la Materia son una sola y misma cosa, a pesar de nuestros ojos de oruga y es precisamente porque no hemos encontrado ni la realidad del Espíritu ni la realidad de la Materia, por lo que morimos. Cuando los dos sean UNO en otra cosa, seremos esa otra cosa, otra cosa que es sin duda nuestro próximo cuerpo.
Pero no hay que fabricarlo, ese cuerpo no va a venir hecho del cielo.
¿Y cuál será su proceso de fabricación?
Es evidente que eternizar al ciudadano consumidor y metafísico no tiene sentido; la evolución se mofa de la metafísica, aunque se sirva de ella, como de todo el resto; no busca fabricar un cuarto o un décimo cerebro, un superhombre que seguirá siendo un chimpancé mejorado, dotado de matemáticas y televisión; sino un instrumento que sea capaz de manejar directamente la consciencia, porque la consciencia es el hecho primordial de la Evolución, su motor original, el principio y el fin, lo que nos esforzamos en manipular más o menos a través de un caparazón de cangrejo de mar o de una caja craneal, o de cualquier caja más o menos grande. La Evolución no construye civilizaciones, construye consciencias, cada vez más amplias. La consciencia es la clave del paso, y de todos los pasos. Es la Shakti en busca de su propia totalidad. Ahora bien, esa próxima consciencia, más amplia, más “densa”, hemos visto que estaba allá arriba en algún “cielo”, así la vieron los rishis, profundamente dormida mientras salía de su cuerpo para escalar planos de consciencia. Pero todo esto, es nuestro lenguaje de oruga o de pez en su pecera. Si por algún talento especial, nuestro amigo cinocéfalo hubiera podido explorar las capas próximas de la Evolución, es probable que los primeros grados de la mente le hubieran parecido como un lejano cielo, allá arriba también, al final, con el que entraba en contacto en una profunda cesación de todo cuanto constituía su vida de simio; ¿y cómo ese mundo mental iba a poder entrar de lleno en su consciencia? No había sitio, estaba totalmente llena por los múltiples mecanismos de su vida de simio; un brusco “descenso” del cielo mental en su consciencia hubiera sido una especie de intolerable explosión. Pero durante el sueño, cuando cesa todo el alboroto habitual, es posible que algún primer resplandor extraño o vibración pasara por la pantalla de sus consciencia simiesca, y dejara en él como una nostalgia, o una aspiración, una fascinación lejana e inexplicable, como quien de repente penetra en una infinitud de compresión, que abarcaba con una sola mirada su vida de simio y la de todos los simios: una inexplicable explicación. Un cinocéfalo místico, hubieran dicho sus vecinos irracionales. Y sin embargo, esas primeras huellas somnolientas preparaban el próximo surco evolutivo. Algo se despertaba en él, como otro ser en el fondo de una profunda caverna, que, lentamente, lentamente, trazaba su camino hacia la superficie. La Naturaleza limpia lentamente las capas y dejar pasar los siglos esperando el próximo afloramiento; el encuentro del “cielo” mental y de la Tierra en una nueva creación homínido. Esa limpieza de las capas intermedias parece ser el proceso de cada paso. Cada vez, el rayo crece, toca una periferia más amplia, una profundidad más obscura, como si, cada vez, la altura conquistada diera el poder de atravesar una capa más profunda, hasta que la suprema Energía se encuentra a sí misma en el átomo, y el Ser supremo en el Supremo olvido. La muerte, es la última puerta del Supremo. Así va el mundo, de aquí para allá, de grado en grado y de ser en ser, de “cielo” en “cielo” hacia su totalidad de consciencia, hacia el UNO, innumerable, en cada punto. Y ahora, estamos a punto de que un nuevo Cielo toque una nueva Tierra.
Pero hay una diferencia mucho más radical aún de lo que pensamos, pues, después de todo, entre el mono y el hombre, casi no hay más que una diferencia de grado de un mismo principio. Lo que los rishis “vieron” era OTRO principio, algo tan radicalmente diferente como el oxígeno del pez es diferente del oxígeno del hombre, y sin embargo, es el mismo oxígeno, pero respirado de forma completamente diferente. Es OTRA ESTRUCTURA. Quizá habría que decir que otra Materia; una Materia que sería consciencia, o bien que estaría hecha de consciencia; una consciencia masiva, quizá la verdadera Materia, la misma que se nos escapa y que vemos tan mal y vivimos tan mal. ¿Qué le parecerá a un pez la Mater “tierra”? Una asfixia de todo lo que él es, evidentemente, suponiendo que la vea; y sin embargo, los átomos y las moléculas son los mismos que aquí que allá, combinados de distinta manera: un mismo “algo” (que no conocemos verdaderamente) que se combina. Es la consciencia lo que se combina de forma diferente. Esta nueva combinación es la que hay que intentar entrar en el cuerpo, y hacerlo entrar en la Tierra al mismo tiempo, pues si es alcanzado un sólo cuerpo, todos los demás pueden serlo, porque no hay más que una Materia y un cuerpo. Si la Materia cambia en un punto, puede cambiar en todos los puntos. Pero antes hay que desobstruir toda la trayectoria, clarificar las capas intermedias a fin de que el nuevo cielo o la nueva combinación puedan entrar en la Materia sin hacerla estallar. Hay que lanzar un puente sobre el abismo. Abrir los pasos cerrados, y crear caminos para subir y bajar allí donde ahora sólo existe vacío y silencio.
¿Una peligrosa aventura?
¿Un peligroso paso para la Tierra?
… … …
La Última Sedición.
¿Qué sedición más radical se
prepara?
¿Qué vientos soplan sobre la Tierra
en estos momentos?...
“¡Es una rebelión contra toda la Naturaleza universal!
El Veda.
Como si la Humanidad hubiera tenido que recorrer una INMENSA curva, explorar hasta el final de los caminos del cielo o de la nada con innumerables sabios y santos, que desembocaban todos en un infinito blanco o en algún paraíso extraterrestre; explorar hasta el final los caminos de la ciencia, que desembocaban todos en una tierra casi monstruosa, trabajar, penar por los caminos del ser mental, que desembocaban todos en una nueva Babel mundial en la que los pensamientos y las palabras se convertían en una especie de moneda falsa al servicio de agitados egoísmos y de pigmeos del poder; tocar, cavar siempre más la propia miseria por todos los caminos de la fe o de la no-fe, del sí, del no, del mal, del bien, y que ya nada estuviera bien y nada estuviera mal; y desembocar por fin en un obscuro agujero, en el que la única realidad a la que no podía engañar seguía siendo la vieja muerte, con bomba o sin ella, en medio de una feria trágica y grotesca, en la que el hombre se ridiculiza a sí mismo bajo las ondas de sus radios y de sus eslóganes democráticos; trazar toda la curva del dolor, desde una Materia nula a un Espíritu nulo, para cerrar el ciclo por fin y llegar a ese supremo Punto de partida, en el que algunos Rishis habían visto, como en el fondo de una caverna obscura, en el corazón de la Materia, en el fondo de sus cuerpos, un nuevo Sol de conocimiento que era como un nuevo Espíritu en una nueva Materia. Y todo este ciclo ha sido necesario quizá, porque, en lugar de unos pocos Rishis dispersos por el Himalaya, era preciso que llegara a la misma realización toda la Humanidad, porque no hay más que un Hombre a fin de cuentas. Una sola Evolución. O llegamos todos juntos a la meta, o nadie llega.
Ahí estamos, a punto; lo hemos agotado todo, ya no tenemos creencias maravillosas para perdernos arriba o abajo, ya estamos totalmente vistos: las puertas del fracaso se abren sobre NOSOTROS MISMOS.
Y finalmente, la ley que preside este paso es la misma vieja ley evolutiva que presidió todos los demás. La clave del paso no está en algún nuevo par de branquias ni superlóbulos frontales o parietales, sino en este idéntico impulso interior, esta Necesidad que tiraba de los reptiles en el fondo de sus pantanos resecos y les obligaba a inventarse alas, que tiraba de los fuera de su asfixiante agujero y les costreñía a inventarse unos pulmones, y que tira de los hombre en medio de su pestilencia mental y les martillea y les machaca hasta que emerjan a otro aire de consciencia, a este UNO en el que se curarán todas las miserias de la separación y de la división de la Materia.
La Materia es el obstáculo, y la llave es la Materia.
Dicen las antiguas Escrituras, que la Muerte es la guardiana del Conocimiento.
Estamos en los tiempos de la última sedición: contra la Mente en la Materia y contra la Muerte en la Materia.
Una misma cosa, una única cosa quizá.
El supremo obstáculo es la suprema puerta…
¡A trabajar!
Un Taoísta que pasó por Bellarriseta, me comentó de estos tres destellos de estas pequeñas piezas librescas.
Éstas, son lecturas del Libro de Chiang Tse. Versión de M. Palmer y E. Beuilly. Círculo de Lectores. Barcelona. 2009, y son:
- Pág. 160, para mí, un decálogo Taoista, un poema original,
La acción en la inacción se llama Cielo.
Las palabras de la inacción se llaman Virtud.
Amar a la humanidad y aportarle éxitos se llama benevolencia.
Unir lo que no está unido se llama grandeza.
Superar límites y barreras se llama generosidad.
Tener una gran diversidad de cosas se llama riqueza.
Tener y mantener la Virtud se llama guía.
Madurar en la Virtud se llama estabilidad.
Alinearse con el Tao se llama compleción.
Rechazar todo aquello externo que te distrae se llama perfección.
- Pág. 282, un poema universal.
Quienes comprenden, no hablan.
Quienes hablan, no comprenden.
Por eso el sabio sigue las enseñanzas sin palabras.
No se puede hacer que el Tao ocurra,
la Virtud no puede buscarse.
Sin embargo, podemos asumir la benevolencia,
Podemos esforzarnos en la rectitud,
Podemos adherirnos a los rituales.
Se dice: “Cuando se perdió el Tao, apareció la Virtud;
Cuando se perdió la Virtud, apareció la benevolencia;
Cuando se perdió la benevolencia, apareció la rectitud;
Cuando se perdió la rectitud, apareció el ritual.
Los rituales son los adornos en el dobladillo del Tao,
y son señal de desorden inminente”.
- Pág. 316, un poema actual.
Si los filósofos no pueden ver el efecto de sus ideas, no son felices.
Si los que discuten no pueden argumentar convincentemente, no son felices.
Si los interrogadores no pueden hallar candidatos para criticar, no son felices.
Todos ellos se ven restringidos por su actitud.
Los eruditos famosos entre su generación suben al poder.
Los que se ganan el afecto de las personas consideran que un puesto elevado es una recompensa.
Los que poseen gran fortaleza disfrutan de un reto.
Los bravos y temerarios se deleitan con las dificultades.
Los hábiles con la espada y la lanza buscan las guerras.
Los abogados desean más poder para legislar.
Los que realizan los rituales y ceremonias disfrutan de su posición.
Los que gustan de la benevolencia y la rectitud les gusta poder mostrarlas.
Los labradores que no pueden quitar las malas hierbas de sus campos no están satisfechos.
El mercader que no puede comerciar en el mercado o cerca del pozo no está satisfecho.
Al pueblo común le gusta tener trabajo que se hace desde el amanecer al anochecer, a medida que todos salen adelante.
A los diversos artesanos les gusta utilizar sus habilidades.
Si su riqueza no aumenta, el codicioso se siente infeliz.
Si no se vuelve más poderoso, el ambicioso se desespera.
CRÓNICAS DE BELLARRISETA:
Dos cuentos de Serafín o el ser evolutivo.
1. - Yaya cuéntanos cómo fue el salto evolutivo del hombre.
- Erase una vez un ser Serafinesco que venía andando de lejos cruzando la Sierra, y estaba cansado del viaje y como se le acercó la noche decidió descansar en el río antes de llegar a Bellarriseta.
Se descalzó y se sentó a la orilla, dejando los pies a remojo para relajarse, se durmió, y soñó que sus pies se profundizaban en el subsuelo igual que las raíces de los árboles, se alimentaba y si quería descansar continuaba como un árbol, con los pies en el suelo y se dejaba pasar los días contemplando la luz de las horas. Cuando notaba que necesitaba fuerza y acción, sacaba los pies enterrados y era libre como las criaturas.
Descubrió que en duermevela como un árbol pasan días, estaciones y años, y con la misma salud y resistencia, no había mellado en la fisiología, sino conservado y mejorado. Se sentía alimentado, no pasaba hambre y aparte meditaba de la precisa percepción de ser sin conflictos del pensamiento.
Cuando era hombre, desatado de la tierra, todo le sucedía como siempre, como antes de quedarse aquella vez dormido en el río. Era normal como todos los seres humanos, comían, gastaban, sufrían, luchaban, ¿tanta acción para qué?, para continuar en la confusión.
Siguió la costumbre de poner los pies a remojo en las riberas del río, no supo muy bien si lo que a partir de aquel día era realidad, sueño u otro estado de conciencia. Lo que sí que le quedó claro que el comportamiento de las personas eran como sutiles juegos de niños.
Pero la más verdadera realidad es que esa práctica le hizo vivir largamente, todavía vive, y tiene más de 300 años, aunque dice que conoció a Tiziano. No come, no gasta, no sufre, vive en éxtasis cuando clava los pies en el suelo, ya no es necesario al lado del río, sino al lado de un árbol, como Buda bajo el árbol Bo, o como Cristo en los olivos. Cuando se despega, cuando deja de parecer un espantapájaros clavado en lugares prístinos de la Sierra, y se empieza a mover y a caminar, se convierte en homus sapiens, parece que deja su misticismo particular, su nirvana arbóreo.
Mas realidad, es que al vivir tantos años, vive su evidencia de haber dado su salto evolutivo, como la bacteria a la célula, sumando distintos componentes biocelulares, para saltar a una nueva forma de vida. No tiene las necesidades de las bestias, pero sí en libertad, su complejidad de su acción y versatilidad de movimientos, y se desplaza cuando lo necesita. No tiene la rigidez de los árboles pero sí su paz, luz, su resistencia. Come y medita como las plantas, come y habla como las personas. Sabe que el primer paso, el pionero en habitar la Tierra hace edades fue el reino vegetal.
Nadie le sigue porque le creen loco, ¿pero y los 300 años?. Varias generaciones de notarios dan fe de su edad. Nadie le cree ni nadie le imita pero no se explican su edad. Algo evidente. Pero un vecino bohemio, aldeano de Bellarriseta a escondidas pone los pies en la orilla del río, y le sucede lo mismo. Algunas, dicen que son sectas de ecologistas, también practican esta actividad y los convierte, eso sí en estar más atados a la Tierra, en más saludables y menos atados y necesitados de la sociedad de consumo.
2. -Yaya, ¿Y quién es ese ser, Serafín?
- Es un ser sacado de algún cuadro, entre el surrealismo de D. Quijote y el histrionismo de Dalí. Sus silencios brillan por su observadores ojos, pero hablar habla como una araña teje su tela, es decir que con una persona, una criatura, un árbol que le haga caso ya se le pone a platicar.
Es visionario pero no es profeta, aunque sí poeta. Su actividad principal, es divagar solo por el tiempo-espacio, y el impertérrito, después como hemos dicho hablar, después pintar, escuchar música clásica y Hendrix , escribir, esculpir. ¡Vamos, apología del hombre renacentista!. ¡Ah, también fuma, mejor si es marihuana. Me lo dijo por lo bajini el más viejo del lugar, Bellarriseta, no sé si es cierto, poco antes de llegar los militares al lugar este gachó ya apareció por estos lares.
Hablar tan crudo y directo, cuando es una figura real, que vive más de 300 años, que existe, puede ser susceptible para vecinos, amigos del lugar, familiares, conocidos, lo que ocurre, aunque deseo contártelo con un trato franco y fresco, acaba exaltando, cocinando los crudos ingredientes de una personalidad para ,que como abuela, ofrecérosla.
Ha habido gente que su mística (digo mística por decir algo), actividad humana o divina, ha sido transmitir artísticamente, lo intenta pero no le importa un pimiento su obra. Su obra es su vida y su oralidad, como Sócrates, Jesús, Mahoma, Krisnamurti, que solo hacen que hablar, y alguien les ha seguido con la pluma.
Por mi parte, lo más cómodo era coger la grabadora y a pelo, calcar, las efervescencias, gracias, ocurrencias y genialidades, y ¡cómo no!, cuando va inspirado. Por falta de descaro o vergüenza, no lo he intentado. Lo que sí, memorizado, o al menos interpretado, es lo que me ha impresionado. Por eso os leo nietos, estos cuentos galopantes. Porque más que haberos escrito estos cuentos, os lo prefiero leer, para compartirlo mejor. Aunque con el escribir, puedes alcanzar excelsos momentos solitarios de creatividad.
EL PETRÓLEO Y EL MITO DE LA VELOCIDAD.
La cultura de la velocidad está íntimamente relacionada con el petróleo y sus derivados. Este producto es, en última instancia, la raíz de muchas patologías sociales. La velocidad se convierte en el objetivo, pero olvida el placer del camino. |
Nos adentramos cada vez más día a día, en un mundo de cifras, de cantidades, de medidas, que, como muy bien dejó expresado René Guénon en un lúcido ensayo, “El reino de la cantidad y El signo de los tiempos”, nos aleja progresivamente de la unidad esencial, de nuestra paz interna. Pero Guénon, romántico clásico si así puede decirse, detestaba el reino de la cantidad del mundo moderno por su estéril intelectualismo, a causa del desprecio total que éste muestra por la sabiduría a la manera china o indica, es decir, sencilla y despojada. Echaba en falta un orden cósmico, una arquitectura social más generosa para con el alma de los hombres, en quienes veía estados múltiples del Ser y no guarismos de una cuenta bancaria o números de un D.N.I. El curso histórico que ha seguido y sigue nuestra feroz civilización consumista le ha dado la razón. Muerto en la década de los cincuenta, Guénon parece haber entrevisto con medidiana claridad este reino de la cantidad y la velocidad que, letal emanación del petróleo, nos envuelve cada vez más en la telaraña de las necesidades superfluas.
El batir récords de Fórmula-1, el retroceder décimas en las competiciones deportivas, el ahorrar tiempo en la cocina y en el trabajo diario, engendra una ansiedad por el más y más, que (se sabe) acaba por dar menos. Hay una anécdota, recogida por Erich Fromm, en la que relata cómo respondió un campesino japonés acerca del por qué sacaba manualmente agua de su pozo; afirmó que eso le daba un placer que ninguna máquina era capaz de proporcionarle. Y va de suyo que cuando hay alegría en el trabajo hay alegría en otros aspectos de la vida.
EL DESEO DE COMUNICARSE
Nuestro moderno Kali Yga o edad de hierro comienza con los ferrocarriles, cuyos caballos de fuerza acabaron poco a poco con el caballo. Su extensión y trazado a lo largo y ancho de la Tierra, a pesar de las loas de Withman, arrastraron consigo el enorme sufrimiento de los pueblos indígenas del norte y del sur de América. Suele decirse, entre los antropólogos, que a cada traviesa lae corresponde un indio muerto, puesto que para atravesar sus tierras había que exterminarlos. No debemos negar, sin embargo, el hecho de que todo nuestro instrumento mecánico, faústico, vibra con el nervioso deseo de una comunicación sin límites. Incluso, podemos agradecer al petróleo más de una válvula de plástico para nuestro cuerpo. Para desconocer la relación que sus derivados tienen con la velocidad, con la cultura del a-toda-prisa, es soslayar el origen de gran parte de nuestras patologías cardiacas. Así, pues, ¿para qué queremos una válvula artificial si nuestra misma naturaleza no está de acuerdo con la Naturaleza?. Desmenuzado el tiempo, cuadriculado el espacio ¿dónde viviremos como la gente?. Un viejo poeta solía decir que tarda menod en caer un fruto maduro del árbol que lo sostiene, que en llegar a la dulce esfericidad de su plenitud, de donde colegía que la aceleración está más cerca de la muerte que de la vida. Salta a la vista que así es.
SABIDURÍA VERSUS VELOCIDAD.
La velocidad, que tanto debe al petróleo y sus derivados, nace del conocimiento bioquímico del QUÉ, pero no dice nada del PARA QUÉ humano, sobre el que se han explayado con belleza y ponderación a lo largo de los siglos tantos sabios orientales y occidentales. El conocimiento es naturalmente analítico; la sabiduría, sintética. La capacidad de conocimiento, que se basa en la cantidad y la disyunción no puede decirnos nada del feliz dicho de Juan de Yepes: Entréme donde no supe/ y quedéme no sabiendo/toda ciencia transcendiendo. Un sabio –Sócrates, Heráclito, Jesús, Platón, Aurobindo, Krishnamurti, Vivekananda- parece más interesado en la teoría de los conjuntos, en la conciliación y el amor, que en la competencia. Por eso, al oir sus voces percibimos un idéntico rumor de fondo; el latido unánime de la paz de corazón. Pero, sobre todo, lo que más nos sorprende y maravilla en todos ellos es que, quitándoles todo el atrezzo de su época, al margen de los medios de transporte que utilizaron, las propiedades y ropas que poseyeron, olvidándonos por un instante de la tecnología que los rodeaba, aparecen radiantes y desnudos en su neta humanidad. Fueron viejos pero no envejecieron; murieron pero siguen vivos, casi no construyeron nada y el Todo les alumbró los ojos. Sus palabras no llenaría un mínimo microchip, pero ponerlas en práctica nos llevaría toda la vida.
Y es precisamente ese TODA LA VIDA el que su sustrae a los efectos nocivos de la velocidad, puesto que no hay realización espiritual inmediata, ni dicha que no sea el producto de una lenta y ardua alquimia interior. Antiguamente el petróleo y el alquitrán eran empleados a pequeña escala, porque el modelo social era más limitado y el cuerpo humano no estaba del todo dividido del cuerpo del mundo. Los aztecas desconocieron el uso de la rueda, aunque conocieron el círculo en su Piedra del Sol, calendario y emblema de su cosmología cíclica. Miremos donde miremos en el pasado, la velocidad nunca fue un valor en sí misma: ni los chasquis o correos andinos, ni los ascetas tibetanos cargados de cadenas, buscaban otra cosa que fortificar sus cuerpos y recibir y transmitir apropiadamente los mensajes de su tribu, tanto fueran exotéricos como esotéricos.
La precisión del misil intercontinental y la puesta en órbita de los satélites, ese deseo de más allá que supone el mito faústico de la velocidad, componen a ese hombre veloz a quien de todos modos superan las máquinas: sale, pero no sabe cómo regresar. La mayor parte de su actividad es excéntrica. Otro tanto ocurre con la moda, que procede originariamente de la muda, del cambio de plumaje natural en los pájaros o de piel de las bestias, según sea la estación del año. Pues también la moda está sometida a la velocidad: no bien nos gusta algo, ya está desfasado. El drama psicológico de lo excéntrico se traduce en estradiástoles y en taquicardias, en pérdida de memoria e infelicidad.
UN MUNDO PARA SABER.
Sin embargo, pobre petróleo, no tiene él la culpa de todas nuestras neuras, aunque sea inseparable de nuestro necrófilo culto a la velocidad. Pero sí podemos achacarle la emanación ingente de estas toneladas de plástico no biodegradable que ensucian la tierra y los mares. Pensemos por un momento cómo sería vivir sin plásticos, sin chucherías inservibles y juguetes tóxicos. Un tercio de nuestros basureros desaparecería. La mitad de los electrodomésticos dejaría de existir para ventaja de nuestros músculos y articulaciones. Nuestros ríos y playas dejaría de tener el triste aspecto de cromáticos muladares. Tal vez, la visión denote cierto grado de idealismo, pero es bastante seguro que, de producirse esa carencia, surgiría un nuevo tipo de solidaridad, y volveríamos a descubrir el valor de la artesanía y los elementos nobles. Es un error gravísimo continuar con esta política cotidiana de lo descartable, ya sea cartón, vidrio o plástico, ella misma derivada del culto a la velocidad, por cuanto y por contagio ella nos lleva a descartar a los otros, generando en nuestras mentes una indiferencia de difícil cura. Un desprecio cada vez mayor por las formas espontáneas y por la vida.
Erich Fromm planteó con dolorosa claridad el dilema entre el SER y el TENER, acudiendo, en auxilio de las ventajas del ser, a los místicos, santos y sabios, como prueba de que también es posible vivir en calma, limitando nuestras ambiciones –si acaso somos capaces de vivir la metanonia de un cambio de valores- al mantenimiento de este Ser que no es y cuya máxima felicidad oscila entre la salud y la libertad. Salud ya no meramente física, y libertad no sólo individual, sino sanidad mental y libertad colectiva, responsable, armónica.
CREANDO NUEVAS RESPUESTAS.
Contrariamente a ese ser humano excéntrico y superficial está el ser humano concéntrico y profundo, que no mide a su semejante por lo que tiene o es capaz de hacer funcionar, sino por el volumen de silencio significativo que es capaz de desplazar, por el halo de maravilla que trazan sus pasos sobre la Tierra. Por desgracia o por suerte ese ser humano no compite ni acelera el ritmo del Ser, a menos que sea para acrecentarlo y por medio de fulgores sabiamente administrados. En él no hay progreso, sino regreso; no hay disipación, sino retroalimentación. Entrar a la Mente Única, decía Huang Po, es dejar de competir y comprender que, por encima y por debajo de nuestro pequeño ego, no hay ganancia ni pérdida, sino una pura continuidad.
No detendremos así como así el cruel molino de la civilización del petróleo, pero midiendo sus pavorosos e irreversibles efectos negativos, tal vez pudiéramos hallar otras opciones, más lentas, más acordes con nuestros biorritmos. Un amigo me preguntó una vez que cuál era en mi opinión el invento mecánico más perfecto que había logrado el ser humano, y durante dos días estuve dándole vueltas al asunto quizá porque mis pasiones mecánicas están atrofiadas desde la más tierna infancia. Resultó ser la bicicleta, apenas tres o cuatro kilos de metal que nos llevan sobre ruedas, convirtiendo nuestra nariz en una proa experta en brisas. Pero quien dice bicicleta, dice molino de viento, placa solar, limpieza y silencio.
Es posible que antes de que se seque el último pozo de petróleo –y si todavía estamos vivos- hayamos amaestrado la luz y hecho de la arena y sus microcristales, acumuladores energéticos lo bastante buenos como para insertarse en el entorno sin destruirlo ni amenazar su integridad. De cualquier modo, es seguro que la paz, la plenitud vital, la aventura de sentir y soñar seguirán dependiendo de nuestros Sentidos más que de la proyección de nuestros sentidos. AL HOMBRE SIN ATRIBUTOS LE BASTA UNA SONRISA PARA ENCENDER LAS ESTRELLAS. Lenta, muy lentamente, cualquier noche de éstas.
LA PRINCESA DEL UNIVERSO.
- ACTO PRIMERO.
Llaman a la puerta: Toc, toc, toc.
CARLA (Medio descarada y provocadoramente dulce abre la puerta).
Hola, te esperaban, soy Carla de Océan, mi madre es el Sol y mi padre el Cosmos. Yo hija de un feliz desliz nocturno en que mi madre iluminaba toda la fiesta y mi padre, oscuro y tenebroso la miró…
JOSE DE EXTRABURGO: (Sin vacilar)
Oh qué bonito suena, no sabía que eras tan fantasiosa. Tu libertad de pensar así te hace frágil y bella porque…, tu padre la miró y ¿qué?, ¿se enamoraron?...
CARLA: No sé… eso me pasa a mí también!, tan sola, tan libre, y me vienes a decir que voy de cruel.
JOSÉ DE E.: ¡No!, ¡no confundas: que eres frágil!
CARLA: ¡Ya tengo edad de enamorarme y creo que no soy descarda. (Cambiando de tema) ¿Tú, de qué vives?
JOSÉ DE E: Mira nena, sé que del castillo de tu papá no te mueves. Triste, sin probar esa libertad que te imaginas. Yo sin embargo, aquí he venido… Tu padre me ha llamado para hablar de arte.
CARLA: ¡Ah, bah otro!. ¡Qué pelmas!
JOSE DE E.: ¿Por qué?, ¡a mí me gusta!
CARLA: ¡Puff, qué mal ocio tienen mis viejos!
- ACTO SEGUNDO.
COSMOS: Adelante muchacho. Sol y yo hemos hablado mucho de ti, y queríamos conocerte. ¿Es verdad que sabes clasificar obras de arte para la eternidad?
SOL: No seas bárbaro Cosmos. Tú sabes que cualquier escultura se derrite al verme.
JOSÉ DE E.: (Sin tutearles) ¡Sí, sé resguardar obras de arte para la eternidad! Al menos que las vea usted, señora. (Cambiando de tema) Según tengo entendido he venido a tasar viejas obras de arte olvidadas en la fría bodega en el polvoriento cuarte trastero… porque ustedes necesitarán vender ¿no?
SOL: (Rompe a llorar) Si no hubiera admirado tanto los cuadros de mis salones, no estarían tan deterioradas. ¡Oh! lo que el viento se llevó.
COSMOS: (Enérgico) ¡Sol!, no chochees. Sabes que cualquier cacharro de esta casa, por muy perdido en la cocina que esté, lleva su linaje.
JOSÉ DE E.: ¡Sí! A eso venía, pero no a ver cubiertos de cocina.
CARLA: ¡Eso, quédate a comer! Y así hablaremos mejor de negocios, ¿no papá? (A José) El sueño de papá es cubrir todo el ocio de su vida. Es decir, piensa en mí porque le preocupan mis amigos. ¡Creo que mi padre no te lo cuenta todo!
COSMOS: (Muy enfadado) ¡Carla, márchate inmediatamente de esta sala!
JOSÉ DE E.: ¡Carla! Espera… ¿me quedo a comer?
CARLA: (Muy seria y marchándose) ¡Tú sabras!.
SOL: El arte siempre crea dificultades en este lugar porque no sabemos donde meterlo. Fuera lo estropean los bichos, aquí dentro lo menospreciamos nosotros.
COSMOS: (A Jose) José, lo que permanece es nuestra ilusión, las ilusiones de nuestra hija.
JOSE DE E.: ¿Entonces, por qué la ha despachado?
- ACTO TERCERO.
CIERVO: Entonces…, ¿por qué te ha amenazado así?
CARLA: No es sincero. Siempre pensando en los inconvenientes.
PAJARO: Flaqueza, cada uno vive como puede, al azar o al destino.
CIERVO: ¿Tu novio sabe vivir en el bosque?
CARLA: No es mi novio, y es de Extraburgo, y los paisajes solo los ve desde los caminos.
PAJARO: ¡Ah!, caminos, rayas polvorientas de acceso a los pueblos. Yo siempre voy por las ramas y las nubes, y lo veo todo mucho mejor.
CARLA: A mis padres el frío exterior y el polvo del interior les aterroriza. Cuando se rejuvenezcan en alguna primavera, ya me habré envejecido con vosotros como una bruja. Pero también poseo en mi juventud la eternidad.
CIERVO: ¡Tú estás muy enamorada!
JOSE DE E.: (Saltando de un árbol) Yo sé vivir entre los bosques porque mis antepasados descienden del mono. Fue la época dorada cuando las ideas no bajaban a las palabras. (A Carla) Tú Carla, eres el mundo de las bellas formas, y he venido a por ti, a por la obra más eterna.
CARLA: Tú has quedado muy bien con mi padre y ahora vienes con romances. Los animales del bosque me quieren, las flores, el agua, la luz. Y mis frías noches son pulsos lentos del corazón. Tus palabras me parecen gruñidos entre árboles.
CIERVO: ¡No seas así Carla, si nos quieres, a él también porque te ha encontrado en tu mejor refugio! (A José) ¿Cómo te llamas?
JOSE DE E.: José de Extraburgo.
PAJARO: Aquí unos amigos. ¿José de qué?
CIERVO: ¿Qué más da? ¡José de la cueva!
CARLA: (Se aparta y se dice sola) No sé si están compinchaos, o es que él, como humano, los ha encandilado y a mí me quiere. Dudo.
EL HOMBRE DESPUES DEL HOMBRE.
Y resulta que ya no había que ver nada ¿para qué le sirven unos ojos de langosta a un conejo? Estaban dejando el mundo de la langosta, el mundo del pequeño conejillo, del pequeño pequeñito, en fin, de todos los pequeños que han hecho los pequeños pequeñitos que vemos con ojos de hombre. ¿Y si todo fuera absolutamente otra cosa? El mundo es ciertamente otra cosa muy diferente, o al menos muy diferente a lo que cree la libélula sobre su hoja de nenúfar. Todo el mundo de nenúfar y de libélula perdiendo sus pedales, su geometría y sus ojos redondos, con algunos Evangelios para la salvación del nenúfar.
Otra cosa, es algo muy negro a primera vista.
Y sin embargo late, late, hay algo que late. Quizás “lo” mismo que latió a través de la langosta, la libélula, el pequeño conejillo y todos los pequeños pequeñitos que desembarcaron un buen día en una piel de hombre. “Algo” que se remonta a muy lejos, a antes quizás que el nenúfar y otros nenúfares que flotan en el océano de las galaxias. Es un viejísimo latido. Quizás sea el primer latido de todos los animalillos. ¿Y qué es?
Un silencio.
Un silencio formidable, como un agujero que atraviesa el planeta y muchos otros planetas, hasta el fondo final de todos los planetas provistos de hombres, de lagartijas o de pequeñas tramoyas que no se ven, o grandes tramoyas que tampoco se ven. No existía oído alguno para eso, ¿y para qué sirve un oído de ballena o de pelícano en ese fondo final que está al final… y al final de qué?.
Y sin embargo, late, late, es un silencio que late.
Y resulta que el hombre estaba escuchando al final de los universos.
Y resulta que estaba contemplando al final de los tiempos.
Era muy lejano, muy viejo.
Estaba muy cerca, en un pecho.
Un latido de noche que lleva todas la noches, todos los pelícanos en la noche y todas las penas de pelícanos o de hombre. Un latido de corazón que lleva todos los corazones en la noche, todos los animalillos que han latido, latirán aún y latirán siempre. Era algo sin pena, sin fin, sin objetivo: latía por latir, porque era bueno latir y seguir latiendo, con una libélula, una musaraña, una galaxia o un gatito. Incluso era muy suave, como un pequeño viento por enmarañadas galaxias y que soplaba en las jarcias del mundo, entre sus grandes dunas y sus cardos, sus musarañas, sus libélulas, sus criaturas humanas y aquí y allá. Era la música del mundo, su batir de alas al final de los tiempos, al final de las tierras y de todas las penas de todas las tierras; latía ahí, en su corazón de hombre, igual que al final de locas galaxias, o no tan locas, igual que al final de prados jamás galopados, allá lejos, tras sueños nunca soñados. E iba lejos, muy lejos, hasta el fondo del corazón como un repentino amor hacia aquellas grandes orillas abandonadas, mientras un ojo sin nombre se abría lentamente sobre una tierra jamás vista.
Era la aurora del mundo nuevo.
Pero uno no se reconocía en ella todavía.
Flotaba como una sonrisa al borde los labios.
Sonreía a todo, y a nada.
Sonreía a su propio amor que late y late, y era tan dulce que quería latir por todas partes, en todo. No tenía ojos y tenía como toda clase de ojos posibles, de libélula, de aguja, de guiño de estrella, no tenía oídos y sin embargo oía un mismo latido en todas partes, una misma música de hombre o de después del hombre, en un cardo sobre las grandes dunas o sobre los acantilados de grandes estrellas perdidas. Era el hombre perdido, era millones de veces al hombre a través de todos los tiempos, de todas las eras sin amarras, sobre meridianos ligeros que ondeaban al viento… o en aquel único segundo dulce como una sonrisa cobijada bajo grandes pétalos blancos.
Y cada uno iba hacia su propia sonrisa.
La llama iba a la llama
Los muertos entraban donde los muertos.
El periquito iba al periquito y la cabra donde las cabras.
Cada uno entraba en sí mismo.
Pero en sí mismo, era en todas partes.
Pues el hombre después del hombre, era infinidad de pupilas pequeñitas en un gran cuerpo de alegría.
EL PAIS DE TODAS PARTES.
¡Y aúpa!, partieron los dos.
Un día, sentados al borde de tantos ríos o de claros, en aquella ventana y tantas otras ventanas sobre un rincón de cielo donde tiemblan algunas hojas, de abeto, de castaño, sobre un valle nevado o sobre rojas llanuras, lentamente, con una caravana, sobre mares en pleno hervor, o mares tranquilas como un espejo donde se desgrana una pequeña resaca, una y otra vez, y tantos gritos de pájaros, tantas miradas para nada, que miran, así, sin saber qué, por una ventana o ninguna ventana, en una calle, un banco, en una celda de condenados a muerte, al final de todas la miradas, en una mañana ligera de fucus o de madreselva, ¿qué soñábamos, qué escuchábamos, qué música? ¿qué paisaje detrás del paisaje, qué grito al final, detrás de la gaviota y de todas las gaviotas, en el infinito como un eco que retorna de mares sin nombre y de países nunca vistos? ¿Dónde está ese país, dónde está el viaje, dónde ese grito? ¿Ese algo de todas las vidas y de todas las miradas, de todas las penas y de un segundo como un abismo? ¿Qué queremos, qué hay?
¿Y cuando ya hemos salido de la cárcel, cuando seamos libres y ligeros, qué hay todavía y siempre, en el fondo de un patio de muertos como al final de las estrellas, qué misterio, qué murmullo todavía de una pequeña resaca no extinguida?
Partieron los dos por los nuevos ojos de la tierra.
GRINGO se fue con el grito de una gaviota, voló y voló, dio vueltas sobre unas aguas lisas y violetas, se zambulló en la ola y siguió volando, gritó sobre los acantilados, gritó sobre los fiordos, se deslizó en la resaca y posó sus alas blancas sobre una patita inmóvil como por siglos y siglos; partió con los osos blancos, fluyó por las aguas, atrapó un pez de plata y siguió fluyendo y nadando entre una delicia de olitas temblorosas sobre su espalda, y desapareció en el banco de hielo, lentamente, solo, regio y blanco durante era de nieve o segundos de cristal; jugó por aquí y por allá, corrió con RANI, se fundió en las nubes y reapareció en una pequeña gotita de oro en la punta de una hoja; recorrieron las latitudes, las longitudes a pecho abierto, los continentes rosas y azules y de infinitas selvas llenas de hierbas con la pequeña serpiente verde y la luciérnaga, o justo habitadas por un musgo de esmeralda con tres granitos de sol como un terciopelo tranquilo durante estaciones inmutables; o abrieron sus ojos de hombre sobre la mirada que siempre está mirando y escucharon al final de las nieves y de las estaciones ese murmullo de otro país detrás de todos los países y ese grito desde ningún acantilado –ese curso jamás recorrido por ninguna ala, ninguna delicia de oso o ninguna gota de otro en la punta de una hierba.
La resaca sin fin.
Y una mañana, al cabo de eras sin tiempo, o con todo el tiempo de la alegría, al cabo de días sin horas, o con sólo un segundo de belleza, al cabo de innumerables vidas y de pequeñas pupilas de todos los colores y de todas las delicias, GRINGO miró a RANI, y RANI miró a GRINGO:
“¿Pero dónde está, dónde está el gran sol de todas las nieves, el grito de todos los gritos, la perlita que chispea con todas las resacas y el aire de una ala al final de las alas?”.
Se quedaron mirando ese algo que no está ahí.
Entonces abrióse una puerta en el fondo de su corazón, que era el corazón del mundo y de todos los animalillos del mundo, una puerta de nieve y de silencio sobre un reino tranquilo, tan tranquilo que ni se movía, tan inmóvil que era transparente y no se veía, como el aire en el aire o como una sonrisa en el fondo de una mirada.
Me has llamado, dijo una voz.
Y aquella voz parecía provenir de todos los gritos, de todos los ruidos, de todas las resacas, de todas las músicas oídas o nunca oídas, como la llamada en el fondo de la llamada, como la gaviota en el fondo del viento y el estruendo de todos los mares salvajes.
GRINGO miró, RANI también, y no veían nada.
- Estoy ahí, estoy ahí en todas partes; soy yo quien grita en el fondo de tu grito, soy yo quien mira en el fondo de tus ojos.
- Pero no te veo, dijo GRINGO.
- Si me vieras, seguirías buscando en otros lugares, más allá de lo que ves. Yo soy el otro lugar del viento ligero, soy el otro lugar de todo lo que está ahí.
- Pero entonces, nunca estará aquí, dijo GRINGO:
- Está aquí, está aquí dijo la voz; es el alma de belleza del aquí, es el segundo en el fondo del tiempo.
Entonces GRINGO y RANI se inclinaron sobre aquel segundo como sobre un estanque claro, como sobre un pozo de nieve. Fluyeron por aquel segundo de todos los tiempos, de todas las miradas, de todas las pequeñas resacas que forman y formarán infinitas perlas, de cada minutito extraviado en la punta de una hierba, al final de una ala, al final de un grito que suena y resuena en el acantilado, al final de esa nada que está ahí; se deslizaron por aquella llamada, se fueron por aquella mirada de la mirada.
Y era como una magia, de pronto.
¡Un espejo que se invierte!.
Una sonrisa subiendo de aguas tranquilas e invadiendo todo el estanque claro y todos los pozos de la mirada y cada segundo del tiempo y cada pelita de la eterna resaca. Eso era lo que miraba, lo que buscaba, lo que llamaba y amaba en el fondo de cada segundito igual que en el fondo de eternidades de oro. Era el otro lugar del aquí, el tiempo de nieve bajo todos los tiempos de miseria o de alegría, la pequeña lucerna de sonrisa detrás de todos los suplicios, de todas las delicias, la pequeña nada que todo lo llena, tan ligera que no se ve, tan tranquila que es como el silencio del silencio y el ruido de alas de todo cuanto pasa.
GRINGO y RANI entraron en aquella Sonrisa y era el comienzo del mundo, su final y su medio, su gotita rosa en medio de todos los arcos iris, su gotita pura en medio de cada segundo, su grito de pájaro en el fondo de todos los fiordos y de todas las penas, su gran espacio en el fondo de las resacas mientras pasan las eras y los mundos cambias.
Entonces ya no era necesario que cambiara nada porque estaban ya en una misma sonrisa en todas partes. Como la alguita verde en el torrente, diciendo, de nuevo – de nuevo…
Y SIEMPRE.
Permite que mi aspiración sea lo suficientemente intensa como para
despertar por doquier una aspiración igual… Sí, esta Necesidad inevitable.
Sólo esto cuenta. Sólo esto. Eso es todo.
El misterio de la Shakti.
Siempre vamos por dos caminos, el de fuera y el de dentro, y andamos a ciegas por aquél, tejiendo un millón de “azares” como un absurdo cuadro cubista, tropezando aquí y allá en penas, alegrías, encuentros, gestos inexplicados, inexplicables, mientras que un viajero en nosotros conoce todos los hilos y todo el cuadro, y todos lo viejos encuentros jamás perdidos, los gestos inacabados, hasta el día en que los dos viajeros se encuentran; el camino de dentro se vuelve el de fuera, y todo es un eterno encuentro.
UNA Consciencia se pasea a través de su eterno cuadro y reconoce poco a poco su propia totalidad. Los únicos minutos que uno recuerda de una vida son los momentos en los que los dos caminos se encuentran: un pequeño choque interior que reconoce un punto del Gran Cuadro y se encuentra, por un momento, en el gran camino eterno: un segundo de coincidencia. Y ES. Todo lo demás es casual monotonía o una nada que pasa, pues no pasa nada en la vida si no es en este camino y en los únicos segundos en los que coincidimos con este camino. Los puntos de coincidencia son la medida exacta de nuestra consciencia. Y para algunos, todo coincide, cada gesto y cada encuentro, el universo entero, en su más microscópico detalle, es un fabuloso encuentro. Esos, prosiguen la gran Obra eterna y, de vida en vida, vuelven juntos para despertar siempre un número creciente de puntitos que tomen consciencia de la gran coincidencia. El fuego de la aspiración que arde de cuerpo en cuerpo, que se establece cada vez más, que se acuerda cada vez más, hasta tocar su totalidad redonda y su cuerpo solar. Es el viaje de la Shakti encerrada en la inconsciencia del átomo, hasta la Shakti plenamente consciente en cada célula de su cuerpo.
Tal es el misterio de la Shakti.
Hablamos de la fuerza del átomo, de la fuerza de la Naturaleza, de la fuerza eléctrica o de la fuerza espiritual, de la fuerza intelectual, pero sólo hay una Fuerza, no hay dos. Se trata de diversos grados o luminosidades, diversas potencias de una única Corriente, que toma una y otra vibración según el medio que atraviesa. Por los siglos y las eras, ha ascendido esta Fuerza, se ha construído instrumentos cada vez más complejos, se ha recubierto con uno y otro caparazón; siempre aspiraba, siempre quería más espacio, más luz, más tierra y más cuerpos que abrazar, ascendía siempre hacia alguna inefable totalidad de sí misma. Construyó trampas y trampas para anexionar siempre más mundo a su totalidad, inventó el amor para ligar los seres a los seres y los millones de especies a su Tierra. Ella era el amor mismo, el fuego que arde dentro, la necesidad de ser siempre más, de abrazar siempre más, de vivir y vivir por doquier, en todo. Lanzó las galaxias igual que los innumerables animales, igual que al hombre hace unos instantes apenas. Con él, llegó al nudo consciente de su Evolución. Quiso crecer más todavía, siempre, por los sentidos igual que por el corazón y por el espíritu, retener siempre más mundo en su inmensa red de amor-fuego; partió incluso hasta las nubes con sus santos y ascetas, se disolvió a sí misma por algunos segundos en su contemplación, para volver de nuevo y empezar una y otra vez su vieja conquista. Es la Llama sin tregua, la necesidad de ser que no puede parar mientras no sea todo, el Todo. El Deseo, el Mal –dicen lo que intentan anularla para entrar por fin en la Paz sin nombre; la Inteligencia, el Poder –dicen los que intentan uncirla a su Máquina para anularse a sí mismos bajo el peso de sus inventos; y Ella rompe todas las trampas que ella misma fabricó, rompe a los hombres y las construcciones que Ella misma edificó, demuele la Inteligencia, demuele el Espíritu, demuele el Deseo mismo cuando la encadenan a una estaca, funde y refunde su pasta terrestre hasta que encuentre su propio secreto. Es la Shakti, el Motor de los mundos, la Realización, y sin Ella nadie vive y nadie aspira. Es el fuego del átomo. Es la Muerte que se deshace siempre en vida, el Nirvana que estalla en millón de nuevas galaxias para encontrarla otra vez; los paraísos que se demuelen, las especies que se demuelen, los millones de máquinas y de trucos y de trampas y de inventos que se demuelen para encontrarla sin fin. Nadie puede extinguir este Fuego. Pero algunos, de era en era, conocen su Secreto. E incluso, este Secreto, lo rompe y lo entierra, hasta que TODO esté listo para vivir y construir su Secreto, porque ELLA es UNA en millones, es la Madre de los mundos y todo es su hijo por igual. Pues el misterio de la Shakti que se reproduce en cada ser como en cada universo. La Hora del mundo empieza en nuestra propia hora. La ganamos o la perdemos. Cada uno debe descubrir el misterio de la Shakti y conquistar su Secreto. El mundo gime bajo la avalancha de su Fuego; tritura los sentidos, tritura los corazones, tritura la mente, remueve ideas, pasiones, miserias, es el Fuego sin tregua.
Todas las disciplinas intentan poner un dique a este Fuego, como la Ciencia, como la moral, la religión, las leyes, cada una a su nivel. Ella rompe todas las barreras, deshace todas las leyes, se encuentra desnuda de nuevo y continúa su danza del Fuego cuando ya creíamos tener la sabiduría. Rompe todas las Sabidurías como romperá nuestras máquinas un días, como rompió los viejos templos hundidos al borde del Nilo. Va más lejos que nuestras sabidurías, busca algo más potente que nuestras máquinas, más verdadero que nuestros templos; busca su Secreto en cada uno de nosotros. Devorados por su Fuego, tres milenios de la India (después del budismo, la India prebúdica no era así, y mucho menos la India védica) dijeron NO hipnotizados por su Llama, unos pocos siglos de Occidente dijeron SI, y ni el no ni el sí encontraron su Secreto. Los unos partieron a la llamada libertad y perdieron la Materia; los otros se hundieron en la llamada Materia y perdieron la libertad. Y ni esa materia, ni esa libertad eran verdaderas, nadie tenía el Secreto total. Si tiramos de la Shakti hacia lo alto, se vaporiza y rompe al final este cuerpo que ya no le sirve; si tiramos de Ella hacia abajo, queda encenagada y rompe igualmente este cuerpo que la encadena. Nadie tenía el secreto del cuerpo. Y Ella rompe y rompe los cuerpos hasta que encontremos el Secreto. Pues el cuerpo es el puente. Porque el cuerpo es el último escondite de la Verdad, el lugar en el que la Shakti completa cambia su Llama inquieta en otra cosa, su blanca libertad en otra cosa, su negra miseria en otra cosa, su muerte en la Vida divina. Y quizá sea en él donde “Dios” mismo se cambia en otra cosa. El libro de Dzyan dice que los que van tras la Ignorancia, entran en una ciega obscuridad y que los que se entregan al único Conocimiento entran en una mayor obscuridad todavía. Sin embargo, el peligro parece esconderse hoy exactamente en la dirección opuesta. Una obscura Shakti reina sobre el mundo. Y es verdad que en la India y en otras era más agraciadas, la mujer era considerada como el símbolo vivo de la Shakti (Rama y Sita, Shiva y Parvati, Leonardo da Vinci y Mona Lisa, Sri Aurobindo y Mirra) porque en verdad, la Mujer es la Shakti, la Fuerza creadora, la base de la vida, y sin Ella no puede tomar cuerpo ninguna creación verdadera: es Ella la que infunde la consciencia en la Materia, la que organiza la Materia, la que fija y concretiza los pensamientos vagabundos del Hombre y precipita sus espacios libres en el molde de la forma, Ella, el Cuerpo de la Tierra aspirante; sin embargo, la mujer se ha convertido, en nuestra era, en el símbolo del Sexo, por un fulminante descenso que corresponde exactamente al descenso de todo el resto otra devaluación igual de radical que la mental.
Prácticamente no hay peligro alguno de que la Shakti del mundo se evaporice en las alturas, está encenagándose totalmente abajo; y por una excelente razón, pues, siempre, la Naturaleza sabe perfectamente lo que hace. Es extraño cómo, durante todo el tiempo, creemos estar obedeciendo a principios superiores o inferiores, a libres arbitrios del cielo o del barro, y cómo somos simplemente unas cotorras mentales, mientras que fuerzas infinitamente más poderosas aque las nuestras tiran necesario por “razones” totalmente extrañas a las palabras que pronunciamos. El día que salgamos de la Mente, nos quedaremos tan estupefactos como Gulliver en el país de Huyhnhnms. Ahora bien, los anales de la India, hace algunos milenios, ya habían previsto con toda exactitud este descenso en una cuádruple cascada de cuatro “eras o yugas, que se sucederían una a otra: El tiempo de los pensadores o de las inteligencias de la verdad (los bramanes), el tiempo de los caballeros o guerreros (los kshatrías), el tiempo de los comerciantes o burgueses (los vaishyas), y finalmente el nuestro, el tiempo de los trabajadores (los sudras) o más bien de los siervos: del ego, de la máquina, del sexo, del confort. El tiempo de los “pequeños cuerpos sucios”, y cada una de esas veces, la Shakti descendía de centro en centro: del centro de la inteligencia al centro del corazón, al centro del vientre, al centro del sexo, es decir, al centro de la Materia. Hemos descendido aquí porque es aquí, en la Materia, donde está el trabajo evolutivo de nuestra era: el Kali Yuga, la Era Negra. Podemos deplorarlo razonadamente, moralmente y estéticamente, pero la Naturaleza se mofa de nuestras razones y de nuestra moral. Ella no razona: hace. Nos está haciendo pasar a otra Era, pues escrito está que esta Era Negra, torturante pero corta y dotada de una Gracia fulminante como ninguna otra era, la seguirá una nueva era de Verdad, Satya Yuga… o si no, una descomposición general, una vuelta al origen para intentar otra vez, bajo galaxias más clemente, quizá, la eterna Experiencia que Ella QUIERE realizar.
Estamos aquí porque, sin duda alguna, el sexo es una de las claves del Secreto del cuerpo; y el DOMINIO del sexo la condición IMPERATIVA de la manifestación de la Nueva Fuerza evolutiva, la verdadera Fuerza del cuerpo. Como siempre, el supremo obstáculo es la palanca suprema. ¿Porqué?... De nada sirve dar razones abstractas, hay que empuñar la cosa para comprender lo que esconde, mientras no se haya intentado no se puede comprender. Uno se ilusiona, pone entusiasmo, ideas, sentimientos, miles de máscaras y de maravillosas “razones” para cubrir lo que quiere guardar. Pero es evidente que si la Shakti nueva quiere irradiar en el cuerpo sin hacerlo estallar con su potencia, es necesario que haya en él total transparencia y amplitud,
igual que fueron necesarias en la Mente para dejar filtrar las primeras radiaciones de la Consciencia, o incluso simplemente una idea clara. El viejo barro no puede coexistir con la Fuerza Nueva, y sin embargo este mismo barro, por su resistencia misma, por su estrechez misma, por su mismo espesor, obliga a que se manifieste una Fuerza correspondiente. Las barreras acumulan la Fuerza necesaria para franquear la barrera. Pero también pueden destrozar. Hacer el descenso es un trabajo difícil. Es un desafío para cada uno, y un desafío para la Tierra. Es imposible hacerlo sin mancharse las manos: uno se golpea, cae, y en la fuerza misma de la caída encuentra la fuerza para saltar más lejos. Es un trabajo que exige una absoluta SINCERIDAD, el menos engaño consigo mismo puede traer funestas consecuencias. Pero la más mínima abertura sincera tiene resultados fulminantes. Es el tiempo de la Gracia infinita y de la Espada inexorable. Es el tiempo del “toda o nada”, de progresos de gigantes o de gigantescos hundimientos, en los individuos, en las naciones, en los corazones, en toda la Tierra. Nadie está fuera del golpe. El gran golpe de Estado de la Nueva consciencia. Uno pasa o no pasa la barrera. Y en esta Obra supremamente difícil, esa suprema Shakti que es la mujer, tiene un papel decisivo, si llega a comprenderlo; un papel verdaderamente creador e inspirador, no ya de viejas historias literarias, estéticas o conyugales, sino de un mundo nuevo, de un cuerpo nuevo, difícil de hacer, difícil de conocerse a sí mismo, difícil de conquistar, porque se conquista paso a paso en la más humilde Materia y en el gesto más obscuro, en cada Minuto. En cada minuto, o se es esto, o se es el viejo mundo del mono “mejorado”. No hay compromisos, no es una especie de convalecencia tras una enfermedad, hay que CAMBIAR DE MUNDO.
Es la más extraordinaria aventura de todos los tiempos, nada de continentes que descubrir, nada de Vasco de Gama: un mundo totalmente desconocido en el propio cuerpo, la fabricación consciente de un ser que no existe aún sobre la Tierra, el intento, podríamos decir, de un nuevo modo de consciencia y de un nuevo modo de percepción. Todos los antiguos órganos reemplazados por otros. Otra visión, otro tacto, otra forma de comunicación, otra Tierra. Y finalmente, otra Materia. La salida del viejo programa genético. Ni los monos superiores dieron un paso tan palpitante cuando trataban de remover la primera idea que haría luego un Einstein. Pero lo queramos o no, aquí estamos, de lleno en el Paso. Es el único hecho importante desde la Edad de piedra… ¿Pasaremos? ¿no pasaremos?.
VER de otra forma es PODER de otra forma.
La humanidad no es el último escalón terrestre. La Evolución continúa, y el hombre será superado. Cada uno debe saber si quiere participar en la aventura de la especie nueva.
La solución no es mística ni imaginaria, es totalmente concreta: la ofrece la Naturaleza misma si sabemos observarla. La substancia molecular, celular, se ha hecho cada vez más consciente a través de las eras y de los innumerables organismos. Corresponde a cada ser acelerar el proceso.
Permite que mi aspiración sea lo suficientemente intensa como para
despertar por doquier una aspiración igual… Sí, esta Necesidad inevitable.
Sólo esto cuenta. Sólo esto. Eso es todo.
FIESTAS PATRONALES:
Ya se han celebrado las fiestas patronales de Bellarriseta de 2009. Este año las cervezas se han apoquinado mediante vales, comprabas un lote de 8 vales y podías consumir 12 cervezas. El vino y el vermú de porrón han continuado siendo gratis. Otros años las cervezas eran igualmente gratis y se agotaban; este año, con la crisis, aún pagando, creo que también se han agostado. Será cuestión de sed, o de ser. Hasta los lagartos han venido a abrevar en este oasis.
Y se secó la cerveza a pesar de que parece que nadie sabe dónde está Bellarriseta, y que total, no aparece en el mapa. Por ejemplo, en el Google, sale un nombre de lugar que se denomina ¿San Miguel de la Peña? http://maps.google.es/maps?f=q&source=s_q&hl=es&geocode=&q=&mrt=all&ie=UTF8&t=h&ll=42.253934,-0.346413&spn=0.117911,0.22007&z=12
Los parroquianos decidieron exponer en la portada del programa de fiestas una foto aérea de antaño, cuando no existían todavía las alas deltas. Será para que aterricemos como podamos.
¡Ah, cuantas historias!
Bailes, guiñote, cenas y cucañas. Creo que lo mejor fueron las cucañas. No las ví, pero las he visto en fotos y son auténticas cucañas de pueblo, de aldea en el culo del mundo, con la fuente del pueblo y los críos mojaos, pero que aquí en Internete, por ser el ágora del mundo, no se pueden exponer por ser fotos de menores. Ya me gustaría, pero aviso a los navegantes.
No las ví porque estuve con el Marqués de Serafín, solos en el jardín. Le oía a él y el rumor de las cucañas al fondo.
Aquí no hay más tela que la que arde. No hay nada más que contar, no hay nada que cantar. Creo que me contradigo y no es verdad, porque aunque todo esté dicho, los juegos florales, con sus sonetos han sido para gozarlos, y por cierto, cualquier historia de un perro de Bellarriseta es más interesante que la vida de un vecino.
Pero creo que, tal vez es mejor poder contar un poco las aventuras que nos narra nuestro mago Serafín, que por cierto vino de Galicia, con su hijo Ramón. Aunque en realidad no cuenta historias, habla siempre en abstracto. El trabajo de campo de las formas de recoger lo que cuenta, también tiene sus migas. Ya que no soy un Carlos Castaneda antropólogo ni el Serafín un brujo. De eso también hablaremos otro día. No empecemos a demorarnos, aunque las palabras de este hombre no necesitan una ovación o un abucheo, si no, como buen estiércol abonar las plantas. Para que la naturaleza, que es la suprema, que le acoja en su bucólico silencio.
Pues me contó que mientras escuchaba a Messiaen en su cuarteto para el fin de los tiempos, que escribió esta hojita que ahora mostramos. Personalmente me gusta, aunque por aquí al lado dicen que cuesta digerir. Vosotros mismos.
“Érase una vez un barquito que no podía navegar. En el muelle estaba su patrón pensativo. Él viejo, el barco también. ¿Se podría reparar para alquilar viajes a turistas? Pero tanta reuma tenía que no podía ni con la navegación de cabotaje. La decisión estaba entre el vitalismo del entusiasmo y la indolencia del pragmatismo. Nadie sabe como acaban las cosas pero las adivinas cuando las ves en su totalidad.
Soñó que estaba viviendo el presente de una reliquia, cuando deseando ya estás colmando el deseo, que primoroso desaparece y la sana felicidad aparece, asentada. La belleza la tenía tantas veces presente encima a corta distancia, sí! la música sonaba en alguna parte, la atención, el orden en algún lugar, la libertad en otros, las vibraciones, el despertar de una luz cálida en la cara. Dicen que darse cuenta de que eres feliz, la pierdes. ¿Pierdes tu asiento el darte cuenta que estás sentado?. Sentado viendo tu viejo barco, si no, no te pertenece. ¡Un barco que salvó a poblaciones de locos holocaustos!.
Pero la felicidad, que no sea forzada o artificial, la que es lo que rebosas por ser en lo que eres y estás y nada más, la senectud es la que viéndote, conociéndote no molesta. El final de la madurez no se malhumora por su verdad. Oh, qué bonita es la muerte cuando entra despacio.”
Esto viene, -dijo depués de leer su hojita- porque el otro día, mientras gozaba de lo inmensurable del quatuor pour la fin du temps (así lo pronunció), con ese espectáculo sublime de un cuarteto por encima del holocausto, veo ahora el de los barcos oxidados de inmigrantes que llegan a las Hespérides, Mussolini, Berlusconi los quiere hundir a cañonazos.
Antes de empezar a leer la Crónica que Eritrea me escribió a mitad de la década anterior, lean este pequeño recorte de El País, "La célula y el cohete", también publicado a finales del siglo pasado.
http://bellarriseta.blogspot.es/img/lacelulayelcohete.pdf
(Foto de Mariángel Torrecilla)
CRÓNICA DE ERITREA.
El fardo puesto sobre la humanidad es demasiado grande para la pequeñez actual de la personalidad humana y para su pequeña mente y sus pequeños instintos vitales, porque la humanidad no puede operar el cambio necesario, ya que utiliza sus nuevos instrumentos y su nueva organización al servicio de su viejo yo vital, infraespiritual e infraracional; el destino de la especie humana parece precipitarse peligrosamente, como con impaciencia, como a pesar de ella misma, hacia una confusión prolongada, una crisis peligrosa, bajo el empuje de un ego vital atrapado por fuerzas colosales, que son de la misma escala que la formidable organización mecánica de la vida y del conocimiento científico que el hombre ha desarrollado. Una escala demasiado grande para ser manejada por su razón y por su voluntad. Y se lanza a la oscuridad de una violenta y agitada incertidumbre. Incluso si se concluyera que todo esto no es más que una fase pasajera o una apariencia, y se descubriera un acomodamiento estructural tolerable que permita a la humanidad proseguir de manera menos catastrófica su incierto viaje, sólo serían paños calientes.
El problema es de orden fundamental y, al plantearlo, la Naturaleza evolutiva en el hombre se coloca así misma frente a una opción crítica que habrá de resolver un día u otro en el verdadero sentido, si es que la especie ha de alcanzar su meta o sencillamente sobrevivir.
En sí mismo, el hombre no es más que una nada ambiciosa. Es pequeñez que se esfuerza hacia una extensión y una grandeza más allá de él, un enano que anhela las alturas. Su mente es un rayo oscuro en los esplendores de la mente universal. Su vida es lucha, exaltación y sufrimiento, un mezquino momento ávido en la vida universal, agitada por las pasiones, flagelada por el dolor o llena de deseos ciegos y mudos. Su cuerpo es un grano de polvo laborioso y perecedero en el universo material. Esto no puede constituir la meta final del misterioso impulso ascendente de la Naturaleza. Hay algo más allá, algo que el hombre será, de lo que no tenemos en el presente más que atisbos fragmentarios a través de unos pocos agujeros en la gran muralla de las limitaciones que niegan su posibilidad y su exigencia. Un alma inmortal reside en alguna parte de él, que revela su presencia con chispazos; por encima de él domina un espíritu eterno que mantiene la continuidad de alma de su naturaleza. Pero el descenso de ese espíritu más amplio resulta obstruido por el duro caparazón de nuestra personalidad prefabricada; y esta alma interior luminosa está recubierta, asfixiada, oprimida por densas capas exteriores. En el hombre, salvo escasas excepciones, el alma es raramente activa; en la mayor parte apenas es perceptible. El alma y el espíritu, más que formar parte de su realidad exterior visible, parecen existir por encima y por detrás de su naturaleza. Más que nacidos ya en la materia, están naciendo aún. Son, para la consciencia humana, posibilidades, más que realidades actuales.
La grandeza del hombre reside no en lo que es, sino en lo que él va a hacer posible. Su gloria es ser el campo de experimentación y el taller secreto de una labor viviente por la cual un Artesano divino prepara la Suprahumanidad. Pero también puede acceder a una mayor grandeza aún, porque, contrariamente a lo que sucede con la creación inferior, le es permitido ser el artífice parcial de este cambio; su consentimiento consciente, su voluntad y su participación consagradas, son necesarias para que pueda descender en su cuerpo la gloria que ha de reemplazar al hombre.
***
***
No nos queda ya tiempo para esperar. Ese es el problema.
Pudiéramos pensar que, con el tiempo, algunos héroes de la Evolución, habiendo comprendido el procedimiento, descenderían al cuerpo, taladrarían su camino a través de las capas y liberarían a la célula de su hipnosis atávica y newtoniana, y que luego la operación se propagaría, como la operación mental se propagó entre los grandes monos.
¡¡Pero si se está propaganda ya, y vertiginosamente!!.
Y eso tiempo ya no lo tenemos. Las masas oscuras vienen al asalto. La Tierra grita. Millones de hombres se preparan para levar anclas. Un ardiente huracán gira como un torbellino encima de Asia. ¿Y creemos que nosotros, tras la paredes de vidrio de nuestro castillo de cristal intelectual, limpios y educados, vamos a escaparnos de ese torrente ardiente e insensato? ¿Quién no ha visto ya las masas levantarse? Un formidable contagio subrepticio está atravesando nuestras barreras de hormigas. ¿Pero qué es? ¿Es el contagio de la vida nuevo o de la muerte ya muy próxima? Tras su muros de algodón, América electroniza y juega con fuego. Tras sus murallas, el Kremlin está acorralado y tiembla. Un gato amarillo, cruel y sin alma observa el juego, teje su trama y espera su hora, mientras que una India corrompida, que fue la cuna de la luz, alimenta a los diablos en sus ashrams a la vez que sigue siendo la invisible apuesta de la batalla. Pues la India es el corazón de la Tierra –pesado, enfangado-, pero el corazón de todas formas.
¿Quién ganará esta insensata carrera: la vida nueva o la vieja muerte de siempre? Ya no es cuestión de década, no, nos quedan unos años…, a penas. Está a las puertas.
Y esa vida nueva y esa muerte parecen tan estrechamente entremezcladas no sólo en cada continente, sino en cada nación, en cada grupo, en cada familia, en cada conciencia dentro de un mismo hombre, que no sabemos cómo sería posible arrancar lo uno sin lo otro. Todas la voces aúllan y mienten, la verdad forma un mismo paquete con la mentira, la mentira abriga una lucecita de la que se alimenta y que la protege. No podemos tocar algo sin tocarlo todo.
Es en la célula y en el cuerpo mismo de la Tierra donde el imposible milagro se convertirá en el único milagro posible.
Pienso que se producirá en el momento en el que haya suficiente número de consciencias que sientan de forma absoluta que no se puede vivir así. Es preciso que todo lo que ha existido, y existe aún, aparezca como un absurdo que no puede durar más; en ese momento podrá producirse, pero no antes. Sí, UN MOMENTO. Hubo un momento en el que el ser mental se manifestó en la Tierra. Y habrá UN MOMENTO en el que consciencia supramental pueda entrar en esta consciencia humana y manifestarse. No es algo que se va alargando como una goma, no: hay un momento en el que se produce, puede suceder como un relámpago. Pues una celulita es muy contagiosa. El torbellino que parece haberse apoderado de las naciones, los continentes, las razas humanas, con todas sus creencias o sus incredulidades, y de cada familia y de cada pequeña consciencia, quizá sea precisamente que se avecina el gran torbellino evolutivo que puso fin a los reptiles en la aurora de los mamíferos, y que ya no estemos quizá en el siglo XX de una era llamada cristiana, sino más bien el siglo XXXV millones después de la aparición de un pequeño ser unicelular.
quiero cerrar esta Crónica con una oración:
qué rostros serenos
qué gestos nobles
qué palabras sabias
las de nuestros mejores:
Natán.
Saladino
Juan de la Cruz.
En este "remake" de boda, Alodia le dijo a Adrián:
Te conozco porque te amo
Me alegras porque te conozco
Me liberas porque me alegras
Y te amo porque me liberas.
Entonces él le contestó a ella:
Porque te quiero te adoro
Porque te adoro te amo
Porque te amo me muero
Porque me muero te quiero.
y ella le dijo:
Cuando la luz despierta el Sol se enamora
Todo a sus pies es hermosura
El recuerdo es la luz
El amor es el fuego
El calor la historia
La vida los colores
Y nosotros la chispa,
que sin amor se apaga.
Él le dijo a ella:
Con el amor todo lo arreglas
Con el dolor todo lo cuidas
Con la belleza todos lo aprecias
Y con el silencio todo te ayuda.
y ella le susurró:
Por hablar me quiebro
Por confiar me pierdo
Por cantar me alegro
Y por alegrarme todo me irradia.
Él le dijo a ella:
Con el amor todo se perdona
Con la lujuria todo se exige
Con la vanidad todo se calcula
Con la humanidad todo se crece
Y con el dolor todo se apaga.
y ella le repuso:
Encontrar es percibir
Descubrir es intuir
Escuchar es conocer
Saber es encontrar
Percibir es descubrir
Intuir es escuchar
Conocer es saber.
Él le dijo a ella:
Con tanto amor
Yo me desvelo
La noche y el Sol
Son gemelos.
y ella le condujo en su mirada :
Toda la vida buscando lo mismo
Toda la vida emocionándome por lo mismo
Toda la vida siendo feliz por eso
Bondad, belleza, felicidad
En una hoja que cae.
Él le continuó diciendo a ella:
Todo por la alegría,
Todo por la inocencia,
Todo por la pureza,
Todo por el vivir,
Como el morir,
De aquello que nos
Pertenece ser.
Como el Sol de la
Mañana que nos
Mira a los ojos.
y ella, como si le advirtiera, le dijo:
Esto no es el titilar del rocío de las estrellas,
Esto no es el piar de los pajaritos al alba,
Esto es un saludo mañanero de la alegría de todos los tiempos.
Entonces, él se rindió y le dijo a ella:
El amor es una especie de agilidad mental
Uno es lo que son sus amigos
Un día le escribió el poet-astro de Bellarriseta a Eritrea:
"Los políticos son los malos sombras de nuestros pensamientos. Nuestras opiniones influenciadas por la propaganda política nos deja secuelas en nuestra desiniciativa de pensar como animal político. Estas sombras de pensamientos con votos se traducen a gobernantes que nos someten a sus pesadillas.
Cogemos muchas pesadillas en el umbral de estos claroscuros de los pensamientos políticos. Algunas de éstas se convierten en colectivas en el pensamiento de la población de una nación machacada con una pseudofilosofía ambigua y demagógica. Desembocando en una dictadura fascista.
En otros países, una filosofía social se degenera en la práctica humana involucionando a mandos totalitarios comunistas.
Y en las naciones afores del circo democrático es el entretenimiento con sobras del escaparate político para alimentar las supersticiones del orden político humano. Da igual religiosa que políticamente.
Las drogas son intersecciones que pueden llegar a gobernar en esta civilización. Si los gobernantes utilizaran todas las drogas contra su población, podrían llegar a controlar con esclavitud a todo el mundo.
Pero como no saben, investigan y estudian cómo manipular y emplearla contra el ciudadano, mientras mienten informándonos que luchan contra ella.
La droga utilizada por el poder, con una dosificación comedida legal para consumo del pueblo, podría llegar a hacernos creer que viviríamos en un sistema político libre. O nos reducirían a un mundo feliz de Huxley para gobernarnos fácilmente.
Hablo de la droga como pueda decir alcohol, sexo and rock’n roll.
El pueblo con sus dosis de alcohol festivos y nocturnos y de forma periódica se mantiene en un equilibrio de dormida inercia que se deja gobernar. Alcohol que paga impuestos y nos marca pautas sociales.
No son solo drogas o psicotrópicos lo que quieren manejar. También está la religión. O el arte. Y para mí, por ejemplo, la poesía es lo menos gobernable.
Si todo habitante de este mundo se le introduciese la natural ansiedad poética para vivir, llegaríamos a darnos cuenta de que perteneceríamos a un mundo donde sería vivido de verdad con personas sin máscaras en una caótica forma de ser. ¡Una región anarquista poética! Entonces, nos daríamos cuenta que podría nacer otro Renacimiento clásico del hombre. Otra vez el orden clásico de vivir más a favor del sabor griego de la intuición frente al romano cristiano de la razón. ¡Sí, Grecia, sí, míranos ahora!, somos más desgraciados con nuestras democracias. Uniformadas de imágenes embrolladas nos adoctrinan con una moral que nos tacha de nuestros desnudos sentimientos antes de crecer como humano. Y vestidos culturales y contrastes económicos son las directrices de los enfrentamientos por causa de diferencias humanas.
Sólo hay un caos noble: el poético. Con su templo. Con su gobernadora ella la Belleza. Así todo un pueblo disfrutaría su tiempo de ocio feliz dimensionado a instantes bellos de un sol que sale todos los días para explicarte qué es la noche, quién es el firmamento y quién te puede aconsejar.
¡Poetas anarcocaóticos alimentados por la inspiración de la bóveda celeste! ¡Esto sí que es la región del ocio artístico de trabajar! ¡Un género clásico de democracia poética! Yo soy ciudadano de ese mundo y pido billete, ¡claro!, totalmente de acuerdo contigo que me lees, para que aceptes este billete para ser ya dos (¡perdona! ¡qué ingenua ilusión!) ciudadanos de esta nueva conquista anarquista.
Lloro por si acaso."
(La foto de Montearagón es corftesía de Mariangel Torrecilla)
EL FIN, QUE SIEMPRE ES EL COMIENZO.
En este momento nos encontramos de lleno en un periodo de transición en el que dos mundos se entrecruzan: el antiguo, que se mantiene todavía poderoso y continúa dominando en la conciencia ordinaria, y el nuevo, que comienza a manifestarse, muy modesto, inadvertido, hasta el punto que exteriormente parece que nada cambia en él, por el momento…
Y, sin embargo, trabaja, crece, hasta el día en que sea bastante fuerte para imponerse visiblemente. Todas las dificultades no son del orden subconsciente.
Hay una, muy consciente, que se opone como una puerta de bronce al mundo nuevo, y no se trata de nuestro materialismo, como algunos se complacen en afirmar –si los sabios son sinceros, tal vez sean los primeros en desembocar en la verdad-, sino de la enorme caparazón espiritual bajo la cual hemos ocultado el Espíritu. La verdadera habilidad del diablo no consiste en adueñarse de la mentira y del odio y sembrarlos por el mundo, como Atila y los nazis –y para ello es muy hábil-, sino en tomar un trozo de verdad y deformarla. Nada es más pernicioso que una verdad desfigurada; la mentira hereda toda la potencia que de la verdad encierra. Se nos ha dicho y repetido, que la salvación está en el cielo –y es verdad, no hay salvación para el hombre mientras mantenga la nariz en la materia, su salvación está en el cielo supraconsciente, y probablemente sea necesario recomendarnos primero el cielo para desembarazarnos de nuestra primera corteza evolutiva, animal y económica-, pero esto no es más que una primera etapa de la evolución, la cual hemos convertido en un objetivo definitivo, duro como la piedra. Y ahora este objetivo se revuelve contra nosotros. Hemos negado la Divinidad en la Materia para encerrarla en nuestros santos lugares, y la Materia se venga –la hemos calificado de bruta, y bruta es-.
Mientras aceptemos el Desequilibrio, no habrá esperanza para la tierra; oscilaremos de un polo a otro, igualmente falsos ambos: de la alegría material a la austeridad espiritual, sin encontrar jamás la plenitud. Las antiguas culturas de Europa han concluido en una disgregadora duda o en un escepticismo impotente, en el estancamiento y el declive. Tenemos necesidad del vigor de la Materia, necesidad también de las frescas aguas del Espíritu, pero nuestros materialismos son embrutecedores, y nuestras creencias, únicamente el reverso de nuestras incredulidades. El ateo es Dios que juega al escondite consigo mismo. Pero el creyente, ¿es algo distinto? Tal vez, puesto que ha visto la sombra de Dios y se ha asido a ella…
Si queremos curar el Desequilibrio –y todo lo que está desequilibrado perece- en nuestros cuerpos, en nuestras sociedades, o en nuestros ciclos cósmicos, se hace necesario VER claro. Hemos perdido el Santo y Seña: es el balance de nuestra era; hemos reemplazado el verdadero poder por el ardid, la verdadera sabiduría por los dogmas: el reino de los gnomos en todas las esferas. Y cada vez más será el reino de los gnomos, si no terminamos con estas medio-verdades mortificantes, de lo alto o de lo bajo, para sumergirnos en la verdadera fuente, y encontrar el secreto práctico del Espíritu en la Materia. Conociendo este Secreto, ni los rishis ni los sabios de los antiguos Misterios causaron la enorme división que nos destruye –“nuestro Padre el Cielo, nuestra Madre la Tierra”-; no superaron la dificultad remitiéndola más allá de nuestra plenitud: “Conquistemos aquí mismo, libremos la batalla de las cien cabezas”. Llegados a la cima de la conciencia, no se desvanecieron en un pálido éxtasis, en los confines del Infinito, ellos no estimaban insignificantes las pequeñeces de aquí abajo: “Oh Divinidad, guarda para nosotros el Infinito y prodíganos lo finito” (Rig-Veda), “Oh tierra, ¿podré cantar tu belleza, la de tus pueblos y bosques, de tus asambleas de guerra y de tus batallas?” (Atharva-Veda).
Una verdad conquistadora, hombres de pie, para los que la muerte es una Mentira y una derrota. Una verdad de la alegría divina sobre la tierra. Sin duda su verdad era prematura para las hordas de Europa, que tenían necesidad de oír hablar del cielo antes que de la tierra; pero tal vez haya llegado el tiempo de revelar los Misterios, védicos, órficos, alquímicos o cátaros, y de reencontrar la verdad completa de los dos polos en una tercera posición, que no es la de los materialistas ni la de los espiritualistas: La clave del enigma no es la ascensión del hombre al cielo, sino su ascensión, aquí abajo, en el Espíritu, y el descenso del Espíritu en su humanidad ordinaria, una transformación de la naturaleza terrestre. Es esto lo que la humanidad espera: un nacimiento nuevo coronará su larga marcha oscura y dolorosa, y no alguna salvación post mortem.
Nuestro balance de gnomos, finalmente, es tan sólo la señal de una emergencia nueva; siempre nuestras sombras y nuestras caídas son la gestación de una luz más grande que tenía necesidad de descender para destruir los límites, y no hay más que dos formas de destruirlo: por exceso de luz o por exceso de sombra, pero la una precipita nuestra noche en la luz y la disuelve; la otra precipita la luz en nuestra noche y la transmuta. La una libera a algunos individuos; la otra libera a toda la tierra. Hace miles de años, algunos gigantes entre los hombres, con toda seguridad habían arrancado el Secreto del mundo, pero fue un privilegio de un puñado de iniciados, y todos nosotros debemos ser iniciados. Vivíamos en la edad de oro hace miles de años, y todo parece haberse hundido en la noche; pero a la verdad no es la noche la que ha descendido sobre el mundo, como lo que quisieran los predicadores del Final de los Tiempos; es la luz la que ha huido del mundo.
Era necesario que el Secreto fuese olvidado, que la humanidad descendiese la curva nocturna de la edad de la razón y de las religiones para reencontrar todo el Secreto en todos los hombres adultos, y la luz por todas partes: sobre todas la noches, sobre todas las miserias, sobre todas las naderías, en lugar de una gran hoguera sobre algunos santuarios védicos o iranios. Estamos en el comienzo de los tiempos; la evolución no sigue una recta cada vez más sublime y disolvente, sino que describe una espiral, no se trata de un camino tortuoso para regresar –un tanto afligido- al punto de partida, sino todo lo contrario: aprender en la creación total la alegría de ser (ANANDA), la belleza de ser, la grandeza de ser, y el desarrollo perpetuo, perpetuamente progresivo de esta alegría, de esta belleza, de esta grandeza. Entonces todo tiene un sentido. Una eterna espiral que no se cierra en ningún punto extremo –el Extremo se halla en todo punto del mundo, en cada ser, en cada cuerpo, en cada átomo-, una ascensión gradual siempre hacia más alto. A fin de poder descender más, abarcar más, revelar más. Estamos al comienzo de lo “Vasto”, que será cada día más vasto. Ya los pioneros de la evolución reconocieron otros grados en lo Supramental; una nueva curva se insinúa en el Devenir eterno. Ante cada gran conquista, toda cambia; una inversión de conciencia, un cielo nuevo, una tierra nueva; el mismo mundo físico cambiará inmediatamente bajo nuestros incrédulos ojos. Y no es el primer cambio en la historia. ¿Cuántos hubo antes de nosotros? ¿Y cuántos habrá todavía con nosotros, si simplemente aceptamos ser conscientes? Cambios sucesivos de conciencia que permitirán que una riqueza de creación siempre nueva se produzca de etapa en etapa. Cada vez que el Mago nos ofrece su caleidoscopio, todo es inesperado, más amplio, más verdadero, más bello. Nosotros somos todo para él, la alegría del mundo está a nuestra puerta, simplemente con que nosotros la queramos.
El dolor de la tierra es la razón de su alegría aprisionada.
No por el sufrimiento, sino por la alegría, fue hecha esta tierra.
Este es el Secreto. Ella está en todas partes, en el corazón del mundo; es el “pozo de miel bajo la roca”, la “risa de niño del Infinito” que nosotros somos, el fondo del Futuro luminoso que empuja nuestro pasado. La evolución no ha concluido, no es un absurdo círculo, ni una caída, ni una feria de placeres vanos, es: La Aventura De La Conciencia y de La Alegría.
Oh raza, de la tierra nacida, que el Destino arrastra y la Fuerza coarta
Oh aventurillas en un mundo infinito
Prisioneros de una humanidad de enanos
¿Girareis sin cesar en la ronda de la mente alrededor de un pequeño yo y de mediocres naderías?
No habíais nacido para una irrevocable pequeñez
(Las fotos de los lagartgos y de Pineta son cortesía Mariángel Torrecilla)
En una reciente celebración de los G-7 han llegado a la conclusión de que la economía muestra indicios de que se recupera, pero los miembros buenas cenas se pegan. 
Las conclusiones las saca alguien entre ellos, sin saber quién es el primero, pegan primero el bulo, y a partir de allí, con sus vínculos geopolíticos extraños, lobbyes mercantilistas, complots farmacéuticos, conspiraciones diplomáticas, y estrategias militares y energéticas, acaban por mentirnos con otra falacia para que nos lo creamos los mortales de a pie; de a pie de calle, porque a los descalzos de los barrizales, del desierto y de los vertederos, a esos, sí que no les llega el mensajito de la todopoderosa economía. ¡Qué poca vergüenza, a punto de estallar otra gran guerra intercontinental, y con la dichosa economía. Ya sabemos que es dichosa la economía, sobre todo para los más ricos y los parias, qué paradoja. Porque para el resto es un dolor de cabeza. Como un casquete polar que se resquebraja, así les tendría que doler. Ya les tendría que doler las muelas a los del G-7 de tanto que mienten con la economía y el medio ambiente. Pero no os preocupéis que las farmacéuticas fabricarían una expensiva píldora para sus males.
La economía la sostienen l@s ciudadanit@s y l@s “súbdidit@s”, no la sostienen los grandes simios de este capitalismo funerario.
Pero para que veáis a qué se dedicaron en la cena de despedida de un miembro al ostracismo, porque antes eran G-8, ni más ni menos que a celebrar unos juegos florales para disimular, y para postre, el que no llevaba poemas pagaba en la cena, dichosa economía, y aún así, hubo alguna miembra , como maestra de ceremonias, que incluso participando en la creación algún poema tuvo que escotarse. Para hacerle callar a este miembro que lo envían, hemos dicho, que al ostracismo, le regalaron un cuadro que implícitamente, en la cara de la catedral pintada,
se asemeja a la pintura de El grito de Munich. De esta forma se callará y no chillará.
Pasemos a la cursilería de los poemitas de los traidores, que por cierto están sin firmar ni dedicar:
OCTETOS DESPEDIDA G7 domingo, 14 de junio de 2009
1A
De toda la vida son,
estallan como relámpagos
sin dueños ni esperanza
no me lo cuestiono,
ni me abraso pero sí
abrazo, cualquier traición
de un ser querido es más,
que una pleitesía de un traidor
1B
ccmo practicando inventos
pero que de vez en cuando
son, nadie los niega,
ahí quedan, nadie lo sabe,
pero por si acaso, espero,
concedo a todo quien amo,
porque si sabes, saber
es tanto como amar sin más
2A
Como si cuando quedamos,
así de fácil así de alegre
lo metódico te ayuda sin más
como un fuego de leño
hasta que comprendas las formas
que se transforman
ni se olvida, como germen
que todo está visto
2B
como todos que nos alegramos
pero no todo el silencio se controla
sin esperar que todos los días
la inercia te consuma,
del fuego no que quemes más,
sin esperar más ese calor
solitario que ver
como relámpagos solitarios sin alma
3A
Lo metódico y silencioso
es la Naturaleza, estable
en su volatilidad y levedad,
su ser, es ser nada,
su alegría es ser todo,
su cielo es su apariencia,
por eso es su esencia,
como todo que se calla
3B
parece que no es nada
como aquello que pendula
pero es su gravedad,
obscura, sin luz que busca,
y parece que desde todos los tiempos
como de siempre es lo que es,
y si no es así, no queda,
porque el fondo, no es transfondo.
4A
¿Cómo que parece?
es la inconsciencia que nos habla
como nos habla la cabra
de la bruja, que se ría,
que mueva su barba y cuernos,
pezuñas y pensamientos,
¿Por qué es mejor
esperar que abatir?
4B
Si la realidad son nuestros sueños,
nos dice que abrecadabra,
para abrir la realidad,
su puerta ante la gente,
y vean que el mundo
solo es uno, norte
sin dirección y muerte
sin correspondencia de algo amado.
5A
Entre la verdad
y la mentira
solo ubican
unas palabras,
es una inconsciencia,
un chiste, estornudo,
pero desde luego el arte
que no falte.
5B
de lo que te digo,
de lo que te expreso,
un gesto te escondo,
algo del conocimiento
que no falta
algo de salud
que para expresar,
comunicar, si no estás solo.
6A
La práctica es poiêsis
pero sin confundir
la responsabilidad con la libertad
el mundo crece, se alegra
pero si esperas no despejas
que tu camino no es
tu designio ni tu destino
sino que esperas
6B
la poesía es real,
la ficción es libertaria
no es más que una igualdad
como ecuación ética,
si amas no hay que confundir
el sonido con la forma,
la belleza, como río
aclara lo que arrastras
7A
Volar es soltar lastre,
estar en el quite
es el paso pionero de
sin remedio es presente
¿Qué hemos hecho
para estar aquí?
Y eso es la alegría
del ser que ama y no lo dice
7B
ser bella es ser amada
es no quitar a nadie
que mal, el hecho consumado
como truco surrealista
que destrona, destroza
como para no ser para menos
que lo que se fluye,
e inscociente se calla
8A
Angel o demonio,
Guillermo Tell retó,
ayuda y silencio,
elevada de sentir,
nada es si no sientes,
nada corresponde si no eres,
porque ser, es no ser,
como que astuto calla
8B
Consciencia o insconciencia,
insomnio o farmacia,
dolor y condición,
espera de espíritu,
nada es si no sientes,
si eres no existes, no estás,
ya que la naturaleza
se comporta falaz.
9A
Antes de reaccionar, experimento
como si la felicidad fuere cainita,
nada ha caído, la gravedad
sin peso, ni gloria, ni vida,
atrae como imitando
que nada ni la muerte
te lo arrebata por ser,
lo que quizás sospeches, no ser.
9B
el no dejar rastro ni huellas
ni de ángeles ni luciferes
no se espera nada,
porque desde aquí, ya estás,
al ahora de aquí
nadie te lo arrebata, maravilla,
parece mentira de antaño,
esa leyenda de amar y no saber.
“Cuanto más cerca está uno del otro lado, más ve la diferencia.”
LA NECESIDAD DE SER
LA DEMOLICIÓN DE LA PECERA.
Pero esta gotita de Ser, ¿qué es? ¿Poesía? Quizá sí, después de todo, porque esto es lo que “hace”, es el poeta por excelencia. ¿Y por qué está tan velado, por qué la mente va a ser una mentira? La naturaleza no inventa mentiras, tampoco inventa verdades, no necesita ni lo uno ni lo otro: sólo inventa medios. Es la mente la que inventa la verdad y su hermana la mentira. La mente, es el hacedor de milagros; la Naturaleza, es completamente natural, como debe ser. No tiene necesidad de evangelios ni de filosofías: tiene necesidad de progresar. Avanza, eso es todo: a derecha, a izquierda, arriba, abajo, por todos los medios, y avanza siempre, lo mismo trepando hasta el cielo que rompiéndose la crisma, el camino descendente sube: perfectamente. La mente, es el hacedor del mal y del bien. La Naturaleza, no tiene necesidad del bien ni del mal: tiene necesidad de avanzar. Pero siendo tan sabia como es, ¿por qué habrá inventado ese instrumento, la mente, si es sólo para rechazarlo? La verdad es que ha rechazado cantidad de cosas desde el Precámbrico, es la iconoclasta por excelencia. La idólatra es la mente. Una idólatra perpetua: de faraones, tótems, penicilina y ecuaciones de séptimo grado. Idólatra del materialismo o de Dios, pues no sabemos muy bien cuál es la diferencia, a decir verdad. La mente, es el hacedor de ideas. La Naturaleza, no tiene necesidad de ideas; simplemente hace. Hace incluso milagros que luego nos cuesta mucho copiar. En verdad, no es lo suficientemente maliciosa como para hacer teorías; somos nosotros, la mente, los que las hacemos, para después deshacerlas enseguida e intentar atrapar a la Naturaleza por otra esquina. ¡Y se nos escapa, y se ríe! Pero mientras tanto, nos hace progresar. Progresar ¿en qué?... Ahí estamos. La mente, es el poder. ¡Claro! Parémonos y contemplemos: la máquina de vapor, la electricidad y la puerta automática para la gente con prisa, sin olvidarnos del DC8 para poder ir a toda velocidad al otro extremo de ninguna parte. La Naturaleza no tiene poderes: es lo que es, simplemente. Si algo le molesta, origina un temblor de tierra, y se acabó. Pero nosotros, no somos lo que somos, ahí está la diferencia, y es por eso por lo que, a fin de cuentas, no podemos nada, porque ser, es poder lo que uno es. Todo lo que tenemos nos lo han prestado, ¡no hay ni un sólo minuto que sea nuestro en nuestros millones de descubrimientos! Hasta hemos atrapado al sol para poder envasarlo. La mente es un copista. Es incluso un perfecto falsificador. El pájaro vuela maravillosamente, su ser es volar.
El hombre camina, en principio, e incluso dice que sabe a dónde va y a dónde camina, mientras que la Naturaleza no lo sabe: la mente, es el conocimiento. ¡Claro! Parémonos y contemplemos. La Naturaleza, no tiene conocimientos: es, y hace las cosas con toda naturalidad; las sabe porque las hace, y las hace porque es. Así de simple. Es la acción-conocimiento automática, como el pájaro migratorio que vuela desde Siberia, directamente. Nosotros tenemos mapas y goniómetros: una mejora, quizá. La mente, es el eterno mejorador; ha mejorado tanto la Naturaleza que ya no sabe dónde dar con su cabeza. A no ser que ella origine de nuevo un temblor de tierra para sacudirles un poco a todos esos pigmeos mejoradotes. Pero nosotros, tenemos un alma y un espíritu. ¡Claro! Pues la mente también sabe atrapar al alma y al espíritu, cuando le conviene: para alzar su arrogancia hasta el cielo. La Naturaleza, no tiene espíritu, es. Y quizá sea ella el espíritu, después de todo, porque el espíritu, es lo que es. El hombre no es, y no comprende y no conoce y no puede, porque no es lo que es. Eso es todo. Así de simple. Cuando uno es, sabe, y cuando sabe, se puede. Y uno ríe.
¿Pero por qué diablos han inventado ese instrumento? La Naturaleza no derrocha, es muy sabia su economía. Después de todo, es ella la que ha inventado al hombre y le ha dotado de una mente, como a otros les dotó de un par de pinzas. Pero es una temeridad nuestro pensar que es el supremo instrumento. Y la Naturaleza, totalmente iconoclasta, está demoliendo también ese ídolo. Podríamos tener por lo menos la suficiente “inteligencia” como para notar la encantadora limpieza que se está dedicando a hacer por todo el mundo divirtiéndose prodigiosamente: basta con apretar el botón de la radio,
para ser informados sobre el progreso de esa limpieza. Va en progresión geométrica, ya que tanto nos gustan las matemáticas. Pero en fin, molestos u ofendidos, todavía podemos agarrar a la Naturaleza por el cuello y preguntarle por qué ha inventado ese medio, si es sólo para demolerlo.
Aunque, en verdad, la Naturaleza no demuele, transmuta. Es la gran transmutadota. No ha parado desde cierto protoplasma en su charca, y nosotros no vamos a ser una excepción en esa historia. Llegados aquí, la mente se parará pausada y seriamente (la mente es abominablemente seria) para decir que estamos haciendo de la Naturaleza un nuevo Demiurgo. Pues, es obvio, nada tiene derecho a se demiurgo, salvo el hombre. ¡Que lo sea!, por nosotros que no quede. Más por ahora ofrece un aspecto diferente. La Naturaleza no tiene necesidad de ser demiurgo, ¡como Dios no tiene necesidad de ser Dios! Cada uno tiene necesidad de ser lo que es, eso es todo, y cuando uno es, sólo hay UNA cosa, y todo es igual: Dios, demiurgo, cocodrilo o mariquita. Porque sólo hay una cosa que es, no hay dos. Y entonces, ¿dónde está Dios en todo esto? ¿dónde el materialismo, y dónde la mariquita? Sólo hay esto que es, y que cada vez se convierte más en lo que es, con un par de pinzas, un par de gafas, y cada vez mejor, y cada vez más. Y cuando el hombre sea lo que es, entonces comprenderá. Y podrá, y reirá a gusto.
La mente, es sorprendentemente la que mejor demuestra por reducción al absurdo, la necesidad de ser. Todo lo que pretende se hunde y muere. Cuando seamos, no tendremos ya necesidad de morir; la muerte es el último artificio para obligarnos a ser en nuestro cuerpo igual que en nuestra alma. Quizá entonces sepamos lo que es el ser. Pues la llamada “Materia”, no lo es sin el Espíritu, y el llamado “Espíritu” no lo es sin la Materia. La unión de los dos, eso es el ser. Sólo el cuerpo puede comprender. Mientras no hayamos realizado el Espíritu en la Materia, o quizá, el Espíritu de la Materia, o la Materia divina más bien, no comprenderemos ni el Espíritu ni la Materia -ni a Dios, ni a la Naturaleza, ni al diablo, ni nada. Ni siquiera a nosotros mismos-. La Materia es la clave del conocimiento total, habría que decir: del conocimiento del TOTAL. Este es el verdadero Secreto, es en la Materia terrestre, sobre la Tierra, donde el Supremo se vuelve perfecto: Ser capaz de comprender el extremo espiritual y el extremo material, y encontrar el punto de unión, allí donde… se convierten en una verdadera fuerza.
Una FUERZA. Una verdadera fuerza.
Todavía nos falta realizar que el ser, es el poder. Que es incluso el único poder.
Y si el fin de la Evolución era arrastrar todos estos millones de puntitos evolutivos que somos nosotros, hacia su totalidad –totalidad de consciencia, totalidad de ser, totalidad de poder y de visión, y totalidad de alegría finalmente, puesto esto es lo único que nos falta ¿cómo va a haber alegría en lo que está truncado?-, era totalmente necesario que encontrara el medio de volver a cada uno de esos puntos conscientes de… de su propia individualidad. Por eso echó la gran red de la Mente en aquella totalidad indivisible, en la que los antiguos homínidos corrían con los rebaños de uros, y latían al unísono con las lunas y las lentas glaciaciones de un mismo flujo de ser que unía todo con todo, al pájaro de Siberia con las lagunas de los trópicos y al homínido con las sordas pulsaciones de la tribu –sin error, sin tú, sin yo, sin aquí, sin allá, sin mañana, sin ayer-, y echó toda esa horda de penas de no saber y de ser un hombre totalmente solo en su piel. La mente es el gran divisor. Esta es su necesidad evolutiva y su mortal cualidad. Lo ha dividido todo, no hay ni una sola cosa que se escapa a su fragmentación: el bien, el mal, la mentira, la verdad, el espacio, el tiempo, el cerca, el lejos, la salvación, el infierno, el espíritu, la materia, y tú y yo y millones de pequeños yos a distancias siderales unos de otros,
pero que saben son un yo. Y toda la impotencia de no saber directamente, y todos los millones de medios para acercar lo que ellos mismos han alejado, atravesar extensiones que ellos mismos han encerrado bajo caparazones más duros aún que los de sus hermanos dinosaurios, amar desdichadamente, dolorosamente, por separado, lo que antes se amaba todo junto y cada uno como si fuera el otro, en una alegría que ni siquiera tenía necesidad de llamarse alegría. Todo el recorrido de la mente, esta inmensa trayectoria del yo bajo una piel solitaria, esta formidable reinvención de todo por medio de sucedáneos, este trucha sin fin, para intentar encontrar de nuevo el único truco, la simplicidad UNA, que volverá a unirlo todo con un solo batir de olas, una sola mirada, un único latido de ser por fin, un solo conocimiento que será como el amor poderoso por fin. Los millones de errores del único cuadro completo, los mil evangelios del único Rayo tranquilo, los mil aparatos del único ser poder ser, los miles de pequeños seres de un único ser, las mil miserias asfixiantes en una pecera inventada. EN VERDAD, el hombre que crea que su mente fue hecha para ser la inventora de sublimes filosofías y de ecuaciones divinas y de cuadros rafaélicos, es un loco de la Evolución. Sólo e la inventora de la división necesaria, de la mentira necesaria, del dolor y de la ilusión necesarias para que cada uno de los puntos evolutivos encuentre de nuevo un ser individual al Ser total, en un consciencia individual de la consciencia total, y en una impotencia individual la potencia total. Y la alegría de ser por fin.
Y cuando la pecera haya terminado su necesidad evolutiva, cuando esos millones de seres no puedan ya más de asfixia en su pequeño yo separado, en su pensamiento pestilente y sus palabras descompuestas, en sus evangelios que no salvan nada y sus panaceas que no curan nada y su ciencia que no conoce nada, ni puede nada, y mecaniza al hombre en una formidable ratonera de acera y de cemento, en la que los policías economistas serán muy pronto los reyes bajo los frontispicios de una libertad inexistente, una inexistente igualdad y una fraternidad igual de inexistente, y en sus mil partidos mortales que tiran a derecha o a izquierda para saber en qué dirección conviene ahogar, entonces habrá llegado la hora de que la Evolución rompa nuestra pecera mental.
Y ya hemos llegado a esa hora.
Nuestro fracaso es nuestra esperanza maravillosa.
Los últimos temblores de la vieja Babel mental se abren sobre un nuevo ciclo, el ciclo de… ¿otro nuevo ser? La ilusión más formidable de todos los tiempos se está hundiendo en medio de un estrépito oxidado y polvoriento, como si no hubiera existido jamás. Y en efecto, jamás ha existido. La separación no ha existido jamás. La consciencia jamás ha estado dividida, el Espíritu no es como lo pensamos, la Materia no es como la vemos, y la vida y la muerte –esa primera y fundamental división- no son ni la vida tal y como la conocemos, ni la muerte tal y como la creemos, sino otra cosa: otra cosa radical en la que estamos volcando lentamente como en un parto desconcertante e inesperado más radical e inesperado que el que hizo pasar al reptil desde sus pantanos al pájaro en los aires, y más total, porque ahora es otro SER. No se trata de una continuidad mejorada de la misma Evolución: es un salto, un saltus evolutivo a otra consciencia. Una nueva Evolución. Otra vida en la Materia. Otra Materia. Otra ley del ser.
Y otra manera de ser es otra manera de poder.
Pero el ser comienza con una gota…
Siempre, la Naturaleza nos da los medios de pasar a otro ciclo y de hacer nosotros mismo nuestra propia evolución. Colectivamente, crea la presión de las circunstancias nuevas o sofocantes en el medio; individualmente, la presión interna de una necesidad HACIA… el otro estado o el nuevo medio.
Esa necesidad es la palanca del paso.
La necesidad de ser es la clave del paso.
La presión de la llama romperá el muro de ilusión.
Una ser verdaderamente, una necesidad, una necesidad, una necesidad. Todo lo demás no tiene importancia, ESTO es lo que necesitamos. Nada de ataduras: libres, libres, libres, libres. Siempre dispuestos a cambiarlo todo, excepto una cosa: aspirar, esta ser. La necesidad de este “algo”.
Pues ésta es la llama del gran paso evolutivo, y la clave del ser verdadero.
Y no está lejos, está en el corazón.
“Cuando lo comprendí, me precipité como un ciclón y nada hubiese podido detenerme”
ACTO PRIMERO:
En un alto pueblo del Altoaragón profundo, donde su todo su sur es casi desierto, apartado de las rutas comerciales y del ocio de moda, pero cerca del Eroski y el Sabeco, esas grandes superficies comerciales; donde antes se rodeaba de extensos bosques de carrasca y ahora parece un oasis perdido, se cuenta que hay pastores que no tienen rebaño, porque vive un lobo, y que todos sabemos que se llama Bellarriseta.
Son limpias las estrellas por las noches y su viento a veces con su frío de montaña raya las pupilas para aclarar mejor la vista de cara al Sol, por supuesto en invierno, cuando va bajo sin orgullo y nos acompaña.
Allí vive el Lupus López, ha regresado no sabemos de dónde, y su creatividad está cambiando, sus garras le duelen por la mañana, pero está ágil y ruge, ¡perdón!, aulla a menudo. No se han visto pastores, aunque sí pequeñas mascotas venidas de las pedregosas montañas de norte, buscando la seguridad y el pequeño confort donde antes habitaban ovejas.
En la plaza está el Lobo sediento y bebe en la fuente. Entra la Bruja Magda con un palo de apoyo, una burreta y un maletín.
LOBO LÓPEZ: ¡Qué buena está, como aplaca la lengua!
BRUJA MAGDA: (Despistada y voz extranjera) ¡Me dice a mí, señor,r,rr! No le he comprendido bien! ¡Perdone, ejem,m!
LOBO LÓPEZ: (Con molestia) ¡Auhuuuuhm!!! Le hablo a la fuente, fresca de chorros cristalinos. ¡Es lo mejor del mundo!
BRUJA MAGDA: ¿El qué?
LOBO. L.: ¿El qué! Pues todo esto de por aquí, oiga! Digo que no la había visto antes. ¿Qué le trae por estos lares?
BRUJA.M: Busco descanso. Necesito un aposento alto y reposo para soñar.
L. LÓPEZ.: Aahuuu! ¡pero este pueblo no tiene río! Aquí vivimos cuatro o cinco animales que han abandonado la otra cara dura del monte. Somos las mascotas del pueblo. Y no sé si será bueno para ti.
BRUJA M.: No me haga miedo. ¿No conocen el río que pasa cerca de su pueblo? ¿Están cautivos estos animales? Pero si dice que son mascotas es que tienen dueño. ¿Podría hablar con alguno de ellos?
LOBO L.: Aquí somos libres. No hay amos, somos ácratas. Vivimos en nuestras casitas. Y puede hablar con quien quiera de nosotros.
BRUJA M.: (Sospecha algo y mira para atrás). Hummm! Esta situación me huele a gato encerrado, como el cuento de Caperucita roja. ¿Quiere decir que los animales del bosque que viven en este pueblo son libres ciudadanos?
LOBO L.: Ja, ja, ja! Eso es, este lugar es especial. Pertenece a una reserva, y todo bicho que se civiliza en este pueblo, primero alcanza la categoría de mascota y después la de propietarios, incluido patio particular.
BRUJA M.: ¿Entonces por qué hay casas que se caen?
LOBO L.: Aquella por ejemplo es la del cerdito presuncioso. Fue una ventisca. Aquella otra, de paja y barro, se derritió por un lluvia torrencial. Era la de su primo el cerdito jabalí.
BRUJA M.: (Mira para atrás). Hum, esto me suena a cuento de los tres cerditos. ¿No estará usted confabulándome?
LOBO L.: Ja, ja, ja, reuniré a mis colegas esta noche para que te presentes y platiques con ellos.
ACTO SEGUNDO.
Están los animales del lugar, reunidos, atentos de lo que dice el Lobo López. Les ha contado, que la mujer que ha venido es una bruja, que lleva una escoba mágica y un maletín virtuoso. Y que viniendo ha cruzado un río que los habitantes lo han olvidado, y puede que indique dónde está. Y allí podrá preparar sus ritos de curandera.
LOBO L.: No es exagero. La forastera es bruja. Tiene unos preparados que levanta a un muerto. Es una mina. Aprovechad ahora que no la conoce nadie, que luego s cotizará cara y os hará rogar muchos sufrimientos para satisfacer vuestras miserias.
BUITRE: Yo que soy el buitre, ¿podría convertirme en una encantadora paloma, o en una dispuesta cigüeña de la nueva torre de la iglesia para viajar de vez en cuando a París? Estoy decaído y no puedo volar. Necesito una pócima de amor.
CABRA: Yo que soy la cabra, estoy casi tísica y llevo una cuerno roto, tengo los músculos secos como una tabla. Necesito un ungüento que me recobre la humedad en la sangre. Quiero volver a saltar feliz y temeraria entre los peñascos.
JABALÍ: A mí, el jabalí, retocando mi patio particular, se me cayó la verja encima de los morros y colmillos. Estoy maltrecho, no tengo defensas y pierdo el apetito. Necesito un brebaje poderoso y empezar el engorde.
SERPIENTE: ¡Pues justo a mí, la serpiente, un cuco voraz se me come todos los sueños cuando, cansada de arrastrarme por estos lugares polvorientos, me estiro a dormir, y no me queda nada fresco al despertar. Necesito un veneno que mate a estas lombrices de mi cabeza de pera.
RATITA: Pues yo, la ratita que siempre limpia su casita, necesito un antídoto. Estoy desorientada. Olvido dónde están los pasadizos secretos para ir más rápida y no recuerdo donde guardo mis golosinas. Pierdo la fuerza y no puedo alcanzar lo que me propongo. Necesito un mejunje para que no se me ablande la memoria.
GNOMO: Y yo que nunca aparezco en escena, aunque siempre me insinúo entre los caprichos de la naturaleza, perdí la gracia y la habilidad. No puedo entretenerla y ya no le divierten mis travesuras. Necesito un toque de magia para recuperar mi condición feérica.
(Entra la Bruja Magda).
BRUJA MAGDA.: Ja, ja, ja, os oía mientras venía. Ustedes están confundidos. No soy bruja. No soy druida. No tengo magia. Pero me gusta el poder de festejar con los mínimos elementos la máxima acción. Me gusta experimentar con lo más sencillo, con las simples manos, o con lo más barato si me apuran, y celebrar la última expresión. Yo soy artista de la carestía. Lo barato nunca podrá ser verdadero arte porque sería un locura en las ortodoxas leyes del mercado. Así va el cine, donde las películas con copias unas de otras. Casi no se dice nada nuevo y con un poco edulcorado de efectos especiales nos lo venden caro. Lo caro es lo que triunfa en el mercado. No lo sencillo, ni lo simple.
LOBO LÓPEZ: Ja, ja, ja, aahuuu! Si eso que cuenta no son tonterías, podríamos comprobarlo con un experimento. Tengo una flauta del dios Pan. Y solo suena, claro está, en un apacible arroyo y nadie de nosotros recuerda un río cerca. ¿Podrías mostrarnos a todos tu maravilloso arte balsámico en ese río que dices que conoces? Ja, ja, ja, ahuuuu!.
BRUJA MARTA: Yo no soy la flautista de Hamelín. Pero acepto el reto.
TODOS: Yyyuuuppppiiii!!!
ACTO TERCERO
GNOMO: Le he pedido al dios Pan que te conceda una audiencia y si le tocas la flauta como a él le gusta, nos agraciará los deseos a quien estemos presentes.
BRUJA MAGDA: Pero si no sé tocar la flauta. Yo solamente quería llevaros al río que estaba cerca. Y así confortaros con una buena noticia al recuperar un río olvidado. Pero veo ahora que su lecho está seco.
GNOMO: Sí, sí, pero aquí hay más cosas que arreglar. (Desaparece)
BRUJA M.: ¿Cómo qué? ¡Eh, dónde estás?
LOBO LÓPEZ: (Entra) ¡Aquí para comerte mejor! Oigo que la artista principal de esta noche se lamenta sola. Ja, ja, ja, ahuuuu!!! ¡Claro que está seco el río! Voy a avisar a los colegas de que no hay río ni exquisita música barata. Pero practica mientras llegan, a ver si con poquitas notas alcanzas la máxima revelación.
GNOMO: ¡Abracadabra, abracadabra, mientras suena el cante del jilguero mágico el que no cruce el río se convertirá en persona, porque si en las fábulas las conductas humanas se proyectan en los animales, que sean éstos capaces, con su sueño colectivo, de reflejar el ideal humano. Abracadabra, abracadabra, que se abra la puerta de la esperanza! Ja, ja, ja, qué travesura, no hay más cielo que nuestras esperanzas ni más infierno que nuestras miserias!
(Corriendo, los animales cruzan el río seco. El lobo se queda, sube a un peñasco levanta la exclusa y suelta el agua. Para de cantar el jilguero)
LOBO LÓPEZ: Ja, ja, ja, han cruzado el río y me los comeré a todos! ¡Ahuuum, ooohhh! ¿Qué pasa? ¡Si no tengo hocico. No tengo zarpas. Pero si tengo un zurrón. Pero si no he cruzado el río pensando en soltar la compuerta del pantano. Oh soy un pastor!
BRUJA MAGDA: ¡Perdón, perdón! Yo no tocaba la flauta, creo que era un jilguero el que cantaba. Pero vosotros animales del bosque que ya estás en el otro lado del río, porque, en verdad, ¿entre vosotros no hay ninguna gallina?
TODOS: ¡Nooooo!
BRUJA MAGDA: ¿Ni tampoco sereís, perros, o burros, o tocinos, o becerros, o conejitos?
TODOS: ¡Nooo!
BRUJA MAGDA: Si no sois animales domésticos, ni estáis cautivos a un amo, ¿necesitáis algún pastor?
TODOS: ¡Nooooo!
BRUJA MAGDA: ¿Entonces sois animales del bosque, libres y silvestres?
TODOS: ¡Síííí!
BRUJA MAGDA: Abracadabra, abracadabra, todos los animales que vuelvan a su origen, los ratones, las ardillas, y las liebres se protejan entre las raíces de los árboles, ja, ja, ja, las serpientes, jabalís, y buitres entre las ramas y los frutos. Abracadabra, abracadabra, qué ocasión poder realizar barato el árbol del bien y del mal en mi seco pueblo, sin tener que buscar en el Jardín del Edén.
G-20
Este es un reportaje abortado de cierta de reunión espontánea que se celebró un fin de semana antes del G-20, intentando pasar desapercibida en Bellarriseta, una aldea en el culo del mundo. Esto es lo que me dijeron los miembros
de esta especie de G-7, pero yo creo que era como clandestina, para elaborar un “informe informal” sobre la situación del mundo. En síntesis, se argumenta sobre los cuatro jinetes actuales del Apocalipsis.
Respecto al G-20, sería mejor que los mandos de estos 20 Estados, se hubieran reunido en el Polo Norte, ya que no molestarían a cualquier ciudadano del mundo, al menos que no se considere con esa categoría a los osos y focas, zorros y nutrias polares. Es mejor que celebren sus congresos en el desierto, del Sáhara, de Atacama, de Gobi, o en el Gran Escala de los Monegros, y que se vayan a “cascala” donde no molesten a nadie, ya que las personas de a pie, sufrimos silenciosamente sus insolencias de señores feudales en esta era oscura llamadal progreso.
No hay más que mirar en la página http://www.voltairenet.org/article159158.html para comprender quién está detrás del gran poder político imperialista del Sr. Obama, el poder financiero como corroe lo que no queda.
O visto por el lado más sencillo y mejor todavía, sin los intereses oscuros del pode de los adultosr, cómo se podría arreglar el mundo si se escuchara a la niña que silenció la ONU, http://mx.youtube.com/watch?v=DLV6jaZFLro&feature=related .
También existe un artículo publicado en El País sobre “las desvergüenzas del capitalismo” de José Vidal-Beneyto http://bellarriseta.blogspot.es/img/lasdesvergüenzasdelcapitalismo.pdf, que nos habla claramente de la codicia y de los paraísos fiscales. Aunque sobre el pecado no se trató en el G-20 sí se habló de los paraísos que lo protegen.
Pero yendo al grano, sobre esta reunión anónima e íntima de los G-7, es a saber, unas reuniones vienen concertadas por unas subcomisiones de distintas índoles, como el hambre, la salud, la educación… Y ésta que hemos pillado en Bellarriseta, con este cónclave, que ha preparado con complicidad un informe sobre el gasto social de la alimentación, educación, sanidad y seguridad en el mundo. No es que se hayan reunido para arreglar el mundo sino para advertir la urgencia con que nos tenemos que poner las pilas. No de usar y tirar, por supuesto.
En resumen, y no queriendo ser notario de Bellarriseta, se trataron de los siguientes temas, esperando que en una segunda reunión se confirmarían en frío, ya que estos temas los hablaron en caliente y bajo los efectos de los efluvios etílicos:
a) hambre en el mundo, no se cumplen los Objetivos del Milenio. En el 2015, la fecha mítica, todavía se agrandará todavía más la brecha de la pobreza (2$) y el hambre en el mundo (1$) entre los países ricos y pobres. Existe un cuarto mundo (mendigos en N.Y) encostrado en el primer mundo, existe un quinto mundo soslayado en los países emergentes (favelas), el primer mundo se muere envenado y el tercero de hambre.
b) Si no se satisface el hambre no hay educación. Por lo tanto se ha propuesto el sistema de mirar al Sol del indio Hira Ratán Manek en Bellarriseta durante 90 días, (http://hermandadblanca.org/2008/11/22/entrevista-a-hira-ratan-manek-el-mensajero-del-sol-y-su-tecnica-el-sun-gazing )/ comprobar los resultados, contrastarlos, y si es posible y positivo, exportarlos. Una vez superado el hambre, la consiguiente necesidad es la educación, porque se supone que la salud es dada, ya que existe salud si no hay hambre, aunque no es vinculante porque puede existir falta de salud sin hambre.
c) Debido, a que la libertad y la igualdad de las personas a la hora de elegir su camino es un tema inviolable, sí que las que se apartan del orden, como las cerdas de un pincel. Puede un pincel tener mil cerdas, 999 ir al orden de la línea de la cenefa, y la cerda torcida cagarse la raya horizontal de la cenefa. Por lo tanto, en los temas de seguridad civil y salud, hay que restablecer el pincel. Esto es: se supone de entrada que es más importante invertir en educación que en salud, en una época incipiente de las sociedades emergentes. Los grandes gastos de salud que tienen los países de la OCDE en su estado del bienestar o Wellfar State, se solucionaría metiendo a todos los enfermos en las cárceles, así se les daría de alta en libertad si declaraban que están sanos, y a los delincuentes se les metería en los hospitales, según la fechoría se le quitaría un órgano u otro, como donante y para transplante. Ya que si el malandrín vuelve a reincidir, puede que se le quite el órgano simétrico y otro y ya no le quede para más vida. Entonces las cárceles se vaciarían y los hospitales también, y por consiguiente todo este gasto público iría destinado a la educación.
Estos puntos se retomarán en una segunda edición de esta reunión informal, donde se repasarán los mismos puntos desde una perspectiva más reposada y fría. Quizás esta próxima convocatoria se celebre sobre la fiesta de san Jorge. A propósito de este patrón aragonés, el anfitrión dijo estas palabras para concretar con la fecha festiva
- El mito de san Jorge, actualmente y siempre, es éste:
La damisela, en realidad es una popular cenicienta, casada ya, por su afán de cubrir sus necesidades y sentir protección, con un reyezuelo corrupto. Y éste, por asociación, amigo del dragón, investido de poderes fácticos, que soñó y había estado medio enamorado cuando aquélla estaba aún por desposar.
El équido de san Jorge no es un bucéfalo luminoso, sino una mula tributaria e industriosa a la sombra del saurio. Que de los encantos, y por rebufo, escucha más los fogonazos de los bufidos que las órdenes del guerrero montado.
Éste de formas poliédricas, como su armadura, es el portavoz de la opinión dividida de un pueblo. Pero sin llegar a declarar la guerra a la mula que le ha salido maula, sí se ha quedado solo enfrentado contra el rey, por la ignonimia de la corrupción, contra su cónyuge, por el odio visceral de la traición popular, y contra el dragón, por el asco de las fauces tiranas de la mentira.
Cada nación tiene su san benito patrón.
Asimismo para completar otro invitado ya orate oratorio oráculo también sin llegar a perder el oremus, con la copa en alto y para consagrar los temas hablados, enfatizó con estas palabras:
- El capitalismo crea monstruos, al igual que la burocracia o la religión. Como le pasó al comunismo. La luz crea criaturas, lo que no da luz crea monstruos, lo que da luz celebración.
Agua y vino, crean milagros, y no monstruos.
todo para recordarnos el tema de que la evolución humana es triturar la materia tal como lo expresó la Cronista de Eritrea, oráculo de Bellarriseta y que nos dejó sobre la mesa este tema http://bellarriseta.blogspot.es/img/eriitreacronica04.pdf a tratar en la segunda convocatoria, próxima a la fecha de san Jordi, porque según ella es un tema que la humanidad debe abordar y pronunciar, como lo hizo el jefe indio Seattle en su carta al gran jefe de Washington http://www.guelaya.org/textos/jefe%20indio.htm
Parece que todo el mundo sabe algo sobre los juegos florales que se celebran anualmente en una anónima nave de la factoría de Zarandia Sie7e,
que está ubicada, por caprichos que nadie comprende de la naturaleza humana, en una calle ciega de Bellarriseta.
Este año, bajo el lema de “Aserrín, aserrán… Cada día buscando una nueva geometría. Nos haremos Arte-sanos de la Vida, para desterrar el Miedo y la Codicia y poner al Desapego como punto de fuga”, los temas, entre otros, fueron el Amor, Humor, Belleza, Virtud, y las condiciones del festival para participar era presentar un decálogo sobre los mismos. Los participantes, que algunos entregaron decálogos incompletos, estaban invitados a una cena en la mismísima víspera fallera de San José, para fomentar la masonería lírica. Y digo fallera, porque las obras poéticas o los loas, luego se queman al igual que las fallas levantinas como ofrenda a Nuestra Señora del Almuerzo.
Que es la que preside la celebración, pero olvidada en una urna, porque los bardos van al abordaje del dios Baco. Parece que ocurre como todos los años, que es siempre el mismo momento, algo así como un “dejà vu” iterativo en distintos años pero en la misma noche
. Y todo eso es debido porque la humanidad ha inventado el calendario, que es lo que nos hace volvernos viejos y no eternos. Hay que estar muy engañados para no ver esta cuestión.
Pero eso es harina de otro costal, y volvamos al asunto que es, según uno de los blogero-decalogistas presentes que podrían asemejarse a Pedro Saputo, dijo: “que en este año él observaba una maja transformación de algunos personajes, o como diría Angel Valente, una transubstanciación, o como le gustaba decir a Luis Buñuel, una palingenesia, una apocatástasis”. Se supone que será debido a la curiosa novedad de los poemas y por eso la presencia de nuevos personajes en estos juegos florales.
Como la aparición de Mefistófeles con su nuevo “tratado de ética de la escalera celeste para los tiempos que corren”,
otro nos recordaba al bardo que nunca dejamos cantar en la aldea gala de la Bretaña sitiada por Roma, el mismísimo dibujo de Assuranceturix encarnado en el tercer estado de la borrachera sin cantos populares. Así que, en este Pentecostés, los que llegamos al cuarto estado de la borrachera, pusimos a caldo al clero, “África sin condones se convertirá en un genocidio” enfatizaba uno, que por su es-cultural nariz hablaba como el propio Dante. Otros que por el peso social de sus gafotas nos creíamos que era Bertolt Brecht, en la germana forma de exigir la dimisión del Benedicto Ratzinger, o a James Joyce, descojonándose a mandíbula batiente de sí mismo. Echamos de menos al dandy Oscar Wilde, tan amigo del oráculo Serafín de Bellarriseta que tampoco acudió porque está ocupado repoblando Galicia. Dicen que no llegó porque no supo comprarse el billete del avión.
Para empezar bien la cena, el plato fuerte de carne jabata
fue el discurso de una crónica de Eritrea, la oráculo y musa de Bellarriseta, que recomiendo su lectura: http://bellarriseta.blogspot.es/img/eritreacronica02.pdf.
Y con los postres se hizo el holocausto con agua de fuego y tónica preventiva de bomberos de todos y cada uno de estos decálogos http://bellarriseta.blogspot.es/img/decalogos.doc que iluminó la noche, a pesar de la densidad fraternalista del humo,
, como fosforescencias de chispas cuánticas como un cuento nunca acabado ni contado ni cantado. ¡Pobre Assuranceturix!, antepasado directo de Beethoven, que también acudió, sufriendo con sus aporías líricas lo apodíctico de esta sagrada cena.
DECÁLOGOS
de los bardos
Érase
I La risa se destinará siempre a crear salud y felicidad.
II Que nunca lloren por ti sino que se reconforten. Puede que les salga alguna sonrisa.
III La sonrisa es más poderosa que la risa y más incierta porque es menos profunda, no emite sino insinúa.
IV La risa son las estocadas, la sonrisa los capoteos. Con la risa vencerás, con la sonrisa guerrearás.
V Procura siempre una sonrisa a tus enemigos, a tus elementos, a tus juicios, a tus dioses, a tus muertos. Y así vencerás la locura de la muerte.
VI Si has iniciado tus caminos y todo el mundo te sonríe no les empalagues, si no te miran siquiera sonríeles de bienvenida.
VII Las sonrisas siempre se esconden en las esquinas, las risas en las alcobas.
VIII La risa emborracha y su resaca es llorar, la sonrisa empalaga y su indigestión es malcararse.
IX La seriedad determina, la informalidad libera entonces la risa sentencia con el dictamen posterior de sonrisas que son risas.
X Morir con una sonrisa, está detrás de las mayores tristezas.
I Los milagros ocurren en los sueños, si la vida es sueño, los milagros existen.
II La lengua es algo vivo. Si todo lo que vive es gracias a su ánima, entonces las palabras tienen alma.
III Lo fantástico procura soluciones a lo siniestro de la realidad, es que el mundo ideal supera al real. Por eso existen las locuras divinas, las que transcienden.
IV El aquí y el ahora, es el sí del ser.
V El sí y el no, tienen distinta fuerza si está soñando o despierto, o en la noche y en la mañana. Porque se prefiere lo vivo a las pesadillas, ya que éstas ya se encargan de comerse lo vivo.
VI No existe el no, es un sí negativo, el no es una afirmación contraria al sí.
VII Si el aquí y el ahora es ser una acción, si la afirmas es divina, si la niegas es humana.
VIII El reflejo es simétrico y no tiene substancia, es solo una imagen con un eje o dimensión, tú sirves de unión eje entre el espejismo de la vida y la realidad que la refleja. Eres pura creatividad.
IX Las simetrías del mundo nos adivinan que todo es reflejo de si mismo. Un milagro es reflejo de una trascendencia a sus propias dimensiones.
X Si transmitir es saber que sueñas y si el lenguaje sirve para estar vivo es por eso que uno se despierta en las pesadillas y dice que no. Ser, es oírse a sí mismo, es un eco autorreflejo, es el sí de donde todo emana, es un sueño que todo lo permite, que todo lo refleja, que nada sale de su esencia si no es por milagros o creatividad divina. Por eso si se acaba en pesadilla, se despierta y uno dice que no. Ser, es que sueñas. No ser, es que estás despierto.
Sobre la Praxis
I El poder radica en el sentimiento.
II La fuerza en el amor.
III El amor en el interés.
IV El interés en el instinto.
V El instinto en la vida.
VI La vida en la inteligencia.
VII La inteligencia en el espíritu.
VIII El espíritu en todo.
IX Todo en ti.
X Y tú, sin babear, con tu puro sentimiento.
***
I Bebe siempre para celebrar, nunca para olvidar.
II Cuando encuentres el puntito cámbiate al agua, como en las bodas de Canaán.
III Los dioses nos legaron un compañero, no un enemigo, si bebes con los enemigos será para celebrar un encuentro mejor.
IV La mente debe agradecer la alegría del corazón, no sus pesares, o por lo menos sé delicado o poeta como Kayyam.
V Que el amor te levante el brindis de tus copas como a un cáliz, que sea un talismán como el buscado grial.
VI No intentes pasarte, pero si te ocurre, no mal hables, cállate y retírate en el silencio de tu embriaguez.
VII Que el amor acompañe los movimientos de tus copas y tu corazón. Y si te arenga la pasión no caigas en la sinrazón.
VIII No malgastes tus oportunidades, tus libaciones con néctar divino, porque tu cuerpo ocupa las fuerzas de un espíritu.
IX Somos tan primitivos que aún nos emocionamos con el amor. Más bien habrá que celebrar el amor y todas las fuerzas del cielo acudirán a ti.
X Agradece toda la sangre que pasa por tu corazón, ella es el elixir que da vida a las emociones, que hace vibrar lo que llamamos espíritu.
I Acabarás lo que has empezado.
II Resolverás lo que has propuesto.
III Encaminarás la razón hacia su base.
IV Procurarás descifrar las leyes.
V Andarás con ciudado.
VI Escucharás a todas tus células.
VII Vibrarás con toda tu mente.
VIII Sentirás lo que dicta tu conciencia.
IX No traicionarás lo que la muerte te insinúe.
X Entonces, la obras más bella será tu vida. Sentirás el origen de todas las cosas.
***
I Puntería y coincidencia son lo mismo. Debes dilucidar cuando disparaste o sembraste o soñaste, que por suerte puede que coincidas con la naturaleza cambiante.
II Toda condición es un relleno. La máxima experiencia de cada uno es un secreto que por muy anunciado el Sol no va a dejar de ponerse.
III La concordancia son los cruces de las coincidencias. El temor es el caos.
IV El poder nace de la voluntad. La disciplina de la perseverancia.
V Poder es querer, querer es soñar, soñar es vivir, vivir es sentir, sentir que vivimos una conciencia viva ya que sueña que quiere porque puede.
VI Ayudar para que todos acierten. El logos pertenece a todos, a toda estructura, inerte o viviente.
VII La vida en destino es la espiral de la diana. La puntería es la interpretación de los mitos, de las ideas, de las hojas del árbol del conocimiento cuando se queda quieto lo contemplado.
VIII Conocer es la coincidencia de la sapiencia. La ciencia es la interpretación de las coincidencias cuantificadas en un fenómeno, pero su tino no alcanza el punto central del conocimiento.
IX El fenómeno es la flexibilidad del destino. El azar su distracción.
X No sabemos lo que hacemos.
Sobre el Amor
I La contemplación es una de las puertas de la vida. Pasas a otros mundos abriendo los mismos espacios.
II Aunque parezca mentira, todos los caminos conducen a Dios.
III Quien olvide saber que participa del centro del cosmos se mal emplea.
IV A veces, cosas mal empleadas, de repente hacen maravillas.
V En el germen del egoísmo está el amor. En el germen de la indiferencia está la belleza.
VI Y en el del desengaño la verdad. En el de la insolencia la paciencia. Y en el de la idiotez la sabiduría.
VII Los armónicos básicos de toda creación son amor, belleza, verdad. Los complementarios, paciencia y sabiduría.
VIII No existen universos cerrados. Por ejemplo el amor puede casar con la idiotez, la insolencia con la belleza, el desengaño con la paciencia, el egoísmo con la sabiduría, la indiferencia con la verdad.
IX Entonces todo está creado desde el principio, pero su eternidad es la danza.
X En otras palabras, si crear es amar, contemplar es eternizar.
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Has amado a mucha gente. Has odiado a muchos menos y has olvidado a estos últimos, porque los amados ocupan verdaderos espacios de la memoria y corazón. Esto es lo que te hace ser aunque no estés, porque dentro de ti están a los que amas. Todos estamos en todas partes aunque no seamos. Ese es el primer milagro del amor.
Todo lo he hecho por ti. Ante ti porque siempre he sabido que has estado a mi lado. Tu presencia, mi memoria y mis sentidos tenían una voluntad, ese es el segundo milagro del amor.
Toda fusión, toda aleación, toda órbita, todo alumbramiento deviene de un conocimiento anterior a la causa que lo provoca. Matérica es la base del amor. Todo lo que el amor proyecta sobre la materia se convierte en belleza, ese el tercer milagro del amor.
Toda transubstanciación, transformación, alquimia, palinginesia, apocatástasis son hijas de las formas, y éstas son las sonrisas por donde se manifiesta el amor. Ese es el cuarto milagro del amor.
Por lo tanto amor es presencia y las presencias transcienden. La transcendencia es el quinto milagro del amor. Podemos estar donde no hemos estado ya que el amor nos hace estar en todas partes.
El amor es un espíritu con un sentido, ser él mismo. Todo lo demás que es el mundo y manifiesta su pluralidad buscando ese sentido es la creación. Ese es el sexto milagro del amor.
Después ya, los caprichos del amor es contemplar la belleza. Allí radica esa eternidad de lo que ha empezado ya nunca acaba, estaba siempre en movimiento. Solo hace falta luz y atención, dos componentes de las más elevadas formas de vida. Ese es el séptimo milagro del amor.
Por existir una forma justa o elevada de vida, ya tienen derecho todas las demás, por perdidas o sin sentido que estén. Ese es el octavo milagro del amor.
Y por eso es el perdón de todas las cosas una sonrisa sabia que todo lo sabe de antemano.
Como el amor humano es imperfecto debes realizar tu pequeño milagro con toda tu fuerza. Ese es el décimo.
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I Verás los colores en el conocimiento del amor.
II Mirarás el entorno de las intimidades sin provocar el pudor de la justa correspondencia.
III Liberarás los pensamientos como menús para dialogar.
IV Jugarás para que el humor embellece la grandeza del amor.
V Reirás para fortalecer las relaciones de comunicación.
VI Demostrarás escondiendo los propósitos de tus principios.
VII Convencerás cuando no quieras volver.
VIII Entonces serás el que eres, el que no has sido y nunca serás, el que has sido desde el principio y continuarás hasta el fin.
IX Pero evolucionarás, claro que evolucionarás, porque de eso se trata nuestra existencia, comprenderlo todo sin haber aprehendido nada.
X ¡Pero no dudes, de tal semilla tal árbol!
I Amarás con toda tu fuerza a los que más amas.
II No olvidarás nunca a quien ames después.
III Y todo el amor lo convertirás en uno para ofrecerlo a los dioses.
IV Lucharás para amar más cada vez a los conocidos.
V Por reflejo, y extensión ese amor se alcanzará hasta los extraños, extranjeros y desconocidos.
VI Nunca deberás morir de amor, se convierte en una tragedia, que solo es digno en último caso desesperado.
VII Siempre deberás renovar el amor para llevar los estandartes de la fiel felicidad.
VIII Así podréis desnudar la verdad con amor y seréis libres.
IX Todo lo debéis de salvar con el amor, porque la ceniza de la muerte no es más que los relieves de sus grandes letras.
X Amarás hasta encontrar su misma fuente prístina de la creación.
Sobre la belleza
I El paisaje es el alma, porque lo que está afuera influye dentro y lo que está dentro actúa fuera.
II Cualquier paisaje está en contacto con la belleza.
III Si estás en contacto con el paisaje tu voluntad puede ser unívoca con todo.
IV Los paisajes tienen tres dimensiones fundidas en un sentir personal.
V ¿Dónde está la palpitación profunda de nuestro ser? En cualquier lugar del paisaje del alma.
VI Cuando más hundido estés, más elevado es el paisaje.
VII En la pantomima, en el paripé, en el engaño, no hay justa correspondencia. En la naturaleza, en el paisaje, existe la ley del talión.
VIII La conciencia, está en el devenir de tu alma, y ella con los acontecimientos los de dentro y los de fuera.
IX El espíritu de las cosas es la permanencia de la belleza en sus movimientos.
X Instantánea es la vida, el alma la fuerza que lo arrastra a la eternidad.
I No todo se subyuga, la belleza te libera, por eso está por encima del amor. Es lo etéreo del amor.
II La belleza es la superficie del amor. Por lo tanto, el amor la profundidad de la belleza.
III La belleza es multidimensional, el amor esférico y orbital.
IV La belleza pertenece a los sentidos profundos, el amor al sentido de la existencia.
V El amor y la belleza son el mismo elemento en distintos estados naturales.
VI El amor es el movimiento que busca lo estático de la belleza. Una tensión permanente los atrae, la profundidad con la altura se desmesura en una capacidad vital.
VII El amor es retardado, la belleza instantánea. Cuando el amor es instantáneo es porque ha actuado la belleza. Cuando la belleza es retardada es porque actuará el amor.
VIII El amor libera, la belleza contrae. El amor dispone, la belleza recibe. El amor puede, la belleza ayuda.
IX Faltan dos, ésta y la que viene. Para llegar a Dios, son necesarias, al menos, dos opciones, amor y belleza. Todas las demás son una combinación de éstas.
X
Sobre la conciencia
I La vida es un reencuentro de sí misma, en cada época en que se encuentra diferente.
II La vida es indiferente consigo misma.
III La vida no procura y otorga, regala. No suscita o avisa, quita.
IV La vida no piensa, obedece y su libertad es su manifestación.
V La vida es una lejanía cerca, una vibración que procede de lo quieto.
VI La vida, es la naturaleza y su espíritu.
VII La inocencia de jugar, de manifestarse es su primer principio.
VIII La inocencia de perder, por lo tanto, es su consecuencia.
IX La vida tiene un defecto, sobresalir, y por eso solamente depende de un punto.
X Si se acaba la vida, los puntos de encuentro, siguen jugando . Y la vida por defecto aparece.
I Cuando tengas mucho ruido alrededor oirás primero tu silencio.
II Obedecerás antes a tu silencio que a tus melodías, puede que ellas desentonen.
III Pero escucharás antes una melodía que te llame o invoque antes que su silencio, ya que la recibirás dentro de tu silencio.
IV Más te valdrá un silencio provocador que una verdad acusadora.
V Si el contenido de tus ideales conforma tu ser, el silencio serán sus formas.
VI Tu silencio deberá ser tan grande como tu chillido cósmico.
VII El silencio va muy despacio pero es infalible, llega después de todo, lo contrario a los primeros balbuceos del ruido.
VIII El silencio termina con el orden de todas las cosas, el ruido empieza con el desorden.
IX Experimentarás los frutos de tu silencio, si no estarás perdido entre los ramajes.
X El silencio no lo ocupa ningún héroe solo que Dios, ni siquiera su hijo que es el verbo.
I La humildad desnuda muchos males del alma.
II Sin amor no hay belleza.
III El perdón es el bálsamo de la autoestima.
IV La risa la cura del perdón.
V Las risas son ecos de la carcajada originaria.
VI El origen de todas las cosas un paso que tenemos delante.
VII Si amas y ríes, el cosmos aplaude en silencio.
VIII Amor y belleza son dos referencias de la pasarela humana de la evolución.
IX No vamos hacia ninguna parte, desfilamos.
X Somos modelos de prueba del reino inteligente.
I Sin interés obtendrás todas las ganancias, sin pretensiones dominarás toda la situación,
II sin propensiones no declinarás sobre tus debilidades,
III sin deseo reconocerás todas las realidades,
IV con el silencio ganarás todas las batallas,
V con la paciencia responderás siempre a tiempo,
VI con la mirada guiarás todas las ideas,
VII con el amor perdonarás todos los desastres.
VIII Entonces sin mirar verás, sin sentir comprenderás, sin llorar sufrirás, sin dormir soñarás,
IX y con humor entenderás, y con vocación comunicarás, justo, justo cuando sin menospreciar triunfarás y construyendo un cielo en esta tierra gozarás.
X ¿Qué más quieres que te ofrezca satanás?, ¡pues no me tientes en este ayuno más! ¡Nada de lo tuyo valdrá la pena jamás! aunque sea en el reino de las tinieblas.
Sobre el ser
I Burlarse de sí mismo es echarle creatividad al conocimiento de sí mismo.
II El humor otorga capacidad de respuesta a las necesidades o conflictos. Capacidad de solucionar produce felicidad, y ésta salud.
III La angustia es un egoísmo que no sabe reírse de sí mismo.
IV No te puedes burlar de nadie, reírnos todos podemos de todos, el bufón del rey, la plebe de la aristocracia, el ignorante del erudito, la flor de la eternidad.
V La burla, la risa es un instante, es un gag en los discursos de la mente. Lo mejor es su oportunidad. Es la carga que la tristeza astuta de Sísifo no podrá resolver.
VI Si estás solo, esperas y te ríes, es que estás loco. Locura celeste, puede caerte cualquier cosa del cielo. Por eso te ríes cuando estás solo esperando, ¡a que caiga algo del cielo!
VII Si estás aislado sufres y te mueres, estás loco. Locura infernal donde puedes caerte en el abismo del calabozo de tu pequeño yo.
VIII Si no sabes y te ríes eres tonto. Si lo disimulas estúpido perdido. Solo los idiotas mandan en ese campo.
IX Todo es poder y si no, te ríes. La tranquilidad es el ambiente idóneo para la comprensión de un instante chistoso.
X
I Pensarás siempre que la muerte es un silencio soñado.
II El mejor sueño siempre será la mejor muerte, la ilusión más profunda es lo que no se muere porque siempre queda soñada.
III La muerte será el experimento de tu vida. No te regocijes con las partes sino con el todo.
IV Prudencia hasta en la espera, la muerte puede ser repentina como el despertar de una pesadilla.
V Prudencia pero sé dialogante, siempre tendrás tanta razón o voluntad como ella, para eso perteneces a la vida.
VI La vida es una prenda, la muerte un tributo, el sueño su valor. No existen contrarios para un amor verdadero.
VII El amor empareja a la muerte con la vida, la belleza ritualiza la unión.
VIII Si quieres morir, vive. Si quieres vivir, no te mueras.
IX Vuelve a experimentar, la muerte es el manantial, el amor
X Sabiendo que te vas a desintegrar integra tus pensamientos.
Sobre la teoría
I Dominar el pasado es tener salud.
II Descifrar el origen es encontrar significado a nuestra herencia.
III Volar sin alas es contemplar el futuro.
IV Y soñar se comporta como contemplar.
V Y atender se convierte en vivir.
VI Y vivir en ser parte de todo en su sitio.
VII Porque lo que está fuera de lugar es el mal.
VIII Toda la fuerza que apliques a tu intención que se convierta en atención y los tiempos desaparecerán.
IX Pertenecer al mundo es también no estar pero ser porque has estado.
X Tu yo es un anillo más de los que crea la vida.
I La tradición no es agua embalsada sino emergente manantial.
II Los dogmas son el ‘borrín’ de las aguas estancadas, los eslóganes sus ranas.
III Las cisternas engordan a los ricos propietarios, las fuentes la libertad colectiva de acudir siempre a beber.
IV La tradición te calmará la sed de inquietudes pero no el placer de cubrir todos los gustos.
V Toda revolución acaba convirtiéndose en reaccionaria tradición.
VI Tus condiciones deben salvarse de las convenciones, las tradiciones de las revoluciones.
VII No morirás ni matarás por una revolución ni por una tradición, sino que las celebrarás con vino y pétalos.
IX
X
Para mí, existieron dos oráculos en Bellarriseta. Eritrea y Serafín. Se conocieron y se apreciaron mucho. Se admiraban mutúamente. Un día Eitrea dijo delante de éste:
Si la vida se parece a la literatura, es que se viven los composibles vividos como realidad. Los composibles son la literatura si la vida es realidad. No es una tautología de un silogismo, porque queda por definir en la frase el tiempo verbal “viven”, es decir la sentir la vida. Es realidad desconocida que traducimos. Personajes y personas, historias y hechos, utopías y dolor, son dimensiones que traspasamos, dimensiones mentales que tienen un único origen, y por lo tanto alegre. No hay nada mejor que recibir a la muerte con una sonrisa. ¡Qué lejos de comprender la vida y qué cerca de sentirla, despacio, al son de respirar, porque eso ya es cantar, esa alegría de todos los tiempos! Y allí ya está todo, todo lo que queramos escoger en cada paso que nos da comprender la realidad. ¿Qué composibles son los míos?, los que alcancen más lejos, los que lleguen para todos, porque esa alegría de dar viene de tan lejos, que quiero ir y volver en esta vida, aun pasando a reír con locura. Eso la felicidad como un poder femenino. Eso es, la literatura. La universal, la que la verdad de la risa logra una creíble traducción, ¿no Sanch@ Panza?
Y no digamos ya de los hechos, sin traducción, porque eso es metaliteratura, la vida misma en el acto. Esa hay que vivirla. Y para eso contarla. No hace falta escribirla. Y todavía menos con ideología. Los comediantes lo han sabido hacer mejor, por mi parte cuando he tenido que competir por comprender me he convertido en poeta. Pero la verdad, esa verdad que se busca, siempre la encontrarás cuando actúas como acción pura de amor, de belleza, de gracia, de comprensión, dilatante, como el de Juan Yepes, Entréme donde no supe/ y quedéme no sabiendo/toda ciencia transcendiendo/ Porque “al hombre sin atributos le basta una sonrisa para encender las estrellas”
Y Serafín, socarrón e histriónico, como Diógenes, aquel griego de la secta del perro, le contestó que no entendía de literatura, que no era escritor, que era lo que era. Pero todos sabemos que decía una verdad a medias, peor que una mentira, porque ya que vivía en un pozo de oráculo,
hablaba y sabía de casi todo, como Pedro Saputo, y no se escondía, sino que mostraba su carnet de identidad,
porque según el poet-astro de Bellarriseta (página 16 de http://bellarriseta.blogspot.es/img/Erase1999.pdf) era tan visionario como artista polivalente, y que en la faceta de músico, era como un "seráfono", claro, distinta al Saputo de Almudévar:
- A la guitarra de Serafín le faltan algunas cuerdas, pero contiene la más aguda, como él, suspicaz e intuitivo entona las agudezas silenciosas de las inteligencias con quien vibra, y también la más grave, como la memoria instintiva que emplea de lo que nunca sueñan recordar sus acompañantes.
Le falta la cuerda del medio, de tonadilla popular donde el sentido común es tan práctico y sabio. El se pierde por las florituras bizantinas de la cuerda aguda o de los patéticos de la grave.
De las que le faltan no hablamos por hoy, su música es compleja y da la sensación de que tiene menos cuerdas que la música que crea.
y creía (pág. 86) que este artista versátil y visionario, habitante de Bellarriseta pensaba como un hombre del Renacimiento, siempre como un arte-sano buscando nuevas geometrías, y el desapego de las cosas como punto de fuga:
Serafín pensaba que el cosmos al igual que su guitarra es una simbólica orquesta en interpretación. El director un listo espíritu coordinador, los instrumentos los elementos conocidos, los intérpretes las almas, la partitura el destino y evolución de la obra. El autor es conocido en vida por sus obras que interpretamos y escuchamos, no va a los conciertos, quizás alguna obra haya dirigido en su estreno, pero se dedica a componer.
Tú, como fuerza intérprete escuchas la magnificencia de la orquesta, tienes escrita tu partitura y la desarrollas conforme lo mejor que exija las manos del director.
y, cuando no era un músico serafónico, en su faceta de pintor, se olvidaba de exponer de algunos cuadros en las galerías, y lo dejaba a la intemperie.
Pero un día del último verano, cuando hizo la exposición de despedida de Huesca (ver triptico http://bellarriseta.blogspot.es/img/tripticoserafin01.pdf y http://bellarriseta.blogspot.es/img/tripticoserafin02.pdf), Serafín en su púlpito del Bar la Estrella,arrengó lo siguiente (página 87):
-“Prefiero ser porrero que envidioso, estimo antes ser bebedor que sórdido, me gusta más ser pendón verbenero que hipócrita, anticipo ser ignorante antes que vanidoso, me gusta más ser humilde que soberbio, acabo antes perdiendo que ganando, estimulo más con incentivos que con correctivos, gano más amando que odiando, sublimo más dando que recibiendo, alcanzo más arrepintiéndome que convenciendo, logro más escuchando que hablando, me ayuda más soñar que calumniar, logra más la superstición que la mentira, rinde más el silencio que el llorar, me agrada más conversar que mandar, callar que prohibir, buscar que encontrar, sugerir que imponer, ¡y sobre todo amar!”- El poeta del fin de los tiempos, Cuasi-Serafín, se alzó en el púlpito del bar y nadie lo comprendió, pero todos sabían lo que quería decir. -”¡Basta ya, simplemente la cocacola es la que nos tiene que indicarnos, como a borregos dónde debemos abrevar?.
De Eritrea hablaremos en una próxima ocasión.
- PRESENTACIÓN.
Este blog tiene la intención de comentar y mostrar la obra del cantante Calamaro, del poet-astro de Bellarriseta, de las crónicas de Eritrea y de las obras de pintores oscenses. Por lo tanto tiene cuatro apartados. La dinámica de este blog es repasar en estos desgloses lo que es su intención última: volcar la tortilla del arte oscense, como invertir un iceberg, las siete de las ocho partes que se ocultan mostrarlas al mundo, ya que la que queda flotando, solo pertenece al ranking del mercado, y esto nos cansa, que por cierto, en menudo fiasco nos ha metido la ideología del mercado capitalista. Con el lema del “señor banquero devuelvame el dinero…, por ahora es lo único que yo quiero…, por ahora no le debo ni la hora…, no se puede confiar en nadie mas..." de la canción que le da nombre al disco “Alta suciedad”. Si a Andrés Calamaro, le apetece una temporada de tranquilidad para componer, después de sus ingentes discos, otra avalancha de canciones, está invitado a la casa del poet-astro de Bellarriseta, lo tenemos medio hablado esta invitqdión. No sé si podríamos rescatar a una burra, Olaria, que está en adopción en una incipiente escuela Taller de Ejea de los Caballeros, para que Andrés la pudiera pasear al igual que lo hacía en una sierra de Ávila. Ni los mass media lo podrán localizar, porque este lugar tiene una carretera “cul de sac” en los aledaños de la Sierra de Guara.
- CRONOPIOS DE BELLARRISETA.
Me han llamado, entre otros nombres, Julio, Juliet, Phoskito, Principito, Machín, Martín de Porres, Beethoven... y el arte-facto de este blog, está en realizar, en esencia, la faena como un editor on line. Como quiera que las obras del poet-astro de Bellarriseta no se publican en papel, ¿qué mejor sino presentar sus escritos como crónicas o cronopios de Bellarriseta, ya que tiene mucho tema implícito de este lugar en su obra? Por lo que entresacar de sus obras, y en concreto, estos cronopios, ¿quién mejor, sino este cronopista, que se hace llamar “Tú de la Vida?” el que nos cuente los avatares de esta bella aldea?. Por lo que empezamos con un Érase, de su página 21 del mismo http://bellarriseta.blogspot.es/img/Erase1999.pdf:
Érase una vez una media aldea, que no era ni de la bretaña ni prepirenaica pero sí celta. Bueno! eso hace ya mucho tiempo. Pero la peña de gente que habitaba allí ya hacían sus pinitos pintando a lo rupestre.
Su nombre, como aquel lugar de la Mancha, está olvidado, los cartógrafos del positivismo francés o catalán lo confundieron, y no nos interesa recordarlo. Sabemos que los más ancianos la denominan Bellarriseta y los más pequeños Santagalleta, pero de ninguna de ambas formas aparece en los mapas. Ni en los más topográficos de las tropas, y eso que desde el general romano Quinto Sertorio ya acampaban como base panóptica de la sierra.
Alto, claro, y menos mal que a los militares los han profesionalizado y los han desviado hacia estrategias más virtuales. Nosotros, a los habitantes de Bellarriseta, que no nos acordamos muy bien de su diminuto nombre, nos queda habitar el lugar exacto, el lugar concéntrico, que ocupa esta molécula de pueblo, el cielo con la tierra. Justo está en medio guardando su relación número pí con todos los lugares, de los campos y barrancos y del cielo y las estrellas.
Sus horizontes que son de 360 grados de visión,
sin exagerar, porque lo son de más, cada día es de un cinemascope de diferente distribuidora, así caben todas las películas, todas las tragedias, todas las leyendas, todos los mitos, todo, todo ocurre aquí, caín y abel, el hombre lobo, obelix, ícaro, robinson crusoe, gulliver, los siete enanitos, caperucita, el flautista de hamelín, platero y yo, el holandés errante, la bruja golosa, snoopy, gorfy, mafalda, tintín, lucky luke... y no tiene más de media docena de habitantes reales y más de 101 dálmatas.
El autor quiso decir, que más o menos es eso, un lugar del Alto Aragón cuyo topónimo no quiere nombrar, tanto por motivos personales como literarios, tiene una calle que se llama la calle del Medio, donde merodean unos avenidos de la época del boom de ocio, que son medio ácratas y artesanos, y que a la larga, para mí, pertenecen a una pléyade de gente, que como elenco de artistas es necesario presentar, sobre todo son pintores, varios poetas, algún que otro artesano, artistas circenses. Esta aldea es bien conocida en la redolada por su altura, entre 1.040 y 1.060 metros de altitud, donde se ve media Aragón, desde las cumbres del Pirineo hasta el tozal nevado del Moncayo, y Teruel no, porque no existe. De ahora en adelante, si ustedes me permiten, también la denominaré Bellarriseta. Por lo que de momento, me limitaré a ir mostrando y comentando algún que otro cronopio de los personajes del lugar. Por ejemplo, al holandés errante, en este momento tengo más a mente, y son los vecinos de abajo, Geo y Magda, y nos cuenta en la página 47 :
Había un holandés errante que su padre lo registró con el nombre griego de geo, para que pudiera con más suerte que el de la leyenda dar la vuelta a la tierra y no quedarse estancado con el ancla atávica de los polders. Pero él estaba atracado en un barco en los canales. Quiso desatrancarse de sus ajetreadas labores de marinero hostelero y de remate pendular se acantonó encalado casi en una sima de una sierra mediterránea, y lo único de errante que le quedó fue el pastoreo de cabras. No le interesaban los templos soberbios sino las achaparradas carrascas, porque hay más paz en el susurro tranquilo de las hojas del bosque que el trajín austero de los ritos iniciáticos y legendarios. No le quedaba más acto
simple que dominar el lenguaje de las gallinas y el balar bucólico de las baladas de sus rebaños.
Pero siguió siendo errante porque avariciosos científicos lo buscaron para comprarle los códigos del cacareo que ordena aumentar la producción de huevos y los del berrear con la leche y no lo encontraron, porque iba camuflado de pastelero y no de pastoreo.
- CRÓNICA DE ERITREA.
Eritrea, nacida en Ávila, también pasó por estos lares, y estuvo como huésped algunos días también en la calle del Medio, hasta que se instaló en Loarre, cerca de la Colegiata de Bolea para poder restaurar su retablo renacentista. Y dejó unos legajos en esta calle. Me impresionó mucho un soneto que había entre ellos, intitulado “La canción del guerrero de la acción pura”, que lo murmuro, a veces, como una oración. He intentando hacer toda clase de comentarios sobre este soneto pero siempre me quedan cabos por comprender. También tengo labor de ir descargando sus escritos por ejemplo con el http://bellarriseta.blogspot.es/img/lavelocidaddelpetroleo.pdf , más legajos todavía. No paro de roer huesos, o de rascar capas, con los escritos de la gente que me relaciono. De eso ya hablaremos. De momento nos quedamos con la
Canción del guerrero de la acción pura.
He sacado fuera de mí las tumultuosas danzas de la mente,
afirmado en la silenciosa libertad del espíritu,
más allá del tiempo y la muerte,
centro de mi propia eternidad.
He escapado y mi pequeño ha muerto,
soy inmortal, solo e inefable,
he abandonado el pequeño universo que me creé
y me he vuelto sin nombre e inmensurable.
Mi mente es una luz amplia y sin fin,
Mi corazón vive la delicia y la paz,
Mi alma se libera de las redes de los sentidos
Y mi cuerpo es un punto de blancas infinidades.
Yo soy, la gloria única e inmóvil del todo
Yo, que no soy nada, que soy todo lo que es.
- PINTURA EN HUESCA.
Huesca es un vergel de pintores, al igual que otras zonas de la península. Menudo vivero tiene Huesca de artistas, que ni por ser pueblo no es ni capital (de este tema también habla el cronopista), pero sin apartarnos del tema de la pintura, hubo un año antes del cambio del milenio, que un grupo de anarquistas sacaron una octavillas con el eslogan del “legado de Beulas al vertedero”. Por mi parte, lo interpreté en su día, y sigo interpretando que las aguas estancadas crían ranas y eslóganes, por lo que las aguas estancadas del museo-mausoleo para un solo pintor oscense (Beulas), cuando existe en la zona una pléyade de pintores que adornarían más el cielo de Huesca. Es preferible ver constelaciones de pintores en el cielo que ver solamente a un pequeño planeta, aunque sea Marte. Por lo tanto este blog también quiere ser un expositor de la pintura actual oscense. Por ejemplo, la foto de arriba es un detalle de unas pinturas rupestres de Bellarriseta.
Como acompañamiento de la canción de Calamaro, expongo el cartel Antonio Santos, que tuvo desde el 19 de diciembre hasta el 22 de enero un exposición en Madrid, por la galería LA ZÚA, galerialazua@ya.com. Este fue su cartel http://bellarriseta.blogspot.es/img/tonetebanquero.pdf.