BELLARRISETA

ANTIGONA

Escrito por bellarriseta 06-03-2017 en CRONICAS DE ERITREA. Comentarios (0)

ANTIGONA. PALABRA VIVA Y ACCIÓN SILENCIADA DE UNA MUJER POLÍTICA.

“Conozco una agua grande y extraña

y una flor que nadie nombra

¿qué puede entonces destrozarme?

Ana Arendt

Pronunciar un mito es un ritual que alberga un gran potencial germinativo. Este potencial viene dato por el hecho de que el mito refiere siempre a una historia que, ya sea de forma oral, ya de forma escrita, es contada. Contar una historia es querer desenterrar una semilla en el pensamiento, desenterrarla para ver, para saber, qué aconteció en el seno fértil de la tierra antes de que un tierno brote asomara la cabeza. Contando un historia se manifiesta la voluntad de conocer, de explicar, el lado oculto e inefable de las cosas que se nos muestran, misterioso en tanto que desconocido, sagrado en tanto que original. El señalar hacia una historia contada implica considerar al mito como un elemento que se despliega a lo largo de una narración. La narración es la que intenta dar cuenta de los acontecimientos fundamentales de la cultura, de sus raíces históricas, de sus simientes cosmogónicas. Tal intento se lleva a término desde el mismo interior de la cultura, este mosaico de contextos que determina tanto el contenido como la forma que toma la narración transmitida en cada momento.

Escribir sobre un mito conlleva siempre una re-escritura, una re-recreación, un darle nueva vida. Escribir sobre un mito es hacerlo nuestro, dejarlo ser con nosotros, acompañarlo en un emerger pausado, entre olas de caligrafías. Pero no me gustaría sumergirme en el ruido de las palabras para buscar un mito, el mito de Antígona, y darle un aliento breve y frío, helado como nuestra época. Quisiera descender al silencio de las profundidades, a la oscuridad que conoció Antígona, y re-encontrarme con ella, vacías las dos lecturas. Es por eso que me habla, y su voz permanece intacta, y es tan clara que ilumina como un fuego no sólo la palabra, también el acto.

Acto manifiesto y palabra femenina en voz alta, éste es el pecado de Antígona, ser política, reivindicar un espacio propio en la esfera de los asuntos públicos, enlazar sus acciones con el discurso argumentativo, usando un lenguaje compartido, pero con palabras propias. El pecado de Antígona, que es el pecado mítico de toda mujer, en tantas épocas, la hybris de Antígona que sigue siendo nuestra hybris. En este punto nos parece el mito, no el mito de Antígona representa, al contrario, el mito que ella se atreve a romper. Por eso su actitud desafiante se opone, en un principio, a la de su hermana Ismene. En la figura de Ismene, se nos manifiesta el modelo clásico de imagen de mujer, ella es quien advierte a Antígona:

“Es preciso que consideremos, primero, que somos mujeres, no hechas para luchar contra los hombres, y, después, que nos mandan los que tienen más poder, de suerte que tenemos que obedecer en esto y en cosas aún más dolorosas que éstas”.

Ismene habla de ser mujer como condición, condición de obediencia y de represión. Pero también habla de sentimiento. Creonte tiene que ser obedecido porque es un hombre, y por que este ser hombre es, a su vez, condición para disfrutar del estatus del ciudadanos y para ostentar el poder político de la ciudad. Dentro de un sistema social de corte patriarcal, apoyado en un sistema divino y sacralizado como el olímpico, jerárquico y falocrático, donde Zeus desempeña el mismo  papel que Creonte en la polis, la voz de Ismene es un intento de retener a Antígona viva en el lugar de su imagen de mujer debe ocupar en las penumbras de la ciudad. Sin embargo, del sentimiento doloroso de opresión de Ismene nace la expresión que Antígona hará suya, la palabra que dejará crecer en su interior y que posteriormente destilará sobre un mundo que sólo podrá recibirla como puede retener, descendiendo siempre hacia la tierra. El discurso de Ismene pone de manifiesto que la única acción posible que puede realizar la mujer necesariamente tiene que ser contraria a las disposiciones sociales vigentes, porque sabe que en el origen de toda acción se encuentra la proyección de la mujer más allá del rol social preestablecido, una proyección a la desconocida esfera de los asuntos políticos y, por lo tanto, masculinos, prohibidos. De este manera, Antígona se nos presenta como una aventurera, al traspasar la frontera entre el mundo griego de los asuntos femeninos y el de los asuntos masculinos, aparece a la vez como exiliada y como creadora, por primera vez es, tan solo, una mujer que se re-inventa.

Sin embargo, la Antígona que proponemos queda atrapada dentro de su propia tragedia. Lo que ella es se nos revela dentro del discurso masculino de Sófocles, su yo es una narración, y toda narración se encuentra condicionada por la contingencia histórica que hace del autor un ser empujado, hasta por lo que respecta a su espíritu creador, por el baile de los acontecimientos y de sus discursos y representaciones socioculturales explícitas e implícitas. Precisamente por eso podemos hablar de Antígona como mito, precisamente por eso ese mito es universalizador y trasciende géneros, sexos y categorías. Intentemos, pues, imaginar otra Antígona, no re-crearla, intentemos descubrirnos un poco más dentro de nuestra historia, desvelarnos proponiendo nuevos senderos sobre un mito, como hizo María Zambrano, partiendo de un origen desencantado, encantándolo nuevamente, de una forma distinta. El nuevo sendero dará luz a una nueva Antígona, liberada de los acontecimientos del discurso que la vio nacer, y serpenteará a través del mito de Antígona, de una Antígona femenina y política, femenina y, por lo tanto, por humana, política, no femenina y, no obstante humana, política.

Desde Hegel el mito de Antígona ha perpetuado la inscripción de la feminidad dentro de una esfera familiar privada y privativa a la vez, consolidando lo que se ha denominado una “ontología de la diferencia sexual dirigida a perpetuar para la mujer el statu quo de su exclusión de la acción política y de su subordinación en el orden familiar”. Hegel sitúa el quehacer de Antígona dentro de la esfera ática religiosa-ritual, y niega su presencia dentro de la esfera contraria y complementaria político-cívica. Desde este punto de vista, Antígona debería limitarse a recibir el cuerpo muerto de su hermano, sobre el cual, en principio, la polis ya no tiene ningún poder, para reintroducirlo a la esfera de lo religioso. Pero en el caso de Polinices, el poder estatal pretende seguir ejerciendo su dominio sobre su cuerpo allende la muerte, motivo por el cual, siguiendo con Hegel, Antígona desobedece el edicto promulgado por Creonte y decide llevar a cabo lo que considera que es un deber sagrado para ella. En este punto Hegel pone de manifiesto la oposición entre las dos esferas, la de la ley humana y la de la ley divina, la de las leyes escritas y la de las que no se encuentran escritas. La acción de Antígona introduce un puente entre lo humano y lo que no puede ser nombrado, pero es una acción que, además de atravesar todas las esferas de la vida y de ser la desencadenante de acontecimientos en todas partes, tiene un doble origen que posiblemente no coincida con el contemplado desde la visión hegeliana. Tanto la acción de Antígona decide llevar a cabo como el discurso con el cual la defiende, la argumenta y la justifica tienen lugar dentro de la esfera de lo político. Desde el momento en que aparece a la luz pública un edicto con valor de ley que establece una prohibición a todos los habitantes de la polis, y desde el instante en que Antígona toma y lleva a cabo dentro de la esfera pública la decisión de transgredir la ley escrita por el hombre, por fidelidad a unas leyes innombrables y primigenias, su quehacer puede considerarse político. Lo político es lo que ocurre en la esfera política, pero es sobre todo el cómo cada cual manifiesta su forma de sentir lo político.

Y en este punto recuperamos la universalidad de Antígona, y vemos en ella la grandeza de lo humano, que su ser mujer sirve en este caso para radicalizar y volver más diáfano. Antígona se retrotrae a unas leyes originarias que están por encima de las leyes de la ciudad, unas leyes que interpretamos en clave femenina en tanto son intrínsecas a la tierra madre, a la fertilidad de Gea. Gea dadora de la vida, y que están atravesadas por la fuerza de Eros, que posibilita la creación del cosmos. En este sentido podemos también entender y comprender a Antígona, como guardiana de una philía sagrada que antepone lo familiar, lo consanguíneo, a lo civil. Pero no lo familiar en tanto contexto social, pues su principal reivindicación no es –la nuestra lo ha sido hasta ahora- la de lo humano en lo social, sino la de lo familiar en tanto fuerza existencial e historia destinal. Es cierto que Antígona introduce un puente entre dos esfera encontradas del mundo griego, pero su tragedia es vivirlo.

Volvamos, empero, a lo que se ha dado en llamar la arena política, en un gesto inútil por redituarnos en el ágora clásica. Antígona no se encuentra circunscrita, como Creonte, en el ámbito restrictivo de la polis, y esto es así porque ella se sabe parte de una esfera más amplia, una esfera comprensiva que alberga toda la expresión vivencial de la tierra y que sostiene la ciudad donde los hombres, olvidadizos, han abandonado, han silenciado y han arrancado el valor a las antiguas divinidades naturales y maternales, instaurando un sistema social patriarcal, con un sistema divino justificador paralelo. Por este motivo Antígona replica con estos versos a Creonte, cuando éste le pregunta si, aún sabiendo que las leyes de la ciudad prohibían honrar el cadáver de Polinices, se atrevió a transgredirlas:

“No fue Zeus el que los ha mandado publicar, ni la Justicia que vive con los dioses de abajo la que fijó tales leyes para los hombres. No pensaba que tus proclamas tuvieran tanto poder como para que un mortal pudiera transgredir las leyes no escritas e inquebrantables de los dioses. Éstas no son de hoy ni de ayer, sino de siempre, y nadie sabe de dónde surgieron”.

En la eternidad se refugian las leyes que reivindica Antígona, y solamente puede nombrarlas, porque no dejan ser escritas por el hombre, el cual, según Sófocles hace cantar al coro de la tragedia, se ha enseñado a sí mismo el lenguaje y el pensamiento, el pensamiento que implica la abstracción y que, por lo tanto, permite la escritura. En este sentido, únicamente una mujer o un hombre con un daimón como el de Antígona puede ser el guardián de unas leyes transgeneracionales que están vinculadas a un orden cosmológico que trasciende el orden creado por el hombre de la polis. Y Antígona hace su aparición a la luz de la esfera pública y masculina de la ciudad con la voz bien alta, pronunciando lo que no ha sido transcrito por las leyes humanas, por lo cual es acusada de loca e insolente, pues Creonte ve en ella una hybris y una burla para con los asuntos políticos que no es capaz de dejar impune, tomando en cuanta, precisamente, que procede de labios de una mujer:

“No es lícito tener orgullosos pensamientos a quien es esclavo de los que le rodean. Ésta conocía perfectamente que entonces estaba obrando con insolencia, al transgredir las leyes establecidas, y aquí, después de haberlo hecho, da muestras de una segunda insolencia: ufanarse de ello y burlarse, una vez que ya lo ha llevado a efecto. Pro verdaderamente en esta situación no sería yo el hombre –ella lo sería-, si este triunfo hubiera de quedar impune”.

Así, pues, desde el punto de vista de la cosmovisión masculina de la polis, la hybris de Antígona reside en el hecho de haber actuado por encima de sus posibilidades reales, es decir, reside en haber actuado como lo haría un hombre, políticamente. Por este motivo el castigo que Creonte le inflige toma la forma de una metáfora que pretende redituarla físicamente en el lugar que la mujer ocupa en la ciudad:

“La llevaré allí donde la huella de los hombres esté ausente y la ocultaré viva en una pétrea caverna, ofreciéndole el alimento justo, para que sirva de expiación sin que la ciudad entera quede contaminada”

El tirano Creonte ordena llevar a Antígona a un sitio donde no pueda hallarse resto alguno de mortal, abandonarla en su soledad, como abandonada residía toda mujer en la esfera doméstica de la vida. Pero la intención no es únicamente punitiva, sino que lo que pretende es imposibilitar el que ella pueda volver a experimentar la vivencia de la alteridad, que pueda volver a definirse en función de la diferencia y, por lo tanto, que vuelva a ofrecer resistencia. Creonte no decide utilizar los mecanismos políticos para acabar con la vida de la mujer rebelde, aniquilándola en su propio espacio de aparición, de forma que la huella de su cadáver resida ya sierre en la luz pública, sino que la desaparece, como si no hubiera existido jamás. La toma en vida y la recluye en una caverna de piedra, en un gesto que la devuelve al elemento más original, incrustándola en el mismo vientre de la madre Tierra. Gea nuevamente, la divinidad femenina primordial, como para asegurarse que nunca más volverá a brotar de donde nunca debiera haberlo hecho, cambiando la oscuridad por la luz que ilumina el mundo compartido de los asuntos políticos.

No obstante, Creonte también la castiga porque su acto de desobediencia implica un acto de fidelidad a su hermano Polinices, un circunscribirse bajo el arco de dominio de quien el tirano considera el enemigo, una traición que va más allá de la no obediencia civil, que palpita dentro de la esfera de lo familiar, pues Polinices advirtió a sus dos hermanas, antes de iniciar el ataque contra Tebas:

“¡Oh hermanas mías, hijas de éste! Vosotras, ya que habéis escuchado la crueldad de nuestro padre en su maldición, ¡por los dioses!, si ésta se cumple y si regresáis a casa, no permitáis, al menos mi deshonra, antes bien depositadme en una tumba y tributadme honras fúnebres”.

Polinices representa un ataque físico a las murallas de la ciudad y Antígona simboliza una dura embestida a sus valores. Ante esta doble falta, ante una burla a las leyes de la polis por causa de la fidelidad al hermano muerto, fidelidad que no se hubiera manifestado de esta forma en el caso de que hubiera sido el esposo, un hijo o una hija  los muertos, pues hubieran escapado a los vínculos de philía que mantenían unido el destino del linaje de Edipo, y ante la traición a la particular philía política de Creonte, el tirano castiga la palabra y la acción de Antígona. De este forma intenta evitar que su ejemplo se multiplique por la polis entera, como si de una epidemia se tratara, contagiando a las demás mujeres, de la misma manera que Ismene se contagió. Y Creonte lo sabe cuando, tras escuchar la conversación que mantiene Antígona con su hermana, durante la cual esta última pide a Antígona poder compartir su destino, exclama:

“Afirmo que estas dos muchachas han perdido el juicio, la una acaba de manifestarlo, la otra desde que nació”

Sin embargo, Ismene no es la única mujer que deja ser tocada por Antígona. Eurídice también ensarta su eslabón en la cadena de acontecimientos que Antígona arroja a la luz pública inaugurando un nuevo espacio, y mediante su acción rebelde clausura el oscuro papel que tenía como esposa de Creonte para brillar de manera efímera con claridad propia, en el único acto posible, el suicidio de quien ya no pertenece a nadie, de quien es por sí misma. Por eso cuando el mensajero de palacio comunica la noticia a Creonte se ve obligado a puntualizar: la esposa, la que es plenamente madre, ha muerto. La madre, por encima de la esposa, se ha arrebatado la vida, la que decide, por encima de la que obedece, se ha rebautizado y ha actuado en función de quien era, en función de si misma, abandonando la vida con una acusación contra Creonte en los labios.

Y Antígona, la Antígona de Sófocles, también se suicida, y lo hace después de haber expresado un lamento por el rol femenino que deja atrás y que  no tiene la oportunidad de ejercer, lo hace lamentando la pérdida del matrimonio, de la maternidad no vivida, sin sospechar que con su acción se constituye en madre de todas las mujeres de la polis. Y el mito sigue con María Zambrano, que pone en voz de la Harpía las palabras que Antígona silenciaba y que Sófocles olvidó:

“Si tú hubieras querido boda, la tuya, tu boda, no habrías hecho aquello, librándote así de esa historia”.

Mas no hay forma de escapar del destino de la casa de Edipo, y ahora nos sonríen tantas Antígonas, una para cada re-escritura del mito, otra que aguarda en el silencio de las ruinas de Epidauro… pero, por encima de todas, como por encima de todos, un Daimón que da cuenta de la grandeza de lo humano, de la fortaleza y la altura que puede llegar a mostrar el carácter, de la honestidad que sustenta, cobija y guarda. Desde la tragedia, caracteres arrojados a la intemperie de los tiempos son algún día recogidos por Nietzsche, y vuelven a realzar la vida, o son leídos por una pupila temblorosa, que vuelve a narrarlos en un eterno gesto que los universaliza. Pese a todo, nuevamente, lo humano esconce también la grandeza, como la de tantos, como la de Antígona, Antígona que en ningún momento vacila, pues, como escribía una mujer en poesía, ella conocía una agua grande y extraña, algo primigenio, fuera lo que fuera, de donde brota toda la vida, y sabía de aquella flor que nadie nombra, la Belleza ignota que se manifiesta en el gesto de apartar lentamente la mano de los labios, y esta sabiduría no puede ser destruida, esta sabiduría nos atraviesa y llega a nosotros desde un tiempo mucha más lejano que el tiempo de Antígona, dándonos vida y haciéndonos revivir, porque, como ella, no hemos nacido para odiar, sino para amar.

Caer sólo fue la ascensión a lo hondo.

Para Siempre: La Sombra.

J.A. Valente.

Sacrificio es la lumbre de la fidelidad

que aún resplandece sobre

la ceniza de todos los incendios y –enciende:

brasa de la dulzura, resplandor del silencio.

Hölderlin.

ERITREA.


CRÓNICAS DE BELLARRISETA

Escrito por bellarriseta 30-07-2013 en General. Comentarios (0)

Este un trozo de papel que pillé en el W.C. el otro día en casa Manolo.

 

II)

 

       Todas las intensidades que ofrece la noche se derriten a la luz del día, por lo que nos escinde. Y si nos desentendemos de nuestra irracionalidad como género animal, otra vez quedamos divididos ante la representación del mundo ya que la irracionalidad es panteista en sus actos, mientras que en los argumentos ético y estético  siempre dan o desvían el paso humano para contemplar esa otra superficie que hay que se restaurar ante el entendimiento, esa difícil belleza que se escapa en el mundo acotado del tiempo. Y aún así recordamos que alguna vez por destellos apodícticos, naturalezas intangibles sobreviven a los desconocidos caprichos de la armonía, los mitólogos antiguos nunca lo olvidaron.

 

       Cuando aparece una sensación nueva hay que repasar dónde la recogiste por primera vez y por qué no nos apareció en otros cuadros en el itinerario de nuestras emociones, porque para la próxima composición, todavía en potencia, intentas averiguar todas las probabilidades de desarrollo en los acontecimientos, y poder encontrar al menos un fin, solución al absurdo de un sueño que te confunde en los límites en que, como fetenes fuerzas, nos aparejamos a la materia, como al ajedrez, gran tablero de una memoria lúdica; y tú, todavía dómine en los visos sentimentales como concienza cazadora, suscitas más bien una jugada a la espera de una respuesta para no sentirnos desamparados en la ruta de los laberintos donde te esfuma el gran amazonas que emerge de la Tierra.

 

       Pero como pequeña gota que eres, si vas por la superficie del caudal, captas el vivo asombro de los niños, genios, o locos cuando salpican entre las ondas de la corriente su debilidad de evaporarse entre las formas nubóleas del cielo o incitar la presencia de un arco iris, o extraviarse con la dura sacudida de despegarse de la común levedad de ser agua, o si te encuentras entre las profundidades filtrarte hasta el origen del subsuelo con la calma de la vejez, o entre la fuerza de la masa acuática para desembocar en un éter donde no existe calor latente humano para causar esa inquebrantable realidad  donde un sueño reflejo de sí mismo siempre se queda entero eterno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                          43

 

 

 

      

       La participación directa por asociacionismo, aunque parezca una idea avanzada como organización, acaba como soporte de un interés genéricos con un colectivo detrás, lo que da pie a que las instituciones den audiencia a sus inquietudes por el peso que representan, pero si lo defiende una sola persona, y aún así con reconocida autoridad en lo que dice, nanay de la china, el poder de las organizaciones no prestan atención. Los casos más espectaculares son las revoluciones. Más potente es el libre asociacionismo de ideas con gente de diverso origen  y con preocupaciones de diversa índole elevando al intéres común de lograr crear ideas bajo un diálogo, mezcladas como si en apariencia fuera la locura de un caos pero es un potente lenguaje dentro del recorte de un marco, y en este caso el más universal es la música, alcanzando una base de referencia comunicativa íntima como sentido que neceistamos saborear del mensaje para encontrarle un sabor o sentido a la vida, creando con ello una sinergia profana potencial en materia de estudio de lo que nos queda por descubrir de nosotros mismos como especie a nivel individual o universal, por el multirreflejo de posibilidades que surjan, propias perfectamente coherentes en el resto de los sentimientos por descubrir del resto del mundo. A nivel individual y en materias distantes compaginaciones de ideas lo practicó Jüng, pero en el plano gregario, un círculo de personas puede investigar todo lo que espontáneamente y fugaz surja de uno y quiera darle la forma constante o definitiva en la comunicación directa, participación, con otra persona. La cultura, el arte y la música, de arriba abajo siempre indirectamente con otros medios han marcado y trabajado así, pero ahora, en la decadencia en la forma de comunicarse de forma integral, atacados por el veneno de la desinformación e inmunes a la polvareda del derrumbe de lo que se va entendiendo como identidad de la persona o humanidad, hay que extender todo lo que se puedas aportar, de boca en boca y poco a poco mientras las ruinas se confunda con el paisaje,  no para organizarnos en corporaciones como tantas veces lo ha intentado la evolución, sino para vivir y dejar vivir tejiendo una macroidea, intersección de todos los pensamientos una humanidad en constante plática, como tela, no como babel, de nos cubre o ampare ese concepto que necesita la humanidad para autodefinirse, aunque es una utopía crea  una expectativa de metamorfosis como la asombrosa mariposa nacida del dolor de todas sus células moribundas de gusano.

 

      

       Todas las instituciones están caducas en sus estructuras del bruto poder sin más miras que la satisfacción solitaria de manejar el palo o atrio con las cortinas que tapan sus desigualdades y opresiones. El individuo en un avanzado lenguaje siempre es una institución cualquiera que sean sus pensamientos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

III)

 

       Cuando alguien va ebrio de amor se desinhibe con la realidad tangencial del entorno y se le interpone la del tono ambiental de dominación, claro que la situación por sí misma no es frontal sino que se teje a todos los niveles de intromisión espacial que permitan accionar los impulsos recibidos, así información a las neuronas o luz a los planetas. El espacio es siempre y ahora. El tiempo, itinerario en cambio, es dónde y cuándo, punto por definir de áquel. Quizás lejos lo seamos todo, un poco más cerca, como en la historia, heredamos la fuerza de la convertibilidad, en nota de paso, hilvanando como Penélope el hilo quimérico de la incertidumbre, y en el punto donde te encuentres es normal que finjas despistado con el ambiente que nos rodea a la respuesta que quiere nacer de tí para contestar a los indicadores del tiempo que te han transportado. Así somos y nuestra alma, alguien dijo que es el paisaje, por lo que un poco más adentro está ese dolor de transformarse a cada coincidencia que resalta entre las simultaneidades de los días, y eso el mimetismo de los árboles lo conocen, toda una circunvalación de savia sabe por sí qué transporta entre dos mundos, el cielo y las cenizas como la circulación de la sangre en un experimento de destapar toda la gran masa de emociones, libres y exteriores incursionando lo más ampliamente el cosmos como las ondas del tiro de una piedra en un estanque. ¡Quien tiró la primera piedra que lo diga! ¡porque esa es la dignidad de los demás!. Y así conviertes y aúnas, si coincides, pensamientos con otros independientes en el perenne lenguaje de los seres vivos de otros ámbitos, para que una vez germinado este mundo nuevo que nace de la subyacente y oscura tierra que sufrimos en nuestra edad de hierro, ya lo resaltó Hesíodo, corone y dé color, conservación de luz en un registro, para percibir otro detalle más de la suprema realización de este mundo que es verse reflejado como eco de su carcajada de ser, consigo mismo como único y total, donde el tiempo da su paso necesariamente, ni quimérico ni lógico, sino humano, en esa risa que hay que representarse del absurdo, desde existir en un principio hasta encontrar un final, donde un pequeño epitafio, súbito poderoso nos lo suprimiría a cambio de una prestíssima seriedad del dolor, pero el dominio dentro de su locura siempre utiliza este filo de estar siempre desgarrando entre lo falso y la sinceridad, no consigo mismo sino abusando de los demás, y ahí está el gran artificio generacional de toda raza humana, nadie sabe nada, nadie sabe estar en silencio, y a ver quién miente mejor hasta la hora de la débil verdad.

 

 

CRÓNICAS DE BELLARRISETA

Escrito por bellarriseta 09-02-2013 en General. Comentarios (0)

Calle La Zarza XVII

A Manolo Calvo, que hace meses que no lo visito, sigue hablando, y en la noche de carnavales nos cuenta esto:

 

            Sentirse ser, sin brechas, aunque con condiciones, salvas el contrato, oh Mefístofeles como apremias con prisas la vida, si solo pido un poco de paciencia, donde la fortaleza que nace por la prudencia, otorga templanza, elegancia para firmar sin prisas. Difícil que se pierda el espíritu de la letra, no tiene fugas aunque sí lagunas, pero allí se interpretará con justicia.

            Un bello contrato es una mirada si el silencio pacta el secreto del deseo. No estamos por equivocación pero sí por desliz, la vida se desliza por la espiral del tiempo, y sentir ese punto que cuelga en tí, un centro que acompasa todos los ritmos de los temperamentos, es encontrar la unidad de acción, firmo porque continúo.

 

*****

 

 

 

            Oh cuaderno de bitácora, a dónde me llevas!. No más allá de la oscuridad donde no se comprenda nada, porque sentir a veces se delata con un gesto, si está a oscuras con un agarre, sentir amor, entonces bailas y taconeas todo el carácter de tu pasión en tu círculo que seguro que aunque a oscuras y por su sonido se abrirá la mente.

            La vanguardia dice que los científicos deben ser poetas o músicos, un misticismo de estética les abrirá todos los vientos que ventilarán al fantasma errante de la esclavitud sentimental, el amor os hará libres, y la precaución, vuestro cuaderno de bitácora, dispondrá que el laberinto del conocimiento por descubrir se abre con mitos encendidos de pasión, y de eso la belleza sabe.

 

 

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            ¿Por qué cuando se mama deliberadamente no se para de mamar?, por que no sabemos hacia donde vamos y queremos estar, por si acaso, fartos, ¿pero de qué?, ¿no es mejor plantearnos por qué se mama?, ¿por qué no salimos dispuestos sin necesidad de arrastrarse como a los poderosos por la ola de la vida?. De eso lo espiritual se encarga dispuesto a permanecer, porque sin saber a dónde se va, puede que el hambre ya no te mate.

 

 

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            “De mí fluye lo que tú llamas tiempo”. Pero hacia dónde?, ¿en qué dirección y en qué sentido?. Las semillas hacia la luz y los pensamientos también, dos substancias tan distintas dirigidas hacia un mismo punto donde un fluir crea espacios para habitar. Pero fluye tan leve que los días no pasan, pasan las épocas. Cada día un mundo nuevo nos invade y su similitud se empapa de nuestra realidad, y la historia de ese mundo desemboca en la noche de los sueños. La línea no la conoces pero no olvidas lo que te puede ayudar a que, una vez los ves juntos belleza y eternidad, comprendas qué es la vibración rítmica de vivir, palpitar ese tiempo con el calor de la luz, ese tiempo de flucción que es la eternidad de la nada.           

           

 

 

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            ¡Qué decadencia, tan agonizante, que es vertiginosa de sensaciones, pero  superficial, de escaparate sin una profundidad de un pensamiento que facultase la libertad de cambiar de maniobra, a la vez que van cambiando los aspectos globales.!

            Qué decadencia, herederas de varias decadencias personalizadas en civilizaciones antiguas, maestras de muchos símbolos, no sabe cual es la mínima expresión, la excesiva información, que este sistema estampa a sus súbditos como ladrillos de muros de intolerancia de todo aquello que hemos sabido comprender para decidir después. Una historia de amor rescata a una macrohistoria decadente. 

 

 

 

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            Fríos perfumes de los orígenes, cálidos pétalos expirados, son perfiles, facciones de un mismo espíritu que igual para por la mirada de los infiernos o en el sonido de los espacios, tan perdido está con todo que su felicidad es la belleza que ofrece en vida a todo ente que sintiere, y eso es la muerte de cada instante, de cada pulsación, de que el último latido es la primera mirada al mundo que está en el otro lado.

            La naturaleza siempre lo ha estado diciendo, que lo más maravilloso es estar integrado en estas fuerzas que gobiernan el mundo, estrellas fugaces, soles perpetuos, perennes pasiones, luces flotantes, vivir con los latidos del Todo.

 

 

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            Y cada vez que surge una nueva canción, la gente está a la expectativa de que se adopte a un sentimiento personal con un deleite nostálgico, para convertirlo en propio y presente. Pero la masa está hambrienta del pienso de la ingeniería emocional que se les proporcionará con recalentar los restos de comida de nuestras grandes epopeyas, tragedias y obras.

 

 

 

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            La verdad es el descubrimiento de la última mentira, a veces de la última pregunta, todo se va descubriendo como por desencanto de los cuentos de la infancia, pero las órdenes superiores de las emociones es la última respuesta, uno se va y dice algo. Tan fuerte nos viene todo que intentaremos sentirnos en calma de crucero, mente cuerpo, océano-barca, pero navega, navega que la deriva justo de lo que tu cuerpo imagina pertenece al mundo del océano. Tu cuerpo se ha derretido, y no era más que las ondas de la luz perfecto de ese proceso. La mente, poderosa, poco a poco va apoderándose de la materia a pesar de las guiños del cuerpo.

 

 

 

 

 

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            ¡No me instigues que me das risa, no ves que estoy cubierto como un caracol!, calentado la espalda y el estómago por donde paso. Pero no me quedo como un molusco, también se puede volar como las mariposas con el encanto de la gran iluminación que se derrocha en pequeños espacios del verano. Y más inerte conjugo con la luna cada vez que la veo, son encuentros de épocas antiguas.

            ¿Qué inquisitas si no tienes noción del tiempo?, y a propósito, tú sabes que eso es el oro de las situaciones, por eso reclamas, por si acaso, ya que sabes que aquí todo lo que se da se gana. ¿Dónde lo has visto eso? patán!.

 

 

 

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            No sé lo que sueño, pero sí sé cuándo lo vivo. Al final todo el mundo acaba creyéndose, si no las conjura, sus fantasías. y ese conjuro puede costarle la vida, un sacrificio que te hace la realidad.

            ¿Dónde está el oro de la existencia si a partir del calor del Sol ya no veo nada más?. Es el principio pero también es todo lo que conocemos. Por eso todo sentimiento solar, sueño solar, perviven más allá de la realidad, iluminando miestras desvasta los infiernos, los desolados espacios de la soledad. ¡Con solo una brasa de amor!, me indica dónde estoy, quién me acompaña y cómo es, soy y son!.

 

 

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            El primero que pecó fue Dios por crear. Toda creación es un pecado de la perfección en las ideas. Ya que ésta no existe aunque es, al materializarse queda impregnada por inercia la imperfección,  cruce quicial que abre el conjunto de la perfección.

 

 

 

 

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            ¿Qué miedo tienes si ya has disparado?, no querías matar sino cazar tu pieza, pero si tenías necesidad, tu hambre, tu gran hambre se ha quedado muda ante la repentina satisfacción de lo que no sacia. No tengas miedo, has despertado de unos deseos tan profundos que en su superficie te ha sobresaltado el hambre.

            Tan fuerte ha sido lo que has sentido que no te atreves a nombrarlo, al igual que hay cosas que no se dicen pero se muestran.

            El hambre aunque no pronuncia aúlla.

 

 

 

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            No sé como decirlo pero una fuerza como el amor me impulsa a expresarlo. La música es un lenguaje abstracto que balbucea en nuestro ser el orden y la ordenación de los sentimientos así como las palabras no gestionan la cotidianeidad. El día que la música hable en nuestros corazones, la vibración, la luz, o la belleza, del instante todos serán en uno, y entonces podrás decidir qué pasos de esa fuerza que no sabes expresar es amor escalonado en todas las piruetas que la luz pueda diversificar en cualquier filigrana de vida. Porque en el fondo es un sentimiento de totalidad, donde la música amansan a las fieras por su espontaneidad de vibración, de ser lo primero y lo único.

 

 

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            ¿Y al final qué quedará de nosotros si no hemos descifrado la totalidad de las formas?. Oh, pero el amor, sin llegar a la locura nos colmará. Campeará por sus anchas, en los peñascos de las complejas panorámicas de los pensamientos, buscando el calor de las vibraciones que se elevan, las que perduran. Y de allí, todas, todas las formas quedarán integradas en una visión, que se llama mundos de felicidad colgada en los tiempos, como una espiral que arremolina la eternidad.

 

 

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            Pura amistad es amor. Cuando la vida se convierte en un choque, la amistad te salva del accidente. Ángel protector, pura energía, imán de las vibraciones, emociones universales, acompañante desinteresado como un calor en la espalda, el espíritu en la persona, descansa con reflexión sincera con la auditiva mirada de amigo que también reflexiona. Y como dos espejos, reflejándose hasta el infinito en un diálogo de formas de un asunto íntimo, empieza por los interludios de nuestras más relajadas decisiones.

 

 

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            “Padrenuestro”: es una expresión protectora y te amplía, como cualquier buen pensamiento que sientes de entrada. “Que estás en los cielos”: una entrada espacial y celeste, por lo tanto luminosa, de lo contrario serían las tinieblas. “Santificado sea tu nombre”: por lo que ese pensamiento, que posee naturaleza del último pensamiento, puede ser encontrado su sentido. “Venga a nosotros tu reino”: hace tiempo que queremos ser partícipes directos en la libertad de sus dominios porque sabemos amar. “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”: tanto en lo grande como en lo pequeño. “El pan nuestro de cada día dánosle hoy”: por lo tanto a diario está la conciencia como un sol en nuestro corazón que nos ilumina para conocernos mejor. “Y perdona nuestras deudas”:  tanto para lo malo. “Así como perdonamos a nuestros deudores”: como para lo bueno. “Y no nos dejes caer en la tentación”: que ante todo la primera pregunta siempre pulse una intención bella en el sentido de su pensamiento. “Más líbranos del mal”: así el mal se enclaustra en la risa de su entidad.

 

 

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            El mayor experimento en la vida es el amor. Sientes como el corazón no se arrepiente nunca de anticiparse a la razón. Es un estado primoroso donde se apasiona todo hasta anular al tiempo. Las sensaciones entran frontalmente a toda luz pero la calma de un corazón maduro templa la sangre del temperamento al nivel que la razón se le haga gregaria, tiran siempre del pelotón del amor. Entonces todo se ve mejor a una velocidad de vuelo terrestre, un poco más de lo que alcanza una gallina, pero allí en tu corral experimentas el amor con esa luz que riega tu cresta todos los días.

 

 

           

 

 

 

CRÓNICAS DE BELLARRISETA

Escrito por bellarriseta 05-01-2013 en General. Comentarios (0)

Calle la Zaraza, XVI.

 

A Manolo Calvo, no hay quien lo pare. Es un poeta empedernido. Fijaros lo nos cuenta en la noche de reyes:

 

 

 

 

            Cuando estás vivo te proteges más o menos al calor de tu cuerpo grande, pieles, cuevas, tribu, entornos, territorios, épocas..., pero muerto, desintegrado en átomos, no queda más remedio que te protejan las leyes de las grandes fusiones estelares.

 

 

 

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            Acuérdate siempre de la vorágine de la mirada, de la fuerza que derrocha la sinceridad...

 

 

 

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            Las grandes calamidades, las tragedias más dantescas claman al mundo y ese clamor se absorbe con el mito del trajín de la humanidad.

 

 

 

 

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            Digo siempre que vivo en un frasco, pero he superado su barrera del sonido, y alcanzo a vibrar su vacía transparencia interior con la luz y belleza del exterior. Pero frágil, como todo cacharro, está para uso y disfrute, para ser y existir gracias a sus formas, por lo que posee entidad, personalidad.

            La mente del ser humano es poderosa y débil, incansable o cómoda, creativa o absurda. Pero tiene una necesidad cotidiana de explayar sus teñidos sentimentales como vaso comunicante o receptor, porque la belleza de todos los días es provocadora en sus manifestaciones, te intriga, te apasiona y lo más excelso es contarlo.

 

 

 

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            El perder el calor de las situaciones nos cataliza con un dolor, que su esencia es de los más altos orígenes. De allí nace una melodía que es el manantial de la fuerza del corazón. Somos un experimento en un ingente laboratorio que es el sueño más bello que se quiere hacer en este mundo de las formas. Frío y rigidez, calor y desintegración, son un proceso de los más exquisitos experimentos, donde la dualidad del uno se manifiesta en sus ondulaciones del contraste de temperaturas. Qué melodía es esa que calma todos los dolores y deshiverna a la oscuridad. Qué goce de temperatura, de luz, que el ambiente es justo el vapor de un sueño de nuestras futuras formas.

 

 

 

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            El silencio también tiene su delicadeza, de esperar la más bella música que calme a todos nuestros espíritus. Da cabida a saber, o hacer que sabe una situación que con una mirada te lavas las manos, entonces el silencio te protege. Qué delicados silencios cuando la mirada habla, su tono es su luz, su espacialidad su profundidad, pero todo no queda ahí, la oblicuidad es la que diseña la rectitud, las pruebas son la atención. Por lo que si fueras docente, la lección ya había acabado. Pero si estás enamorado, tu existencia vibra ante una duda, un ínterin de la respiración donde el pensamiento se aposenta, en su ayuno hasta la máxima reflexión o tentación, visión mística.

 

 

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            ¿Por qué crees que creo que crees en las creencias que no tengo?, como si de un espejo sacado de los cuentos, de un tenebroso y poderoso cuento de hadas y estrellas. Dejemos a los vampiros porque ellos ponen el pienso de la ideología para succionar luego los cerebros engordados de lo que creen. Solo gana la generosidad en las creencias. Ganancias de universos, millonario de mundos, descendiente de cualquier estrella de pura fusión, paga cualquier momento a la eternidad del acto que el duro fatalismo no es creer, sino ver el bello abandono de que nada te abandona. Por eso crees.

 

 

 

 

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            Cómo vuela el amor, igual que el pensamiento bien dirigido. La magia de nuestras actuaciones está en la máxima precisión del don de creer, porque creer es amar, y vivir la historia más bonita seguro que es de amor.

 

 

 

 

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            Y cada día que pasa tengo más poder, bailo más las danzas en que vibro, y levitan mis pensamientos y mis torpes pies, todas las miradas en el diálogo del amor son claras y francas, manda el ambiente. Bailando, danzando, amando, vibrando, sintiendo, muriendo, amas, puedes, absorbes, emites, y le digo a los pensamientos que vayan a conquistar nuevos territorios mortales. Y me instigan, me interrogan por estas liberalidades, extravagancias humanas donde la locura divina es como una peonza que vertical en su equilibrio obedece dos leyes, la de la quietud y la del movimiento, poder y acción.

 

 

 

 

 

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            Días de vino y miel, pequeños deleites que conmueven, flores y colores de otoño, cosechas y luces de felicidad, inicios y conciencia del tiempo, esa entidad que te hace que siempre estés cíclico de repetimiento por defecto. Pero para eso nos salvan las celebraciones de las estaciones, oh Sol, oh luz, oh calor, oh amor, oh aventura de la vida que las tragedias sean leyendas, olvidos de ancestrales razas que sabían que no iban a morir, sino a ser otros.

 

 

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            Si Saramago dice que el silencio del universo es Dios y el hombre es el chillido en ese mundo. El silencio puede como el muro de la nada, ¿qué recibe?, pero si hablas al otro, ese otro, silencioso, seguro de que te escucha, hablar no lo sabemos, pero si en ese caso eres tu mismo observándote es el primer dios que encuentras, al igual que ese amigo, protector aliado. El infinito ya lo hemos encontrado, ya que se ubica entre ambos, ese otro silencioso o no, y tú, porque el diálogo dispara sin fin entre esos parámetros, tú y tu reflejo, tú y tu eco, tú y tu amigo, tú y tu nada, tú y tu dios silencioso. Y Dios empieza por los caminos del infinito.

 

 

 

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            Los renglones torcidos de Dios van al sitio. Son muchos y eso les proporciona una entidad, las tentaciones se conocen de antemano porque son la antesala de necesidades extrañas aunque humanas; salvajes, bestiales, se manifiestan como un prejuicio oculto futuro que se concibe como germen del presente.

            Los renglones torcidos son las propias letras que se mueven como las llamas y buscan con su verticalidad el frío de lo lejano, ¿qué nos hace tentar preguntar al futuro cuando simplemente hay que escucharlo?, verlo en el más alto y firme atalaya de la imaginación, donde la perspectiva regala la visión de tu encuentro, no por moverse los renglones torcidos se enderezan, se mueven al compás de una ola donde el espectáculo cruento es el que las mueve.

 

 

 

 

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            Todo es mentira, hasta el hambre, no sabes cuando te va a venir el peor momento, donde la misma muerte es una salvación. La vida arde y quiere guardar ese fuego que la mantiene, sagrada que le purifica el último sentido de su existencia. “Existe la vida” no es del todo cierto, mejor decir la vida es. Podría no haber existido sin hecharla de menos, las fuerzas pertenecen al mundo del movimiento sin necesidad de la vida, la belleza al de la sincronía, el tiempo al de la eternidad, y sin necesidad de la existencia la vida es, y entonces, ¿por qué tanta crueldad y calamidades? si no existiendo, puedes ser, incluso lo que tú quieras, donde la utopía será el fuego purificador de todas las mentiras.

 

 

 

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            Se te presenta el dilema de la gran duda, el gran teatro del mundo te salva del fatalismo y la paciencia la sapiencia, la fortaleza el carácter, la ilusión la pura sangre, la imaginación del pecado, la verdad la conciliación de los dos extremos donde la duda cuelga como un espíritu, grande e invasor, indimensionado en su misma fuerza, que desafía por un instante la pregunta planteada, la duda, si existes o eres. El sentido como movimiento de la entidad humana no se basta en lo concerciente a sus códigos sino a sus sentimientos, dos extremos de un puente con un sentido de unión y temporal, si paras la duda creas, tu fé, tu vida, artificios que cambian la faz del paisaje, ¿dudas?, no.

 

 

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            No me creo nada de lo que me dices, lo adivino. Sé cuando la información viene de frente y de cruzado. Sesgado el mensaje da menos desgaste el interlocutor, y se acomoda y se le cree de entrada. Sesgado siempre se alarga el mensaje cruzando todo lo que puede durar una vida, ya que la verdad más frontal es la muerte.

 

 

 

 

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            ¿Cuánto de lejos miras, cuánto de atenta estás, y cuánto de soñadora, vida mía? que no tropiezas porque vuelas, que no rompes porque oscilas, que no dirimes porque disfrutas, que no machacas porque amas, que no existes porque no estás. Pero saber que eres, ya perteneces, ya debes mirar todo lo lejos que te acontece para conocer tu esencia, prestar toda la atención que el entorno, holístico expresa, regalar sueños para provocar el delirio de la evolución. Una entidad o una esencia es encontrada cuando un espíritu lo necesita, todo está presente en el vacío mundo de las ideas, donde todo se apoya en una mirada, en una atención instintiva y una imagen que la imaginas, así el ser humano hace tiempo que dejó de ser mono, pero no Caín y Abel.

 

CRÓNICAS DE BELLARRISETA

Escrito por bellarriseta 14-12-2012 en General. Comentarios (0)

PRESENTACIÓN DEL LIBRETE "DECÁLOGOS DE BELLARRISETA"

 

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Copio literalmente lo que dice la web de la librería MASDELIBROS: http://www.masdelibros.com/

 

"A finales del mes de noviembre, coincidiendo con la celebración del Día de las Librerías, Julio Tudela Vidal vino a presentarnos su primera obra: Decálogos de Bellarriseta.

 

Aunque es la primera vez que ve su obra sobre papel, hace mucho tiempo que escribe en la red. Es autor del blog Bellarriseta

 

Y ahora ya, momento de hablar de la presentación.

No vamos a faltar a la verdad: digamos que no fue exactamente el mismo Julio quién nos habló de este título. Fueron nada más y nada menos que Caperucita Rojadríguez y el Lobo Feroznández quienes en una espectacular y trepidante puesta en escena intercambiaron un diálogo a ratos mordaz, a ratos entrañable, con una buena dosis de ironía y palabras cargadas de sentimiento, sobre los aspectos más mundanos y comunes de la vida y también sobre los más transcendentes. Fue una presentación de todo menos típica: brillante  y ágil, donde el público también contaba (un público que, por cierto, respondió con su presencia). Idónea para darnos a conocer el libro e invitarnos a abrir sus páginas.

 

 

 

http://bellarriseta.blogspot.es/img/libro17.jpg 

 

 

 

No podemos negar que nos hicieron disfrutar de lo lindo. Muestra de ello lo tenéis en las imágenes que acompañan a estas palabras (por cierto, tomadas por la “familia” de Caperucita), donde podéis contemplar la guisa en la que tanto la Caperucita como el Lobo iban desgranando el diálogo y lo arropados que se sintieron (mucho mejor que en medio del bosque, ¡no vayamos a comparar!).

 

 

 

http://bellarriseta.blogspot.es/img/libro15.jpg 

 

¿Qué nos encontramos en este libro? Presentados en forma de decálogos, pensamientos y reflexiones sobre diferentes aspectos de la vida y de la existencia. O como el autor dice en la contraportada, Si buscas decálogos sobre la belleza, la existencia y su praxis, la conciencia o el amor, es posible que tu necesidad sea satisfecha, existen los que conteniendo una dosis de ironía poética, ofrecen respuestas sorprendentes.

Allí queda ;)"

http://bellarriseta.blogspot.es/img/libro22.jpg 

 

 Las fotos son cortesía de Carlos "Neofato"